Sobre los principios generales de la moral
(Investigación sobre los principios de la moral, sección 1)
Asunto: la fundamentación de la moral.
Objetivo de la sección: en primer lugar, exhibir la controversia propia de la cuestión moral, a saber, la contraposición entre el racionalismo y el sentimentalismo; en segundo lugar, indicar la vía que seguirá la investigación de Hume, que opta por la defensa crítica del sentimentalismo moral.
Términos elementales: moral / sentimentalismo / principio / (in)utilidad / determinación o distinción moral / diferencia natural / educación y hábito / (in)correcto / sentido común / razón / sentimiento / virtud y vicio / (dis)conformidad / belleza / gusto / norma del juicio / normal del sentimiento / (in)deseable / práctico(a) / (in)diferencia / predisposición y aversión / (des)aprobación / corazón / belleza: mediata, inmediata, artística, natural, moral / cualidades mentales: hábitos, sentimientos, facultades / mérito personal / alabanza y reproche / catálogo / sensibilidad / lenguaje / ética / principios universales y últimos / método experimental / virtudes sociales: benevolencia y justicia.
Justificación de la sección
1. Es inútil discutir sobre un asunto cualquiera si los principios que lo sustentan no han sido aclarados previamente.
1.1. Discutir con alguien que no está dispuesto a cuestionar sus principios por apego a ellos es fastidioso; en cambio, discutir con alguien que defiende sus principios por orgullo, mas no por convicción, puede ser entretenido. Sin embargo, en ambos casos la discusión no tiene ningún sentido (cfr. realidad, objetividad, validez).
2. Es deshonesto (cfr. imposibilidad) negar la realidad efectiva de las determinaciones morales [concretas].
2.1. Es inconcebible «que una criatura humana pueda creer seriamente que todos los caracteres y acciones tienen el mismo derecho al afecto y la consideración de todos los hombres».
2.1.1. Las diferencias naturales (cfr. natura) entre los hombres son suficientemente notorias por sí mismas, pero, además, de tornan todavía más llamativas con la educación, el ejemplo y el hábito (cfr. cultura).
2.1.2. Además, todo hombre, a menudo, «ha de sentirse tocado por las imágenes de lo correcto y lo incorrecto» , sin importar cuán insensible aparente ser.
2.1.3. Y, aunque un hombre se aferre al prejuicio de negar la realidad efectiva de las determinaciones morales, no evitaría con ello observar que otros hombres experimentan impresiones semejantes a las suyas (cfr. simpatía, compasión).
2.1.3.1. En fin, no es necesario persuadir a un contrincante tal, ya que él mismo terminará convirtiéndose, aceptando el carácter fáctico de las determinaciones morales al confrontar su postura con la realidad efectiva; y volvería así al sentido común.
Exhibición de la controversia propia de la cuestión moral
1. [Descripción general de la controversia:] O la moral se funda en la razón o la moral se funda en el sentimiento.
1.1. Si la moral se fundara en la razón, sería conocida mediante argumentos y debería ser la misma para todo ser racional e inteligente así como lo es todo juicio de verdad y falsedad (cfr. intuición, demostración).
1.2. Si la moral se fundara en el sentimiento, sería conocida inmediatamente por el sentido interno y se basaría en la constitución particular y exclusiva de la especie humana así como lo hace toda percepción de la belleza y la deformidad (cfr. cuestión de hecho).
2. [Situación histórica de la controversia:] Tanto los pensadores antiguos como los modernos se han visto envueltos en la controversia y se han mantenido en la misma ambigüedad que ella misma suscita debido a que existen un buen número de argumentos a favor de ambas posturas.
2.1. Para los antiguos, por un lado, la virtud consistía en una especie de conformidad de la acción humana con la razón [universal] y el vicio, en una especie de disconformidad; pero, por otro lado, también derivaban la virtud y el vicio del sentido del gusto, del sentimiento.
2.2. Lo modernos, de modo similar, o bien dan cuenta de las determinaciones morales mediante razonamientos metafísicos y deducciones que parten de premisas abstractas del entendimiento, o bien identificando la virtud con la belleza [formal] y el vicio con la deformidad.
3. [La razón de ser de la controversia o la plausibilidad de ambas tesis:] Ambas posturas tienen una buena cantidad de argumentos plausibles a favor:
3.1. La moral no es una cuestión de gusto o sentimiento porque las determinaciones morales son discernidas por la pura razón y solamente se discute lo que es susceptible de ser verdadero o falso y no lo referente al gusto.
3.1.1. «Lo que existe en la naturaleza de las cosas es la norma de nuestro juicio [cfr. universal, necesario, objetivo]; lo que cada hombre siente dentro de sí mismo es la norma del sentimiento [cfr. particular, contingente, subjetivo]» , y a las cuestiones morales se les aplica la norma del juicio (v. gr. un juicio legal), no la del gusto.
3.2. Las determinaciones morales dependen del sentimiento por cuanto que ellas no pueden ser puestas o suministradas por la pura razón.
