Tnh 1 4 03 04

Traducción (por revisar)

Tenemos una noción similar con respecto a la simplicidad de las sustancias, y por causas semejantes. Supón que •un objeto perfectamente simple e indivisible se presenta, junto con •otro objeto–·uno compuesto·–cuyas partes coexistentes están unidas por una relación fuerte. Obviamente las acciones de la mente considerando estos dos objetos no son muy diferentes. La imaginación concibe el objeto simple de una vez, fácilmente, por un solo esfuerzo del pensamiento, sin cambio ni variación. La conexión de partes en el objeto compuesto tiene casi el mismo efecto ·sobre la mente que contempla·: une al objeto dentro de sí misma de manera que la imaginación no siente la transición cuando pasa de una parte a otra. Así el color, el sabor, la forma, la solidez, y otras cualidades que están combinadas en un durazno o un melón son pensadas como formando una cosa; y esto sucede por su relación cercana, que les hace afectar a nuestro pensamiento de la misma manera que si el objeto fuera perfectamente no compuesto–·i.e. no tuviera partes en absoluto·. Pero la mente no se detiene ají. Cuando ve el objeto de una manera diferente encuentra que todas estas cualidades son diferentes, distinguibles, y separables unas de otras; la visión de las cosas destruye las nociones primarias y más naturales de la mente, y obliga a la imaginación a fingir un algo desconocido–una •sustancia y •materia original–como fuente de la unión o cohesión entre estas cualidades, y como lo que puede autorizar que el objeto compuesto sea llamado una cosa, a pesar de su diversidad y composición.

Bennett

We have a similar notion with regard to the simplicity of substances, and from similar causes. Suppose that •a perfectly simple and indivisible object is presented, along with •another object—·a composite one·—whose coexistent parts are linked by a strong relation. Obviously the actions of the mind in considering these two objects are not very different. The imagination conceives the simple object at once, easily, by a single effort of thought, without change or variation. The connection of parts in the composite object has almost the same effect ·on the contemplating mind·: it unites the object within itself in such a way that the imagination doesn’t feel the transition when it passes from one part to another. Thus the colour, taste, shape, solidity, and other qualities that are combined in a peach or a melon are thought of as forming one thing; and this happens because of their close relation, which makes them affect our thought in the same way as if the object were perfectly uncompounded—·i.e. had no parts at all·. But the mind doesn’t stop at that. When it views the object in a different way it finds that all these
qualities are different, distinguishable, and separable from each other; that view of things destroys the mind’s primary and more natural notions, and obliges the imagination to feign an unknown something—an original •substance and •matter—as a source of the union or cohesion among these qualities, and as what may entitle the composite object to be called one thing, despite its diversity and compositeness.

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