TNH 1.2.03.10

Traducción (por revisar)

Para saber si los elementos que se unen en una impresión son separables en la idea ·correspondiente·, sólo necesitamos saber si los elementos son diferentes unos de otros. Si lo son, es obvio que pueden ser concebidos aparte: las cosas que son diferentes son distinguibles, y las cosas que son distinguibles pueden separarse, de acuerdo con las máximas que he explicado. Si por el contrario no son diferentes entonces no son distinguibles, en cuyo caso no se pueden separar. Pero este ·último estado de cosas· es precisamente cómo están las cosas respecto al •tiempo en relación a la •sucesión de nuestras percepciones. La idea de tiempo no se deriva de una impresión particular mezclada con otras y claramente distinguible de ellas; su fuente completa es la forma en que las impresiones aparecen a la mente-no es una de ellas. Cinco notas tocadas en una flauta nos dan la impresión e idea de tiempo, pero el tiempo no es una sexta impresión que se presenta por sí misma al oído o a cualquier otro de los sentidos. Ni es una sexta impresión que la mente encuentra en sí misma por reflexión, ·produciendo así el tiempo como una idea de reflexión·. Para producir una nueva idea de reflexión la mente debe tener alguna impresión interna nueva: puede recorrer todas sus ideas de sensación mil veces sin extraer de ellas ninguna nueva idea original, a menos que sienta alguna nueva impresión original surja de este sondeo. ·Y, regresando ahora a nuestra flauta·, esos cinco sonidos que hacen su aparición en esta manera particular no inician ninguna emoción o estado interno de ninguna clase del cual la mente, observándolo, pueda derivar una nueva idea. Todo lo que la mente hace en este caso es notar la forma en que los diferentes sonidos hacen su aparición, y ·tener el pensamiento· de que podría después pensar en elo como la forma en que otras cosas-·distintas de las cinco notas de la flauta·-pueden aparecer. ·Para que la mente tenga una idea de tiempo·, debe ciertamente tener las ideas de algunos objetos [aquí="eventos"], pues sin ellos nunca podría llegar a ninguna concepción del tiempo. El tiempo no aparece como una impresión primaria clara, por lo que debe consistir en ideas diferentes o impresiones u objetos dispuestos en una cierta manera-la forma que consiste en su sucederse unos a otros.

Bennett

To know whether items that are joined in an impression are separable in ·the corresponding· idea, we need only to know whether the items are different from one another. If they are, it is obvious that they can be conceived apart: things that are different are distinguishable, and things that are distinguishable can be separated, according to the maxims I have explained. If on the contrary they are not different they are not distinguishable, in which case they can’t be separated. But this ·latter state of affairs· is precisely how things stand regarding •time in relation to •succession in our perceptions. The idea of time is not derived from a particular impression mixed up with others and plainly distinguishable from them; its whole source is the manner in which impressions appear to the mind—it isn’t one of them. Five notes played on a flute give us the impression and idea of time, but time is not a sixth impression that presents itself to the hearing or to any other of the senses. Nor is it a sixth impression that the mind finds in itself by reflection, ·thus yielding time as an idea of reflection·. To produce a new idea of reflection the mind must have some new inner impression: it can go over all its ideas of sensation a thousand times without extracting from them any new original idea, unless it feels some new original impression arise from this survey. ·And, returning now to our flute·, these five sounds making their appearance in this particular manner don’t start up any emotion or inner state of any kind from which the mind, observing it, might derive a new idea. All the mind does in this case is to notice the manner in which the different sounds make their appearance, and ·to have the thought· that it could afterwards think of it as the manner in which other things—·other than the five flute-notes·—might appear. ·For the mind to have the idea of time·, it must certainly have the ideas of some objects [here = ‘events’], for without these it could never arrive at any conception of time. Time doesn’t appear as a primary distinct impression, so it has to consist in different ideas or impressions or objects disposed in a certain manner—the manner that consists in their succeeding each other.

Viqueira

Para saber si los objetos que van unidos en una impresión son separables en la idea necesitamos tan sólo considerar si son diferentes entre sí, en cuyo caso es claro que deben ser concebidos aparte. Todo lo que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible puede ser separado de acuerdo con las máximas antes expuestas. Si, por el contrario, no son diferentes, no serán distinguibles y no podrán separarse. Esto es precisamente lo que sucede con respecto del tiempo comparado con nuestras percepciones sucesivas. La idea del tiempo no se deriva de una impresión particular mezclada con otra y fácilmente distinguible de ella, sino que surge enteramente de la manera según la que aparecen las impresiones al espíritu sin constituir una de ellas. Cinco notas tocadas en una flauta nos dan la impresión e idea del tiempo, aunque el tiempo no sea una sexta impresión que se presente al oído o a algún otro sentido. No existe, además, una sexta impresión que el espíritu halle por reflexión en sí mismo. Estos cinco sonidos, al hacer su aparición de este modo particular, no excitan ninguna emoción en el espíritu ni producen ningún género de afección que siendo observada pueda dar lugar a una nueva idea, pues esto es necesario para producir una nueva idea de reflexión y no puede ci espíritu, recorriendo mil veces sus ideas de sensación, extraer de ellas una nueva idea original a menos que la naturaleza haya forjado sus facultades de tal modo que experimente que una nueva impresión original suri a de una contemplación de este género. Pero aquí tan sólo se da cuenta de la manera según la que los diferentes sonidos hacen su aparición y que puede después considerar sin tener en cuenta estos sonidos particulares y puede unir con otros objetos cualesquiera. Debe tener presente, ciertamente, las ideas de algunos objetos, y no es posible, sin estas ideas, llegar a la concepción del tiempo, que, puesto que no aparece como una impresión primaria y distinta, no debe ser manifiestamente más que diferentes ideas o impresiones u objetos dispuestos de una cierta manera, esto es, sucediéndose los unos a los otros.

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