María de los Ángeles Hidalgo
Yuriria Cuervo
Hume, David. Tratado de la naturaleza humana. Tomo I. Gernika. México 2001.
TNH. 3.3 Por qué una causa es siempre necesaria
1. Es una máxima general en filosofía que todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia. 107.
2. Se supone que esta máxima se funda en la intuición. 107
3. Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas. Estas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y posición, ninguna de las cuales se halla implicada en la proposición de que todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de su existencia. 108.
Por lo tanto, esta máxima no es intuitivamente cierta.108
1. Todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras. p108
2. Las ideas de causa y efecto son diferentes
3. Es posible pensar que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo momento sin unir con él la idea diferente de una causa.
4. La separación actual de estos objetos es posible en tanto que no implica contradicción ni absurdo.
Por lo tanto es imposible demostrar la necesidad de una causa. p.109
1. Cuando excluimos a todas las causas debemos excluirlas realmente. Ni suponer aun nada ni el objeto mismo como causa de existencia. El asunto en cuestión es si todo debe o no tener una causa, lo cual según un razonamiento preciso no puede jamás tomarse como cierto. p.111
1. Gente más superficial afirma que todo efecto debe tener una causa, porque esto va implicado en la idea de efecto. p. 111
2. Efecto es un término relativo del que causa es el correlativo.
3. Por 1 y 2, esto no prueba que todo deba tener una causa, más que el todo marido debe tener una esposa, pruebe que todo hombre debe estar casado.
Por lo tanto, la cuestión sigue siendo saber si todo objeto que comienza a existir debe su esencia a una causa Lo cual afirmo que no es cierto ni intuitiva ni demostrativamente.
Dado que no es por el conocimiento o por un razonamiento científico por lo que derivamos la opinión de la necesidad de la causa para cada nueva producción, dicha opinión debe necesariamente surgir de la observación y experiencia. p. 112
TNH 3.14 De la idea de la conexión necesaria
1. Cuando dirijo mi vista hacia dos objetos que se hayan enlazados por la relación causa efecto, percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que el objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto.
2. En ningún caso puedo ir más lejos ni es posible para mí descubrir una nueva relación.
3. La reflexión sobre varios casos, en los que hallo iguales objetos existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión, tan sólo repite los mismos objetos, y, por consiguiente no puede dar lugar a una nueva idea.
4. La repetición produce, sin embargo, una nueva impresión, pues después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar a su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto.
Por lo tanto, es la impresión, o la determinación la que proporciona la idea de la necesidad.
Respecto al principio de razón suficiente, como aquel que afirma la necesidad de una causa para todo lo que existe, Hume afirma:
1. La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original. p.208
2. La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia.
MATERIALISMO
1. Algunos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial, forma, materia o accidentes. p. 210
2. Los cartesianos se han opuesto a 1 diciendo que: a) la materia no se haya dotada de eficacia alguna y que es imposible que comunique por sí misma el movimiento. b) La esencia de la materia consiste en la extensión. c) Dado que la extensión no implica ningún movimiento, entonces la eficacia no puede residir en la extensión y por tanto en la materia. p. 211
3. Para Hume, sin embargo, la forma sustancial, la forma, la materia o los accidentes no son en realidad ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables. p. 210
DEISMO
Para refutar la tesis de la materia como causa, los deístas sostienen lo siguiente:
1. La materia es en sí misma enteramente inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar o comunicar el movimiento.
2. Estos efectos son evidentes para nuestros sentidos.
3. El poder que los produce debe residir en alguna parte
Por lo tanto debe hallarse en la divinidad o el ser divino que contiene en su naturaleza toda excelencia y perfección.
Hume refuta el deísmo como sigue:
1. Toda idea proviene de una impresión. p. 212
2. El principio de las ideas innatas se considera falso.
3. Si lo anterior entonces, la idea de un ser divino requiere una impresión.
4. Ninguna impresión, ya sea de sensación o de reflexión, implica una fuerza o eficacia.
5. La idea de divinidad no tendría la impresión de fuerza o eficacia y no serviría entonces a los propósitos de los deístas.
Por lo tanto, Hume sostiene que estos filósofos no tienen una idea adecuada del poder o la eficacia de un objeto, ya que ni en el cuerpo, ni en el espíritu, ni en las naturalezas superiores ni inferiores son capaces de descubrir un solo caso de él. No tenemos jamás la impresión que contenga un poder de eficacia, no tenemos por tanto una idea del poder.
OCASIONALISMO
1. Sentimos una energía o poder en nuestro propio espíritu. p. 213
2. Por haber adquirido de esta manera la idea de poder transferimos esta cualidad a la materia en la que no somos capaces de descubrirlo inmediatamente.
Por lo tanto, los movimientos de nuestro cuerpo y los pensamientos y sentimientos de nuestro espíritu obedecen a la voluntad y no necesitamos buscar algo más para adquirir una idea precisa de poder o fuerza.
Hume refuta esta tesis diciendo que:
1. La voluntad como una causa, no posee un enlace más manifiesto con su efecto que una causa material lo tiene con su propio efecto.
2. Tan lejos nos hallamos de percibir la conexión entre un acto de volición y un movimiento del cuerpo, que se concede que ningún efecto es más inexplicable que éste.
Por lo tanto, las acciones del espíritu son en este respecto lo mismo que las de la materia. Percibimos tan sólo su enlace constante, pero no podemos razonar más allá de él. Las impresiones internas no tienen una energía más aparente que los objetos externos. p. 214
yuriria cuervo