Tnh 1 3 16 03

Traducción (por revisar)

Esta doctrina es tan útil como obvia, y nos provee con una clase de piedra de toque por la cual examinamos toda teoría en esta área de la filosofía. La semejanza de •las acciones externas de los animales a nuestras propias acciones nos lleva a juzgar que sus •acciones internas también se parecen a las nuestras; y esa misma línea de pensamiento, llevada un paso más allá, nos hace concluir que dado que sus acciones internas se asemejan a las nuestras, las causas también deben ser semejantes. Así que cuando se propone una hipótesis para explicar una operación mental común a hombres y bestias, debemos aplicar la misma hipótesis a ambos; y justo como toda hipótesis verdadera sobrevivirá a esta prueba, me aventuro a decir que ninguna falsa lo hará. En los sistemas que los filósofos han empleado para explicar las acciones de la mente, el defecto común ha sido que presuponen tanta sutileza y refinamiento de pensamiento que el pensamiento que ellos describen está fuera del alcance no sólo de los meros animales sino incluso de los niños y la gente común de nuestra propia especia, aunque ellos son capaces de las mismas emociones y afecciones que la gente del genio y entendimiento más completos. Tal •sutil complejidad es una clara prueba de la falsedad ·de una teoría de la mente", tanto como •la simplicidad es prueba de su verdad.

Bennett

This doctrine is as useful as it is obvious, and furnishes us with a kind of touchstone by which to test every theory in this area of philosophy. The resemblance of the •external actions of animals to our own actions leads us to judge that their •internal actions also resemble ours; and that same line of reasoning, carried one step further, will make us conclude that since their internal actions resemble ours, the causes must also be alike. So when any hypothesis is advanced to explain a mental operation that is common to men and beasts, we must apply the same hypothesis to both; and just as every true hypothesis will survive this test, I venture to say that no false one will do so. In the systems that philosophers have employed to account for the actions of the mind, the common defect has been that they presuppose so much subtlety and refinement of thought that the thought they describe is out of reach not only of mere animals but even of children and common people in our own species, although they are capable of the same emotions and affections as people of the most accomplished genius and understanding. Such •subtle complexity is a clear proof of the falsehood ·of a theory of mind·, just as •simplicity is proof of its truth.

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