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		<title>Julio Beltrán - debates nuevos en el foro</title>
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		<description>Debates en los foros del sitio &quot;Julio Beltrán&quot; - Facultad de Filosofía y Letras, UNAM</description>
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		<lastBuildDate>Sat, 13 Jun 2026 12:09:45 +0000</lastBuildDate>
		
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201564</guid>
				<title>ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201564/analisis-de-la-seccion-v-y-vi-de-la-cuarta-parte-del-libro-i</link>
				<description>LÓGICA 3
Alejandro Huerta Zamacona
Andrés Marquina
Fernando Luévano
César A Popoca</description>
				<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 06:24:36 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH</p> <p>LÓGICA 3<br /> Alejandro Huerta Zamacona<br /> Andrés Marquina<br /> Fernando Luévano<br /> César A Popoca</p> <p>SECCIÓN V: SOBRE LA INMATERIALIDAD DEL ALMA</p> <p>Idea de substancia</p> <p>1.- Como toda idea se deriva de una impresión precedente, si<br /> tuviésemos una idea de substancia de nuestro espíritu deberíamos tener<br /> una impresión de ella. (THN I, IV, V, 3)</p> <p>2.- Si se admite que la definición de una substancia es algo que<br /> existe por sí mismo… esta definición concuerda con todo lo que es<br /> posible concebir y no servirá jamás para distinguir la substancia del<br /> accidente o el alma de sus percepciones. (THN I, IV, V, 4)</p> <p>Asunción: Todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo<br /> que es distinguible es separado por la imaginación. Además, todo lo<br /> que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es<br /> separable por la imaginación. (THN I, IV, V, 5)</p> <p>Conclusión: Puesto que todas nuestras percepciones son diferentes<br /> entre sí y de todo lo restante del universo, son también distintas y<br /> separables y pueden ser consideradas como existiendo separadamente y<br /> pueden existir separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa<br /> para mantener su existencia. Son, por consiguiente, substancias de la<br /> manera según la cual la antedicha definición explica una substancia.<br /> (THN I, IV, V, 5)</p> <p>Ya que no puede haber noción satisfactoria de substancia no se puede<br /> resolver la cuestión de la materialidad o inmaterialidad del alma.<br /> (THN I, IV, V, 6)</p> <p>Idea de inherencia</p> <p>1.- No tenemos una idea perfecta de nada más que de una percepción.<br /> (THN I, IV, V, 7)</p> <p>2.- Una substancia es enteramente algo diferente de una percepción.<br /> (THN I, IV, V, 7)</p> <p>C1.- Por consiguiente, no tenemos una idea de substancia. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>3.- La inherencia en algo se supone requerida para fundamentar la<br /> existencia de una percepción. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>Conclusión: No tenemos idea de inherencia. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>Materialismo de las ideas</p> <p>1.- Todos los objetos que se hallan constantemente unidos han de ser<br /> considerados solamente por esta razón como causas y efectos. (THN I,<br /> IV, V, 35)</p> <p>2.- Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de<br /> un enlace constante, y como los objetos reales no son contrarios, (THN<br /> I, IV, V, 35)</p> <p>C1.-… se sigue que podemos determinar por meras ideas que algo debe<br /> ser la causa de algo. (THN I, IV, V, 35)</p> <p>3.- Todas nuestras percepciones no son susceptibles de una unión local<br /> tanto con lo que es extenso como lo que es inextenso, y como el enlace<br /> constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y<br /> el efecto, la materia y el movimiento pueden ser considerados<br /> frecuentemente como causas del pensar en cuanto tenemos alguna noción<br /> de esta relación. (THN I, IV, V, 36)</p> <p>Conclusión: Diremos que la cuestión relativa a la sustancia del alma<br /> es absolutamente ininteligible. (THN I, IV, V, 36)</p> <p>Refutación a Spinoza.<br /> p1. “toda idea se deriva de una percepción precedente y que es<br /> imposible que la idea de una percepción y la de un objeto o existencia<br /> externa pueda representar algo diferente de un modo especifico”.<br /> p2. “Cualquier diferencia que podamos suponer entre ellas (impresión y<br /> objeto) nos es incomprensible y nos hallamos obligados o a concebir un<br /> objeto externo meramente como una relación sin un término relativo o<br /> hacer de él una percepción o impresión”.<br /> c1. “cualquier conclusión que hagamos, relativa al enlace o<br /> discordancia de las impresiones, no se reconocerá ciertamente<br /> aplicable a los objetos pero, por el contrario, toda conclusión de<br /> este género que realicemos con respecto de los objetos será<br /> ciertamente aplicable a las impresiones”.</p> <p>“no podemos jamás, mediante un principio, sino por una especie<br /> irregular de razonamientos de experiencia, descubrir un enlace o<br /> discordancia entre objetos que no se extiendan a las impresiones”.</p> <p>p4. “No poseemos idea alguna de una cualidad de un objeto que no<br /> concuerde o no represente una cualidad de una impresión”.<br /> p5. “No poseemos ninguna idea de substancia que no sea aplicable a la<br /> materia ni ninguna idea de una substancia distinta que no sea<br /> aplicable a toda porción distinta de materia” :. Materia es<br /> substancia.<br /> p6. “la substancia siendo el soporte o substrato de toda cosa, debe en<br /> el mismo instante hallarse modificada en formas que son contrarias e<br /> incompatibles”<br /> c2. No podemos tener una impresión de la substancia distinta de la<br /> matera; la substancia única es absurda</p> <p>SECCIÓN VI: SOBRE LA IDENTIDAD PERSONAL</p> <p>P 1. La idea del Yo debe tener alguna impresión clara. (THN I, IV, VI, 2)<br /> P2. El yo no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas. (THN I, IV, VI, 3)<br /> P3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera. (THN I, IV, VI, 3)<br /> P4. No existe ninguna impresión constante e invariable. (THN I, IV, VI, 5)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, no podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y por consiguiente, no existe tal idea . (THN I, IV, VI, 6)</p> <p>P1. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna, y jamás puedo observar más que mis percepciones. (THN I, IV, VI, 7)<br /> P2. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferente percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo. (THN I, IV, VI, 7)<br /> P3. Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o los materiales de las que están compuestas. (THN I, IV, VI, 10)</p> <p>P1. A la idea distinta de un objeto que permanece invariable e interrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo le llamamos identidad. (THN I, IV, VI, 13)<br /> P2. Tenemos una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación. (THN I, IV, VI, 13)<br /> P3. La actividad de la imaginación por la que consideramos 4, y aquella por la que consideramos 5, es casi la misma para el sentimiento. (THN I, IV, VI, 15)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, esta semejanza es causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados. (THN I, IV, VI, 15)</p> <p>P1. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales y animales. (THN I, IV, VI, 18)</p> <p>P2. Debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos. (THN I, IV, VI, 18)</p> <p>P3. La identidad que atribuimos al género humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que les son esenciales. (THN I, IV, VI, 21)</p> <p>P1. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre objetos. (THN I, IV, VI, 23)<br /> P2. La identidad no es nada que realmente pertenezca a las percepciones diferentes y las una entre sí, sino meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas. (THN I, IV, VI, 26)<br /> P3. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal. (THN I, IV, VI, 30)<br /> P4. De alguna de estas relaciones depende la identidad. (THN I, IV, VI, 36)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, según los principios antes expuestos. (THN I, IV, VI, 37)</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201002</guid>
				<title>Tarea 4</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201002/tarea-4</link>
				<description>Conexión necesaria</description>
				<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 03:49:05 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>faeriedevilish</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>373290</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>La sección comienza con una primera versión del argumento acerca del origen de la idea de necesidad:</p> <p>P1.- No hay ideas sin impresiones.</p> <p>P2. Para tener una idea de necesidad, debo primero tener la impresión correspondiente.</p> <p>P3.- La necesidad se le atribuye a la causa y efecto.</p> <p>P4.- Dirijo mi vista a dos objetos que se supone están enlazados por esta relación y los examino en todas las situaciones de que son susceptibles. Inmediatamente percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que le objeto que llamamos causa precede a lo que llamamos efecto.</p> <p>P5.- La reflexión sobre varios casos tan sólo repite los mismos objetos y por consiguiente no puede dar lugar a una nueva idea.</p> <p>P6.-Hallo que la repetición no es en cada caso particular la misma, sino que produce una nueva impresión y por este medio la idea que examino al presente.</p> <p>P6.- Después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto.</p> <p>P7.- Es la impresión, pues, o la determinación la que me proporciona la idea de necesidad.</p> <p>Después de esta primera formulación de su argumento, Hume presenta y responde a una serie de objeciones:</p> <p>Objeción:</p> <p>La experiencia nos muestra que en el mundo de la materia se producen cosas nuevas como los movimientos y variaciones en los cuerpos.</p> <p>Esto nos lleva a la conclusión de que debe de existir una ‘fuerza’ que produzca estas variaciones y movimientos.</p> <p>Este razonamiento nos trae al final la idea de poder y eficiencia.</p> <p>Respuesta:</p> <p>La razón no puede producir una nueva idea por sí misma</p> <p>La razón, separada de la experiencia, no puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva es absolutamente necesaria para explicar el comienzo de la existencia de algo.</p> <p>La idea de eficacia proviene de la experiencia, de instancias particulares que entren a la mente mediante la sensación o la reflexión.<br /> Objeción 2:</p> <p>Los cuerpos operan mediante las formas substanciales, o los accidentes o atributos, o su forma y materia, o su forma y accidentes, o ciertos poderes y facultades distintos a los mencionados anteriormente.</p> <p>La variabilidad de estas opiniones genera la presuposición de que ninguna es sólida o creíble</p> <p>No hay motivos para pensar que alguna de las cualidades de la materia pudiera contener alguna forma de eficacia.</p> <p>Respuesta 2:</p> <p>No se tendría que recurrir a estas nociones tan oscuras e inciertas si se tuvieran ideas claras e inteligibles.</p> <p>Como la impresión (e idea) de la necesidad es objeto de los sentidos o de la más simple operación del entendimiento.</p> <p>Podemos concluir que es imposible, en cualquier instancia de una evento de causalidad, identificar que es lo que le da esa ‘fuerza’ a la causa.</p> <p>Objeción 3 (Descartes):</p> <p>La materia es en sí misma enteramente inactiva, y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar, o comunicar en movimiento.</p> <p>Pero estos efectos son evidentes para nuestros sentidos.</p> <p>El poder que nos produce debe hallarse en la divinidad, que posee en su naturaleza toda excelencia y perfección.</p> <p>Respuesta 3:</p> <p>Es imposible que podamos tener una idea de poder y eficacia más que si algunos casos pueden presentarse en que este poder se pueda percibir ejerciéndose.</p> <p>Su razonamiento es de la siguiente forma: ‘No es posible encontrar una fuerza eficaz en la materia, por lo que no debería atribuírsele.’</p> <p>Por esta razón, su razonamiento debería incluir uno similar a: ‘No es posible encontrar una causa eficaz en Dios, por lo que no debería atribuírsele’.</p> <p>La única manera de evitar esta conclusión es aceptar que no se tiene una idea clara de la necesidad, y que por lo tanto no se puede encontrar en ningún cuerpo o mente, sea divino o no.</p> <p>Si realmente tenemos la idea de necesidad, podemos atribuírsela a una causa desconocida pero no podemos derivar la idea de tal cualidad.</p> <p>No hay ninguna cualidad en la materia de la que se pueda derivar la idea de causalidad.</p> <p>No es posible obtener una idea de necesidad de la forma descrita (en la objeción).<br /> Objeción 4:</p> <p>Sentimos un ‘poder’ o ‘energía’ en nuestras mentes y al obtener la idea de este modo, se la transferimos a la materia, en la que no podemos descubrirla de forma inmediata. Este razonamiento se ejemplifica con la ‘relación’ entre nuestra voluntad y la parte del cuerpo que realiza un acto.</p> <p>Respuesta 4:</p> <p>Tan lejos estamos de percibir la conexión entre un acto de volición y un movimiento del cuerpo, que se concede que ningún efecto es más inexplicable que este.</p> <p>Esta conexión no puede ser el origen de nuestra idea.</p> <p>Respuesta a todas las objeciones:</p> <p>Las ideas generales o abstractas no son más que ideas individuales consideradas de cierto modo.</p> <p>Si tenemos una idea de poder en general, debemos ser capaces tambien de concebir una instancia particular de poder.</p> <p>El poder siempre considerado como un atributo de algún ser o existencia.</p> <p>Debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y de considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado.</p> <p>Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos, que debe ser seguido o percibido de otro.</p> <p>Si no podemos concebir jamás de un modo claro como un poder particular puede residir en un objeto particular, nos engañamos al imaginar que nos podemos formar una idea general del mismo.</p> <p>Conclusión: Podemos inferir que cuando hablamos de algún ser, ya sea de una naturaleza superior o inferior, como dotado con un poder o fuerza, propio para un efecto; o cuando hablamos de una conexión necesaria entre objetos y suponemos que esta conexión depende de una influencia o energía de que están dotados algunos objetos, no tenemos realmente en todas estas expresiones tan adecuadas, ningún sentido claro y hacemos uso tan solo de palabras corrientes, sin ideas claras y determinadas.<br /> En este punto, Hume reconsidera el argumento que presenta al principio de la sección.<br /> Al examinar un evento de causa-efecto, es imposible, mediante la contemplación de uno o ambos componentes, percibir una conexión entre ambos.<br /> Si lo único que pudieramos ver fueran casos particulares de eventos de causalidad completamente diferentes entre sí, jamás podríamos formarnos la idea de necesidad.<br /> Pero al observar varios casos en los que los mismos objetos van unidos siempre entre sí; inmediatamente concebimos una conexión entre ellos y comenzamos a realizar una inferencia entre un objeto a otro.<br /> Esta multiplicidad de casos semejantes, pues, constituye la verdadera esencia del poder o conexión, y es la fuente de la que la idea surge.<br /> Para entender la idea de poder, debemos considerar esta multiplicidad, y no es precisa otra investigación para darnos la solución de la dificultad que nos ha perturbado tanto tiempo.<br /> Si la repetición no descubre ni produce nada nuevo, nuestras ideas podrían multiplicarse por ella, pero no serán ampliadas más allá de lo que se abarcaban con la observación de un solo caso.<br /> Toda ampliación, pues, que surge de la multiplicidad de casos semejantes, está copiada de algún efecto de la multiplicidad y se entenderá perfectamente al entender estos efectos.<br /> Es evidente que:<br /> La repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubren nada nuevo en ninguno de ellos.<br /> Esta misma repetición no produce nada nuevo en los objetos que participan en ella ni en algún objeto externo.<br /> Nada nuevo es revelado o producido por la conjunción constante de dos objetos, ni tampoco por la similitud de sus relaciones de sucesión y contiguidad.<br /> Sin embargo, es de esta semejanza que se derivan las ideas de poder, necesidad o eficacia<br /> Después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación del espíritu a pasar de un objeto a su acompañante usual y a concebirlo de un modo más enérgico debido a esta relación.<br /> La observación de esta semejanza produce una nueva impresión en el espíritu, que es su modelo real.<br /> Esta determinación es el único efecto de la semejanza, y por consiguiente, debe ser lo mismo que el poder o influencia, cuya idea se deriva de la semejanza.<br /> Sin considerarla de este modo, no podemos lograr jamás la más remota noción de ella o ser capaces de atribuirla a los objetos externos o internos, al espíritu o al cuerpo, a las causas o a los efectos.<br /> Una vez que llega a la conclusión de que la idea de necesidad no es más que la determinación de la mente, Hume demuestra que esta idea es también algo que no existe fuera de nuestra mente:</p> <p>La conexión necesaria entre causa y efecto es el fundamento de nuestra inferencia de los unos a los otros.<br /> La idea de la necesidad surge de alguna impresión.<br /> No existe impresión alguna proporcionada por nuestros sentidos que pueda dar a esta idea.<br /> Debe, pues, derivarse de alguna impresión interna o impresión de reflexión.<br /> No existe ninguna impresión interna que tenga alguna relación con el presente problema más que la inclinación de la costumbre a pasar de un objeto a la idea de su acompañante usual.<br /> Esa es, por lo tanto, la esencia de la necesidad.<br /> La necesidad es algo que existe en la mente, no en los objetos, y jamás podemos formar la más remota idea de ella como una cualidad de los objetos.<br /> O no tenemos una idea de necesidad, o la idea es la determinación de la mente de pasar de la causa al efecto (o viceversa) en la relación esperada.<br /> Por lo tanto, de la misma forma que la necesidad de que dos más dos sean cuatro reside sólo en la operación de la mente que junta y compara estas ideas; la necesidad o poder que une las causas y los efectos yace en la determinación de la mente de pasar de una a otra.<br /> Antes de responder a una objeción más, Hume presenta lo que llama la ‘línea central de su argumento’:</p> <p>La simple observación de dos objetos, cualquiera que sea su relación, no puede proporcionarnos jamás una idea de poder o conexión entre ellos.<br /> La idea surge de la repetición de su unión<br /> La repetición no causa ni revela nada en los objetos; la única influencia que tiene es en la mente, mediante la transición que produce.<br /> Conclusión: Esta transición es lo mismo que el poder y la necesidad, que son entonces cualidades de la percepción y no de los objetos, y son sentidas internamente por el alma(entendimiento) en lugar de ser percibidas externamente en los cuerpos.</p> <p>Aclara que aunque haya presentado la versión más simple y clara de su argumento, aún teme que sus conclusiones sean descalificadas, y luego responde a una última objeción:</p> <p>La idea de necesidad no puede ser la simple determinación de la mente, ya que el pensamiento depende de las causas para su funcionamiento, pero las causas no dependen de él.<br /> Suponer lo contrario implica revertir el orden de la Naturaleza.<br /> Cada operación tiene un ‘poder’ correspondiente que pertenece al cuerpo que opera.<br /> Si le quitamos ese ‘poder’ a un objeto debemos otorgarselo a otro, pero no a un ser cuya única relación con la causa y el efecto es la percepción que tiene de ellos.<br /> A este argumento ofrece dos respuestas.</p> <p>Respuesta (sobre el ‘poder’ en los cuerpos):</p> <p>Tanto los objetos materiales como los inmateriales poseen una variedad de cualidades de las cuales no sabemos nada.<br /> Llamar a estas cualidades ‘poder’ o ‘necesidad’ realmente no tiene ninguna importancia.<br /> Pero, cuando intentamos que los términos de poder e influencia signifiquen algo de lo que tenemos una idea clara y que es incompatible con los objetos a que los aplicamos, la obscuridad y el error comienzan a tener lugar y nos descarriamos por una falsa filosofía. Esto es lo que sucede cuando transferimos la determinación del pensamiento a los objetos externos y suponemos un enlace real e inteligible entre ellos.<br /> Respuesta (sobre el orden de la Naturaleza):</p> <p>Los objetos mantienen relaciones de sucesión y contigüidad entre ellos.<br /> Objetos semejantes mantienen relaciones semejantes.<br /> Todo esto es independiente de las operaciones del entendimiento.<br /> Pero si vamos más lejos y atribuimos un poder de conexión necesaria a estos objetos no podemos observarlos en ellos mismos, sino que debemos sacar su idea de los que sentimos internamente al contemplarlos.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200995</guid>
