El razonamiento demostrativo refiere sólo a relaciones de las ideas y el razonamiento moral refiere a cuestiones de hecho y de experiencia. El argumento demostrativo no implica contradicción por sí mismo cuando no refiere a hechos. En cambio el razonamiento moral siempre es contingente y por lo tanto posible tanto de ser como de no ser. Parece ser que los argumentos morales tienen su fundamento en la relación causa-efecto. Sin embargo, esta relación no esta del todo explicada cuando recurrimos a la experiencia para corroborar una proposición.
Todo en la experiencia se funda en las impresiones, ya que estas son las que realmente añaden cosas nuevas al conocimiento. Si el razonamiento moral se funda en las impresiones, es decir, que no requiere sólo de ideas para funcionar, se observará que forzosamente necesita de alguna inferencia para poder ser una cuestión de hecho. Se supone que tal inferencia es la relación causa efecto. Sin embargo, la relación causa efecto no depende de argumentación alguna ya que podemos observar que cualquier persona y sin que tenga nociones mínimas de lógica o que tenga un lenguaje refinado, puede utilizar esta relación para conocer la causa por el efecto. La falacia consiste en esperar que todo efecto tenga una causa similar. Una falacia es un argumento no válido. Esto quiere decir que no hay término medio para que podamos inferir que un acontecimiento sea la causa de otro. Entonces tal relación se funda en el mero parecido (costumbre) de una cosa con otra y no en argumentación alguna. La naturaleza de la relación causa efecto no es demostrativa ni intuitiva, ya que no se funda en leyes de la lógica. De este modo, experiencia es costumbre, ya que no se puede negar la naturaleza causal de lo contingente. De no ser así, la experiencia se vuelve inútil y se caen en los errores sofísticos de la razón. ¿La experiencia tiene argumentos, es decir, cuando tenemos experiencias, las estamos infiriendo? Según Hume, ningún argumento basado en las relaciones de ideas prueba la experiencia, ya que para probar las experiencias recurriríamos directamente a las cuestiones de hecho.
Pero no debemos huir a tal problemática, ya que puede ser probable que esto no ocurra así. Todos los seres aprenden de la experiencia. De esta manera no podríamos decir que alguien muy ignorante de las leyes de la lógica como los niños o los idiotas infieran experiencias ya que sabemos con certeza que las tienen, es decir, se les dan a la sensación y de ninguna manera tienen que hacer uso alguno de argumentación para aprender nuevas experiencias o demostrarlas. Conclusión: la relación causa efecto, en la que se funda la experiencia no tiene que ver con la razón, sino con el hábito. La demostración de la cuestiones de hecho es meramente probable.
Última exposición de la sección 4
Resumen:
Esto es lo que expuse el día VI/III/MMVIII, aunque no terminé, espero que les ayude a resolver algunas dudas.