3.2.1. La razón no puede predeterminar lo que un objeto provoca o el efecto de una causa, de modo que no puede determinar la virtud como atractiva [deseable] y el vicio como odioso [indeseable].
3.2.2. La razón, además, no puede cumplir con la finalidad moral que se le adjudica, a saber, enseñarnos el deber «y, mediante representaciones adecuadas de la deformidad del vicio y la belleza de la virtud, producir los hábitos correspondientes, comprometiéndonos a evitar el primero y abrazar la segunda».
3.2.2.1. En primer lugar, según se dijo ya, la razón no puede predeterminar los efectos de los objetos; en segundo lugar, las verdades y falsedades nos pueden ser indiferentes (cfr. teoría), pero ni la virtud ni el vicio nos son indiferentes.
3.2.2.2. Y si de la virtud y del vicio se elimina el componente sentimental –la predilección y la repulsión respectivamente– se hace de la moral algo indiferente al hombre, se suprime el carácter práctico de la moral (cfr. práctica) y se cancela la posibilidad de dar con la tendencia real que regula efectivamente la vida y las acciones humanas.
Lo que es honorable, lo que es justo, lo que es conveniente, lo que es noble, lo que es generoso toma posesión de nuestro corazón [confróntese] y nos invita a abrazarlo y conservarlo. Lo que es inteligible, lo que es evidente, lo que es probable, lo que es verdadero procura únicamente la fría aprobación del entendimiento; y, gratificando una curiosidad especulativa, pone con ello fin a nuestras investigaciones.
4. [Hume toma partido respecto de la controversia y anuncia el sentido de la investigación, a saber, anular la posibilidad o por lo menos debilitar mediante el método experimental la probabilidad de que la moral se funde en la razón:] Ahora bien, efectivamente existen argumentos plausibles a favor de ambas tesis, tantos, que podría ser que la razón y el sentimiento concurrieran en las determinaciones y conclusiones morales. Sin embargo, «es probable –digo– que este juicio definitivo [el que aprueba o desaprueba las acciones humanas o los distintos modos de vida humana] dependa de algún sentido interno o sentimiento que la naturaleza ha hecho universal para toda la especie» . Pues… ¿podría haber otra fuente?
Introducción a la investigación: su asunto, su método y su procedimiento
1. [Distinción preliminar:] Se dice que existen dos tipos de belleza, una inmediata y otra que requiere mediación racional.
1.1. Así se dice, por ejemplo, que la belleza artística requiere ciertas pautas que la posibilitan como tal experiencia, o sea, que en su caso la intervención de la razón es necesaria para aprobar o censurar el objeto.
1.2. Así se dice, por ejemplo, que la belleza natural se aprueba inmediatamente, sin la intervención de la razón, en cuanto ésta no prefigura el gusto ni el sentimiento.
2. [Señalamiento de la clave para resolver la cuestión del fundamento de la moral:] Aunque «existen fundamentos sólidos para concluir que la belleza moral tiene mucho en común con [el primer tipo de belleza mencionado], y que requiere de la ayuda [sic] de nuestras facultades intelectuales» , si se descubriera el verdadero origen de la moral se podría dar un paso atrás y dirimir así la controversia, al esclarecer hasta qué punto entran la razón y el sentimiento en la determinación moral y en qué sentido es que lo hacen.
3. [El propósito de la investigación:] Con tal fin, se analizará el conjunto de cualidades mentales que constituyen lo que se llama ‘mérito personal’, o sea, los atributos que hacen que un hombre sea objeto de estima o de desestima, tales como hábitos, sentimientos, facultades que conlleven alabanza o reproche.
4. [La viabilidad del procedimiento a seguir:] Un catálogo así posible en la medida en que tanto la propia sensibilidad como la naturaleza misma del lenguaje lo permiten.
4.1. Por un lado, el investigador cuanta con la garantía suficiente para dar con tales cualidades, puesto que tiene acceso directo a su propio corazón y puede por ello hallar lo que es o no deseable.
4.2. Por otro lado, el lenguaje es una guía para la investigación, puesto que en la lengua también se hacen patentes las determinaciones morales.
4.3. Contrastando entre sí los dos ámbitos es posible hallar la naturaleza de las determinaciones morales, y así, «desde aquí, alcanzar el fundamento de la ética y encontrar esos principios universales de los que se deriva en última instancia toda censura y aprobación».
5. [Designación y justificación del método a emplear:] Se empleará el método experimental por considerar que el asunto de la moral es una cuestión de hecho y por ello se inferirá lo general de lo particular.
6. [El punto de partida de la investigación:] Las primeras en ser consideradas serán las virtudes sociales –benevolencia y justicia–, ya que de ellas se piensa extraer la pauta para explicar el resto de virtudes.
Bibliografía
Hume, David. Investigación sobre el conocimiento humano. Investigación sobre los principios de la moral. Trad. Jaime de Salas y Gerardo López Sastre. Madrid, Tecnos, 2007.