				<title>Parte 4, Sec 5 y 6</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200995/parte-4-sec-5-y-6</link>
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				<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 03:29:12 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Metztli</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>386650</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía<br /> Lógica III</p> <p>Integrantes del equipo:</p> <p>Basurto Soriano Erandi (Metztli)<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Libro 1, Parte 4, Secciones 5 y 6</p> <p>Sección V: De la inmortalidad del alma.</p> <p>Existen filósofos que investigan las sustancias materiales o inmateriales en las que suponen que nuestras percepciones residen. (IV, V, 2)<br /> Como toda idea se deriva de una impresión precedente; si tuviéramos una idea de la sustancia de nuestro espíritu, deberíamos tener también una impresión de ella, lo que es muy difícil, si no imposible, de concebir. (IV, V, 3)<br /> Si se pretende definir a una sustancia como algo que existe por sí mismo y que esta definición debe satisfacernos por sí misma, esta definición concuerda con todo lo que es posible concebir. (IV, V, 5)<br /> Todo lo que se puede concebir claramente puede existir. (IV, V, 5)<br /> Todo lo que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es separable, al menos, por la imaginación. (IV, V, 5)</p> <p>Conclusión:<br /> Nuestras percepciones son diferentes entre sí, son también distintas y separables, y pueden existir separadamente sin necesidad de ninguna otra cosa para mantener su existencia. Por ello son sustancias tomando en cuenta la definición corriente. (IV, V, 5)</p> <p>Un argumento a favor de la inmaterialidad del alma dice: todo lo que es extenso consiste en partes, y todo lo que tiene partes es divisible, si no en la realidad, al menos en la imaginación. Es imposible que algo divisible se una a un pensamiento o percepción, que es un ser totalmente inseparable e indivisible. Suponiendo un enlace tal ¿existe en una parte particular del cuerpo indivisible? (IV, V, 7)<br /> Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte. (IV, V, 10)<br /> Un objeto puede que no se halle en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto a las otras de modo que formen una figura o cantidad. (IV, V, 10)<br /> Una reflexión moral no puede ser colocada a la derecha o izquierda de una pasión; ni un olor o sonido pueden tener una figura circular o cuadrada. (IV, V, 10)</p> <p>Conclusión:<br /> Todas nuestras percepciones están sometidas a lo anterior excepto las de la vista y el tacto. (IV, V, 10)</p> <p>En nuestra disposición ordenada de los cuerpos jamás dejamos de colocar en relación de contigüidad los que son semejantes entre sí. Por ejemplo unir a la idea de higo su sabor particular. (IV, V, 12)<br /> Aquí nos hallamos bajo la influencia de los principios: inclinación de nuestra fantasía, por la que somos llevados a incorporar el sabor a algo extenso, y de nuestra razón, que nos muestra la imposibilidad de tal incorporación. (IV, V, 13)<br /> Conclusión:<br /> Todo este absurdo procede de nuestro intento de conceder un lugar a lo que es totalmente incapaz de él, y este intento surge de nuestra inclinación a completar la unión que se funda sobre la causalidad y la contigüidad del tiempo. (IV, V, 14)</p> <p>Argumento contra Spinoza:</p> <p>La doctrina de Spinoza nos dice que: existe una sola sustancia en el mundo y existe en todas partes sin presentarse en algún lugar determinado. Todo lo que descubrimos por la sensación externa, todo lo que sentimos por la reflexión interna, no es más que modificaciones de este ser simple y que existe necesariamente y no posee una existencia distinta y separada. (IV, V, 18)<br /> Partiendo de que toda idea se deriva de una impresión precedente podemos decir que para Spinoza es posible suponer, pero nunca concebir, una diferencia específica entre un objeto y una impresión, cualquiera conclusión que hagamos no se le reconocerá ciertamente aplicable a los objetos; pero toda conclusión que realicemos de ellos será aplicable a las impresiones. (IV, V, 20)<br /> No poseemos idea alguna de una cualidad de un objeto que no concuerde con una cualidad de una impresión o no la represente. (IV, V, 21)</p> <p>Conclusión:<br /> No podemos hallar jamás una discordancia entre un objeto extenso y una esencia simple y sin partes, es decir, no hay discordancia entre una modificación y su sustancia. (IV, V, 21)</p> <p>Sección VI De la identidad personal</p> <p>Argumento 1 ¿De qué impresión se deriva la idea del Yo? (Parte IV, sección VI, párrafo 2)<br /> Debe ser alguna impresión la que de lugar a toda idea real (IV, VI, 2)<br /> El Yo o persona no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas (IV, VI, 2)<br /> Si una impresión da lugar a la idea del Yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas (IV, VI, 2)<br /> No existe ninguna impresión constante e invariable (IV, VI, 2)</p> <p>Conclusión: No podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, por consecuencia, no existe tal idea (IV, VI, 2)</p> <p>Argumento 2 Pero, ¿qué sucederá con todas nuestras percepciones particulares, partiendo de esta hipótesis? Todas nuestras percepciones son diferentes distinguibles y separables entre sí y pueden ser consideradas separadamente, pueden existir separadamente y no necesitan de nada para fundamentar su existencia ¿De qué manera pertenecerán al Yo y cómo se enlazarán con él? (IV, VI, 3)</p> <p>Por mi parte: cuando penetro en lo que llamo mi persona, tropiezo siempre con alguna percepción particular (calor o frío, luz o sombra, etc.) (IV, VI, 3)<br /> No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna y jamás puedo observar más que percepciones (IV, VI, 4)<br /> EL espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones (IV, VI, 4)<br /> No existe simplicidad en nuestras percepciones en un momento, ni identidad en diferentes, aunque podamos sentir la tendencia natural a imaginarnos esta simplicidad e identidad (IV, VI, 4)</p> <p>Conclusión: Me atrevo a afirmar que la idea de Yo no es más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo (IV, VI, 4)</p> <p>Argumento 3 ¿Qué nos produce una inclinación tan grande a atribuir una identidad a estas percepciones sucesivas y a suponer que nosotros poseemos una existencia invariable e ininterrumpida a través de todo el curso de nuestras vidas?<br /> Debemos distinguir entre identidad personal en cuanto se refiere a nuestro pensamiento o imaginación y en cuanto se refiere a nuestras pasiones o al interés que tenemos en nosotros mismos (IV, VI, 5)<br /> Tenemos una idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo, y a esta idea la llamamos la de identidad (IV, VI, 6)</p> <p>La actividad de al imaginación por la que consideramos el objeto ininterrumpido e invariable y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento y no se requiere mucho más esfuerzo de pensamiento en el último caso que en el primero (IV, VI, 6)</p> <p>La relación facilita la transición del espíritu de un objeto al otro y hace su paso tan suave como si contemplase un objeto continuo (IV, VI, 6)<br /> Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de los objetos relacionados (IV, VI, 6)<br /> Nuestro último recurso es ceder ante ella y afirmar atrevidamente que estos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables (IV, VI, 6)<br /> Fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestro sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y sustancia, para desfigurar la variación (IV, VI, 6)<br /> Nuestra propensión a confundir la identidad con la relación es tan grande que tendemos a imaginar algo desconocido y misterioso, y creo que esto es lo que sucede con respecto de la identidad que atribuimos a las plantas y vegetales (IV, VI, 6)<br /> Cuando atribuimos identidad a los objetos variables e interrumpidos, nuestro error no se limita a la expresión, sino que va comúnmente acompañado con algo invariable e ininterrumpido o de algo misterioso e inexplicable, o al menos de una tendencia a tales ficciones (IV, VI, 7)</p> <p>Conclusión: Los objetos que son variables e interrumpidos, y que se suponen uno mismo continuo, son tan sólo aquellos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, contigüidad o causalidad (IV, VI, 7)</p> <p>Argumento 4 Probar: Todos los objetos a los que atribuimos identidad sin que estos sean invariables e ininterrumpidos son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados (IV, VI, 7)</p> <p>El paso del pensamiento de un objeto antes del cambio al objeto después de él es tan suave y fácil que apenas percibimos la transición y nos inclinamos a imaginar que no es más que una consideración continua del mismo objeto (IV, VI, 8)<br /> Aunque el cambio de una parte considerable de una masa de materia destruye la identidad del todo, sin embargo, debemos medir el tamaño de la parte no absolutamente, sino en su relación con le todo (IV, VI, 9)<br /> Los objetos actúan en el espíritu y rompen o interrumpen la continuidad de sus acciones, no según su tamaño real, sino según su relación con cada uno de los otros, y por consiguiente, ya que esta interrupción hace que un objeto cese de aparecer el mismo, debe ser el progreso ininterrumpido del pensamiento el que constituye la identidad imperfecta (IV, VI, 9)<br /> Un cambio en una parte considerable de una cuerpo destruye su identidad (IV, VI, 10)<br /> Partiendo de esta percepción continua atribuye una existencia continua e identidad al objeto (IV, VI, 10)<br /> Cualquiera que sea la preocupación de que podamos hacer uso al introducir los cambios gradualmente y al hacerlos proporcionados al todo, es cierto que, cuando, por último, observamos que los cambios han llegado a ser muy considerables, experimentamos escrúpulos para atribuir una identidad a tales objetos diferentes ((IV, VI, 11))</p> <p>Podemos también considerar los dos fenómenos siguientes:<br /> Aunque somos capaces comúnmente de distinguir de un modo exacto entre identidad numérica e identidad específica, sucede a veces que las confundimos y que empleamos la una por la otra en nuestro pensamiento y razonamiento (IV, VI, 12)<br /> Podemos notar que aunque en una sucesión de objetos relacionados se requiere que el cambio de las partes no sea repentino ni total para mantener la identidad, cuando los objetos son en su naturaleza mudables e inconstantes admitimos una transición mas repentina que la que sería compatible otras veces con esta relación (IV, VI, 13)</p> <p>Lo que es natural y esencia l a algo es en cierto modo esperado, y lo esperado hace menos impresión y parece de menos importancia que lo que es inaudito y extraordinario (IV, VI, 13)</p> <p>Argumento 5 Para explicar la naturaleza de la identidad personal:<br /> La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que atribuimos ala platas y animales (IV, VI, 14)<br /> No puede tener un origen diferente, sino que debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos (IV, VI, 14)<br /> La identidad que atribuimos al espíritu humano no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que le son esenciales (IV, VI, 15)<br /> Cada percepción que entra en la composición del espíritu es una existencia distinta y diferente, distinguible y separable de cada una de las otras percepciones, ya sean simultaneas, ya sucesivas (IV, VI, 15)<br /> Si al referirnos a la identidad de una persona observamos algún lazo entre sus percepciones o sólo experimentamos un enlace entre las ideas que nos formamos de ellas (IV, VI, 15)<br /> El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos, y aún el enlace de causa y efecto, si se examina con rigor, se resuelve en una asociación habitual de ideas (IV, VI, 15)</p> <p>Conclusión 1: Se sigue que la identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las unas entre sí, sino tan sólo meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas (IV, VI, 15)</p> <p>Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las tres relaciones antes mencionadas (semejanza, causalidad y contigüidad), son los principios unificadores del mundo ideal, y sin ellas cada objeto distinto es separable por el espíritu y puede considerarse separadamente y parece tener más relación con otro objeto que si se hallase separado de él por la más grande diferencia y lejanía (IV, VI, 15)</p> <p>Conclusión 2: Como la verdadera esencia de estas relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas, se sigue que nuestra moción de identidad personal procede totalmente del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas (IV, VI, 15)</p> <p>Argumento 6 Por qué relaciones se produce el progreso continuo de nuestro pensamiento cuando consideramos la existencia sucesiva de un espíritu o persona pensante.<br /> Debemos limitarnos a la semejanza y causalidad y debamos dejar a un lado la contigüidad, que sólo tiene una influencia pequeña o no tiene ninguna en el caso presente (IV, VI, 16)<br /> La semejanza: supongamos que podemos ver tan claramente el espíritu de otro y observar la sucesión de percepciones que constituye su alma o principio pensante, y supongamos que esta otra persona conserva siempre la memoria de una parte considerable de sus percepciones pasadas; la memoria no sólo descubre la identidad, sino que contribuye a se producción, creando la relación de semejanza entre las percepciones (IV, VI, 17)<br /> La causalidad: podemos observar que la verdadera idea del espíritu humano es considerarlo como un sistema de diferentes percepciones o diferentes existencias que se hallan enlazadas entre sí por una relación de causa y efecto y se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente. (la misma persona puede del mismo modo variar su carácter y disposición, lo mismo que sus impresiones e ideas, sin perder su identidad. Cualesquiera que sean los cambios que sufre, sus partes diversas siguen enlazadas aún por la relación de causalidad) (IV, VI, 17)</p> <p>Conclusión 1: como la memoria por sí sola nos hace conocer la continuidad y extensión de esta sucesión de percepciones, debe ser considerada como la fuente de la identidad personal. Si no tuviésemos memoria, jamás podríamos tener una noción de causalidad, ni por consecuencia de la cadena de causas y efectos que constituyan nuestro yo o persona. Sin embargo, la identidad personal de nuestras personas va más allá de nuestra memoria, y podemos comprender tiempos, circunstancias y acciones que hemos olvidado enteramente, pero que suponemos en general que han existido. Desde este punto de vista la memoria no tanto produce como descubre la identidad personal (IV, VI, 19)</p> <p>Última conclusión: no es posible que todas la cuestiones refinadas y sutiles relativas a la identidad personal sean jamás y deben considerarse más bien como dificultades gramaticales que como dificultades filosóficas. La identidad depende de las relaciones de las ideas, y estas relaciones producen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan. Sin embargo, como las relaciones y la facilidad de la transición pueden disminuir por grados insensibles, no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir cualquier discusión referente al momento en que se adquieren o pierde el derecho la nombre de identidad. Todas las discusiones referentes a l identidad de objetos relacionados son meramente verbales excepto en tanto que las relaciones de las partes dan lugar a alguna ficción o principio de unión imaginario. De la semejanza de la actividad proviene el atribuirle una simplicidad y el fingir un principio de unión como el sostén de esta simplicidad y el centro de todas las diferentes partes y cualidades del objeto (IV, VI, 20)</p> 
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				<title>Parte 4</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200944/parte-4</link>
				<description>seccion  V y VI</description>
				<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 00:24:49 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>David Zepeda</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>375934</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Lógica 3<br /> Integrantes:</p> <p>Martinez Cepeda Julia<br /> Zepeda López Samuel David</p> <p>1. Debe ser alguna impresión la que da lugar a toda idea real<br /> 2. El Yo o persona no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas<br /> 3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.<br /> 4. No existe ninguna impresión constante e invariable<br /> Sub-conclusión: No podemos derivar la idea de Yo de una de estas impresiones, y, por consecuencia, no existe tal idea.<br /> 5. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna y jamás puedo observar más que percepciones</p> <p>Sub-conclusión: Estoy cierto de que no existe un principio como el Yo en mi persona.</p> <p>6. Tanto nuestro pensamiento como nuestros sentidos son variables y no existe ningún poder del alma que permanezca siempre el mismo ni aun en un solo momento.<br /> 7. El espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones<br /> Sub-conclusión: Los hombres no son más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.<br /> 8. Llamamos identidad a la idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo<br /> 9. También tenemos una idea de una sucesión de objetos relacionados<br /> 10. Las ideas de identidad y de sucesión de objetos relacionado, aunque son distintas, suelen confundirse entre sí.<br /> 11. Se confunden porque la actividad de la imaginación por la que consideramos el objeto ininterrumpido y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento<br /> 12. La relación facilita la transición del espíritu de un objeto al otro y lo hace de una manera suave como si contemplara un objeto continuo<br /> Sub-conclusión: Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados<br /> 13. Caemos en el error de atribuir una identidad perfecta y de estimarla como variable o ininterrumpida a una sucesión de objetos y, aunque tratemos de corregir esa opinión por la reflexión, seguimos cayendo en el error<br /> 14. Por lo anterior terminamos cediendo y afirmando que esos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables.<br /> 15. Para justificar lo anterior fingimos algún nuevo principio ininteligible que enlaza estos objetos entre sí y evita su interrupción y variación<br /> Sub-conclusión: Fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y sustancia, para desfigurar la variación.<br /> 16. Cuando atribuimos identidad, en un sentido impropio, a los objetos variables o interrumpidos, este error va comúnmente acompañado con algo variable e ininterrumpido o de algo misterioso e inexplicable, o al menos de una tendencia a tales ficciones<br /> 17. Los objetos que son variables o interrumpidos, y sin embargo se suponen uno mismo continuo, son tan sólo aquellos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, contigüidad o causalidad<br /> 18. Todos los objetos a los que atribuimos identidad, sin que éstos sean invariables e ininterrumpidos, son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados.<br /> 19. El paso del pensamiento de un objeto antes del cambio al objeto después de él es tan suave y fácil que apenas percibimos la transición y nos inclinamos a imaginar que no es más que una consideración continua del mismo objeto<br /> 20. Los objetos actúan en el espíritu y rompen o interrumpen la continuación de sus acciones, no según su tamaño real, sino según su relación con cada uno de los otros, y esta interrupción hace que un objeto cese de aparecer el mismo<br /> Sub-conclusión: Debe ser el progreso ininterrumpido del pensamiento el que constituye la identidad imperfecta<br /> 21. Cuando los cambios han llegado a ser considerables experimentamos escrúpulos para atribuir una identidad a tales objetos diferentes.<br /> 22. Pero podemos inducir a la imaginación a dar un paso más lejos produciendo una referencia de las partes entre sí y una combinación para un fin o propósito común.<br /> 23. El fin común para que todas las partes sirven es el mismo en todas sus variaciones y nos proporciona una fácil transición de la imaginación de una situación del cuerpo a otra.