Fonseca García Armando.
Navarro Hernández Erick Joel.
Peña Almonte Josué Martín.
Sección VI
De la identidad personal
Premisa 1: El yo es una impresión omnipresente en nuestra vida. (Primera declaración (idea común))
Premisa 2: No existe tal impresión constante e invariable, sino más bien una sucesión infinita de impresiones a lo largo de nuestra vida. (Por reflexión)
Conclusión intermedia: La idea de ¨yo¨ no puede explicarse como una impresión continua e invariable. (Se sigue de la P2)
Premisa 3: Toda idea tiene una impresión correspondiente. (Parte primera del TNH)
Premisa 4: No derivamos la idea del ¨yo¨ de una de estas impresiones. (Se sigue de P2)
Conclusión 1: No tenemos una idea del ¨yo¨.
Conclusión 2: El ¨yo¨ es el referente de las varias impresiones o ideas. (Hipótesis)
Premisa 1 (para sostener la hipótesis): No se puede pensar el ¨yo¨ sin percepción alguna. (Por reflexión)
Conclusión 1: No existe una cosa tal como un ¨yo¨¨puro¨.
Conclusión 2: Los hombres (sus espíritus) no son más que colecciones de diferentes precepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo. (Hipótesis)
Premisa 1 (explicando la facilidad del error al pensar la identidad): La identidad es la idea de permanencia invariable de un objeto a través de las variaciones del tiempo. (Por definición)
Premisa 2: Tenemos una la idea de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una intima relación. (Por experiencia)
Premisa 3: La actividad de la imaginación por la que consideramos las dos ideas anteriores son casi las mismas para el sentimiento. (Por observación)
Premisa 4: La relación permite la transición del espíritu de un objeto a otro. (Por predisposición natural de la imaginación)
Conclusión 1: Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.
Explicación de la postura de Hume acerca de la identidad.
Premisa 1: En virtud de explicar como objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables fingimos un tercer principio (alma, sustancia, yo) ininteligible que enlace los objetos y evite su interrupción y variación. (Hipótesis)
Premisa 2: Solo los objetos variables o interrumpidos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, contigüidad o causalidad se suponen erróneamente uno mismo continuo. (Demostrando la hipótesis anterior por observación)
Premisa 3: la identidad no es nada que realmente pertenezca a la percepciones y la una entre sí, sino tal solo meramente una cualidad que atribuimos a causa de la unión de ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas y las únicas cualidades que pueden dar una unión en la imaginación son las tres relaciones antes mencionadas. (Hipótesis)
Conclusión intermedia: Por consiguiente, de alguna de estas tres relaciones depende la identidad, y como la verdadera esencia de estas tres relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas, se sigue que nuestra noción de identidad personal procede totalmente del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, y son la memoria y la causalidad las que crean la relación de semejanza entre las percepciones y mantienen la noción de identidad personal.
Conclusión final: Como las relaciones y la facilidad de transición pueden disminuir por grados insensibles, no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir cualquier discusión referente al momento en el que se admite o pierde el derecho al nombre de identidad. (De la conclusión intermedia)
Bibliografía:
David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.