Fonseca García Armando.
Navarro Hernández Erick Joel.
Peña Almonte Josué Martín.
Sección V
De la inmaterialidad del alma
1. Principio del origen de las ideas: toda idea se deriva de una impresión precedente.
a) Si tuviésemos una idea de la sustancia de la mente, deberíamos, entonces, tener una impresión de ella.
b) No tenemos una impresión de la sustancia.
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c) Conclusión. No es posible concebir la sustancia.
2. Por definición: se dice que la sustancia es algo que existe por sí mismo.
a) Todo lo que se concibe puede existir, y debe existir como es concebido.
b) Todo lo que es diferente, es distinguible y por tanto separable por la imaginación.
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c) Conclusión. Todas las percepciones son diferentes entre sí, todas son distintas y pueden considerarse como existiendo separadamente: la definición es válida para todo lo que se pueda concebir y no distinguiría la sustancia de sus accidentes.
3. Conclusión intermedia: No es posible alcanzar una noción satisfactoria de sustancia ni considerando el principio del origen de las ideas, ni considerando la definición misma.
1. Argumento a favor de la inmaterialidad del alma.
a) Todo lo que es extenso consiste en partes.
b) Todo lo que tiene partes es divisible, al menos en la imaginación.
c) Es imposible que algo divisible pueda unirse a algo indivisible, como lo es el pensamiento o la percepción.
d) Reducción al absurdo. Suponiendo que dicho enlace fuera posible se llega a la conclusión absurda de que si el pensamiento existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones; y si existe en sus dimensiones debe o existir en una parte particular y esa parte particular es indivisible y la percepción se haya unida solamente con ella y no con la extensión, o si el pensamiento existe en todas partes debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo. Esto es absurdo y contradictorio.
e) Conclusión. Pensamiento y extensión son totalmente incompatibles y jamás pueden estar unidos en un sujeto. Luego entonces, es posible concluir que el alma es inmaterial.
2. Hume respecto al argumento a favor de la inmaterialidad del alma: el argumento a favor de la inmaterialidad del alma, no afecta al problema de la sustancia del alma, sino únicamente al problema relativo a su enlace en un lugar con la materia; de aqui que no es inadecuado considerar qué objetos son o no susceptibles de enlazarse a la extensión, en un lugar.
a) Sólo la costumbre y la reflexión nos hacen formarnos una idea de los grados de distancia y contigüidad de los objetos.
b) Todo lo que tiene un lugar en que existe, o debe ser extenso o debe ser un punto matemático simple e indivisible.
c) Lo que es extenso debe tener una forma particular (cuadrada, redonda, etc.).
d) Ninguna de las figuras de la extensión corresponde a un deseo, impresión o idea, excepto la vista y el tacto. No es posible, tampoco, considerar un deseo como un punto matemático pues sería imposible obtener una longitud de deseos encadenados.
e) De lo anterior podemos derivar que: un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte; así existen y deben existir la mayoría de los seres.
f) Puede decirse que un objeto no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad.
g) Nuestras percepciones se hallan muy lejos de exigir un lugar particular ya sea para formar una figura o una longitud: son incompatibles con un lugar particular y ni la imaginación puede concebirlo.
3. Cuestión del enlace de los objetos en un lugar.
a) Las relaciones de causalidad y contigüidad en el tiempo, entre el objeto extenso (fruta) y la cualidad que existe sin un lugar determinado (sabor) ejercen tal efecto sobre la mente que cuando uno de ellos aparece dirige a la mente a la concepción del otro: de la extensión (visual, táctil) a su cualidad.
b) No solo vamos de un pensamiento a otro por relación, sino que, como una propiedad más de la naturaleza humana, diremos que intentamos concederles siempre una nueva relación para hacer la unión más completa. Así, fingimos su unidad en un lugar, para hacer la transición más fácil y natural. Sin embargo es imposible tal unión una vez que reflexionamos sobre ella detenidamente.
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c) Conclusión. Nos encontramos en una zona de dos principios contrarios: 1) la inclinación de nuestra fantasía por la que incorporamos, literalmente, es decir, ponemos en el cuerpo, el sabor en el objeto extenso y 2) la de nuestra razón que nos muestra la imposibilidad de tal unión. No renunciamos a ninguna de las dos tesis y perdemos de vista la oposición.
4. Conclusión.
a) Debemos elegir alguna de las tres supuestas opciones que nos quedan: 1) hay seres que existen sin lugar alguno; 2) existen seres que son extensos y poseen figura o 3) el “todo se halla en el todo y el todo en cada una de las partes”.
b) Se demostró el absurdo de los dos últimos.
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c) Por lo tanto el primero debe ser cierto: hay seres que existen sin lugar alguno.
1. Cuestión relativa a las causas de las percepciones.
a) Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos, sólo mediante la experiencia de su unión constante llegamos a establecer tal relación.
b) Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante.
c) Los objetos reales no son contrarios.
d) Las disposiciones del cuerpo hacen cambiar las percepciones y los pensamientos.
e) El movimiento es y debe ser la causa de la percepción.
2. Dilema de las causas y efectos.
a) O afirmamos 1) que nada puede ser causa de otra cosa sino cuando la mente puede percibir la conexión en sus ideas de los objetos, o bien sostenemos 2) que todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.
b) La primera es ininteligible.
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c) Conclusión, nos queda aceptar la segunda posibilidad, a saber, la que dice que todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.
3. Conclusiones sobre la inmaterialidad del alma: La cuestión relativa a la inmaterialidad del alma es totalmente inteligible por todo lo antes mostrado. Nuestras múltiples percepciones no son susceptibles de una unión con lo que es extenso como con lo que no lo es. La materia y el movimiento pueden ser considerados como causas del pensamiento.