<br /> 24. Es más notable lo anterior cuando se añade una simpatía de las partes a su fin común y suponemos que mantienen entre sí la relación recíproca de causa y efecto en todas sus acciones y operaciones<br /> Sub-conclusión: Éste es el caso de todos los animales y vegetales, en los que no sólo las varias partes se refieren a algún propósito general, sino que dependen también mutuamente entre sí y se hallan en conexión entre ellas.</p> <p>25. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales o animales<br /> Sub-conclusión: No puede la identidad que atribuimos al espíritu humano tener un origen diferente, sino que debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.<br /> 26. Es evidente que la identidad que atribuimos al espíritu humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que le son esenciales<br /> 27. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos, aún el enlace de causa y efecto se resuelve en una asociación habitual de ideas<br /> Sub-conclusión: La identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las una entre sí, sino tan sólo meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.<br /> 28. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, continuidad y causalidad.<br /> 29. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal, y sin ellas cada objeto distinto es separable por el espíritu y puede considerarse separadamente y no parece tener más relación con otro objeto.<br /> Sub-conclusión: De alguna de estas relaciones de semejanza, continuidad y causalidad depende la identidad<br /> 30. La verdadera esencia de estas relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas<br /> Sub-conclusión: Nuestra noción de la identidad personal procede totalmente del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas según los principios antes expuestos<br /> 31. En la cuestión de qué relaciones producen el progreso continuo de nuestro pensamiento cuando consideramos la existencia sucesiva de un espíritu es evidente que debemos limitarnos a la semejanza y causalidad y debemos dejar a un lado la contigüidad que sólo tiene una influencia pequeña o no tiene ninguna en el caso presente.<br /> 32. La memoria contribuye a conceder una relación a la sucesión de percepciones a pesar de todas sus variaciones<br /> 33. La memoria es la facultad por la cual hacemos surgir las imágenes de las percepciones pasadas<br /> 34. Una imagen necesariamente se asemeja a su objeto<br /> 35. La colocación frecuente de estas percepciones semejantes en la serie del pensar hacen que la imaginación pase más fácilmente de un término a otro y hacen que el todo parezca la continuidad de un mismo objeto.<br /> Sub-conclusión: La memoria no sólo descubre la identidad, sino que contribuye a su producción, creando la relación de semejanza entre las percepciones.<br /> 36. La verdadera idea del espíritu humano es considerarlo como un sistema de diferentes percepciones o diferentes existencias que se hallan enlazadas entre sí por la relación de causa y efecto y se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente.<br /> Sub-conclusión: La misma persona puede del mismo modo variar su carácter y disposición, lo mismo que sus impresiones e ideas, sin perder su identidad porque cualesquiera que sean los cambios que sufre, sus partes diversas siguen enlazadas aun por la relación de causalidad<br /> 37. La memoria por sí solo nos hace conocer la continuidad y extensión de esta sucesión de percepciones, debe ser considerada, por esta razón capitalmente, como la fuente de la identidad personal.<br /> 38. Si no tuviésemos memoria jamás podríamos tener una noción de la causalidad, ni, por consecuencia, de la cadena de causas y efectos que constituyen nuestro yo o persona<br /> 39. Habiendo adquirido la noción de causalidad por la memoria, podemos extender la cadena de causas y, por consiguiente, la identidad de nuestra persona más allá de nuestra memoria.<br /> 40. Por lo anterior podemos comprender tiempos, circunstancias y acciones que hemos olvidado enteramente, pero que suponemos han existido<br /> Sub-conclusión: La memoria no tanto produce como descubre la identidad personal, mostrándonos las relaciones de causas y efectos entre nuestras diferentes percepciones.</p> <p>Conclusión: La identidad depende de las relaciones de las ideas, y estas relaciones producen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan. Las relaciones y la facilidad de esta transición pueden disminuir por grados insensibles y no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir el momento en que se adquiere o se pierde el derecho al nombre identidad. Por lo que la doctrina anterior nos lleva a la conclusión de que no es posible que las cuestiones relativas a la identidad personal sean jamás resueltas y deben ser consideradas más bien como dificultades gramaticales que como dificultades filosóficas.</p> <p>Seccion V<br /> 1. Si tuviésemos una idea de la sustancia de la mente, deberíamos, entonces, tener una impresión de ella.<br /> 2. No tenemos una impresión de la sustancia.<br /> Sub Conclusión. No es posible concebir la sustancia.<br /> 3. Se dice que la sustancia es algo que existe por sí mismo.<br /> 4. Todo lo que se concibe puede existir, y debe existir como es concebido.<br /> 5. Todo lo que es diferente, es distinguible y por tanto separable por la imaginación.</p> <p>Sub Conclusión. Todas las percepciones son diferentes entre sí, todas son distintas y pueden considerarse como existiendo separadamente.<br /> Conclusión intermedia: No es posible alcanzar una noción satisfactoria de sustancia ni considerando el principio del origen de las ideas, ni considerando la definición misma.<br /> 6. Todo lo que es extenso consiste en partes.<br /> 7. Todo lo que tiene partes es divisible, al menos en la imaginación.<br /> 8. Es imposible que algo divisible pueda unirse a algo indivisible, como lo es el pensamiento o la percepción.<br /> (as) Suposición: si el pensamiento existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones; y si existe en sus dimensiones debe o existir en una parte particular y esa parte particular es indivisible y la percepción se haya unida solamente con ella y no con la extensión, o si el pensamiento existe en todas partes debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo. Esto es absurdo y contradictorio.<br /> Conclusión. Pensamiento y extensión son totalmente incompatibles y jamás pueden estar unidos en un sujeto. Luego entonces, es posible concluir que el alma es inmaterial.<br /> 9. El argumento a favor de la inmaterialidad del alma no afecta al problema de la sustancia del alma, sino únicamente al problema relativo a su enlace en un lugar con la materia. (los objetos son o no susceptibles de enlazarse a la extensión, en un lugar).<br /> 10. Sólo la costumbre y la reflexión nos hacen formarnos una idea de los grados de distancia y contigüidad de los objetos.<br /> 11. Todo lo que tiene un lugar en que existe, o debe ser extenso o debe ser un punto matemático simple e indivisible.<br /> 12. Lo que es extenso debe tener una forma particular.<br /> 13. Ninguna de las figuras de la extensión corresponde a un deseo, impresión o idea, excepto la vista y el tacto. No es posible, tampoco, considerar un deseo como un punto matemático pues sería imposible obtener una longitud de deseos encadenados.<br /> 14. De lo anterior podemos derivar que: un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte; así existen y deben existir la mayoría de los seres.<br /> 15. Puede decirse que un objeto no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad.<br /> 16. Nuestras percepciones se hallan muy lejos de exigir un lugar particular ya sea para formar una figura o una longitud: son incompatibles con un lugar particular y ni la imaginación puede concebirlo.<br /> 17. Las relaciones de causalidad y contigüidad en el tiempo, entre el objeto y la cualidad que tiene ejercen efecto sobre la mente que los entiende como causales.<br /> Sub Conclusión. Nos encontramos en una zona de dos principios contrarios: 1) la inclinación de nuestra fantasía por la que incorporamos, literalmente, es decir, ponemos en el cuerpo, el sabor en el objeto extenso y 2) la de nuestra razón que nos muestra la imposibilidad de tal unión. No renunciamos a ninguna de las dos tesis y perdemos de vista la oposición.<br /> 18) hay seres que existen sin lugar alguno;<br /> 19) existen seres que son extensos y poseen figura<br /> 20) el “todo se halla en el todo y el todo en cada una de las partes”.<br /> 21) 19 y 20 son absurdos los dos últimos.</p> <p>sub Conclusión 18 Es verdadera<br /> 22. Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos, sólo mediante la experiencia de su unión constante llegamos a establecer tal relación.<br /> 23. Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante.<br /> 24. Los objetos reales no son contrarios.<br /> 25. Las disposiciones del cuerpo hacen cambiar las percepciones y los pensamientos.<br /> Sub Conclusión. El movimiento es y debe ser la causa de la percepción.<br /> 26. Nada puede ser causa de otra cosa sino cuando la mente puede percibir la conexión en sus ideas de los objetos.<br /> 27. Todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.<br /> 28. 26 es ininteligible<br /> Sub Conclusión 27 es verdadero<br /> Conclusión<br /> La cuestión relativa a la inmaterialidad del alma es totalmente inteligible por todo lo antes mostrado. Nuestras múltiples percepciones no son susceptibles de una unión con lo que es extenso como con lo que no lo es. La materia y el movimiento pueden ser considerados como causas del pensamiento.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200846</guid>
				<title>TNH 1.4.5&amp;6</title>
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				<description>inmaterialidad del alma. Identidad personal</description>
				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 18:14:09 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>yuririacg</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>376579</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Yuriria Cuervo<br /> Angeles Hidalgo</p> <p>TNH <strong>1.4.<br /> Sección V</strong><br /> De la inmaterialidad del alma</p> <p>1.Considerando que sustancia es algo que existe por sí mismo.<br /> 2.Que todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir.<br /> 3.Y puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y separables, pueden ser consideradas existiendo separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para existir.<br /> Entonces las apercepciones son sustancias de acuerdo a la definición .<br /> Somos capaces de llegar a una noción de sustancia, lo cual me parece una razón suficiente para abandonar del todo la disputa relativa a la materialidad e inmaterialidad del alma.</p> <p>Un argumento en contra de que el alma tenga un enlace en algún lugar del alma es el siguiente:<br /> 1. Todo lo que es extenso consiste en partes, y todo lo que tiene partes es divisible.<br /> 2. Es imposible que algo divisible pueda ser unido a un pensamiento o percepción, que es un ser totalmente inseparable e indivisible.<br /> 3. Si el pensamiento existe en todas partes, debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo.<br /> 4. En 2 y 3 observamos una contradicción y un absurdo.<br /> Por lo tanto, pensamiento y extensión son pues, cualidades totalmente incompatibles, que jampas pueden unirse en un sujeto .</p> <p>Ahora lo que Hume necesita es mostrar la verdad de la siguiente máxima: Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte.<br /> 1. Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que conformen una figura o cantidad ni el todo con respecto a los otros cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia.<br /> 2. Esto sucede con todas nuestras percepciones excepto los de la vista y el tacto.<br /> 3. Una reflexión moral por ejemplo no puede ser colocada a la derecha o a la izquierda de una pasión. Estos objetos se hallan lejos de exigir un lugar particular.<br /> 4. Dado que todo lo que es concebible es posible.<br /> Entonces, si estos objetos no aparecen como teniendo un lugar determinado, pueden existir de esta manera .</p> <p>Ahora que mente y cuerpo están separados, Hume afirma que:</p> <p>1. Aunque un cuerpo extenso es incapaz de unirse en un lugar con otro que existe sin lugar alguno o extensión, son ambos, sin embargo, susceptibles de muchas otras relaciones.<br /> 2. Causalidad y contigüidad en el tiempo de su aparición, entre el objeto extenso y su cualidad que existen sin lugar determinado, deben ejercer un efecto tal sobre el espíritu que cuando uno de ellos aparece dirigirá éste inmediatamente su pensamiento a la concepción del otro.<br /> 3. Para hacer la transición o el enlace más fácil y natural, intentamos concederles una nueva relación, a saber, la del enlace en un lugar para fortalecer la conexión.<br /> Por esto, el enlace que hacemos entre cuerpo y mente es artificial, y es de la misma naturaleza que el que hacemos con la conexión necesaria de la relación causa efecto. Hume afirma que es resultado de nuestro intento de conceder un lugar a lo que es totalmente incapaz de él .<br /> Hume afirma que no podemos dar un paso adelante al establecer la simplicidad e inmaterialidad del alma sin preparar el camino para un ateísmo peligroso e irreparable. Diremos que la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible.</p> <p>Agrega un argumento sobre la causa del pensamiento, que sirva para hacer un tanto irrelevante la existencia o no del alma como el lugar del pensamiento:<br /> 1. Es posible que podamos tener una experiencia análoga de las actividades del espíritu y podamos percibir una conexión de pensamiento y movimiento.<br /> 2. Cada uno puede percibir que las disposiciones de su cuerpo hacen cambiar sus pensamientos y sentimientos.<br /> 3. Comparando las ideas de pensamiento y movimiento, hallamos que son diferentes entre sí, y por experiencia que se hallan constantemente unidas.<br /> 4. Usando el mismo razonamiento de causa efecto, debemos concluir que,<br /> El movimiento es y debe ser realmente la causa del pensamiento y la percepción .</p> <p>Secc<strong>ión 6<br /> De la identidad personal</strong></p> <p>1. La idea del Yo debe tener alguna impresión clara.<br /> 2. El yo no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas.<br /> 3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.<br /> 4. No existe ninguna impresión constante e invariable.<br /> Por lo tanto, no podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y por consiguiente, no existe tal idea .</p> <p>1. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna, y jamás puedo observar más que mis percepciones.<br /> 2. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferente percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.<br /> 3. Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o los materiales de las que están compuestas.</p> <p>1. A la idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo le llamamos identidad.<br /> 2. Tenemos una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación.<br /> 3. La actividad de la imaginación por la que consideramos 4, y aquella por la que consideramos 5, es casi la misma para el sentimiento.<br /> Por lo tanto, esta semejanza es causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.</p> <p>Hume señala que debemos tener en cuenta lo siguiente:<br /> 1. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales y animales.<br /> 2. Debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.<br /> 3. La identidad que atribuimos al género humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que les son esenciales.</p> <p>Respecto a qué es la relación de identidad, si es algo que realmente enlaza nuestras percepciones, o es algo que solamente asocia sus ideas en la imaginación, Hume dice:<br /> 1. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre objetos.<br /> 2. La identidad no es nada que realmente pertenezca a las percepciones diferentes y las una entre sí, sino meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.<br /> 3. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal.<br /> 4. De alguna de estas relaciones depende la identidad.<br /> Por lo tanto, nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, según los principios antes expuestos.</p> 
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				<title>Parte IV, secciónes V y VI, de la inmaterialidad del alma y de la identidad personal</title>
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				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 16:11:44 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Kresnik</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>378182</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>UNAM<br /> Lógica 3<br /> Análisis de argumentos – Tratado de la naturaleza humana<br /> Libro primero, parte IV, Secciones V y VI<br /> Gustavo Adolfo Jarquín Pérez<br /> José Alfredo Piña Fonseca<br /> Miguel Ángel González Gutiérrez 305030508<br /> Emilio Gabriel Flores Sánchez. 30627857-2<br /> Carlos Eduardo Prud’Homme Fragoso. 30653320-8</p> <p>LIBRO PRIMERO, PARTE IV, SECCIÓN V, De la inmaterialidad del alma<br /> ARGUMENTOS<br /> P1 Hemos encontrado contradicciones en todos los sistemas relativos a los objetos externos y en la idea de la materia que nos imaginamos tan clara (Libro 1, parte I, secciones I, III y IV).<br /> P2 Imaginamos a nuestras percepciones internas y a la naturaleza del espíritu más oscura e incierta.<br /> P3 Hay más contradicciones en temas que parecen oscuros que en temas que nos parecen claros (premisa implícita).<br /> P4 Por lo tanto esperamos tropezar con mayores dificultades y contradicciones en todas las hipótesis referentes a nuestras percepciones internas y a la naturaleza del espíritu (se deriva de P1, P2 y P3).<br /> P5 Sin embargo nos engañamos en esa conclusión porque lo relativo al mundo intelectual concuerda con él mismo.<br /> Conclusión El mundo intelectual, aunque envuelto en infinitas oscuridades, no se halla lleno de contradicciones como las que hemos descubierto en el mundo natural.</p> <p>P1 Los filósofos investigadores de las sustancias prometen disminuir nuestra ignorancia, pero a costa de llevarnos a contradicciones.<br /> P2 Para detener las cavilaciones les preguntamos a estos filósofos ¿qué se entiende por sustancia?<br /> P3 Es imposible responder a dicha cuestión con respecto a la materia de los cuerpos (Libro I, parte I, sección VI).<br /> P4 Respecto al espíritu se tiene la misma dificultad que en P3, agregándosele otras más.<br /> P5 Toda idea se deriva de una impresión precedente (Libro 1, parte I, sección I).<br /> P6 Si tuviéramos una idea de la sustancia de nuestro espíritu, tendríamos una impresión de ella.<br /> P7 Es muy difícil o imposible tener tal impresión.<br /> Conclusión 1 No podemos tener idea de la sustancia de nuestro espíritu.<br /> P8 Si estos filósofos sostienen que tenemos idea de sustancia, se requiere que indiquen de qué manera esta impresión actúa y de qué objeto se deriva. ¿Es una impresión de sensación o reflexión? ¿Es agradable, penosa o indiferente?<br /> P9 Pueden tratar de evadir la pregunta sosteniendo que la definición de una sustancia es algo que existe por sí mismo, y que esta definición debe satisfacernos por sí misma.<br /> P10 Todo lo que se concibe claramente puede existir.<br /> P11 Todo lo que es diferente es distinguible y todo lo que es distinguible es separable por la imaginación.<br /> P12 Todas nuestras percepciones son diferentes entre sí, son distintas y separables, y pueden ser consideradas como existiendo separadamente.<br /> P13 Por lo tanto, todas las cosas pueden considerarse sustancia a la manera antedicha (se deriva de P8, P9, P10, P11 y P12)<br /> Conclusión 2 P9 no es útil para considerar la definición de una sustancia, pues lo mismo se podría decir de cualquier cosa.<br /> Conclusión 3 No somos capaces de llegar a una noción satisfactoria de sustancia, lo que es suficiente para abandonar del todo la disputa relativa a la materialidad e inmaterialidad del alma.<br /> En resumen (1) No tenemos una idea perfecta de nada más que de una percepción.<br /> (2) Una sustancia es enteramente diferente de una percepción.<br /> (3) Por lo tanto, no tenemos una idea de sustancia.</p> <p>Argumento de la inmaterialidad del alma digno de notarse para Hume:<br /> P1 Todo lo que es extenso consiste en partes.<br /> P2 Todo lo que tiene partes es divisible.<br /> P3 Es imposible que algo divisible pueda ser unido a un pensamiento o percepción que es un ser totalmente inseparable e indivisible.<br /> P4 Si existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones.