TNH 1.2.02.04

Traducción (por revisar)

Todo este razonamiento se aplica también a ·la divisibilidad infinita del· tiempo, junto con otro argumento que debemos notar. Una propiedad del tiempo que éste no puede perder-es en algún modo la esencia del tiempo-es que sus partes vienen en sucesión, y que dos de ellas, sin importar cuán cercanas, no pueden existir juntas. Todo •momento debe ser distinto de-más tarde o más temprano que-otro •momento, por la misma razón por la que el •año 1737 no puede coexistir con el •año presente 1738. Esto hace cierto el que el tiempo, puesto que existe, deba estar compuesto de momentos indivisibles. Pues si no pudiéramos nunca llegar al fin de la división del tiempo, y si cada momento en cuanto que sucede a otro no fuera perfectamente singular e indivisible, habría un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo, ·a saber, las partes del momento·; y creo que puede concederse que esto es una contradicción evidente.

Bennett

All this reasoning applies also to ·the infinite divisibility of· time, along with a further argument that we ought to take notice of. A property of time that it cannot lose—it is in a way time’s essence—is that its parts come in succession, and that no two of them, however close, can exist together. Every •moment must be distinct from—later or earlier than—each other •moment, for the same reason that the •year 1737 cannot coexist with the present •year 1738. This makes it certain that time, because it exists, must be composed of indivisible moments. For if we could never arrive at an end of the division of time, and if each moment as it succeeds another were not perfectly single and indivisible, there would be an infinite number of coexistent moments or parts of time, ·namely the parts of the moment·; and I think this will be agreed to be an outright contradiction.

Viqueira

Todo este razonamiento tiene lugar también con respecto al tiempo, juntamente con un argumento adicional del que será conveniente tomar nota. Es una propiedad inseparable del tiempo que en cierto modo constituye su esencia, que a cada una de sus partes sucede otra y que ninguna de ellas, aun contiguas, pueden ser coexistentes., Por la misma razón que el año 1737 no puede coincidir con el año presente, 1738, cada momento debe ser distinto y posterior o antecedente a otro. Es cierto, pues, que el tiempo, tal como existe, debe hallarse compuesto de momentos indivisibles, pues si en el tiempo no podemos llegar jamás al fin de la división y si cada momento que sucede a otro no fuera perfectamente único e indivisible, existirían un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo, lo que creo se concederá que es una contradicción notoria.

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