Acerca del capítulo 4 de la Investigación, pienso que sería importante intentar aclarar la noción de experiencia que Hume tiene, pues a partir de ella cobra sentido la explicación de los razonamientos sobre causas de hecho y las conclusiones basadas en la relación causa – efecto. A pesar de que no queda clara su exposición sobre el término medio que sería necesario para considerar que estas conclusiones no son operaciones del entendimiento, resulta una parte muy importante pues, junto al concepto de experiencia, el tema de lo sintético a posteriori serán fundamentales para la teoría kantiana.
En la sección 1 Hume habla de algunas caracteristicas que posee el ser humano, usa la defición clásica de ser racional, y ser sociable, pero tambien nos habla de un ser activo, de hecho en una parte de la misma sección nos dice que la filosofía moral en una de sus vertientes considera al hombre primordialmente nacido para la acción, creo que en Hume experiencia estará identificada con acción, asi la experiencia es acción, el hombre se ve inmerso en la experiencia porque es un ser activo, creo que Hume no da una definición "concreta" de experiencia ya que como lo dirá en la sección 7 una definición implica una enumeración de partes o ideas simples pero la experiencia misma sería una idea simple, asi que en esto radicaría la dificultad de su definición ya que el propio Hume establece en la misma sección que las ideas simples no se conocen por definición sino por las impresiones o sentimientos que nos son dados.
Más que explicar lo que Hume entiende por 'experiencia', deberíamos criticar su empleo del término 'hecho' ('fact'), o, en caso de que dicho término tenga un significado claro, dar una definición del mismo. Yo no sé qué sea un hecho, pero sí sé que hay mucha gente que pretende hacer pasar lo que hace o planea por algo efectivamente dado, ajeno a su voluntad y constatable por todos. Pero aceptar un principio gratuitamente no es algo digno de filósofos.
Rocío: En efecto, el asunto de la experiencia en Hume es un tópico fundamental y es necesario aclararlo, pues sin él la teoría humeana se muestra como un disparate.
Mi perspectiva es que "experiencia" en Hume se define por la relación entre las impresiones (percepciones o ideas) y los principios de asociación natural (contigüidad, causalidad, semejanza). De todas maneras, el concepto de "experiencia" lo deberemos seguir aclarando durante el curso.
Ricardo: Definir "experiencia" en Hume parece fundamental para poder definir lo qué es un hecho. Lo "dado" en el Empirismo Británico es lo percibido, es el famoso "esse est percipi" (Ser es ser percibido) berkeleyano. Me parece que en Hume "experiencia", "hecho" y "percepción" tienen una relación bastante estrecha que podría darnos una respuesta respecto atu interrogante.
Yo no identifiqué el hecho con lo (meramente) dado. Sin adjudicarle a Hume ninguna definición de lo que un hecho es, mencioné algunas características de lo que usualmente se significa con el término ‘hecho’: algo efectivamente dado, ajeno a la voluntad particular y constatable por todos. Ahora bien, yo también creo con Rocío que la experiencia en Hume es un asunto problemático; es más, yo mismo lo expuse así durante la clase. Sin embargo, la acepción de experiencia que Hume asume no nos clarifica en ningún sentido lo que un hecho es (los razonamientos acerca de cuestiones de hecho se fundan en la experiencia, pero aquello que un hecho sea no se deriva de su caracterización de la experiencia), menos aún si asociamos el empirismo de Hume con el Berkeley. Aunque se lleva razón al decir que la teoría de Hume acerca de la percepción (tan alquímica) es fundamental para entender aquello a lo que él se refiere con el término ‘hecho’. Pero no, no es en Berkeley, sino en el pensamiento de Hobbes mediado por el de Locke en el que debemos buscar. No quiero transcribir el noveno capítulo de la primera parte del Leviatán de Hobbes, pero allí se encuentran ya la distinción entre el conocimiento de hecho y el conocimiento condicional, la caracterización de la experiencia como una historia, registro o banco de hechos y, también, una clasificación de las diversas ciencias en función de ciertos criterios.
Por otro lado, Hume es el menos ideísta de los empiristas; me atrevería a decir que él emplea la jerga empirista sólo por comodidad. Su distinción entre idea e impresión no es gratuita, así como tampoco lo es su recurrencia a las “cuestiones de hecho” para atacar al Racionalismo.
Pero, no obstante, yo vuelvo a preguntar: ¿qué es un HECHO?, ¿qué es, en todo caso, un CASO?
Me quedé pensando en lo que se discutió en la clase de hoy, y creo que lo que yo dije se tergiversó. Yo dije que no puede haber un “mayor” orden –según se estaba argumentando– porque el orden no depende del número de elementos integrados en el todo, y que, por ello mismo, me parecía que se estaba hablando más bien de un mejoramiento o de una progresión. Yo no usé la palabra ‘mejor’ en mi argumento, sino para referirme al otro argumento, al que hablaba de un orden “mayor”.
Si bien Hume no da una definición de experiencia en la Investigación, ofrezco a continuación un fragmento del Tratado de la naturaleza humana en el cual se encuentra, hasta donde he leído, la definición de experiencia de Hume: “La naturaleza de la experiencia consiste en esto: recordamos haber tenido ejemplos frecuentes de la existencia de una especie de objetos; recordamos también que los individuos pertenecientes a otra especie de objetos han acompañado siempre a los primeros, y que han existido según un orden regular de contigüidad y sucesión con ellos” (Tratado, Libro I, parte III, cap. VI, p. 87 de la ed. Selby-Bigge).
Ahora bien, a modo de exégesis quisiera decir lo siguiente: cuando Hume señala que la experiencia es un “recordar haber tenido ejemplos”, incluye en la experiencia tanto la memoria como aquello de donde se originó el recuerdo. Ese origen es la primera vivencia en la que se dieron las impresiones que afectan al hombre. La experiencia, entonces, pareciera que consiste tanto en una percepción inmediata y primera de objetos o “estados de ánimo”, por así decirlo, como también en un rememorar. Sin embargo, si bien a través de la percepción inmediata se forman las impresiones, en tanto que la naturaleza de las impresiones consiste en un darse inmediato e instantáneo de las sensaciones (internas o externas), el único modo en que las impresiones “permanecen” en el sujeto tiene que ser como ideas que no tienen la misma vivacidad precisamente por estar engendradas por la memoria. De tal suerte que, si bien desde el empirismo de Hume sin la percepción inmediata no hay memoria, el acento de la experiencia está en el recuerdo -en la memoria. La experiencia como tal no es primordialmente en la percepción -en la sensación- sino en el “poder renovar la sensación” que viene a ser el rememorar.
De ahí que en la definición que da Hume se incluya la noción de causa y efecto (como se aprecia en la anterior definición Hume habla de la contigüidad, conjunción constante y sucesión, que serían los principales componentes de la causalidad), si la experiencia fuera sólo una percepción sensible inmediata no habría cupo para la reflexión que el entendimiento lleva a cabo sobre estas cuestiones de hecho (es decir, sobre eso que es perceptible de manera inmediata ya se trate de sensaciones externas o internas). Y es que la experiencia como un recordar que puede traer a cuenta varias situaciones particulares constituye en sí un experimento (en el sentido de un ensayo constante), cuyo resultado viene a ser, no siempre pero si gran cantidad de veces, la causalidad.