<br /> P5 Si existe en sus dimensiones, debe o existir en una parte particular y entonces esta parte particular es indivisible y la percepción se halla unida solamente con ella y no con la extensión, o si el pensamiento existe en todas partes, debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo, lo cual es contradictorio.<br /> Conclusión Pensamiento y percepción son cualidades totalmente incompatibles, que jamás pueden unirse en un sujeto.</p> <p>El argumento anterior no afecta a la cuestión relativa a la sustancia del alma, sino solamente a la relativa a su enlace en un lugar con la materia, por lo que es adecuado considerar qué objetos son o no susceptibles de enlazarse en un lugar:<br /> P1 La primera noción de espacio y extensión se deriva únicamente de los sentidos de la vista y del tacto (Libro primero, parte I, sección V).<br /> P2 Lo que es extenso debe tener una figura particular.<br /> P3 Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte (máxima propuesta por Hume), y la mayor parte de los seres existen de esta manera.<br /> P4 Una reflexión moral no puede ser colocada a la derecha o a la izquierda de una pasión, ni un olor o sonido puede tener una figura cuadrada o circular.<br /> P5 Si las pasiones y los sentimientos no aparecen teniendo un lugar determinado, pueden existir de esta manera, ya que todo lo que concebimos es posible.<br /> Conclusión Los objetos espirituales como las pasiones y sentimientos no son extensos y no se hallan en ninguna parte en particular.</p> <p>P1 Es imposible hallar una relación más que sobre la base de una cualidad común (Libro primero, parte I, sección V).<br /> Conclusión Las percepciones que son simples y no existen en ningún lugar son incapaces de enlazarse en un lugar con la materia de los cuerpos que es extensa y divisible.<br /> Postulado Aunque un objeto extenso es incapaz de unirse en un lugar con otro que existe sin lugar alguno o extensión, son ambos, sin embargo susceptibles de muchas otras relaciones.</p> <p>ARGUMENTO<br /> P1.- No poseemos idea alguna de cualidad de un objeto que no concuerde con una cualidad de una impresión o no la represente. (Libro1, parte1, sección1)<br /> P2.- No podemos hallar jamás una discordancia entre un objeto extenso y una esencia simple y sin partes, a menos que la discordancia no tenga lugar igualmente entre la percepción o impresión del objeto extenso y la misma esencia sin partes. (Reflexión libro1, parte cuarta, sección 4)<br /> P3.- Toda idea de la cualidad de un objeto pasa a través de una impresión. (Libro 1, parte 1, sección 1)<br /> Conclusión.- Toda relación perceptible, ya de conveniencia o de discordancia, debe ser común a la vez a los objetos y las impresiones. (Se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>P1.-Se ha dicho contra Spinoza que, un modo no siendo una existencia distinta o separada, debe ser lo mismo que su substancia. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.-La extensión del universo debe, en cierto modo, unificarse con la esencia simple y sin partes, en la cual se supone el universo es inherente. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P3.-Esto no es posible a menos que la substancia indivisible se extienda a si misma de modo que corresponda con la extensión, o la extensión se contraiga a si misma de manera que se identifique con la substancia. (Se deriva de P1, y P2)<br /> P4.-El argumento anterior parece exacto y es claro que no se necesita más que cambiar sus términos para aplicar el mismo argumento a nuestras percepciones extensas y a la esencia simple del alma. (Se deriva de P1, yP2)<br /> Conclusión.- el sistema de Spinoza y el de los teólogos pueden son igualmente afectados por este tipo de razonamiento. (Reducción al absurdo, se deriva de P1, P2, y P3)</p> <p>P1.-No poseemos ninguna idea de substancia que no sea aplicable a la materia ni ninguna idea de substancia que no sea aplicable a toda porción distinta de la materia. (Libro1, parte 4, secciones 4 y 5)<br /> P2.-La materia, no es un modo, sino una substancia, y cada parte de la materia no es un modo distinto sino una substancia distinta. (Libro1, parte 4, sección 5)<br /> P3.-Tomando la idea de substancia por algo que existe por si mismo, es evidente que toda percepción es una substancia y que toda parte distinta de una percepción es una substancia distinta. (Reflexión, Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> Conclusión.-Una de las hipótesis tropieza con la misma dificultad con respecto de la otra. (Reducción al absurdo, se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>P1.- Se ha objetado al sistema de una substancia simple del universo, que esta substancia siendo el soporte o substrato de toda cosa, debe hallarse en el mismo instante hallarse modificada en formas que son contrarias e incompatibles. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.- Las figuras cuadradas y redondas son incompatibles en la misma substancia y al mismo tiempo. (Reflexión, libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P3.-No es posible que la misma substancia pueda a la vez hallarse modificada en una mesa cuadrada y en una redonda. (Reducción al absurdo)<br /> P4.-Lo mismo es aplicable a las percepciones de estas mesas. (Reducción al absurdo)<br /> Conclusión.-La respuesta de ambos sistemas al respecto es igualmente insatisfactoria reducción al absurdo, libro 1, parte 4, sección 5)</p> <p>P1.-La palabra acción (modo) no puede ser aplicada exactamente a una percepción como derivada del espíritu, como substancia pensante. (Reflexión libro 1, parte4, sección 5)<br /> P2.-Nuestras percepciones son realmente diferentes y separables y distinguibles entre si y de todo lo demás que podamos imaginarnos. (Libro 1, parte 1, secciones 1 y 2)<br /> Conclusión.- no es posible concebir cómo pude ser la acción o modo abstracto de una substancia. (Se deriva de P1, y P2)</p> <p>P1.-La materia y el movimiento, se dice comúnmente en las escuelas, son siempre materia y movimiento y producen solamente una diferencia en la posición o situación de los objetos. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.-Es absurdo imaginar que el movimiento de un círculo no debe ser más que el movimiento de un círculo, mientras que movimiento en otra dirección, como en una elipse, o debe ser una pasión o una reflexión moral. (Reducción al absurdo)<br /> P3.-Es absurdo que el choque de dos partículas globulares se convierta en una sensación de dolor y el encuentro de dos partículas triangulares proporcione placer. (Reducción al absurdo)<br /> P5.-Todos estos choques, variaciones y mezclas son los cambios de que la materia s susceptible y ninguno de ellos nos aporta una idea del pensamiento o percepción. (Reflexión, libro 1, parte 4, sección 5)<br /> Conclusión.-El pensamiento no puede ser producido nunca por la materia. ( se deriva de P1, P2, P3, P4, y P5)</p> <p>P1.-Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos y sólo por la experiencia de su unión constante llegamos al conocimiento de su relación. (Libro 1, parte 3, secciones 2, 3, 4)<br /> P2.-Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante. (Libro 1, parte3, secciones 2, 3, 4)<br /> P3.-Los objetos reales no son contrarios. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P4.-Considerando el asunto a priori algo puede producir algo, y que jamás descubriremos una razón de por qué un objeto puede o no ser causa de otro tan grande o tan pequeño como pueda ser la semejanza existente entre ellos. (Se deriva de P1, P2, P3)<br /> Conclusión.-aunque no se presenta ninguna relación entre el movimiento y el pensamiento, sucede lo mismo con todas las causas y efectos restantes. (Se deriva de P1, P2, P3, P4)</p> <p>P1.- En realidad no existe en el universo algo semejante a un principio productivo, ni aun la divinidad misma. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.-No tenemos idea de algún ser dotado con algún poder y mucho menos de uno dotado con un poder infinito. (se deriva de P1)<br /> P3.- Podemos cambiar las expresiones y definir el poder por conexión, y decir que la idea de un ser infinitamente poderoso se halla enlazada con la de todo efecto que él quiere. (Libro 1, parte4, sección 5)<br /> Conclusión.-Un ser cuya volición se halla enlazada con todo efecto está enlazada con cada efecto, lo que es una proposición idéntica y no nos concede un conocimiento de la naturaleza de este poder. (Se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>P1.-Suponiendo que la divinidad es el principio grande y eficaz que suple la deficiencia de todas las causas. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.-La materia no puede por sí misma comunicar el movimiento o producir pensamiento, por que no existe aparente entre estos objetos. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P3.-La divinidad no posee una conexión más aparente entre ellas o con la substancia supuesta pero desconocida para el alma. (Se deriva de P1, P2)<br /> Conclusión.-la divinidad es el autor de todas nuestras voliciones y percepciones. (Se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>ARGUMENTO A FAVOR DE LA INMATERIALIDAD DEL ALMA.<br /> P1.- Todos los objetos que se hallan constantemente unidos han de ser considerados solamente por esta razón como causas y efectos. (Libro 1, parte 3, sección 2 y 3)<br /> P2.-Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de un enlace constante. (Libro 1, parte1, sección 4)<br /> P3.-Los objetos reales no son contrarios. (Observación)<br /> Conclusión.-Podemos determinar por meras ideas que algo debe ser la causa de algo. (Se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>ARGUMENTO EN CONTRA DE LA INMATERIALIDAD DEL ALMA.</p> <p>P1.-La cuestión relativa a la substancia del alma es absolutamente ininteligible. (Libro 1, parte 4, sección 5)<br /> P2.-Todas nuestras percepciones no son susceptibles de una unión local tanto con lo que es extenso como con lo que es inextenso, siendo unas de un género y las otras de otro. (Libro 1, parte 1, sección 4)<br /> P3.- El enlace constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y el efecto. (Libro 1, parte 1, sección 4)<br /> Conclusión.-La materia y el movimiento pueden ser considerados frecuentemente como causas del pensar en cuanto tenemos alguna noción de esta relación. (Se deriva de P1, P2, P3)</p> <p>Libro primero, parte cuarta, sección VI, De la identidad personal<br /> Tesis 1: No tenemos una idea del yo de manera consciente y continuada a través de la existencia.<br /> Argumento 1<br /> P1) Toda idea se deriva de una impresión precedente (parte 1, sección 1).<br /> P2) El yo no es una impresión, sino lo que suponemos no hace más que una referencia a una colección de impresiones o ideas (observación de la experiencia).<br /> P3) Si una impresión diera lugar a la idea del yo, la impresión debería continuar siendo la misma a través del curso de nuestras vidas, si se supusiera que existe continuamente (premisa 1 y postulado).<br /> P5) No existe una impresión de esta manera (observación de la experiencia).<br /> C1) El yo no existe de manera continuada (premisas 2, 3 y 4)<br /> C2) Los hombres no son más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo (premisas 2, 3 y 4).</p> <p>Explicación acerca del por qué atribuimos identidad a nuestras percepciones continuas (Argumento a favor de la tesis 1)<br /> Argumento 2<br /> P1) Tenemos una idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo, y a esto le llamamos identidad (observación de la experiencia)<br /> P2) Tenemos una idea de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación (observación de la experiencia).<br /> P3) La imaginación por la que consideramos el objeto ininterrumpido e invariable y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento (introspección).<br /> C1) Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados (premisas 1,2,3)<br /> C2) Fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y sustancia, para desfigurar la variación ( a partir de la conclusión 1 y de lo que otros sistemas han postulado).</p> <p>Tesis 2<br /> Cuando atribuimos identidad, en un sentido impropio, a los objetos variables o interrumpidos, nuestro error no se limita a la expresión, sino que va comúnmente acompañado con algo invariable e ininterrumpido o de algo misterioso e inexplicable, o al menos de una tendencia a tales ficciones<br /> Argumento 3<br /> P1) Los objetos que son varia¬bles o interrumpidos, y sin embargo se suponen uno mismo continuo, son tan sólo aquellos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, conti¬güidad o causalidad (tesis del sistema, parte 2, sección V) .<br /> P2) Sólo por error podemos atribuirles una identidad (de la premisa 1)<br /> P3) La relación de las partes que nos lleva a este error no es más que una propiedad que produce una asociación de ideas y una fácil transición de la imaginación de una [de la distinción entre percepciones discontinuas] a la otra [a la idea de la identidad de las percepciones] (las ideas de la imaginación si son diferentes entonces son separables por el pensamiento y la imaginación, parte 1, sección 3; por eso es que podemos hacer arreglos en el pensamiento y fingir ideas).<br /> C1) Los objetos a los que atribuimos identidad, sin que éstos sean invariables e ininterrumpidos, son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados [y no necesariamente los mismos, ni necesariamente objetos continuos]. ( A partir de la premisa 1, 2 y 3)</p> <p>Argumentos a favor de la conclusión del argumento 3:<br /> Argumento 3.1)<br /> P1) El paso del pensamiento de un objeto antes del cambio de ciertos objetos de la experiencia después de ellos mismos es tan suave y fácil que apenas percibimos la transición y nos inclinamos a imaginar que no es más que una consi¬deración continua de los mismos objetos (observación de la experiencia).<br /> C1) Los objetos a los que atribuimos identidad, sin que éstos sean invariables e ininterrumpidos, son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados (a partir de la premisa 1).<br /> Argumento 3.2)<br /> P2) Un cambio en una parte considera¬ble de un cuerpo destruye su identidad; pero es notable que cuando el cambio se produce gradual e insensiblemente somos menos capaces de atribuirle el mismo efecto (observación de la experiencia).<br /> C1) Los objetos a los que atribuimos identidad, sin que éstos sean invariables e ininterrumpidos, son aquellos que están formados de una sucesión de objetos relacionados(a partir de la premisa 1).</p> <p>Tesis 3<br /> La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales o anima¬les. No puede, pues, tener un origen diferente, sino que debe proceder de una activi¬dad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.<br /> Argumento 4)<br /> P1) En una sucesión de objetos relacionados se requiere que el cambio de las partes no sea repentino ni total para mantener la identidad (observación de la experiencia).<br /> P2) Cuando los objetos son en su naturaleza mudables e inconstantes admitimos una transición más repentina que la que sería compatible otras veces con esta relación (observación de la experiencia).<br /> P3) Es el efecto de una tan fuerte relación que, aunque cada uno debe conceder que en pocos años los vegetales y los animales han sufrido un cambio total, les atribuimos identidad, aunque su forma, tamaño y substancia se hallan total¬mente alterados (observación de la experiencia).<br /> P4) El ser humano es un cúmulo de percepciones mudables (a partir del argumento 1 y 2).<br /> P5) Debemos emplear el mismo razonamiento relativo a la identidad para objetos mudables (postulado del sistema; premisa implícita).<br /> C1) La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales o anima¬les (a partir de las premisas 1 a 5).</p> <p>Argumento 5<br /> La identidad que atribuimos al espíritu humano no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción que les son esenciales.<br /> Cada percepción es una existencia distinta, diferente, distinguible y separable de cada una de las otras percepciones (esto lo señala Hume desde el libro primero, primera parte, sección III, p.4)<br /> A pesar de esta distinción, suponemos que la serie total de percepciones se halla unida por la identidad. La cuestión aquí es si esta identidad es algo que realmente enlaza entre sí varias impresiones o algo que asocia sus ideas en la imaginación.<br /> Se había dicho que el entendimiento no aprecia jamás una conexión real entre objetos sino que el supuesto enlace se resuelve en una asociación habitual de ideas (libro primero, parte tercera, sección VI, p.12).<br /> Se sigue entonces que la identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las una entre sí, sino una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación.<br /> Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las tres relaciones de semejanza, contigüidad y causa-efecto. Estas relaciones son los principios unificadores del mundo ideal.<br /> Se dijo anteriormente que nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento (en esta misma sección VI, párrafo 10)<br /> Este progreso continuo es causado por dos relaciones: La semejanza y la causalidad.<br /> Semejanza<br /> La colocación frecuente de las percepciones semejantes en la serie del pensar hace pasar a la imaginación más fácilmente de un término a otro y hace que el todo parezca la continuidad de un mismo objeto. Es entonces la memoria la que además de descubrir la identidad, contribuye a su producción, creando la relación de semejanza entre las percepciones .<br /> Causalidad.<br /> Nuestras impresiones dan lugar a las ideas correspondientes y estas ideas, a su vez producen otras impresiones (de reflexión o pasiones). Así los componentes del espíritu se hallan en una relación en la que unas generan a o otros y a su vez se destruyen entre si, me refiero que partir de ciertas ideas que se dan por la reflexión , surgen nuevas impresiones y estas a su vez generan nuevas ideas, cambiando el carácter y la disposición de la persona que los tiene.<br /> A pesar de estos cambios la relación de causalidad entre los componentes del espíritu ( ideas e impresiones) los mantiene enlazados.<br /> De este modo la presencia de las pasiones, lejos de dispersar al espíritu en una pluralidad de partes distantes, lo unen con fuerza gracias a la influencia de los dolores o placeres pasados o futuros en nuestra disposición y carácter.<br /> El espíritu recibe una multiplicidad de percepciones, mismas que la memoria almacena y hace surgir las impresiones de percepciones pasadas. Es por esto que la memoria es la fuente de la identidad personal, pues por sí sola nos hace conocer la continuidad y extensión de la sucesión de impresiones. Si no tuviésemos memoria no podríamos tener ni siquiera la noción de causalidad, ni por consiguiente la cadena de causas y efectos entre ideas e impresiones que constituyen nuestra persona. Sin embargo nuestra identidad personal se extiende más allá de nuestra memoria por la adquisición de la noción de causalidad.<br /> Podemos concluir al respecto que la identidad depende de las relaciones de la ideas, y que estas relaciones producen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan.<br /> Sin embargo las relaciones y la facilidad de la transición pueden disminuir por grados insensibles, es por esto que no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir el momento en que se adquiere o pierde el derecho al nombre identidad.<br /> Por esta razón todas las discusiones referentes a la identidad de objetos relacionados son verbales, excepto en tanto que las relaciones de las partes dan lugar a alguna ficción o principio de unión imaginario.<br /> El origen de la noción de identidad puede aplicarse igualmente a la simplicidad. Pues un objeto cuyas diferentes partes coexistentes se hallan enlazadas entre sí por una relación íntima actúa sobre la imaginación del mismo modo que un objeto totalmente simple e indivisible. La semejanza del acto del entendimiento en ambos casos hace que el espíritu atribuya una simplicidad y finga un principio de unión como el sostén de esta simplicidad y el centro de todas lasa diferentes partes y cualidades del objeto.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200760</guid>
				<title>Parte 4. Secciones V y VI</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200760/parte-4-secciones-v-y-vi</link>
