Hume comienza informándonos que es una máxima general en la tradición filosófica aceptar que todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia. Hume se dedicará a analizar dicha máxima, de manera que podrá conocer si es verdadera, o se puede dudar de ella. En primera instancia, sugiere un argumento por el cual probará que no es intuitivamente cierta:
Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas.
Estas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y oposición.
Ninguna de las anteriores se halla implicada en la proposición: ”todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia.
Ya que ninguna de las relaciones se halla presente, si se quiere mantener que la proposición es intuitivamente cierta, debe demostrarse que existe otra relación además de las mencionadas
(No existe tal relación)
Conclusión: Esta proposición, por consiguiente, no es intuitivamente cierta.
A continuación, Hume ofrece un argumento por el cual nos muestra que dicha proposición no es intuitivamente cierta ni demostrativamente cierta:
Para demostrar la necesidad de la causa de cada nueva existencia o nueva modificación de existencia necesitamos mostrar, a la vez, la imposibilidad que existe de que algo pueda comenzar a ser sin algún principio productivo.
Todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras.
Las ideas de causa y efecto son evidentemente diferentes.
Podemos concebir que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo sin unir con él la idea diferente de una causa o principio productivo.
La separación de la idea de una causa de la de una existencia que comienza, es claramente posible para la imaginación.
Conclusión: La separación actual de estos objetos es posible en tanto que no implica contradicción ni absurdo, y es, pues, incapaz de ser refutada por algún razonamiento que parta de meras ideas, sin el que es imposible demostrar la necesidad de una causa.
**A partir de dicha demostración, Hume afirma que todas las demostraciones que han sido presentadas a favor de la necesidad de la causa son falaces y sofísticas. Frente a estas posiciones, Hume presentará tres objeciones.
Objeción 1 (Hobbes):**
Todos los puntos del espacio y del tiempo, en los que podemos suponer que comienza a existir algún objeto son en sí mismos iguales.
A menos que no exista una causa que sea peculiar a un tiempo y a un lugar y que por este medio determine y fije la existencia, debe quedar eternamente ésta en suspenso y el objeto jamás podrá comenzar a ser por algo que fije su principio.
Respuesta de Hume:
Hume se pregunta, si es más difícil suponer que el tiempo y el lugar son fijados sin causa alguna que suponer que la existencia se halla determinada de esta manera.
La primera cuestión que se nos presenta en este asunto es siempre si el objeto existirá o no; la segunda, cuándo y dónde debe comenzar a existir.
Si la supresión de una causa fuera intuitivamente absurda en un caso, debe serlo también en el otro, si este absurdo no se explicase sin una prueba en un caso, la requeriría también el otro.
El absurdo, pues, de un supuesto no puede constituir jamás una prueba del otro.
Objeción 2 (Clarke):
Todo debe tener una causa.
Si algo careciese de causa se produciría por sí mismo.
La cosa existiría antes de haber existido, lo cual es imposible.
Primera respuesta de Hume al argumento 2:
El argumento anterior supone que en nuestra negación de una causa afirmamos lo que negamos expresamente, a saber: que debe existir una causa que por consiguiente se considera que es el objeto mismo, y esto sin duda alguna es una contradicción evidente.
El decir que algo es producido, o para expresarnos más propiamente, comienza a existir sin una causa, no es afirmar que es causa de sí mismo, sino que, por el contrario, al excluir todas las causas externas se excluye a fortiori la cosa misma que es creada.
Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa, y cuando se afirma que el uno sigue a la otra se supone el punto en cuestión y se toma como cierto que es totalmente imposible que algo pueda comenzar a existir sin causa, y que por la exclusión de un principio productivo debemos recurrir a otro.
Argumento 3 (Locke):
Todo lo que se produce sin causa es producido por nada, o, en otras palabras, tiene nada por causa.
Nada puede jamás ser una causa como tampoco puede ser algo o igual a dos ángulos rectos.
Por la misma intuición que percibimos que nada no es igual a dos ángulos rectos o no es algo, percibimos que no puede ser jamás una causa.
Por consiguiente, percibimos que todo objeto tiene una causa real de su existencia.
Respuesta de Hume a la falacia en la cual las tres objeciones están basadas.
Cuando excluimos todas las causas debemos excluirlas realmente y ni suponer aún nada o el objeto mismo como causa de existencia.
No podemos obtener argumento alguno partiendo del absurdo de estos supuestos para probar el absurdo de la conclusión.
Si todo debe tener una causa, se sigue que por la exclusión de otras causas debemos aceptar el objeto mismo o nada como causa; pero el punto central de la cuestión es si todo debe o no tener causa.
Por consiguiente, según un razonamiento preciso, no puede tomarse como cierto.
Hume después refuta la idea de que todo efecto debe tener una causa, debido a que esto va implicado con la idea del efecto.
Todo efecto supone necesariamente una causa, siendo efecto un término relativo del que causa es el correlativo.
Esto no prueba más que todo ser deba ser precedido por una causa que se sigue de que todo marido debe tener una mujer, que todo hombre debe estar casado.
El verdadero estado de la cuestión consiste en saber si todo objeto que comienza a existir debe su existencia a una causa.
Esto es lo que se afirma que no es cierto ni intuitiva ni demostrativamente.
Finalmente, Hume habiendo demostrado que ya que no es por el conocimiento o por un razonamiento científico por lo que se deriva la opinión de la necesidad de una causa, concluye que debe surgir de la observación y experiencia. La manera en que analizará dicha cuestión será a través de la respuesta de dos preguntas:
¿Por qué concluimos que tales causas particulares tenían tales efectos particulares?
¿Por qué hacemos una inferencia de los unos a los otros?