Tnh 1 4 05 13

Traducción (por revisar)

La conclusión que trazaré de esto puede parecer una trampa a primera vista, pero una pequeña reflexión mostrará que es sólida y satisfactoria. Comienzo con esto:
podemos suponer que hay una diferencia radical en clase entre un objeto y una impresión, pero no podemos concebir tal diferencia; así que cuando alcanzamos alguna conclusión acerca de impresiones que están interconectadas o son incompatibles no podemos saber con certeza que se aplicará también a los objetos; pero cualquier conclusión que formemos acerca de los objetos se aplicará ciertamente a las impresiones. La razón no es difícil. Se supone que un objeto sea diferente de una impresión; así que si en nuestro razonamiento comenzamos con la impresión, no podemos estar seguros de que los detalles ·de la impresión· que atravesamos sean compartidos por el objeto; puede ·por todo lo que sabemos· ser que el objeto difiera de la impresión en ese aspecto. Pero ·lo converso no se sostiene·: nuestro razonamiento, si comienza con el objeto, ciertamente debe sostenerse para la impresión. ¿Por qué? Porque la cualidad del objeto sobre el cual se basa el razonamiento debe por lo menos ser concebido por la mente(·De otro modo no podría razonarse sobre él·), y no podría ser cocnebido a menos que fuera una cualidad poseída también por una impresión, porque todas nuestras ideas se derivan de nuestras impresiones. Así que podemos colocar como una máxima cierta que no podemos nunca… . descubrir una conexión o incompatibilidad entre objetos que no se sostenga también para las impresiones; aunque la proposición conversa–que todas las relaciones descubribles entre las impresiones se sostienen también para los objetos–puede no ser igualmente verdadera.

Bennett

The conclusion I shall draw from this may at first sight appear to be a cheat, but a very little thought will show it to solid and satisfactory. I start with this:
We can suppose there to be a radical difference in kind between an object and an impression, but we cannot conceive such a difference; so when we reach any conclusion about impressions that are inter -connected or incompatible we shan’t know for certain that it will apply also to objects; but any such conclusion that we form about objects will certainly apply also to impressions.
The reason is not difficult. An object is supposed to be different from an impression; so if in our reasoning we start with the impression, we can’t be sure that the details ·of the impression· that we are going by are shared by the object; it may ·for all we know· be that the object differs from the impression in that respect. But ·the converse doesn’t hold·: our reasoning, if it starts with the object, certainly must hold also for the impression. Why? Because the quality of the object on which the reasoning is based must at least be conceived by the mind (·otherwise it couldn’t be reasoned about·), and it couldn’t be conceived unless it were a quality also possessed by an impression, because all our ideas are derived from impressions. So we can lay it down as a certain maxim that we can never … . discover a connection or incompatibility between objects that doesn’t hold also for impressions; though the converse proposition—that all the discoverable relations between impressions hold also for objects—may not be equally true.

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