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				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 09:20:50 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ilse</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>384616</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>JENIFER ARAUZ PEÑA<br /> MARA ITZEL FLORES MEDINA<br /> ILSE PAOLA GONZÁLEZ RESÉNDIZ<br /> NATIVIDAD MAYA PADILLA<br /> ANDREA OLIVARES DÍAZ<br /> FERNANDA ALEJANDRA RODRÍGUEZ GARCÍA</p> <p>Tratado de la naturaleza humana<br /> Libro primero: del Entendimiento<br /> Parte cuarta: del sistema escéptico y de otros sistemas de filosofía</p> <p>Sección V: de la inmaterialidad del alma</p> <p>Hume comienza con la pregunta ¿qué se entiende por sustancia e inherencia?</p> <p>1)<br /> • Toda idea se deriva de una impresión<br /> • Si tuviésemos una idea de la sustancia de nuestro espíritu entonces deberíamos de tener también una impresión de ella<br /> • Por lo tanto: ya que una impresión no puede asemejarse a una sustancia, no tenemos dicha impresión<br /> 2)<br /> • Algunas veces se quiere evadir el caso de la sustancia definiéndola como algo que existe por sí mismo.<br /> • Sin embargo esta definición concuerda con todo lo que es posible concebir.<br /> • Por lo tanto: no servirá jamás para distinguir a la sustancia del accidente o al alma de sus perfecciones.<br /> Ya que:<br /> o Todo lo que se concibe claramente, puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir de la misma manera.<br /> o Además, todo lo que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es superable por la imaginación<br /> • Por lo tanto: puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y de todo lo restante del universo, son también distintas y separables y pueden ser consideradas como existiendo separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para mantener su existencia, por consiguiente son sustancias de la manera según la cual la antedicha definición explica una sustancia.<br /> Por lo tanto: Ni considerando el primer origen de las ideas ni por un medio de definición somos capaces de llegar a una noción satisfactoria de sustancia, lo que me parece una razón suficiente para abandonar y condenar la cuestión.</p> <p>• Puesto que una sustancia es enteramente diferente de una percepción y la inherencia es algo que se supone requerida para fundamentar la existencia de una percepción<br /> • Por lo tanto: no tenemos idea de inherencia</p> <p>Argumento a favor de la inmaterialidad del alma<br /> • Todo lo que es extenso consiste en partes<br /> • Todo lo que tiene partes es divisible, si no en realidad, al menos en la imaginación<br /> • Sin embargo, es imposible que algo divisible pueda ser unido a un sentimiento o percepción, que es un ser totalmente inseparable e indivisible.<br /> Por lo tanto: si existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones. Si existe en sus dimensiones, debe o existir en una parte particular, y entonces esta parte particular es indivisible y la percepción se halla unida solamente con ella y no con la extensión, o, si el pensamiento existe en todas partes, debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo, lo que es totalmente absurdo y contradictorio.</p> <p>Este argumento afecta solamente a la cuestión relativa al enlace del alma en un lugar con la materia y por consiguiente Hume considerará qué objetos son o no susceptibles de enlazarse en un lugar.</p> <p>• Todo lo que tiene un lugar en que existe o debe ser como extenso o debe ser un punto matemático sin partes o composición<br /> • Lo que es extenso debe tener una figura particular, ninguna de las cuales concordara con un deseo o de hecho con una impresión o idea, exceptuadas las de la vista y el tacto.<br /> Por lo tanto: no será posible considerar un deseo, aunque indivisible, como un punto matemático pues en este caso sería posible por la adición de otros, hacer dos, tres, cuatro deseos y disponer y situar a estos de manera que obtuviésemos una longitud, latitud y profundidad determinada lo que es evidentemente absurdo.<br /> Máxima de Hume: un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte, y afirmo que esto no sólo es posible, sino que la mayor parte de los seres existen y deben existir de esta manera.<br /> • Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallas situadas las unas con respecto de las otras de modo que conformen una figura o cantidad, ni el todo con respecto a los cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia. Esto sucede por todas nuestras percepciones y objetos excepto los de la vista y el tacto.<br /> Por lo tanto: las percepciones que son simples y no existen en ningún lugar son incapaces de enlazarse en un lugar con la materia de los cuerpos, que es extensa y divisible, ya que es imposible hallar una relación más que sobre la base de una cualidad común.</p> <p>• Aunque un objeto extenso es incapaz de unirse en un lugar con otro que existe sin lugar alguno o extensión, sin embargo ambos son susceptibles de muchas otras relaciones. Por ejemplo, la relación causa efecto y contigüidad.<br /> • Estas relaciones entre el objeto extenso y las diferentes cualidades que existen sin lugar determinado, deben ejercer un efecto tal sobre la mente que cuando uno de ellos aparece dirigirá este inmediatamente su pensamiento a la concepción del otro. Igualmente intentamos concederles una nueva relación: la del enlace en un lugar que puede ser la transición más fácil y natural (cuando los objetos están unidos en una relación propendemos a añadirles alguna nueva relación para hacer su unión más completa porque experimentamos una satisfacción)<br /> Sin embargo nos hallamos bajo la influencia de dos principios contradictorios, la inclinación de nuestra fantasía y la inclinación de nuestra razón. A pesar de esto, no renunciamos a ninguno de los dos, sino que envolvemos el asunto en una oscuridad tal que no percibimos ya la oposición.</p> <p>Teoría de Spinoza: doctrina de la simplicidad del universo y la unidad de la sustancia en la que supone que son inherentes el pensamiento y la materia.<br /> • Es decir, existe una materia sola en el mundo que es totalmente simple e indivisible y existe en todas partes sin presentarse en algún lugar determinado. Ni el tiempo ni el lugar, ni toda diversidad de la naturaleza (todo lo que descubrimos por la sensación externa o por reflexión externa) son capaces de producir alguna composición o cambio en su perfecta simplicidad e identidad.<br /> Hume está en descuerdo con el precedente argumento ya que es totalmente ininteligible como la inmaterialidad del alma.</p> <p>• Para hacer esto evidente recordemos que toda idea se deriva de una percepción precedente y que es imposible que la idea de una percepción y la de un objeto o existencia externa puedan representar algo diferente de un modo específico.<br /> • Cualquier diferencia que podamos suponer entre ellas nos es incomprensible y nos hallamos obligados o a concebir un objeto externo meramente como una relación sin término relativo o hacer de él una percepción o impresión.<br /> Por lo tanto: ya que podemos suponer y no concebir una diferencia específica entre un objeto y una impresión, cualquier conclusión que hagamos relativa al enlace o discordia de las impresiones, no se reconocerá ciertamente aplicable a los objetos. En cambio toda conclusión de este género que realicemos con respecto a los objetos será ciertamente aplicable a las impresiones.</p> <p>• No poseemos idea alguna de una cualidad de un objeto que no concuerde con una cualidad de una impresión o no la represente, y esto porque todas nuestras ideas se derivan de las impresiones.<br /> Por lo tanto: no podemos hallar jamás una discordia entre un objeto extenso, como una modificación, y una esencia simple y sin partes, como su sustancia, a menos que la discordia no tenga lugar igualmente entre la percepción o impresión del objeto extenso y la misma esencia sin partes.</p> <p>Causas de nuestras percepciones: como los diferentes choques, variaciones y mezclas son los cambios solos de que la materia es susceptible y ninguno de ellos nos aporta una idea del pensamiento o percepción, se concluye que el pensamiento no puede ser producido nunca por la materia.</p> <p>Contra argumento:<br /> • Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos y sólo por la experiencia de su unión llegamos al conocimiento de su relación.<br /> • Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante.<br /> • Los objetos reales no son contrarios.<br /> Por lo tanto: considerando el asunto a priori, algo puede producir algo, y jamás descubriremos una razón por qué un objeto pueda o no ser causa de otro tan grande o tan pequeño como pueda ser la semejanza existente entre ellos.</p> <p>Conclusión final<br /> La cuestión relativa la sustancia del alma es absolutamente ininteligible; todas nuestras percepciones no son susceptibles de una unión local tanto con lo que es extenso como con lo inextenso, siendo las unas de un género y las otras de otro, y como el enlace constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y el efecto, la materia y el movimiento pueden ser considerados frecuentemente como causas del pensar en cuanto tenemos alguna noción de esta relación.</p> <p>Sección VI. De la identidad personal</p> <p>Concepción de algunos filósofos del Yo: los seres humanos somos consientes íntimamente en todo momento de los que llamamos nuestro Yo, sentimos su existencia y su continuación en la existencia.</p> <p>Contra argumento:<br /> • Yo o persona no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencias en varias impresiones o ideas.<br /> • Si una impresión da lugar a la idea del Yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestra vida.<br /> • No existe ninguna impresión constante e invariable.<br /> • Las pasiones y sensaciones se suceden las unas a las otras y no pueden existir jamás aun mismo tiempo.<br /> Por lo tanto: No podemos derivar la idea del Yo de una de esas impresiones, y por consecuencia no existe tal idea.</p> <p>Pero: ¿de qué manera nuestras percepciones particulares pertenecen al Yo y cómo se enlazan con él?</p> <p>• No puedo jamás sorprenderse a mi mismo en algún momento sin percepción.<br /> Por lo tanto:<br /> • Los hombres no son más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo constante y movimiento perpetuo.<br /> • El espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita verdad de posturas y situaciones.</p> <p>Sin embargo: somos propensos a confundir la identidad con la relación.<br /> Por que:<br /> • La actividad de la imaginación por la que consideramos el objeto interrumpido e invariable y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento y no se requiere mucha más esfuerzo de pensamiento en el último caso que en el primero.<br /> • Las relaciones que unen las percepciones en la imaginación son la semejanza, continuidad y causalidad.<br /> Sine embargo: es gracias a la memoria que descubrimos la identidad además de que contribuye a su producción, creando la relación de semejanza entre percepciones.<br /> Por lo tanto:<br /> • La semejanza en la actividad de la imaginación es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.</p> <p>Es decir:<br /> • Aunque en un instante dado podamos considerar la sucesión relacionada como variable o interrumpida, nos hallamos seguros en un momento próximo de atribuirle una identidad perfecta y de estimarla como invariable e ininterrumpida.<br /> • Nuestro último recurso es ceder ante ella y afirmar atrevidamente que estos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables.<br /> Por lo tanto: para justificar este absurdo, fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y sustancia, para desfigurar la variación.</p> 
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				<title>TNH Libro 1 Parte 4 Sec. V VI  De la inmaterialidad del alma</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200750/tnh-libro-1-parte-4-sec-v-vi-de-la-inmaterialidad-del-alma</link>
				<description>Iris Celeste Porras Martínez
Leobardo Castro Maldonado</description>
				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:47:41 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Iris Porras</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>371704</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <ul> <li>De la inmaterialidad del alma</li> </ul> <p>Premisas</p> <ol> <li>3. Como toda idea de nuestro espíritu deriva de una impresión diferente, si tuviésemos una idea de sustancia de nuestro espíritu deberíamos tener una impresión precedente esto es difícil o imposible de concebir.</li> <li>4. Los filósofos que afirman que tenemos una idea de la substancia del alma deben saber de dónde proviene esta impresión, la forma en que se actúa y el objeto del cual proviene.</li> <li>5. Evaden esta respuesta sosteniendo que es una sustancia subsistente por sí misma, pero esta definición no sirve para distinguir la sustancia o el alma de sus percepciones.</li> <li>6. Si todo lo que se concibe claramente concebido de alguna manera debe existir de alguna manera, y si todo lo que es diferente, es distinguible y es separable por la imaginación.</li> <li>7. De la premisa 4, se deriva que si nuestras percepciones son separables y distintas pueden considerarse como existiendo separadamente, y pueden no tener necesidad de ninguna otra cosa para mantener su existencia.</li> <li>8. De 5: ni considerando el primer origen de las ideas ni por medio de una definición somos capaces de legar a una noción satisfactoria de sustancia pues no tenemos idea perfecta de nada más que de una percepción y una sustancia es enteramente distinta de una percepción .</li> <li>9. Otros argumento a favor de la inmaterialidad del Alma:</li> <li>10. Todo lo que es extenso consiste en partes y todo lo que es divisible , sino en realidad , al menos en la imaginación,</li> <li>11. Es imposible que algo que es divisible puede ser unido a un pensamiento o percepción en un ser totalmente inseparable pues si existe en sus divisiones, debe o existir en una parte particular y entonces debe también sea extenso, separable y divisible .Este argumento afecta a la cuestión relativa de su enlace con algún lugar en la materia.</li> <li>12. De 2: La idea de espacio y extensión se deriva de los sentidos de la vista y el tacto de lo coloreado y lo tangible ,el habito y la reflexión nos hacen formarnos una idea de los grados de distancia y contigüidad así es como lo extenso tiene forma cuadrada , redonda.</li> <li>13. Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte, y afirma Hume que esto no sólo es posible sino que la mayor parte de los seres existentes y debe existir de alguna manera.</li> <li>14. Un objeto puede derivarse y no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formar una figura o cantidad, esto pasa con las percepciones que no provienen de la vista y el tacto.</li> <li>16. Podemos considerar que si las pasiones y los sentimientos se presentasen a las teniendo un lugar en partículas, la idea de extensión se deriva de ellos y de los sentidos de vista y tacto.</li> <li>17. Las percepciones que son simples y no existen en ningún lugar son incapaces de enlazarse con la materia y es imposible hallar una relación más que sobre la base de una cualidad común.</li> <li>19. Suponemos que el sabor existe dentro de la circunferencia del cuerpo, pero de una manera que llena el todo si poseer extensión y existe en cada parte sin separación, que una cosa en determinado lugar sin embargo no está allí.</li> <li>20. Queda sólo la elección entre el supuesto de que algunos seres existen sin lugar alguno, el de que son extensos y poseen figura o cuando se hallan unidos a objetos extensos y poseen una figura o que cuando se hallan unidos a objetos extensos se hallan en el todo y todo en cada una de las partes.</li> <li>21.De 20: La percepción está formada de partes .Estas partes se hallan situadas de tal modo que nos proporciona la noción de distancia y continuidad, de longitud, latitud y profundidad .La determinación de estas tres dimensiones es lo que llamamos figura. La figura es movible, separada y distinguible a los objetos extensos .Para acabar con las disputas la idea de extensión se halla tomada de una impresión y por consiguiente concordar con la idea, así decimos que es extensa.</li> <li>22. Si hallamos que existen impresiones e ideas realmente extensas, pueden incorporar un objeto simple e indivisible a la percepción extensa.</li> <li>23. Ya que podemos suponer ,pero no concebir nunca una diferencia especifica entre un objeto y una impresión cualquier conclusión que hagamos , relativa al enlace o discordancia de las impresiones ,no se reconocerá aplicable a los objetos será ciertamente a las aplicaciones</li> <li>24. Cuando realizamos primeramente nuestro razonamientos referente a un objeto se halla libre de toda duda que el mismo razonamiento debe extenderse a la impresión y esto porque la cualidad del objeto en el que el argumento se funda debe por lo menos ser concebida por el espíritu , y no puede ser concebida a menos que sea como una una impresión , ya que no tenemos ideas más que de nuestras impresiones</li> <li>a. No poseemos idea alguna de una cualidad de un objeto que no concorde con una cualidad de una impresión o no la represente y esto porque nuestras ideas se derivan de las impresiones</li> <li>b. No podemos hallar jamás una discordancia entre un objeto extenso como una modificación y una esencia simple y sin partes como su sustancias, a menos que la discordancia no tenga lugar igualmente en una percepción o impresión del objeto extenso y la misma esencia sin partes</li> <li>c. La materia, pues no es un modo sino una sustancia y cada parte de la materia no es un modo distinto sino una sustancia distinta .si existe algo por sí mismo es evidente que toda</li> <li>d. Percepción es una sustancia y toda parte de una sustancia distinta</li> <li>25. todo lo que podamos concebir son sustancias separables o diferentes es imposible por tanto imaginar la acción o modo abstracto de una sustancia</li> <li>26. El movimiento según toda apariencia no trae consigo un cambio real sino que altera tan solo su relación con otros objetos</li> <li>27. :. No tenemos idea de la sustancia del alma , al igual que es imposible decir que tiene diferencias sin ningún cambio fundamental ,no podemos admitir en qué sentido las percepciones son acciones de esta sustancia</li> <li>28. El movimiento de un circulo por ejemplo no debe ser más que movimiento en un circulo mientras que movimiento en otra dirección ,como estas diferentes variaciones son los cambios solos de que la materia susceptible y ninguno de ellos aporta una idea de pensamiento o percepción ,se concluye que el pensamiento no puede ser producido nunca por la materia</li> <li>29. Jamás percibimos una conexión en de causas y efectos y que solo por la experiencia de su unión constante llegamos al conocimiento de su relación.</li> <li>30. Podemos percibir un conexión entre pensamiento y movimiento, ya que cada uno puede percibir que las disposiciones de su cuerpo hacen cambiar sus pensamientos y sentimientos ,si se dice que esto depende de la unión del alma y del cuerpo, debemos separar la cue3stión relativa a la sustancia de la mente, de la concerniente a la causa de su pensamiento y que limitándonos a la última cuestión hayamos que el pensamiento y movimiento son diferentes entre sí, y por experiencia se hayan unidos entre sí y constituyen todas las ideas de causa y efecto. Debemos concluir que el movimiento es y debe ser la cauda del pensamiento y de la percepción.</li> <li>31. Conclusiones</li> <li>32. Afirmamos que no existe en el universo algo semejante a un principio productivo,ya que nuestra idea del ser supremo se deriva impresiones particulares ,ninguna de las cuales no parece tener conexión con cualquier otra existencia , si tenemos una idea de ser dotado con algún poder ,se debe al poder de la conexión, no podemos más que afirmar que un ser cuya volición se haya enlazado con todo efecto y no nos concede un conocimiento de este poder o conexión.</li> <li>33. Afirmamos que la materia no puede por sí misma comunicar el movimiento o producir pensamiento ,porque no aparece una conexión aparente entre estos objetos .Sí nada es activo y todo no tiene más que un poder aparente el pensamiento no es de ningún modo más activo que la materia y sí de esta inactividad debemos recurrir a la divinidad como causa real de nuestras acciones .Todas nuestras percepciones no son susceptibles de una unión local ,tanto con lo que es extenso como lo inextenso ,siendo las unas de un género y las otras de otro y como el enlace constante de los objetos constituye la verdadera causa y el efecto la materia y el movimiento pueden ser consideradas frecuentemente como causa del pensar un cuanto tenemos una noción de esta relación .</li> <li>34. No existe fundamento para una relación a priori de esta relación ,pues un objeto puede ser imaginado como totalmente inactivo o destruido en un momento y es un principio evidente que todo lo que podemos imaginar es posible .