Lógica 3
Integrantes:
Martinez Cepeda Julia
Zepeda López Samuel David
1. Debe ser alguna impresión la que da lugar a toda idea real
2. El Yo o persona no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas
3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.
4. No existe ninguna impresión constante e invariable
Sub-conclusión: No podemos derivar la idea de Yo de una de estas impresiones, y, por consecuencia, no existe tal idea.
5. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna y jamás puedo observar más que percepciones
Sub-conclusión: Estoy cierto de que no existe un principio como el Yo en mi persona.
6. Tanto nuestro pensamiento como nuestros sentidos son variables y no existe ningún poder del alma que permanezca siempre el mismo ni aun en un solo momento.
7. El espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones
Sub-conclusión: Los hombres no son más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.
8. Llamamos identidad a la idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo
9. También tenemos una idea de una sucesión de objetos relacionados
10. Las ideas de identidad y de sucesión de objetos relacionado, aunque son distintas, suelen confundirse entre sí.
11. Se confunden porque la actividad de la imaginación por la que consideramos el objeto ininterrumpido y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento
12. La relación facilita la transición del espíritu de un objeto al otro y lo hace de una manera suave como si contemplara un objeto continuo
Sub-conclusión: Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados
13. Caemos en el error de atribuir una identidad perfecta y de estimarla como variable o ininterrumpida a una sucesión de objetos y, aunque tratemos de corregir esa opinión por la reflexión, seguimos cayendo en el error
14. Por lo anterior terminamos cediendo y afirmando que esos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables.
15. Para justificar lo anterior fingimos algún nuevo principio ininteligible que enlaza estos objetos entre sí y evita su interrupción y variación
Sub-conclusión: Fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y sustancia, para desfigurar la variación.
16. Cuando atribuimos identidad, en un sentido impropio, a los objetos variables o interrumpidos, este error va comúnmente acompañado con algo variable e ininterrumpido o de algo misterioso e inexplicable, o al menos de una tendencia a tales ficciones
17. Los objetos que son variables o interrumpidos, y sin embargo se suponen uno mismo continuo, son tan sólo aquellos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, contigüidad o causalidad
18. Todos los objetos a los que atribuimos identidad, sin que éstos sean invariables e ininterrumpidos, son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados.
19. El paso del pensamiento de un objeto antes del cambio al objeto después de él es tan suave y fácil que apenas percibimos la transición y nos inclinamos a imaginar que no es más que una consideración continua del mismo objeto
20. Los objetos actúan en el espíritu y rompen o interrumpen la continuación de sus acciones, no según su tamaño real, sino según su relación con cada uno de los otros, y esta interrupción hace que un objeto cese de aparecer el mismo
Sub-conclusión: Debe ser el progreso ininterrumpido del pensamiento el que constituye la identidad imperfecta
21. Cuando los cambios han llegado a ser considerables experimentamos escrúpulos para atribuir una identidad a tales objetos diferentes.
22. Pero podemos inducir a la imaginación a dar un paso más lejos produciendo una referencia de las partes entre sí y una combinación para un fin o propósito común.
23. El fin común para que todas las partes sirven es el mismo en todas sus variaciones y nos proporciona una fácil transición de la imaginación de una situación del cuerpo a otra.
24. Es más notable lo anterior cuando se añade una simpatía de las partes a su fin común y suponemos que mantienen entre sí la relación recíproca de causa y efecto en todas sus acciones y operaciones
Sub-conclusión: Éste es el caso de todos los animales y vegetales, en los que no sólo las varias partes se refieren a algún propósito general, sino que dependen también mutuamente entre sí y se hallan en conexión entre ellas.
25. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales o animales
Sub-conclusión: No puede la identidad que atribuimos al espíritu humano tener un origen diferente, sino que debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.
26. Es evidente que la identidad que atribuimos al espíritu humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que le son esenciales
27. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos, aún el enlace de causa y efecto se resuelve en una asociación habitual de ideas
Sub-conclusión: La identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las una entre sí, sino tan sólo meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.
28. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, continuidad y causalidad.
29. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal, y sin ellas cada objeto distinto es separable por el espíritu y puede considerarse separadamente y no parece tener más relación con otro objeto.
Sub-conclusión: De alguna de estas relaciones de semejanza, continuidad y causalidad depende la identidad
30. La verdadera esencia de estas relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas
Sub-conclusión: Nuestra noción de la identidad personal procede totalmente del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas según los principios antes expuestos
31. En la cuestión de qué relaciones producen el progreso continuo de nuestro pensamiento cuando consideramos la existencia sucesiva de un espíritu es evidente que debemos limitarnos a la semejanza y causalidad y debemos dejar a un lado la contigüidad que sólo tiene una influencia pequeña o no tiene ninguna en el caso presente.
32. La memoria contribuye a conceder una relación a la sucesión de percepciones a pesar de todas sus variaciones
33. La memoria es la facultad por la cual hacemos surgir las imágenes de las percepciones pasadas
34. Una imagen necesariamente se asemeja a su objeto
35. La colocación frecuente de estas percepciones semejantes en la serie del pensar hacen que la imaginación pase más fácilmente de un término a otro y hacen que el todo parezca la continuidad de un mismo objeto.
Sub-conclusión: La memoria no sólo descubre la identidad, sino que contribuye a su producción, creando la relación de semejanza entre las percepciones.
36. La verdadera idea del espíritu humano es considerarlo como un sistema de diferentes percepciones o diferentes existencias que se hallan enlazadas entre sí por la relación de causa y efecto y se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente.
