JENIFER ARAUZ PEÑA
MARA ITZEL FLORES MEDINA
ILSE PAOLA GONZÁLEZ RESÉNDIZ
NATIVIDAD MAYA PADILLA
ANDREA OLIVARES DÍAZ
FERNANDA ALEJANDRA RODRIGUEZ GARCÍA
Tratado de la naturaleza humana
Libro primero: del Entendimiento
Parte tercerea: del conocimiento y la probabilidad
Sección XIV: de la idea de la conexión necesaria
• Debemos examinar cuál es nuestra idea de la necesidad cuando decimos que dos objetos están necesariamente enlazados entre ellos.
• No tenemos ninguna idea que no se derive de impresiones.
Por lo tanto:
Debemos hallar alguna impresión que de lugar a la idea de la necesidad.
• Esta impresión proviene de la relación causa y efecto.
• Después de observar un caso se esta relación, percibo que dos objetos son contiguos en tiempo y lugar y que la causa precede al efecto.
Por lo tanto:
• Amplio mi consideración hasta que comprenda varios casos en los que hallo iguales objetos, existiendo en igual relación de contigüidad y sucesión. Esto no puede dar lugar a una nueva idea.
Sin embargo:
• La repetición no es en cada caso particular la misma, sino que produce una nueva impresión, y por este medio, la idea que examino al presente.
• Después de la repetición frecuente, ante la aparición de uno de los objetos, la mente se halla determinada por la costumbre a considerar a su acompañante usual.
Por lo tanto:
La impresión o la determinación proporcionan la idea de necesidad.
Hume comenzará examinando la idea que tenemos de la eficacia, pues usualmente falta en los razonamientos de los filósofos que han examinado esta cuestión.
Argumento vulgar.
• Los términos de eficacia, influencia, poder, fuerza, necesidad, conexión y cualidad productiva, son casi sinónimos.
Por lo tanto:
• Es absurdo emplear alguno de ellos para definir a los restantes.
Es decir:
• No podemos buscar las ideas de poder y eficacia en estas definiciones sino que debemos buscarlas en la impresiones.
Argumento popular.
• Por experiencia hallamos que existen varias producciones nuevas en la materia (movimientos y variaciones de los cuerpos).
Por lo tanto:
• Debe existir un poder capaz de producirlas, es así como llegamos a la idea del poder y eficacia.
Si embargo:
• La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original.
• La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de la existencia.
Por lo tanto:
• Si pretendemos que tenemos una idea precisa de eficacia, debemos presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, y su actuación manifiesta para nuestra conciencia y sensación.
Otros argumentos filosóficos.
• Los cuerpos actúan según principios o formas sustanciales, accidentes y facultades.
• Éstas no son propiedades conocidos en los cuerpos sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables.
Por lo tanto:
• El supuesto de una eficacia en alguna de las cualidades de la materia carece absolutamente de fundamento.
Por lo tanto:
Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares se hallan igualmente perplejos en este particular.
Los filósofos se ven obligados a concluir que la fuerza y eficacia última de la materia es totalmente desconocida y es en vano buscarla en todas las cualidades conocidas de la materia.
Sin embargo:
• Las ideas abstractas son ideas individuales consideradas de un cierto modo y al reflexionar sobre un objeto es imposible excluir de nuestro pensamiento todos los grados de cantidad y cualidad.
• Si poseemos una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie de él, y como el poder no puede subsistir por sí solo, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado.
• Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que deber ser seguido o precedido de otro.
Por lo tanto:
Esta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado.
• Supongamos que dos objetos se hallan presentes a nosotros (uno es la causa y el otro el efecto).
• Por la simple consideración de uno de estos dos objetos jamás percibimos el lazo por que están unidos o somos capaces de declarar que existe una conexión entre ellos.
Por lo tanto:
No es partiendo de un caso particular como legamos a la idea de causa y efecto, de una conexión necesaria de poder, de fuerza, de energía y de influencia.
• Ahora supongamos que observamos varios casos en los que los mismos objetos van unidos siempre entre sí.
• Inmediatamente concebimos una conexión entre ellos y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.
Por lo tanto:
• Esta multiplicidad de casos semejantes, constituye la verdadera esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.
• La repetición de casos semejantes no puede dar jamás lugar a una idea original diferente de la que se halla en un caso particular.
• La idea de poder es una idea nueva y original que no ha de hallarse en un solo caso, sino que surge de la repetición de varios casos.
Por lo tanto:
• La repetición por sí sola no tiene este efecto, sino que debe descubrir o producir algo nuevo, que es la fuente de la idea.
Sin embargo:
• La repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable.
Por lo tanto:
Casos semejantes son el primer origen de nuestra idea de poder o necesidad, al miso tiempo que no tienen influjo por su semejanza los unos sobre los otros o sobre un objeto externo. Debemos, por consiguiente buscar el origen de esta idea en otra parte.
• La observación de esta semejanza de casos produce una nueva impresión en la mente, que es su modelo real, pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación en el espíritu al pasar de un objeto a su acompañante y a concebirlo de un modo más enérgico debido a esta relación.
• Esta determinación es el único efecto de la semejanza.
Por lo tanto:
Deber ser lo mismo que el poder o influencia. Los mismos casos de enlaces semejantes nos llevan a la noción de poder y necesidad.
Es decir:
La necesidad es el efecto de la observación, de casos en sí mismo distintos pero con enlaces semejantes, y no es más que una impresión interna de la mente o una determinación para llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro.
Es una impresión interna o de reflexión porque no hay ninguna impresión proporcionada por los sentidos que pueda dar lugar a esta idea.
Ya que Hume ha explicado la inferencia de esta relación, se propone definir la relación misma de causa y efecto.
• Una causa puede definirse de dos maneras: como un objeto precedente y contiguo a otro y es aquello según lo que en todos los objetos semejantes al primero son puestos en iguales relaciones de precedencia y contigüidad con los objetos que parecen al último. O una causa es un objeto precedente a otro y tan unido a él que la idea del uno determina a la mente a formarse la idea del otro y la impresión del uno a formarse una idea vivaz del otro.
• Cuando examino con la mayor exactitud los objetos que de denominan causas y efectos hallo, al considerar un caso único, que un objeto precede al otro y le es contiguo, y extendiendo mi consideración a varios casos, encuentro solamente que objetos análogos se hallan situados constantemente en análogas relaciones de sucesión y contigüidad.
• Cuando considero la influencia de este enlace constante percibo que una relación tal jamás puede ser objeto de razonamiento y jamás puede actuar sobre la mente más que por medio de la costumbre que determina la imaginación a hacer la transición de la idea de un objeto a la de su acompañante usual y de la impresión de uno a la idea vivaz del otro.