</li> <li>* De la identidad personal</li> <li>Premisas</li> <li>37. Los filósofos imaginan que somos conscientes de lo que llamamos nuestro yo, que sentimos su existencia y su continuación en la existencia.</li> <li>38. La idea del Yo es un absurdo pues no proviene de una impresión que da lugar a una idea real. Él Yo o persona no es una impresión, si no lo suponemos por varias impresiones o ideas, la idea del Yo debe ser invariable a través del curso de nuestras vidas, pero n o existe ninguna impresión constante e invariable.</li> <li>39. El dolor y el placer, la pena y la alegría, las pasiones y sensaciones se suceden las unas a las otras y no pueden existir jamás a un mismo tiempo.</li> <li>40. No podemos pues derivar la idea el yo de estas impresiones y por consecuencia no existe tal idea.</li> <li>41. Cuando penetro más íntimamente en lo que llamo mi propia persona tropiezo siempre con alguna percepción particular de calor o frio, luz o sombra, amor u odio, pena o placer. No puedo jamás sorprenderme a mi mimo en un algún momento sin percepción.</li> <li>42. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.</li> <li>43. La mente es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones.</li> <li>44. Solo las percepciones sucesivas constituyen la mente y no poseemos noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o de los materiales de que están compuestos, atreves de las supuestas variaciones del tiempo. Esto es lo que llamamos la idea de identidad, la actividad de la imaginación por la que consideramos el objeto invariable y aquella por la que reflexionamos sobre la sucesión de objetos relacionados son casi las mismas para el sentimiento y no se requieren mucho más esfuerzo en el último caso que en el primero</li> <li>45. Seguir nuestro último recurso es ceder ante ella y afirmar que estos objetos diferentes y relacionado son en efecto lo mismo aunque interrumpidos y variables, fingimos frecuentemente algún principio que enlace estos objetos entre si y evita su interrupción y variación, así fingimos la existencia continua de las percepciones para evitar la interrupción y recurrimos a la noción se un alma, yo, y sustancia para desfigurar la variación</li> <li>46. Nuestra propensión para confundir la identidad con la relación es tan grande tendemos a imaginar algo desconocido y misterioso.</li> <li>47. Los objetos que son variables o interrumpidos se suponen en un mismo continuo y son tan solo los que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza contigüidad o causalidad. Nuestra noción de diversidad nos lleva a este error y produce una o asociación de ideas y una fácil transición d la imaginación la una a la otra pueden tan solo surgir este error por la semejanza que este acto de la mente posee con aquel por el que contemplamos un objeto continuo.</li> <li>48. El paso del pensamiento es un objeto antes del cambio al objeto después de él es tan suave y fácil que apenas percibimos las transición y nos inclinamos a imaginar que no es más que una consideración continua del mismo objeto.</li> <li>49. Cuando hay un cambio en una parte considerable del cuerpo se destruye su identidad pero es notable que cuando el cambio se produce gradual e insensiblemente somos menos capaces de atribuirle el mismo efecto, la razón no puede ser claramente otra si no la mente al seguir lo cambios sucesivos del cuerpo experimenta fácil el cambio de la consideración de su condición en un momento a la consideración de ella en otro y no percibe en ningún tiempo particular una interrupción es sus acciones. Partiendo de esta percepción continua atribuye una existencia continua e identidad al objeto.</li> <li>50. Somos capacees comúnmente de distinguir de un modo exacto entre la identidad numérica e identidad especifica sin embargo sucede a: el mismo ruido aunque es evidente que los sonidos presentan solo una identidad o semejanza especifica y que no existe nada numéricamente idéntico más que la causa que los produce.</li> <li>51. Jamás se representa en un mismo momento de tiempo con la idea de diferencia y multiplicidad y por esta razón somos menos cuidadosos llamándolos lo mismo.</li> <li>52. Podemos notar que aunque en una asociación de objetos relacionados se requiere que el cambio de las partes no se repentino ni total para mantener la identidad sin embargo cuando los objetos son en su naturaleza mudables e inconstantes admitimos una transición mas repentina que en la que sería compatible otras veces con esta relación.</li> <li>53. Un cambio considerado de primer grado parece ser menos a la imaginación que una alteración insignificante de lo ultimo y como interrumpe menos la continuidad del pensar, tiene menor influencia para destruir la identidad.</li> <li>54. La identidad que atribuimos la ambiente humano es tan solo facilita y no debe tener un origen diferente si no que debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.</li> <li>55. Es evidente que la identidad que atribuimos al la mente humana , no es capaz de convertir en Una las múltiples conversiones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que son esenciales .</li> <li>56. Cada percepción entre en la compasionada la mente es una existencia distinta, diferente, distinguible, separable de cada una de las otras percepciones ya sean simultaneas, ya sea sucesivas. Suponemos que las seria total de las precepciones se halla unida por la identidad con otras palabras al referirnos a la identidad de una persona observamos algún lazo entres sus percepciones o solo experimentamos un enlace entre las ideas que nos formamos de ellas.</li> <li>57. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos y que aun el enlace de causa y efecto se examina con rigor se resuelve en una asociación habitual de ideas.</li> <li>58. La identidad es solo una cualidad que le atribuimos a la casa de la unión de las ideas en imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.</li> <li>59. Por consiguiente la relación es de semejanza continuidad y causalidad, depende la identidad y como la verdadera esencia de estas relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas se sigue que nuestra noción de identidad personal procede totalmente del proceso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas.</li> <li>60. La memoria no solo descubre la identidad si o que contribuye a su producción creando la relación de semejanza entre las percepciones el caso es análogo cuando nos consideramos a nosotros mismos que cuando consideramos a los otros.</li> <li>61. La idea de la mente humana debemos considerarla como un sistema de diferentes percepciones que se hallan enlazadas por la relación causa y efecto y se producen destruyen influye y modifican mutuamente. Nuestras impresiones dan lugar a las ideas correspondientes y estas ideas a su vez producen otras impresiones. Un pensamiento persigue a otro y trae tras de si un tercero por el cual es expulsado a su vez.</li> <li>62. Conclusiones:</li> <li>63. La memoria por si sola nos hace conocer la continuidad y la extensión de la sucesión de percepciones debe ser considerada como la fuente de la identidad personal. Si no tuviésemos memoria jamás podríamos tener una noción de la casualidad, ni, por consecuencia de la cadena de causa y efecto que constituyen nuestro yo o persona.</li> <li>64. Por la memoria podemos extender la misma cadena de causas y por consiguiente la identidad de nuestras personas mas allá de nuestra memoria y podemos comprender tiempo circunstancias y acciones que hemos olvidado enteramente.</li> <li>65. No es posible que todas las cuestiones referida a la identidad personal sean jamás resueltas y deben considerarse como dificultades.</li> <li>66. La identidad depende de las relaciones de las ideas y estas relaciones producen la identidad por medio de una transición fácil que ocasiona. Como la relaciones y la facilidad de la transmisión pueden disminuir por grados insensibles no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decir, decidir cualquier discusión referente al momento en que se adquiere o pierde el derecho al nombre de identidad.</li> <li>67. La identidad de objetos relacionados son meramente verbales excepto en tanto que las relaciones de las partes dan lugar a una ficción o principio de unión imaginario.</li> <li>68. Un objeto cuya diferentes partes persisten se hallan enlazadas entre si por una relación intima que actúa sobre la imaginación del mismo modo que un objeto totalmente</li> </ol> <p>simple y indivisible y no requiere un esfuerzo mas grande de pensamiento para su concepción.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200749</guid>
				<title>Sección VI - De la identidad personal</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200749/seccion-vi-de-la-identidad-personal</link>
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				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:45:20 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ErickNavarro</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>409473</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Fonseca García Armando.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Peña Almonte Josué Martín.</p> <p><strong>Sección VI<br /> De la identidad personal</strong></p> <p>Premisa 1: El yo es una impresión omnipresente en nuestra vida. (Primera declaración (idea común))</p> <p>Premisa 2: No existe tal impresión constante e invariable, sino más bien una sucesión infinita de impresiones a lo largo de nuestra vida. (Por reflexión)</p> <p>Conclusión intermedia: La idea de ¨yo¨ no puede explicarse como una impresión continua e invariable. (Se sigue de la P2)</p> <p>Premisa 3: Toda idea tiene una impresión correspondiente. (Parte primera del TNH)</p> <p>Premisa 4: No derivamos la idea del ¨yo¨ de una de estas impresiones. (Se sigue de P2)</p> <p>Conclusión 1: No tenemos una idea del ¨yo¨.</p> <p>Conclusión 2: El ¨yo¨ es el referente de las varias impresiones o ideas. (Hipótesis)</p> <p>Premisa 1 (para sostener la hipótesis): No se puede pensar el ¨yo¨ sin percepción alguna. (Por reflexión)</p> <p>Conclusión 1: No existe una cosa tal como un ¨yo¨¨puro¨.</p> <p>Conclusión 2: Los hombres (sus espíritus) no son más que colecciones de diferentes precepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo. (Hipótesis)</p> <p>Premisa 1 (explicando la facilidad del error al pensar la identidad): La identidad es la idea de permanencia invariable de un objeto a través de las variaciones del tiempo. (Por definición)</p> <p>Premisa 2: Tenemos una la idea de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una intima relación. (Por experiencia)</p> <p>Premisa 3: La actividad de la imaginación por la que consideramos las dos ideas anteriores son casi las mismas para el sentimiento. (Por observación)</p> <p>Premisa 4: La relación permite la transición del espíritu de un objeto a otro. (Por predisposición natural de la imaginación)</p> <p>Conclusión 1: Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.</p> <p>Explicación de la postura de Hume acerca de la identidad.</p> <p>Premisa 1: En virtud de explicar como objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque interrumpidos y variables fingimos un tercer principio (alma, sustancia, yo) ininteligible que enlace los objetos y evite su interrupción y variación. (Hipótesis)</p> <p>Premisa 2: Solo los objetos variables o interrumpidos que poseen una sucesión de partes enlazadas entre sí por semejanza, contigüidad o causalidad se suponen erróneamente uno mismo continuo. (Demostrando la hipótesis anterior por observación)</p> <p>Premisa 3: la identidad no es nada que realmente pertenezca a la percepciones y la una entre sí, sino tal solo meramente una cualidad que atribuimos a causa de la unión de ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas y las únicas cualidades que pueden dar una unión en la imaginación son las tres relaciones antes mencionadas. (Hipótesis)</p> <p>Conclusión intermedia: Por consiguiente, de alguna de estas tres relaciones depende la identidad, y como la verdadera esencia de estas tres relaciones consiste en producir una fácil transición de ideas, se sigue que nuestra noción de identidad personal procede totalmente del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, y son la memoria y la causalidad las que crean la relación de semejanza entre las percepciones y mantienen la noción de identidad personal.</p> <p>Conclusión final: Como las relaciones y la facilidad de transición pueden disminuir por grados insensibles, no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir cualquier discusión referente al momento en el que se admite o pierde el derecho al nombre de identidad. (De la conclusión intermedia)</p> <p>Bibliografía:</p> <p>David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200746</guid>
				<title>Sección V - De la inmaterialidad del alma</title>
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				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:14:08 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ErickNavarro</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>409473</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Fonseca García Armando.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Peña Almonte Josué Martín.</p> <p><strong>Sección V<br /> De la inmaterialidad del alma</strong></p> <p>1. Principio del origen de las ideas: toda idea se deriva de una impresión precedente.</p> <p>a) Si tuviésemos una idea de la sustancia de la mente, deberíamos, entonces, tener una impresión de ella.</p> <p>b) No tenemos una impresión de la sustancia.<br /> ___</p> <p>c) Conclusión. No es posible concebir la sustancia.</p> <p>2. Por definición: se dice que la sustancia es algo que existe por sí mismo.</p> <p>a) Todo lo que se concibe puede existir, y debe existir como es concebido.</p> <p>b) Todo lo que es diferente, es distinguible y por tanto separable por la imaginación.<br /> ___</p> <p>c) Conclusión. Todas las percepciones son diferentes entre sí, todas son distintas y pueden considerarse como existiendo separadamente: la definición es válida para todo lo que se pueda concebir y no distinguiría la sustancia de sus accidentes.</p> <p>3. Conclusión intermedia: No es posible alcanzar una noción satisfactoria de sustancia ni considerando el principio del origen de las ideas, ni considerando la definición misma.</p> <p>1. Argumento a favor de la inmaterialidad del alma.</p> <p>a) Todo lo que es extenso consiste en partes.</p> <p>b) Todo lo que tiene partes es divisible, al menos en la imaginación.</p> <p>c) Es imposible que algo divisible pueda unirse a algo indivisible, como lo es el pensamiento o la percepción.</p> <p>d) Reducción al absurdo. Suponiendo que dicho enlace fuera posible se llega a la conclusión absurda de que si el pensamiento existe unido a la extensión, debe existir en alguna parte y en sus dimensiones; y si existe en sus dimensiones debe o existir en una parte particular y esa parte particular es indivisible y la percepción se haya unida solamente con ella y no con la extensión, o si el pensamiento existe en todas partes debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo. Esto es absurdo y contradictorio.<br /></p> <p>e) Conclusión. Pensamiento y extensión son totalmente incompatibles y jamás pueden estar unidos en un sujeto. Luego entonces, es posible concluir que el alma es inmaterial.</p> <p>2. Hume respecto al argumento a favor de la inmaterialidad del alma: el argumento a favor de la inmaterialidad del alma, no afecta al problema de la sustancia del alma, sino únicamente al problema relativo a su enlace en un lugar con la materia; de aqui que no es inadecuado considerar qué objetos son o no susceptibles de enlazarse a la extensión, en un lugar.</p> <p>a) Sólo la costumbre y la reflexión nos hacen formarnos una idea de los grados de distancia y contigüidad de los objetos.</p> <p>b) Todo lo que tiene un lugar en que existe, o debe ser extenso o debe ser un punto matemático simple e indivisible.</p> <p>c) Lo que es extenso debe tener una forma particular (cuadrada, redonda, etc.).</p> <p>d) Ninguna de las figuras de la extensión corresponde a un deseo, impresión o idea, excepto la vista y el tacto. No es posible, tampoco, considerar un deseo como un punto matemático pues sería imposible obtener una longitud de deseos encadenados.</p> <p>e) De lo anterior podemos derivar que: un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte; así existen y deben existir la mayoría de los seres.</p> <p>f) Puede decirse que un objeto no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad.<br /></p> <p>g) Nuestras percepciones se hallan muy lejos de exigir un lugar particular ya sea para formar una figura o una longitud: son incompatibles con un lugar particular y ni la imaginación puede concebirlo.</p> <p>3. Cuestión del enlace de los objetos en un lugar.</p> <p>a) Las relaciones de causalidad y contigüidad en el tiempo, entre el objeto extenso (fruta) y la cualidad que existe sin un lugar determinado (sabor) ejercen tal efecto sobre la mente que cuando uno de ellos aparece dirige a la mente a la concepción del otro: de la extensión (visual, táctil) a su cualidad.</p> <p>b) No solo vamos de un pensamiento a otro por relación, sino que, como una propiedad más de la naturaleza humana, diremos que intentamos concederles siempre una nueva relación para hacer la unión más completa. Así, fingimos su unidad en un lugar, para hacer la transición más fácil y natural. Sin embargo es imposible tal unión una vez que reflexionamos sobre ella detenidamente.<br /> _</p> <p>c) Conclusión. Nos encontramos en una zona de dos principios contrarios: 1) la inclinación de nuestra fantasía por la que incorporamos, literalmente, es decir, ponemos en el cuerpo, el sabor en el objeto extenso y 2) la de nuestra razón que nos muestra la imposibilidad de tal unión. No renunciamos a ninguna de las dos tesis y perdemos de vista la oposición.</p> <p>4. Conclusión.</p> <p>a) Debemos elegir alguna de las tres supuestas opciones que nos quedan: 1) hay seres que existen sin lugar alguno; 2) existen seres que son extensos y poseen figura o 3) el “todo se halla en el todo y el todo en cada una de las partes”.</p> <p>b) Se demostró el absurdo de los dos últimos.<br /> _</p> <p>c) Por lo tanto el primero debe ser cierto: hay seres que existen sin lugar alguno.</p> <p>1. Cuestión relativa a las causas de las percepciones.</p> <p>a) Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos, sólo mediante la experiencia de su unión constante llegamos a establecer tal relación.</p> <p>b) Todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante.</p> <p>c) Los objetos reales no son contrarios.</p> <p>d) Las disposiciones del cuerpo hacen cambiar las percepciones y los pensamientos.</p> <p>e) El movimiento es y debe ser la causa de la percepción.</p> <p>2. Dilema de las causas y efectos.</p> <p>a) O afirmamos 1) que nada puede ser causa de otra cosa sino cuando la mente puede percibir la conexión en sus ideas de los objetos, o bien sostenemos 2) que todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.</p> <p>b) La primera es ininteligible.<br /> _</p> <p>c) Conclusión, nos queda aceptar la segunda posibilidad, a saber, la que dice que todos los objetos que encontramos unidos constantemente deben ser considerados por esta razón como causas y efectos.</p> <p>3. Conclusiones sobre la inmaterialidad del alma: La cuestión relativa a la inmaterialidad del alma es totalmente inteligible por todo lo antes mostrado. Nuestras múltiples percepciones no son susceptibles de una unión con lo que es extenso como con lo que no lo es. La materia y el movimiento pueden ser considerados como causas del pensamiento.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200739</guid>
				<title>De la identidad personal</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200739/de-la-identidad-personal</link>
				<description>Hernández Ricardo
Luna Mora Daniel
Herrera Irving
Pérez Tezkóatl
Ramos Humberto
Villalobos Ingrid</description>
