TNH 1.2.05.03

Traducción (por revisar)

En segundo lugar, si se rechazara este argumento, la realidad o al menos la posibilidad de la idea de un vacío puede probarse por el siguiente razonamiento. Toda idea que es una consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles, es posible. Ahora, incluso si suponemos que el mundo es en el presente un pleno, podemos fácilmente concebirlo como privado de movimiento-debe concederse que esta idea es posible. Debe concederse también como posible concebir que Dios en su omnipotencia aniquile alguna porción de materia mientras nada más se mueve. [Por el resto de este párrafo Hume continua exponiendo (en términos muy Humeanos) este argumento para la posibilidad del vacío; y en defenderlo contra una cierta réplica (la de Descartes) con el fin de prepararlo para su propia respuesta.] Pues como toda idea que es distinguible es separable por la imaginación, y como toda idea que es separable por la imaginación puede ser concebida como existente separablemente, es evidente que •la existencia de una partícula de materia no implica más •la existencia de otra de lo que •el que un cuerpo tenga una forma cuadrada implica que •todo cuerpo es cuadrado. Habiendo aceptado esto, pregunto ahora qué resulta de la concurrencia de estas dos ideas posibles de reposo y de aniquilación-¿Qué debemos concebir que se siga de •la aniquilación de todo el aire y la materia sutil [= 'materia que es más fina que el aire'] en una habitación, suponiendo que las paredes permanezcan iguales, sin ningún movimiento o alteración? Hay algunos metafísicos-·como Descartes·- quienes responden que dado que la •materia y la •extensión son el mismo, la aniquilación de uno necesariamente implica la del otro; así ·si ahora no hay •materia· entre las paredes de la habitación no hay •distancia ·entre ellas tampoco·; esto es, ellas se tocan mutuamente, justo como mi mano toca el papel sobre el que estoy escribiendo. Pero aunque esta respuesta es muy común, reto a estos metafísicos a concebir la materia de acuerdo con su hipótesis, o a imaginar el piso tocando el techo y las paredes opuestas tocándose mutuamente mientras nada se mueve! … . Si cambias la posición del techo, del piso y las paredes, supones •un movimiento; si concibes algo entre ellos, supones una •nueva creación. Pero ajustándose estríctamente a las dos ideas de •reposo y •aniquilación, es obvio que la idea resultante de ellas no es la de un contacto de partes, sino algo más que se concluye de la idea de vacío.

Bennett

Secondly, if this argument should be rejected, the reality or at least the possibility of the idea of a vacuum can be proved by the following reasoning. Every idea is possible that is a necessary and infallible consequence of ones that are possible. Now, even if we suppose the world to be at present a plenum, we can easily conceive it to be deprived of motion —this idea must be allowed as possible. It must also be allowed as possible to conceive that God in his omnipotence annihilates some portion of matter while nothing else moves. [For the rest of this paragraph Hume continues to expound (in very Humean terms) this argument for the possibility of vacuum; and to defend it against a certain reply (that of Descartes), in order to set it up for his own reply.] For as every idea that is distinguishable is separable by the imagination, and as every idea that is separable by the imagination may be conceived to be separately existent, it is evident that •the existence of one particle of matter no more implies •the existence of another than •one body’s having a square shape implies that •every body is square. This being granted, I now ask what results from the concurrence of these two possible ideas of rest and annihilation—what must we conceive to follow from •the annihilation of all the air and subtle matter [= ‘matter that is finer than air’] in a room, supposing the walls to remain the same, without any motion or alteration? There are some metaphysicians—·such as Descartes·—who answer that since •matter and •extension are the same, the annihilation of one necessarily implies that of the other; so ·if there is now •no matter· between the walls of the room there is now •no distance ·between them either·; that is, they touch each other, just as my hand touches the paper I am writing on. But though this answer is very common, I defy these metaphysicians to conceive the matter according to their hypothesis, or to imagine the floor touching roof and the opposite walls touching each other while nothing moves! … . If you change the position of the roof, floor, and walls, you suppose •a motion; if you conceive anything between them, you suppose •a new creation. But keeping strictly to the two ideas of •rest and •annihilation, it is obvious that the idea resulting from them is not that of a contact of parts, but something else that is concluded to be the idea of a vacuum.

Viqueira

Segundo: si este argumento no es admitido, la realidad, o al menos la posibilidad de la idea de un vacío puede ser probada por el siguiente razonamiento: Toda idea que es posible es una consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles. Ahora bien, aunque concedemos que el mundo es en el presente un pleno, podemos imaginarlo privado de movimiento, y esta idea se concederá que es ciertamente posible. También debe ser concedido como posible concebir la aniquilación de alguna parte de la materia por la omnipotencia de la divinidad, mientras que otra parte sigue existiendo, pues como toda idea que es distinguible es separable por la imaginación, y como toda idea que es separable por la imaginación puede ser concebida como existiendo separadamente, es evidente que la existencia de una partícula de materia no implica la existencia de otra más que una figura cuadrada en un cuerpo implica una figura cuadrada en otro cualquiera. Confirmado esto, me pregunto qué resulta para la concurrencia de estas dos ideas posibles de reposo y aniquilación y qué debemos concebir que sigue a la aniquilación de todo el aire y materia sutil en una habitación, suponiendo que las paredes permanecen las mismas sin un movimiento o alteración. Hay algunos metafísicos que responden que, puesto que la materia y la extensión son lo mismo, la aniquilación de la una implica necesariamente la de la otra, y que no existiendo distancia entre los muros del cuarto, se tocaran los unos con los otros de la misma manera que mis manos tocan el papel que se halla inmediatamente delante de mí. Pero aunque esta respuesta sea muy corriente, yo desafío a los metafísicos a que conciban la materia según su hipótesis o imaginen el suelo y el techo con todos los lados opuestos del cuarto tocándose los unos con los otros mientras que continúan en reposo y mantienen la misma posición; pues, ¿cómo pueden las dos paredes que van de sur a norte tocarse entre sí, mientras que tocan los lados opuestos de las paredes que van de este a oeste? Y ¿cómo pueden encontrarse el suelo y el techo mientras que están separados por los cuatro muros colocados en posición contraria? Si se cambia su posición, se supone su movimiento. Si se concibe algo entre ellos, se supone una nueva creación. Sin embargo, considerando estrictamente las dos ideas de reposo y aniquilamiento, es evidente que la idea que resulta de ellas no es la del contacto de partes, sino algo distinto, que se deduce que es la idea del vacío.

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