Yuriria Cuervo
Angeles Hidalgo
TNH 1.4.
Sección V
De la inmaterialidad del alma
1.Considerando que sustancia es algo que existe por sí mismo.
2.Que todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir.
3.Y puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y separables, pueden ser consideradas existiendo separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para existir.
Entonces las apercepciones son sustancias de acuerdo a la definición .
Somos capaces de llegar a una noción de sustancia, lo cual me parece una razón suficiente para abandonar del todo la disputa relativa a la materialidad e inmaterialidad del alma.
Un argumento en contra de que el alma tenga un enlace en algún lugar del alma es el siguiente:
1. Todo lo que es extenso consiste en partes, y todo lo que tiene partes es divisible.
2. Es imposible que algo divisible pueda ser unido a un pensamiento o percepción, que es un ser totalmente inseparable e indivisible.
3. Si el pensamiento existe en todas partes, debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo.
4. En 2 y 3 observamos una contradicción y un absurdo.
Por lo tanto, pensamiento y extensión son pues, cualidades totalmente incompatibles, que jampas pueden unirse en un sujeto .
Ahora lo que Hume necesita es mostrar la verdad de la siguiente máxima: Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte.
1. Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que conformen una figura o cantidad ni el todo con respecto a los otros cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia.
2. Esto sucede con todas nuestras percepciones excepto los de la vista y el tacto.
3. Una reflexión moral por ejemplo no puede ser colocada a la derecha o a la izquierda de una pasión. Estos objetos se hallan lejos de exigir un lugar particular.
4. Dado que todo lo que es concebible es posible.
Entonces, si estos objetos no aparecen como teniendo un lugar determinado, pueden existir de esta manera .
Ahora que mente y cuerpo están separados, Hume afirma que:
1. Aunque un cuerpo extenso es incapaz de unirse en un lugar con otro que existe sin lugar alguno o extensión, son ambos, sin embargo, susceptibles de muchas otras relaciones.
2. Causalidad y contigüidad en el tiempo de su aparición, entre el objeto extenso y su cualidad que existen sin lugar determinado, deben ejercer un efecto tal sobre el espíritu que cuando uno de ellos aparece dirigirá éste inmediatamente su pensamiento a la concepción del otro.
3. Para hacer la transición o el enlace más fácil y natural, intentamos concederles una nueva relación, a saber, la del enlace en un lugar para fortalecer la conexión.
Por esto, el enlace que hacemos entre cuerpo y mente es artificial, y es de la misma naturaleza que el que hacemos con la conexión necesaria de la relación causa efecto. Hume afirma que es resultado de nuestro intento de conceder un lugar a lo que es totalmente incapaz de él .
Hume afirma que no podemos dar un paso adelante al establecer la simplicidad e inmaterialidad del alma sin preparar el camino para un ateísmo peligroso e irreparable. Diremos que la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible.
Agrega un argumento sobre la causa del pensamiento, que sirva para hacer un tanto irrelevante la existencia o no del alma como el lugar del pensamiento:
1. Es posible que podamos tener una experiencia análoga de las actividades del espíritu y podamos percibir una conexión de pensamiento y movimiento.
2. Cada uno puede percibir que las disposiciones de su cuerpo hacen cambiar sus pensamientos y sentimientos.
3. Comparando las ideas de pensamiento y movimiento, hallamos que son diferentes entre sí, y por experiencia que se hallan constantemente unidas.
4. Usando el mismo razonamiento de causa efecto, debemos concluir que,
El movimiento es y debe ser realmente la causa del pensamiento y la percepción .
Sección 6
De la identidad personal
1. La idea del Yo debe tener alguna impresión clara.
2. El yo no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas.
3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.
4. No existe ninguna impresión constante e invariable.
Por lo tanto, no podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y por consiguiente, no existe tal idea .
1. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna, y jamás puedo observar más que mis percepciones.
2. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferente percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.
3. Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o los materiales de las que están compuestas.
1. A la idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo le llamamos identidad.
2. Tenemos una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación.
3. La actividad de la imaginación por la que consideramos 4, y aquella por la que consideramos 5, es casi la misma para el sentimiento.
Por lo tanto, esta semejanza es causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.
Hume señala que debemos tener en cuenta lo siguiente:
1. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales y animales.
2. Debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.
3. La identidad que atribuimos al género humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que les son esenciales.
Respecto a qué es la relación de identidad, si es algo que realmente enlaza nuestras percepciones, o es algo que solamente asocia sus ideas en la imaginación, Hume dice:
1. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre objetos.
2. La identidad no es nada que realmente pertenezca a las percepciones diferentes y las una entre sí, sino meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.
3. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal.
4. De alguna de estas relaciones depende la identidad.
Por lo tanto, nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, según los principios antes expuestos.
yuriria cuervo