				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 05:01:58 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Irving Herrera</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391619</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Sección VI De la identidad Personal</p> <p>Hernández Ricardo<br /> Luna Mora Daniel<br /> Herrera Irving<br /> Pérez Tezkóatl<br /> Ramos Humberto<br /> Villalobos Ingrid</p> <p>1.Tiene que haber una impresión que dé origen a cada idea real.<br /> 2.El yo no es ninguna impresión, sino aquello a que se supone que nuestras impresiones e ideas tienen referencia.<br /> 3.Si hay alguna impresión que origine la idea del yo, esa impresión deberá seguir siendo idéntica durante toda nuestra vida.<br /> 4.Pero no existe ninguna impresión que sea constante e invariable.<br /> 5.Dolor y placer, tristeza y alegría, pasiones y sensaciones se suceden una tras otra, y nunca existen todas al mismo tiempo.<br /> 6.Luego, la idea del yo no puede derivarse de ninguna de estas impresiones ni tampoco de ninguna otra. En consecuencia, no existe la idea del yo.</p> <p>¿Qué es entonces lo que nos induce con tanta intensidad a asignar una identidad a estas percepciones sucesivas, y a creernos en posesión de una existencia invariable e ininterrumpida durante toda nuestra vida?</p> <p>1.A la idea precisa que tenemos de un objeto que permanece invariable y continuo a lo largo de una supuesta variación de tiempo la llamamos idea de identidad o mismidad.<br /> 2.Tenemos también una idea precisa de varios objetos diferentes que existen en forma sucesiva y están conectados mutuamente por una estrecha relación: estos nos proporcionan una noción tan perfecta de diversidad que parece como si no hubiera ningún tipo de relación entre los objetos.<br /> 3.Pero aunque en sí mismas estas dos ideas de identidad y de sucesión de objetos relacionados sean distintas, en nuestra manera usual repensar son generalmente confundidas entre sí.<br /> 4.La relación facilita la transición de la mente de un objeto a otro, y convierte este paso en algo tan suave como si la mente contemplara un objeto continuo.<br /> 5.Por lo tanto, es esta semejanza la causa de la confusión y el error, y la que nos lleva a colocar al noción de identidad en lugar de la de objetos relacionados.</p> <p>Hume argumentará a favor de esta confusión de relación de objetos con objeto continuo:</p> <p>1.A pesar de que el cambio en cualquier parte importante de una masa material destruya la identidad del conjunto, no medimos sin embargo la magnitud de la parte de un modo absoluto, sino según su proporción con el conjunto.<br /> 2.La adición o disminución de una montaña no lograría producir una diversidad en un planeta; por el contrario, basta con cambiar unas pocas pulgadas en algunos cuerpos para destruir su identidad.<br /> 3.Esto sería inexplicable si no advirtiéremos que los objetos no actúan sobre la mente ni rompen o cortan la continuidad de sus acciones según su magnitud real, sino según la proporción que guardan entre sí.<br /> 4.Por consiguiente, y dado que es esta interrupción la que hace que un objeto deje de parecer idéntico, tendrá que ser el curso ininterrumpido del pensamiento el que constituya la identidad.</p> <p>Luego, Hume explica la naturaleza de la identidad personal:</p> <p>1.La identidad que atribuimos a la mente del hombre es tan sólo ficticia, y de especie parecida a la que hemos asignado a vegetales ya animales.<br /> 2.Por tanto, la identidad no puede tener un origen diferente, sino que deberá provenir de una operación similar de la imaginación sobre sus objetos similares.</p> <p>Problema:</p> <p>Es evidente que, la identidad que atribuimos a la mente humana no es capaz de reunir las distintas y diferentes percepciones en una sola, ni tampoco hacerlas perder los caracteres de distinción y diferencia que les son esenciales. Y es también verdad que toda percepción distinta que forme parte de la mente es una existencia distinta, y que es diferente, distinguible y separable de toda otra percepción, sea contemporánea o sucesiva de ésta. Pero como a pesar de esta distinción y separabilidad suponemos que el curso total de percepciones está unido por la identidad, surge naturalmente un problema por lo que respecta a esta relación de identidad: si existe algo que enlace verdaderamente entre sí nuestras distintas percepciones, o si se limita a asociar las ideas de éstas en la imaginación.</p> <p>Solución:</p> <p>1.El entendimiento no observa nunca ninguna conexión real entre objetos, y que aun la unión de causa y efecto se reduce, a una asociación de ideas producida por costumbre.<br /> 2.La identidad no pertenece realmente a estas diferentes percepciones, ni las une entre sí, sino que es simplemente una cualidad que les atribuimos en virtud de la unión de sus ideas en la imaginación, cuando reflexionamos sobre ellas.<br /> 3.Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, causalidad y contigüidad.<br /> 4.Sin estos principios, todo objeto distinto es separable por la mente y puede ser considerado separadamente, de modo que no parece tener más conexión con otro objeto que si ambos estuvieran separados por la más grande distancia y diferenciación.<br /> 5.Por tanto, como la esencia mima de estas relaciones consiste en que producen una transición fácil de ideas, se sigue que nuestras nociones de identidad personal provienen íntegramente del curso suave del pensamiento, a través de una serie de ideas conectadas entre sí.</p> <p>Conclusión general:</p> <ul> <li>La identidad depende de las relaciones de ideas y estas relaciones originan la identidad por medio de la transición fácil que producen. Pero como las relaciones y la facilidad de transición pueden disminuir gradualmente y de forma insensible, no tenemos un criterio exacto para poder resolver cualquier disputa referente al tiempo en que se adquiere o pierde el derecho al nombre de identidad.</li> </ul> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200728</guid>
				<title>Sobre la inmaterialidad del alma e identidad personal</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200728/sobre-la-inmaterialidad-del-alma-e-identidad-personal</link>
				<description>T.N.H 1.4.5 y 1.4.6</description>
				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 03:35:33 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>laradiego</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>379428</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III: Análisis lógico de argumentos<br /> Sobre la inmaterialidad del alma (T.N.H. 1.4.5) y sobre la identidad personal (1.4.6)<br /> Por: Lara Espinoza Diego Axell<br /> Ramírez Ballesteros Víctor Hugo</p> <p>SOBRE LA INMATERIALIDAD DEL ALMA</p> <p>PB1. Toda idea tiene una impresión correspondiente que le antecede.<br /> PB2.Todo lo que es distinto es distinguible y por tanto, separable.<br /> PB3. Todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir de la misma manera.<br /> P1. No tenemos una idea perfecta de nada, más que de una percepción. (PB1)<br /> P2. Si, (según la definición) una sustancia es algo que existe por si mismo e indivisible.<br /> P3. Una sustancia es enteramente diferente a una percepción (se deriva)<br /> P4. No tenemos una idea de sustancia.<br /> [Al contraargumento; sobre la existencia del alma]<br /> P1. Si existe unido a la extensión debe existir en alguna parte y en sus dimensiones (PB2)<br /> P2. Si existe en su dimensión, debe serlo en sus dimensiones, y la percepción lo puede distinguir de la restante extinción (PB1, PB2)<br /> /.: Pensamiento y extensión son cualidades totalmente incompatibles, que jamás pueden unirse en un sujeto</p> <p>Máxima: Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte, pues:<br /> 1. Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte, cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que forman una figura o cantidad.<br /> P1. Las cualidades de un objeto, son siempre coexistentes y contemporáneas a la mente.<br /> P2. Por la aplicación de cuerpo extenso de nuestros sentidos percibimos sus cualidades particulares.<br /> C1. Las percepciones que son simples y no existen en ningún lugar son incapaces de enlazarse en un lugar con la materia de los cuerpos, (PB2) no obstante, son susceptibles de muchas otras relaciones.<br /> C2. Las relaciones de causalidad y contigüidad en el tiempo de su apariencia entre el cuerpo extenso y la cualidad que existe sin un lugar determinado, deben ejercer el efecto de relacionarlos a la mente.</p> <p>SOBRE LA IDENTIDAD PERSONAL</p> <p>PB1) Toda idea tiene una impresión correspondiente que le antecede. Entonces:<br /> 1) Sólo se tendrá una idea clara del Yo si se deriva de una impresión.<br /> 1.1) El Yo o persona no es una impresión, sino lo que se refiere a varias impresiones.<br /> 1.1.1) No se tendrá nunca una idea real del Yo. (por: PB1)<br /> 2) Toda persona es inconcebible sin alguna percepción. Entonces:<br /> 2.1) Todo hombre es una colección de diferentes percepciones sucesivas.<br /> 2.1.1) El cúmulo de percepciones no es una simplicidad e identidad.<br /> 3) Sin embargo, hay una inclinación a atribuir identidad a las percepciones sucesivas, y a suponer que la persona es una existencia invariable e ininterrumpida.</p> <p>Explicación de 3):<br /> a) Identidad personal referida a nuestro pensamiento o imaginación:<br /> 4) La idea de identidad es la de un objeto invariable e ininterrumpido a través del tiempo.<br /> 5) Se tiene la idea de varios objetos sucesivos enlazados por una íntima relación.<br /> 6) La actividad de la imaginación por la que se consideran (a 4 y 5) son casi las mismas para el sentimiento. Entonces:<br /> 6.1) Ambas (4 y 5) pueden concebirse fácil y cómodamente por la mente.<br /> 6.2) La semejanza causa confusión, y se le atribuye identidad a la sucesión de objetos relacionados.<br /> 6.3) Se finge la existencia continua de las percepciones para evitar su interrupción.</p> <p>b) Identidad personal referida a nuestras pasiones:<br /> 7) Cada percepción que compone la mente humana es una existencia distinta, distinguible y separable de las otras percepciones. (por: PB2)<br /> 8) La identidad es la cualidad que se atribuyen a las percepciones por la unión de sus ideas en la imaginación. Entonces:<br /> 8.1) Sólo las tres relaciones (semejanza, contigüidad y causalidad) pueden unir ideas en la imaginación.<br /> 8.1.1) La identidad depende de alguna de las tres relaciones.<br /> 8.2) La esencia de las tres relaciones es producir una fácil transición de ideas.<br /> 8.2.1) La noción de identidad personal procede del progreso suave e ininterrumpido del pensamiento a través de las ideas enlazadas. (por: 8.2)<br /> 9) La memoria hace surgir imágenes de las percepciones pasadas, y coloca frecuentemente estas imágenes en el pensar facilitando el transito de la imaginación de un término a otro. (por: 8.2) Entonces:<br /> 9.1) La memoria logra que el todo parezca la continuidad de un mismo objeto.<br /> 9.1.1) La memoria concede una relación (de semejanza) a la sucesión de percepciones.<br /> 10) El Yo está compuesto por una cadena de percepciones, donde las impresiones producen ideas correspondientes, y éstas producen nuevas impresiones. Entonces:<br /> 10.1) La sucesión causal (o cadena de percepciones) prevalece conservándose la identidad.<br /> 10.2) Las diferentes percepciones sucesivas que conforman la mente humana se hallan enlazadas entre sí por la relación de causalidad. (por: 10)</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200628</guid>
				<title>De la inmaterialidad del alma &amp; De la identidad personal.</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-200628/de-la-inmaterialidad-del-alma-de-la-identidad-personal</link>
				<description></description>
				<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 16:46:52 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>aedmundo</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382157</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p><strong>De la inmaterialidad del alma.</strong></p> <p>Premisa 1:<br /> “Como toda idea se deriva de una impresión precedente, si tuviésemos una idea de la substancia de nuestro espíritu debíamos tener también una impresión de ella, lo que es muy difícil, si no imposible, de concebir.”<br /> Premisa 2:<br /> “ruego a los filósofos que pretender que tenemos una idea de la substancia de nues-tros espíritus que me indiquen la impresión que la produce y que me digan clara mente de qué manera esta impresión actúa y de qué objeto se deriva.”<br /> Conclusión:<br /> “Si en lugar de responder a estas cuestiones se quiere evadir la dificultad diciendo que la definición de una substancia es algo que existe por sí mismo y que esta defi¬nición debe satisfacernos por sí misma, observaré que esta definición concuerda con todo lo que es posible concebir y no servirá jamás para distinguir la substancia del accidente o el alma de sus percepciones.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir de la misma manera.”<br /> Premisa 2:<br /> “todo lo que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es separable por la imaginación.”<br /> Conclusión.<br /> “Puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y de todo lo restante del universo, son también distintas y separables y pueden ser consideradas como existiendo sepa¬radamente y pueden existir separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para mantener su existencia.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte, y afirmo que esto no sólo es posible, sino que la mayor parte de los seres existen y deben existir de esta manera.”<br /> Premisa 2.<br /> “Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que formen una figura o cantidad, ni el todo con respecto a los otros cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia.”<br /> Conclusión.<br /> “Si no aparecen como teniendo un lugar determinado, pueden existir sin un lugar particular, ya que todo lo que concebimos es posible.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Toda idea se deriva de una percepción precedente y que es im¬posible que la idea de una percepción y la de un objeto o existencia externa puedan representar algo diferente de un modo específico.”<br /> Premisa 2.<br /> “Cualquier diferencia que poda¬mos suponer entre ellas nos es incomprensible y nos hallamos obligados o a conce¬bir un objeto externo meramente como una relación sin un término relativo o hacer de él una percepción o impresión.”<br /> Conclusión.<br /> “Así, podemos establecer como una máxima cierta que no podemos ja¬más, mediante un principio, sino por una especie irregular de razonamientos de experiencia, descubrir un enlace o discordancia entre objetos que no se extiendan a las impresiones, aunque la proposición inversa puede no ser igualmente verdade¬ra, a saber: que todas las relaciones descubribles en las impresiones son comunes a los objetos.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “No poseemos idea alguna de una cuali¬dad de un objeto que no concuerde con una cualidad de una impresión o no la repre¬sente, y esto porque todas nuestras ideas se derivan de las impresiones.”<br /> Premisa 2.<br /> “No podemos hallar jamás una discordancia entre un objeto extenso, como una modificación, y una esencia simple y sin partes, como su substancia, a menos que la discordancia no tenga lugar igualmente entre la percepción o impresión del objeto extenso y la misma esencia sin partes.”<br /> Conclusión.<br /> “Toda idea de la cualidad de un objeto pasa a través de una impresión y, por consiguiente, toda relación perceptible, ya de conveniencia o de discordancia, debe ser común a la vez a los objetos y las impre¬siones.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Jamás percibimos una conexión entre causas y efectos y que sólo por la experiencia de su unión constante llegamos al conocimiento de su relación.”<br /> Premisa 2.<br /> “Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de una unión constante y como los objetos reales no son contrarios, he inferido ya de estos principios que, considerando el asunto a priori algo puede producir algo.”<br /> Conclusión.<br /> “Jamás descubrire¬mos una razón de por qué un objeto puede o no ser causa de otro tan grande o tan pequeño como pueda ser la semejanza existente entre ellos.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Todos los objetos que se hallan constantemente unidos han de ser considerados sola¬mente por esta razón como causas y efectos.”<br /> Premisa 2.<br /> “Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de un enlace constante y como los objetos reales no son contrarios, se sigue que podemos determinar por meras ideas que algo debe ser la causa de algo.”</p> <p>Conclusión.<br /> “Diremos que la cuestión relativa a la substancia del alma es absolutamente ininteligible; todas nues¬tras percepciones no son susceptibles de una unión local tanto con lo que es extenso como con lo inextenso, siendo las unas de un género y las otras de otro, y como el enlace constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y el efec¬to, la materia y el movimiento pueden ser considerados frecuentemente como cau¬sas del pensar en cuanto tenemos alguna noción de esta relación.”</p> <p><strong>De la identidad personal.</strong></p> <p>Premisa1:<br /> “El Yo o persona no es una impresión, sino lo que supone¬mos que tiene referencia a varias impresiones o ideas.”<br /> Premisa 2:<br /> “Si una impresión da lugar a la idea del Yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.”<br /> Premisa 3:<br /> “Pero no existe ninguna impresión constante e invariable. El dolor y el placer, la pena y la alegría, las pasiones y sensaciones se suceden las unas a las otras y no pueden existir jamás a un mismo tiempo.”<br /> Conclusión.<br /> “No podemos, pues, derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y, por consecuencia, no existe tal idea.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Los hombres que no son más que un enlace o colección de diferentes percep¬ciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.”<br /> Premisa 2:<br /> “El espíritu es una especie de teatro donde varias percepciones aparecen sucesivamente, pasan, vuelven a pasar, se deslizan y se mezclan en una infinita variedad de posturas y situaciones.”<br /> Conclusión.<br /> “Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o de los materiales de que están compuestas.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Tenemos una idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrum-pido a través de las supuestas variaciones del tiempo, y a esta idea la llamamos la de identidad.”</p> <p>Premisa 2:<br /> “Tenemos también una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación, y esto para una considera¬ción exacta proporciona una noción de diversidad tan perfecta como si no existiese ninguna clase de relación entre los objetos.”<br /> Premisa 3:<br /> “Esta semejanza es la causa de la confusión y error que nos hace substituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.”<br /> Premisa 4:<br /> “Aunque en un instante dado podamos considerar la sucesión relacio¬nada como variable o interrumpida, nos hallamos seguros en un momento próximo de atribuirle una identidad perfecta y de estimarla como invariable e ininterrumpida.”<br /> Premisa 5:<br /> “Nuestro último recurso es ceder ante ella y afirmar atrevidamente que estos objetos diferentes y relacionados son en efecto lo mismo, aunque inte¬rrumpidos y variables.”<br /> Conclusión.<br /> “Así, fingimos la existencia continua de las percepciones de nuestros sentidos para evitar la interrupción y recurrimos a la noción de un alma, yo y substancia, para desfigurar la variación.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Cada percepción que entra en la compo¬sición del espíritu es una existencia distinta y diferente, distinguible y separable de cada una de las otras percepciones, ya sean simultáneas, ya sucesivas.”<br /> Premisa 2:<br /> “Suponemos que la serie total de las percep¬ciones se halla unida por la identidad.”<br /> Premisa 3:<br /> “El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre los objetos, y que aun el enlace de causa y efecto, si se examina con rigor, se resuelve en una asociación habitual de ideas.”<br /> Conclusión.<br /> “La identidad no es nada que realmente pertenezca a estas percepciones diferentes y las una entre sí, sino tan sólo meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.”</p> <p>Premisa1:<br /> “La identidad depende de las relaciones de las ideas, y estas relaciones produ¬cen la identidad por medio de una transición fácil que ocasionan.”<br /> Premisa 2:<br /> “Como las relaciones y la facilidad de la transición pueden disminuir por grados insensi¬bles, no tenemos un criterio exacto que nos sirva para decidir cualquier discusión referente al momento en que se adquiere o pierde el derecho al nombre de identidad.”</p> <p>Conclusión.<br /> “Todas las discusiones referentes a la identidad de objetos relacionados son mera-mente verbales, excepto en tanto que las relaciones de las partes dan lugar a alguna ficción o principio de unión imaginario.”</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-199209</guid>
				<title>Análisis de la sección III del libro tercero del TNH y argumentos contra materialismo, ocasionalism</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-199209/analisis-de-la-seccion-iii-del-libro-tercero-del-tnh-y-argum</link>
