De la inmaterialidad del alma.
Premisa 1:
“Como toda idea se deriva de una impresión precedente, si tuviésemos una idea de la substancia de nuestro espíritu debíamos tener también una impresión de ella, lo que es muy difícil, si no imposible, de concebir.”
Premisa 2:
“ruego a los filósofos que pretender que tenemos una idea de la substancia de nues-tros espíritus que me indiquen la impresión que la produce y que me digan clara mente de qué manera esta impresión actúa y de qué objeto se deriva.”
Conclusión:
“Si en lugar de responder a estas cuestiones se quiere evadir la dificultad diciendo que la definición de una substancia es algo que existe por sí mismo y que esta defi¬nición debe satisfacernos por sí misma, observaré que esta definición concuerda con todo lo que es posible concebir y no servirá jamás para distinguir la substancia del accidente o el alma de sus percepciones.”
Premisa1:
“Todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir de la misma manera.”
Premisa 2:
“todo lo que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es separable por la imaginación.”
Conclusión.
“Puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y de todo lo restante del universo, son también distintas y separables y pueden ser consideradas como existiendo sepa¬radamente y pueden existir separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para mantener su existencia.”
Premisa 1.
“Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte, y afirmo que esto no sólo es posible, sino que la mayor parte de los seres existen y deben existir de esta manera.”
Premisa 2.
“Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad, ni el todo con respecto a los otros cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia.”
Conclusión.
“Si no aparecen como teniendo un lugar determinado, pueden existir sin un lugar particular, ya que todo lo que concebimos es posible.”
Premisa 1.
“Toda idea se deriva de una percepción precedente y que es im¬posible que la idea de una percepción y la de un objeto o existencia externa puedan representar algo diferente de un modo específico.”
Premisa 2.
“Cualquier diferencia que poda¬mos suponer entre ellas nos es incomprensible y nos hallamos obligados o a conce¬bir un objeto externo meramente como una relación sin un término relativo o hacer de él una percepción o impresión.”
Conclusión.
“Así, podemos establecer como una máxima cierta que no podemos ja¬más, mediante un principio, sino por una especie irregular de razonamientos de experiencia, descubrir un enlace o discordancia entre objetos que no se extiendan a las impresiones, aunque la proposición inversa puede no ser igualmente verdade¬ra, a saber: que todas las relaciones descubribles en las impresiones son comunes a los objetos.”
Premisa 1.
“No poseemos idea alguna de una cuali¬dad de un objeto que no concuerde con una cualidad de una impresión o no la repre¬sente, y esto porque todas nuestras ideas se derivan de las impresiones.”
Premisa 2.
“No podemos hallar jamás una discordancia entre un objeto extenso, como una modificación, y una esencia simple y sin partes, como su substancia, a menos que la discordancia no tenga lugar igualmente entre la percepción o impresión del objeto extenso y la misma esencia sin partes.”
Conclusión.
“Toda idea de la cualidad de un objeto pasa a través de una impresión y, por consiguiente, toda relación perceptible, ya de conveniencia o de discordancia, debe ser común a la vez a los objetos y las impre¬siones.”
Premisa 1.
“Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos y que sólo por la experiencia de su unión constante llegamos al conocimiento de su relación.”
Premisa 2.
“Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante y como los objetos reales no son contrarios, he inferido ya de estos principios que, considerando el asunto a priori algo puede producir algo.”
Conclusión.
“Jamás descubrire¬mos una razón de por qué un objeto puede o no ser causa de otro tan grande o tan pequeño como pueda ser la semejanza existente entre ellos.”
Premisa 1.
“Todos los objetos que se hallan constantemente unidos han de ser considerados sola¬mente por esta razón como causas y efectos.”
Premisa 2.
“Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de un enlace constante y como los objetos reales no son contrarios, se sigue que podemos determinar por meras ideas que algo debe ser la causa de algo.”
Conclusión.
“Diremos que la cuestión relativa a la substancia del alma es absolutamente ininteligible; todas nues¬tras percepciones no son susceptibles de una unión local tanto con lo que es extenso como con lo inextenso, siendo las unas de un género y las otras de otro, y como el enlace constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y el efec¬to, la materia y el movimiento pueden ser considerados frecuentemente como cau¬sas del pensar en cuanto tenemos alguna noción de esta relación.”
De la identidad personal.
Premisa1:
“El Yo o persona no es una impresión, sino lo que supone¬mos que tiene referencia a varias impresiones o ideas.”
Premisa 2:
“Si una impresión da lugar a la idea del Yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.”
Premisa 3:
“Pero no existe ninguna impresión constante e invariable. El dolor y el placer, la pena y la alegría, las pasiones y sensaciones se suceden las unas a las otras y no pueden existir jamás a un mismo tiempo.”
Conclusión.
“No podemos, pues, derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y, por consecuencia, no existe tal idea.”
Premisa1:
“Los hombres que no son más que un enlace o colección de diferentes percep¬ciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.”
Premisa 2:
“El espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones.”
Conclusión.
“Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o de los materiales de que están compuestas.”
Premisa1:
“Tenemos una idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrum-pido a través de las supuestas variaciones del tiempo, y a esta idea la llamamos la de identidad.”
Premisa 2:
“Tenemos también una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación, y esto para una considera¬ción exacta proporciona una noción de diversidad tan perfecta como si no existiese ninguna clase de relación entre los objetos.”
Premisa 3:
“Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace substituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.”
Premisa 4:
“Aunque en un instante dado podamos considerar la sucesión relacio¬nada como variable o interrumpida, nos hallamos seguros en un momento próximo de atribuirle una identidad perfecta y de estimarla como invariable e ininterrumpida.”
Premisa 5:
“Nuestro último recurso es ceder ante ella y afirmar atrevidamente que estos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque inte¬rrumpidos y variables.”
Conclusión.
“Así, fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y substancia, para desfigurar la variación.”
Premisa1:
“Cada percepción que entra en la compo¬sición del espíritu es una existencia distinta y diferente, distinguible y separable de cada una de las otras percepciones, ya sean simultáneas, ya sucesivas.”
Premisa 2:
“Suponemos que la serie total de las percep¬ciones se halla unida por la identidad.”
Premisa 3:
“El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos, y que aun el enlace de causa y efecto, si se examina con rigor, se resuelve en una asociación habitual de ideas.”
Conclusión.
“La identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las una entre sí, sino tan sólo meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.”
Premisa1:
“La identidad depende de las relaciones de las ideas, y estas relaciones produ¬cen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan.”
Premisa 2:
“Como las relaciones y la facilidad de la transición pueden disminuir por grados insensi¬bles, no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir cualquier discusión referente al momento en que se adquiere o pierde el derecho al nombre de identidad.”
Conclusión.
“Todas las discusiones referentes a la identidad de objetos relacionados son mera-mente verbales, excepto en tanto que las relaciones de las partes dan lugar a alguna ficción o principio de unión imaginario.”