Tnh 1 4 07 12

Traducción (por revisar)

Pero si esta curiosidad y ambición no me llevaran a especulaciones fuera de la esfera de la vida común, todavía sería llevado a ellas inevitablemente por mi propia debilidad. ·Permítaseme explicar·. Es cierto que •la superstición es más atrevida en sus sistemas e hipótesis de lo que lo es •la filosofía: mientras que •la filosofía se contenta con asignar nuevas causas y explicaciones para los fenómenos que aparecen en el mundo visible, •la superstición abre un mundo propio, y nos regala con escenas y seres y estados de cosas que son nuevos. Ahora, es casi imposible para la mente del hombre permanecer–como las mentes de los animales inferiores–dentro del estrecho círculo de cosas que son sujeto de la conversación y acción diarias; ·así que estamos compelidos a vagar fuera de ese círculo·, y todo sobre lo que tenemos que deliberar es nuestra elección de guía ·cuando lo hacemos·, buscando el que sea más seguro y agradable. En este aspecto me aventuro a recomendar a la filosofía, y no dudo en preferirla a la superstición de cualquier clase. Pues como la superstición surge natural y fácilmente de las opiniones populares de la humanidad, se apodera más fuertemente de la mente y a menudo es capaz de perturbarnos en la conducción de nuestras vidas. La filosofía se mantiene en contraste con ello. La filosofía sólida puede regalarnos sólo con sentimientos ligeros y moderados; y las opiniones ofrecidas por una filosofía extravagante y falsa son meramente los objetos del pensamiento frío que generaliza, y rara vez va tan lejos como para interrumpir el curso de nuestras inclinaciones naturales. Los cínicos son un caso extraordinario de filósofos quienes, a partir de razonamientos puramente filosóficos, entraron en extravagancias de conducta tan grandes como las de cualquier monje o salvaje que haya existido en el mundo. Generalmente hablando, los errores en la religión son peligrosos; los de la filosofía son sólo ridículos.

Bennett

But if this curiosity and ambition didn’t carry me into speculations outside the sphere of common life, I would still inevitably be led into them by my own weakness. ·Let me explain·. It is certain that •superstition is much bolder in its systems and hypotheses than •philosophy is: whereas •philosophy contents itself with assigning new causes and explanations for the phenomena that appear in the visible world, •superstition opens up a world of its own, and presents us with scenes and beings and states of affairs that are altogether new. Now, it is almost impossible for the mind of man to stay—like the minds of lower animals— within the narrow circle of items that are the subject of daily conversation and action; ·so we are bound to stray outside that circle·, and all we have to deliberate about is our choice of guide ·when we do so·, looking for the one that is safest and most agreeable. In this respect I venture to recommend philosophy, and I don’t hesitate to prefer it to superstition of every kind. For as superstition arises naturally and easily from the popular opinions of mankind, it seizes more strongly on the mind and is often able to disturb us in the conduct of our lives. Philosophy stands in contrast to that. Sound philosophy can present us only with mild and moderate sentiments; and the opinions offered by false and extravagant philosophy are merely the objects of cool generalizing thought, and seldom go so far as to interrupt the course of our natural inclinations. The Cynics are an extraordinary instance of philosophers who, from purely philosophical reasonings, entered into extravagances of conduct as great as any monk or dervish that ever was in the world. Generally speaking, the errors in religion are dangerous; those in philosophy are only ridiculous.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 2.5 License.