Este comentario y duda, me surgio en el proceso de reflexión que llevaba a cabo cuando intentaba comprender, de qué otro, modo Hume se podría haber referido a esa especie de sentimiento de creencia, para denotar aquella pre-cognición que poseemos los seres vivos, más específicamente los seres humanos, para "conocer" en-el-mundo a partir de regularidades observadas.
Entonces, si tomamos en cuenta que: El conocimiento de la causa y el efecto solo puede entenderse por medio de la experiencia, en un objeto u hecho que posee ciertas características similares a las de aquellos objetos u hechos que previamente se conocen, podemos considerar que, en el caso de tener frente a nosotros un objeto ajeno a toda experiencia previa sobre el, la mente no podría encontrar "[…] el efecto en la supuesta causa por el escrutinio o exámen más riguroso, pues el efecto es totalmente distinto a la causa y, en consecuencia, no puede ser descubierto por el".(Hume, David. Investigación sobre el entendimiento humano, p. 35.)
Sin embargo, ¿cómo es que un bebé sabe que para alimentarse debe abrir la boca y no agarrar simplemente la comida?, o ¿cómo sabe un adulto que para comunicar un sentimiento debe expresar un cierto tono de voz y determinados gestos?
Parece que en el primer caso el bebé abre la boca, pero quizá, no por reflexión consciente, es decir: el bebé no sabe que si no abre la boca no podrá alimentarse y su estómago comenzará a segregar más y más acido, a tal punto en que el dolor podría ser insoportable y por lo tanto le provocará dolor. En otras palabras, si el bebé no se alimenta, le dolerá el estómago y él no está pensando en el "dolor" como un proceso biológico-psicológico interiorizado, el cual le indica que debe comer para evitar ese dolor.
Pero si el bebé abre la boca y se alimenta es porque existe un principio aún más fuerte que evitar el dolor, el cual reside en él, al igual que en todos los seres vivientes, "el principio de procurar la vida". Y en este sentido, el bebé se alimenta, no por un proceso reflexivo-consciente, sino, tal vez, por instinto.
De esta manera, parece ser que el bebé, a pesar de no usar la imaginación, quizá como la podría usar un niño o un adulto, para lograr acercarse a una inferencia de la causa de hecho sobre alimentarse y vivir o no comer y morir, la vida lo equipo con la capacidad de autopreservación, e instintivamente sabe por dónde y por qué alimentarse.
Ahora bien, en el segundo caso, sobre el adulto, regularmente cuando expresamos un cierto tipo de agrado o desagrado lo hacemos mediante el rostro y lo enfatizamos por medio de movimientos corporales, todo en su conjunto o por separado, para "pretender" comunicar eso que sentimos al mundo exterior.
Pero también podemos expresar nuestros sentimientos mediante el tono de nuestra voz, si no consideramos el lenguaje; simplemente es cuestión de observar cuando hablamos y nos sentimos alegres que clase de sonidos emitimos con más fuerza a diferencia de cuando lo hacemos y nos sentimos enojados tristes o con algún dolor, cuando nos asombramos o reaccionamos ante algún estímulo, tanto interno como externo.
Parece ser que para todo ello hay un cierto tono de voz, ciertos gestos y movimientos corporales, que en primera instancia los llevamos a cabo por algún tipo de cuestión instintiva, como el bebé, sin embargo, como este segundo ejemplo se refiere a un adulto, la diferencia se encuentra en que tratamos de transmitir lo que sentimos mediante un proceso de reflexión, el cual lleva a provocar en el otro una "interpretación" lo más aproximada posible, de nuestra sensación, pero jamás podrá ser identica a lo que sentimos y en este sentido, debemos recurrir al sentimiento de creencia de Hume para comprender tal efecto que origino tal causa, aunque no sea completamente un hecho que así debe ser.
Pero este "sentimiento de creencia" no parece encontrarse en el momento en que reaccionamos ante determinadas circunstancias con agrado o desagrado, con tristeza o alegría, con dolor o satisfacción, con sonrisas, con asombro o con ira.
Entonces: ¿pueden ser las sensaciones y los sentimientos, en su primera aparición, dentro de nuestra mente, es decir, antes de que sean interiorizados y podamos expresarlos y comunicarlos, una especie de instinto o instintos, con los cuales la vida nos halla capacitado, y no precisamente para expresarnos y comunicarnos, sino para preservar la vida, hablando en términos de nuestra propia existencia, al iguál que el bebé que se alimenta por continuar viviendo?
Me gustaría saber que piensan al respecto y que está correcto o incorrecto en mi comentario-duda, acerca del sentimiento de creencia sobre la como un "posible instinto".