Sub-conclusión: La misma persona puede del mismo modo variar su carácter y disposición, lo mismo que sus impresiones e ideas, sin perder su identidad porque cualesquiera que sean los cambios que sufre, sus partes diversas siguen enlazadas aun por la relación de causalidad
37. La memoria por sí solo nos hace conocer la continuidad y extensión de esta sucesión de percepciones, debe ser considerada, por esta razón capitalmente, como la fuente de la identidad personal.
38. Si no tuviésemos memoria jamás podríamos tener una noción de la causalidad, ni, por consecuencia, de la cadena de causas y efectos que constituyen nuestro yo o persona
39. Habiendo adquirido la noción de causalidad por la memoria, podemos extender la cadena de causas y, por consiguiente, la identidad de nuestra persona más allá de nuestra memoria.
40. Por lo anterior podemos comprender tiempos, circunstancias y acciones que hemos olvidado enteramente, pero que suponemos han existido
Sub-conclusión: La memoria no tanto produce como descubre la identidad personal, mostrándonos las relaciones de causas y efectos entre nuestras diferentes percepciones.
Conclusión: La identidad depende de las relaciones de las ideas, y estas relaciones producen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan. Las relaciones y la facilidad de esta transición pueden disminuir por grados insensibles y no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir el momento en que se adquiere o se pierde el derecho al nombre identidad. Por lo que la doctrina anterior nos lleva a la conclusión de que no es posible que las cuestiones relativas a la identidad personal sean jamás resueltas y deben ser consideradas más bien como dificultades gramaticales que como dificultades filosóficas.
Seccion V
1. Si tuviésemos una idea de la sustancia de la mente, deberíamos, entonces, tener una impresión de ella.
2. No tenemos una impresión de la sustancia.
Sub Conclusión. No es posible concebir la sustancia.
3. Se dice que la sustancia es algo que existe por sí mismo.
4. Todo lo que se concibe puede existir, y debe existir como es concebido.
5. Todo lo que es diferente, es distinguible y por tanto separable por la imaginación.
Sub Conclusión. Todas las percepciones son diferentes entre sí, todas son distintas y pueden considerarse como existiendo separadamente.
Conclusión intermedia: No es posible alcanzar una noción satisfactoria de sustancia ni considerando el principio del origen de las ideas, ni considerando la definición misma.
6. Todo lo que es extenso consiste en partes.
7. Todo lo que tiene partes es divisible, al menos en la imaginación.
8. Es imposible que algo divisible pueda unirse a algo indivisible, como lo es el pensamiento o la percepción.
(as) Suposición: si el pensamiento existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones; y si existe en sus dimensiones debe o existir en una parte particular y esa parte particular es indivisible y la percepción se haya unida solamente con ella y no con la extensión, o si el pensamiento existe en todas partes debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo. Esto es absurdo y contradictorio.
Conclusión. Pensamiento y extensión son totalmente incompatibles y jamás pueden estar unidos en un sujeto. Luego entonces, es posible concluir que el alma es inmaterial.
9. El argumento a favor de la inmaterialidad del alma no afecta al problema de la sustancia del alma, sino únicamente al problema relativo a su enlace en un lugar con la materia. (los objetos son o no susceptibles de enlazarse a la extensión, en un lugar).
10. Sólo la costumbre y la reflexión nos hacen formarnos una idea de los grados de distancia y contigüidad de los objetos.
11. Todo lo que tiene un lugar en que existe, o debe ser extenso o debe ser un punto matemático simple e indivisible.
12. Lo que es extenso debe tener una forma particular.
13. Ninguna de las figuras de la extensión corresponde a un deseo, impresión o idea, excepto la vista y el tacto. No es posible, tampoco, considerar un deseo como un punto matemático pues sería imposible obtener una longitud de deseos encadenados.
14. De lo anterior podemos derivar que: un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte; así existen y deben existir la mayoría de los seres.
15. Puede decirse que un objeto no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad.
16. Nuestras percepciones se hallan muy lejos de exigir un lugar particular ya sea para formar una figura o una longitud: son incompatibles con un lugar particular y ni la imaginación puede concebirlo.
17. Las relaciones de causalidad y contigüidad en el tiempo, entre el objeto y la cualidad que tiene ejercen efecto sobre la mente que los entiende como causales.
Sub Conclusión. Nos encontramos en una zona de dos principios contrarios: 1) la inclinación de nuestra fantasía por la que incorporamos, literalmente, es decir, ponemos en el cuerpo, el sabor en el objeto extenso y 2) la de nuestra razón que nos muestra la imposibilidad de tal unión. No renunciamos a ninguna de las dos tesis y perdemos de vista la oposición.
18) hay seres que existen sin lugar alguno;
19) existen seres que son extensos y poseen figura
20) el “todo se halla en el todo y el todo en cada una de las partes”.
21) 19 y 20 son absurdos los dos últimos.
sub Conclusión 18 Es verdadera
22. Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos, sólo mediante la experiencia de su unión constante llegamos a establecer tal relación.
23. Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante.
24. Los objetos reales no son contrarios.
25. Las disposiciones del cuerpo hacen cambiar las percepciones y los pensamientos.
Sub Conclusión. El movimiento es y debe ser la causa de la percepción.
26. Nada puede ser causa de otra cosa sino cuando la mente puede percibir la conexión en sus ideas de los objetos.
27. Todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.
28. 26 es ininteligible
Sub Conclusión 27 es verdadero
Conclusión
La cuestión relativa a la inmaterialidad del alma es totalmente inteligible por todo lo antes mostrado. Nuestras múltiples percepciones no son susceptibles de una unión con lo que es extenso como con lo que no lo es. La materia y el movimiento pueden ser considerados como causas del pensamiento.