				<description>LÓGICA 3
FERNANDO LUÉVANO
ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA
ANDRES MARQUINA</description>
				<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 02:46:40 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>LÓGICA 3<br /> FERNANDO LUÉVANO<br /> ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA<br /> ANDRES MARQUINA<br /> Análisis de la sección III del libro tercero del TNH y argumentos contra materialismo, ocasionalismo y deismo</p> <p>Descartes:<br /> P1 Al no ser la materia la productora de la eficacia, es la divinidad quien crea, impulsa, y mantiene la materia, sus cualidades y movimientos.<br /> Refutación:<br /> P2 Es imposible tener una idea de poder y eficacia si no se presentan casos en que este poder se perciba ejerciéndose.<br /> P3 No hay ideas innatas.<br /> P4 Dios, al ser una idea innata, no puede explicar la naturaleza de la idea de eficacia.<br /> P5 Si ninguna impresión implica una fuerza o eficacia, es imposible un principio activo tal en la divinidad.<br /> P6 No se tiene una idea adecuada del poder o eficacia de un objeto, ya que en ningún lado se puede descubrir un solo caso de él.<br /> Locke:<br /> P1 Al encontrar por experiencia cambios, se concluye que debe existir un poder capaz de producirlos, de aquí que tengamos una idea del poder y eficacia.<br /> Respuesta:<br /> P2 La razón por sí no puede jamás dar lugar a una idea original.<br /> P3 La razón independiente de la experiencia, no puede jamás concluir que una causa productiva se requiere para todo comienzo de existencia.<br /> P4 La idea de eficacia debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia.<br /> P5 Se debe presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, si se pretende tener una idea precisa de eficacia.<br /> P6 Si no se puede dar esta prueba la idea es imposible e imaginaria.<br /> P7 Se debe hallar alguna producción natural en la que la eficacia de una causa pueda ser concebida claramente por la mente.<br /> Malebranche:<br /> P1 La idea de eficacia proviene de atributos y cualidades (forma sustancial, forma, accidente, etc.) distintos de las propiedades conocidas de los cuerpos.<br /> Respuesta:<br /> P2 Es infundada la opinión de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia.<br /> P4 Atributos y cualidades distintos de las cualidades conocidas son absolutamente ininteligibles e inexplicables<br /> P5 Los atributos y cualidades ininteligibles no pueden generar idea alguna.</p> <p>Reconstrucción de Argumentos: Argumento Cartesiano de Causación [T.N.H.1.3.14 ¶8]<br /> 1. La extensión implica ningún acto de movimiento sino movilidad</p> <p>2. Lo que tiene eficiencia es capaz de producir movimiento.</p> <p>3. La esencia de la materia es su extensión.</p> <p>4. La extensión no puede ser eficiente</p> <p>5. La materia no puede ser eficiente</p> <p>6. La materia no puede ser la causa de ningún movimiento</p> <p>7. Es claro que vemos movimiento de la materia</p> <p>8. La eficiencia debe estar fuera de la materia</p> <p>C. La eficiencia, es decir, la causa, está en algo fuera de toda la materia desconocido para nosotros. Y eso es DIOS: causa primera de todo movimiento.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-195784</guid>
				<title>Actos del entendimiento (sección IVa la XII)</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-195784/actos-del-entendimiento-seccion-iva-la-xii</link>
				<description>La enviamos de nuevo pues la última parte creimos que estaba incompleta, ademásqeu lo correspondiente a la sección XI carecia de una estructura clara</description>
				<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 06:26:05 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Metztli</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>386650</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía<br /> Lógica III<br /> Basurto Soriano Erandi.<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Actos reflexivos de la mente.<br /> Inferencia empírica a posteriori o intuitiva.<br /> Libro 1, parte 3</p> <p>Sección IV: De los elementos componentes de nuestro razonamiento relativos a la causa y efecto</p> <p>Tesis a probar:<br /> Los razonamientos relativos a causas y efectos se derivan de la convicción que produjeron las impresiones pasadas.</p> <p>1. El espíritu en sus razonamientos de causas y efectos, dirige su vista más allá de los objetos que vemos o recordamos (III, IV, 1)<br /> 2. Pero el espíritu no puede perder de vista completamente los objetos que vemos o recordamos ni razonar tan sólo sobre sus propias ideas (III, IV, 1)<br /> 3. Cuando inferimos efectos partiendo de sus causas debemos establecer la existencia de estas causas, y para ello sólo tenemos dos caminos: la percepción inmediata de nuestra memoria o sentidos, o la inferencia partiendo de otras causas, las cuales debemos explicar por una inferencia partiendo de sus causas, y así hasta el infinito. (III, IV, 1)<br /> 4. Es imposible para nosotros proseguir las inferencias hasta el infinito (III, IV, 1)<br /> Conclusión 1:<br /> Lo único que puede detenerlas es una impresión de la memoria o los sentidos más allá de la cual no existe espacio para la duda o indagación (III, IV, 1)</p> <p>1 No podemos razonar sobre nuestras conclusiones o principios pasados sin recurrir a las impresiones de las que primeramente surgieron. (III, IV, 3)</p> <p>2 Aún suponiendo que estas impresiones estén enteramente borradas de la memoria, la convicción que produjeron subsiste aún<br /> Conclusión 2:<br /> Todo razonamiento relativo a las causas y efectos se derivaba originariamente de la convicción que produjeron impresiones pasadas. (III, IV, 3)</p> <p>Sección V: De las impresiones de los sentidos y la memoria</p> <p>1. Todos nuestros argumentos relativos a las causas y efectos consisten en una impresión de la memoria y los sentidos (III, V,1)<br /> 2. Podemos realizar inferencias partiendo de nuestras percepciones, ya sean verdaderas o falsas, ya representen a la naturaleza exactamente o sean meras ilusiones de los sentidos (III, V, 1)<br /> 3. La diferencia entre la memoria y la imaginación consiste en que: O la memoria conserva el orden y posición original de sus ideas, y la imaginación altera las ideas y las cambia como le place; O en la fuerza y vivacidad de las impresiones producidas por la memoria (III, V, 1)<br /> 4. La diferencia sustentada en el orden y posición de las ideas es insuficiente para distinguir la memoria de la imaginación porque es imposible recordar impresiones pasadas para compararlas con nuestras ideas presentes y ver si son exactamente similares (III, V, 3)<br /> Conclusión 1:<br /> La diferencia entre memoria e imaginación radica en su fuerza y vivacidad en la memoria. (III, V, 3)</p> <p>1 Así como una idea de la memoria, al perder su fuerza y vivacidad, puede degenerar en un grado tal que pueda ser tomada por una idea de la imaginación, una idea de la imaginación, a su vez, puede adquirir una fuerza tal que pase a ser una idea de la memoria y producir sus efectos sobre la creencia y el juicio (III, V, 7)<br /> 2 La creencia es la vivacidad de las percepciones que están presentes y que esto sólo lo distingue de la imaginación (III, V, 8)<br /> 3 La creencia consiste en sentir una impresión inmediata de los sentidos o una repetición de ésta en la memoria (III, V, 8)<br /> 4 Debido a la frecuente repetición se puede llegar a creer que las ideas de la imaginación son realidades (III, V, 7)<br /> Conclusión 2:<br /> 3 La costumbre y el hábito poseen en la mente la misma influencia que la naturaleza y fijan la idea con igual fuerza y vigor (III, V, 7)<br /> Conclusión general:<br /> La fuerza y vivacidad de la percepción son tan sólo las que constituyen el primer acto del juicio y proporcionan el fundamento del razonamiento que construimos sobre él cuando establecemos la relación de causa y efecto (III, V, 8)</p> <p>Sección VI: De la inferencia de la impresión a la idea</p> <p>1. Es necesario que en todo razonamiento probable exista algo presente al espíritu, visto o recordado y que partiendo de esto infiramos la existencia de algo enlazado con ello que no sea ni visto ni recordado (III, VI, 5)<br /> 2. Recordamos haber tenido casos de la existencia de una especie de objetos y también recordamos que los individuos de otra especie de objetos han acompañado siempre a aquellos y han existido en un orden regular de contigüidad y sucesión con respecto a ellos. (III, VI, 2)<br /> 3. También recordamos su unión constante y llamamos a los unos causas y a los otros efectos (III, VI, 2)<br /> 4. Los principios generales que asocian las ideas son: semejanza, contigüidad y causalidad (III, VI, 12)</p> <p>Conclusión:<br /> Siempre que el espíritu hace una transición sin razón alguna se haya influido por estas relaciones (de enlace constante, contigüidad y sucesión) (III, VI, 12)</p> <p>Sección VII: De la naturaleza de la idea o creencia</p> <p>1. La creencia en la existencia no aporta una nueva idea para unirla con las que componen la idea del objeto (III, VII, 2)<br /> 2. La creencia hace alguna deferencia entre la concepción a la que asentimos y aquella de que disentimos (III, VII, 3)<br /> 3. La creencia es una manera peculiar de formarnos una idea caracterizada por la variación de sus grados de fuerza y vivacidad (III, VII, 5)<br /> 4 Cuando inferimos la existencia de un objeto partiendo de la de otro, algún objeto debe hallarse presente a la memoria o los sentidos para ser el fundamento de nuestro razonamiento, ya que el espíritu no puede realizar sus inferencias al infinito.<br /> 5 La razón no puede jamás convencernos de que la existencia de un objeto implica la de otro<br /> 6. Siempre que el espíritu hace una transición sin razón alguna se haya influido por estas relaciones (de enlace constante, contigüidad y sucesión) (III, VI, 12) Conclusión sección anterior</p> <p>Conclusión:<br /> Cuando pasamos de la impresión de una a la idea o creencia del otro no nos hallamos determinados por la razón sino por el hábito o un principio de asociación.</p> <p>Sección VIII: De las causas de la creencia</p> <p>1. Siempre que una impresión cualquiera llega a sernos presente no sólo lleva a la mente las ideas con las que está relacionada, sino que comunica también a estas últimas partes de su fuerza y vivacidad (III, VIII, 2)<br /> 2. Una vez que la mente ha sido avivada por una impresión presente pasa a hacerse una idea más vivaz de los objetos relacionados gracias a una transición natural de su disposición. (III, VIII, 2)<br /> 3. Pensar en un objeto hace que la mente pase en seguida al que le es contiguo, pero sólo la presencia real de un objeto la lleva a hacer esto con superior vivacidad (III, VIII, 5)<br /> 4. La idea de creencia surge solamente a partir de una relación con una impresión presente (III, VIII, 7)<br /> Conclusión 1<br /> La creencia no añade nada a la idea, sino que cambia únicamente nuestro modo de concebirla, haciendo más intensa y viva.</p> <p>1 Nada corresponde a la operación de la mente de generar una creencia sino una impresión presente, una idea vivaz y una relación o asociación en la fantasía que media entre la impresión y la idea (III, VIII, 7)<br /> 2 Los objetos no tienen entre sí conexión alguna que pueda descubrirse. Sólo partiendo de la costumbre que actúa sobre la imaginación podemos efectuar una inferencia desde la manifestación de uno a la existencia del otro. (III, VIII, 12)<br /> 3 La mente acepta completamente el principio de que casos de los que no hemos tenido experiencia deben ser necesariamente semejantes a aquellos en que sí la hemos tenido (III, VIII, 13)<br /> 4 En algunos casos es la reflexión quien produce la creencia, sin que exista costumbre o la reflexión origina entonces la costumbre de un modo indirecto y artificial. (III, VIII, 14)<br /> 5 La mente está convencida del principio de que objetos parecidos en circunstancias parecidas producirán siempre efectos parecidos (III, VIII, 14)<br /> Conclusión 2:<br /> La conexión de las ideas no se ha convertido en hábito tras un solo experimento, sino que está subsumida en otro principio, que sí es habitual. En todos los casos transferimos nuestra experiencia a casos de los que no tenemos experiencia, hagamos esta transferencia de forma expresa o tácita, directa o indirecta (III, VIII, 14)</p> <p>Sección IX: De los efectos de otras relaciones y otros hábitos.</p> <p>Tesis a probar: Además de la causa y el efecto, las dos relaciones de semejanza y contigüidad deben ser consideradas como principios asociadores del pensamiento y como capaces de llevar la imaginación de una idea a otra (III, IX, 2)</p> <p>1. Todo lo que se halla presente a la memoria e impresiona a la mente debe ser un factor considerable en todas las actividades de la mente y debe distinguirse con facilidad de las meras ficciones de la imaginación. (III, IX, 3)<br /> 2. De estas impresiones o ideas de la memoria formamos una especie de sistema que comprende todo lo que recordamos haber estado presente es lo que llamamos realidad. Este sistema es objeto de la memoria y los sentidos (III, IX, 3)<br /> 3. Existe otro sistema de percepciones, enlazado por el hábito, o si se quiere, por la relación de causa y efecto, procede a la consideración de sus ideas las construye en un nuevo sistema que igualmente designa con el nombre de realidad. Este sistema es objeto del juicio. Este último principio (juicio) puebla al mundo y nos permite conocer existencias que por su distancia en tiempo y lugar se hallan más allá del alcance de los sentidos y la memoria (III, IX, 3)<br /> 4. Todo esto que yo creo, no son más que ideas, aunque por su fuerza y orden fijo que surge del hábito, y la relación de causa y efecto se distinguen de las otras ideas que son tan sólo producto de la imaginación (III, IX, 4)</p> <p>Tesis a probar: Las relaciones de semejanza y contigüidad solas son débiles e inciertas (III, IX, 6)</p> <p>1. No existe ninguna necesidad para que el espíritu finja algún objeto semejante y contiguo (III, IX, 6)<br /> 2. Si lo finge, existe una necesidad muy pequeña para que se limite al mismo (objeto) sin una diferencia o variación (III, IX, 6)<br /> 3. Una ficción tal se funda tan poco en la razón, que nada más que el puro capricho puede determinar al espíritu a formársela (III, IX, 6)<br /> 4. Forma una regla general contraria a que repose alguna seguridad en estos momentáneos chispazos de luz que surge en la imaginación partiendo de una fingida semejanza o contigüidad (III, IX, 6)<br /> 5. Es imposible que pueda jamás actuar con un grado considerable de fuerza y constancia.</p> <p>Las ventajas de las relaciones de causa y efecto</p> <p>1. Los objetos que presenta son fijos e inalterables (III, IX, 7)<br /> 2. Las impresiones de la memoria jamás cambian en un grado considerable (II, IX, 7)<br /> 3. Cada impresión surge acompañada de una idea precisa que ocupa su lugar en la imaginación como algo sólido, real, cierto e invariable. (III, IX, 7)</p> <p>Conclusión: El pensamiento se halla siempre determinado sin ninguna elección o vacilación.</p> <p>Sobre el hábito.</p> <p>1. La contigüidad y semejanza tienen un efecto muy inferior al de la causalidad, pero tienen algún efecto y aumentan la convicción de una opinión y la vivacidad de una concepción (III, IX, 8)<br /> 2. Cuando la semejanza va unida con la causalidad fortifica nuestros razonamientos (III, IX, 13)<br /> 3. No es extraño que la falta de semejanza pueda deshacer lo que el hábito ha establecido y disminuye la fuerza de la idea (III, IX, 13)<br /> 4. El hábito, al cual atribuyo toda creencia y razonamiento puede actuar sobre el espíritu vigorizando una idea (III, IX, 16)<br /> 5. No nos debemos contentar aquí con decir que la vivacidad de la idea produce la creencia (III, IX, 17)<br /> 6. La repetición frecuente de una idea fija a ésta en la imaginación (III, IX, 17)<br /> 7. [La repetición] no puede jamás por sí misma producir la creencia (III, IX, 17)</p> <p>Conclusión: Debemos tomar en cuenta que el hábito nos puede llevar a una falsa comparación de ideas, y que es éste el efecto más grande que de él podemos concebir. Luego, es cierto que el hábito jamás puede sustituir a la comparación ni producir un acto del espíritu que corresponda naturalmente a este principio (III, IX, 17)</p> <p>Sección X: De la influencia de la creencia.</p> <p>Tesis principal: En el espíritu de los hombres se halla establecida una percepción del dolor y el placer como resorte capital y principio motor de todas sus acciones (III, X, 2)</p> <p>1. Las impresiones actúan sobre el alma siempre y en el grado más alto, pero no toda idea tiene el mismo efecto (III, X, 2)<br /> 2. El efecto, pues, de la creencia consiste en conceder a una simple idea la igualdad con las impresiones y concederle una análoga influencia sobre las pasiones (III, X, 3)<br /> 3. Donde quiera que podamos hacer que una idea se aproxime a las impresiones en fuerza y vivacidad se asemejará a ella igualmente en su influencia sobre el espíritu (III, X, 3)<br /> 4. La creencia, pues, ya que hace que una idea tenga los mismos efectos que las impresiones, debe hacer que se les asemeje en estas cualidades y no es más que una concepción más vivaz e intensa de una idea (III, X, 3)<br /> 5. Cuando un objeto capaz de afectarnos se presenta da la alarma y excita inmediatamente un grado de su pasión correspondiente, especialmente en las personas que son naturalmente propensas a esta pasión (III, X, 4)<br /> 6. Esta emoción pasa por una fácil transición a la imaginación nos hace formarnos su idea con mayor fuerza y vivacidad y nos hace asentir a ella según el sistema que precede (III, X, 4)<br /> 7. Las ideas que (se) nos presentan no yendo acompañadas de la creencia no impresionan el espíritu (III, X, 5)<br /> 8. Podemos observar que, aunque las ideas no tengan influencia ninguna sobre la voluntad y las pasiones, la verdad y la realidad son necesarias aun para hacerlas gratas a la imaginación (III, X, 6)<br /> 9. La verdad, tan necesaria como pueda parecer en todas las obras del genio, no tiene más efecto que procurar una fácil aceptación de las ideas.<br /> 10. La mezcla de la verdad y falsedad de los argumentos de los poetas trágicos muestra que la imaginación puede satisfacerse sin una creencia o seguridad absoluta (III, X, 7)<br /> 11. La creencia debe agradar a la imaginación por medio de la fuerza y vivacidad que la acompaña, ya que toda idea que posee fuerza y vivacidad encontramos que es agradable a esta facultad (III, X, 7)<br /> 12. La creencia no sólo concede vigor a la imaginación, sino que una imaginación vigorosa y fuerte es de todos los talentos el más apropiado para proporcionar la creencia y autoridad (III, X, 8)</p> <p>Tesis: El espíritu puede fácilmente distinguir entre las cualidades afectivas de la poesía y las proporcionadas por la actividad mental (III, X, 8)</p> <p>1. Cuando la imaginación adquiere, por un fermento extraordinario de la sangre y los espíritus, una vivacidad tal que desordena todas sus fuerzas y facultades, no hay posibilidad de distinguir entre verdad y falsedad (III, X, 9)<br /> 2. Toda quimera del cerebro es tan vivaz e intensa como cualquiera de las inferencias que designamos primeramente con el nombre de conclusiones relativas a los hechos y a veces tanto como las impresiones presentes de los sentidos (III, X, 9)<br /> 3. Una pasión: es sentida menos firme y sólidamente y no tiene otro efecto más que el agradable de despertar a los espíritus animales y despertar la atención (III, X, 10)<br /> 4. La diferencia de las pasiones es una prueba clara de una diferencia análoga en las ideas de las cuales las pasiones se derivan (III, X, 10)<br /> 5. Aunque la imaginación no pueda en apariencia ser muy agitada, existe siempre algo más fuerte y real en sus actividades que en los fervores de la poesía y la elocuencia (III, X, 11)<br /> 6. El vigor de la concepción que las ficciones toman de la poesía y elocuencia es una circunstancia meramente accidental estas ficciones no se hallan enlazadas con nada que sea real (III, X, 9)<br /> 7. Esta observación nos hace prestar algo, por nuestra parte, a la ficción, por decirlo así; pero produce que la idea sea sentida muy diferentemente de las persuasiones establecidas de un modo duradero y basadas en la memoria y el hábito (III, X, 11)</p> <p>Sección XI: De la probabilidad del azar</p> <p>1. En el lenguaje corriente afirmamos que muchos argumentos que parten de la causalidad exceden a la probabilidad y pueden ser admitidos como un género superior de evidencia (III, XI, 2)</p> <p>Existen 3 grados de evidencia (para tener seguridad de que sucederán hechos de los cuales no tenemos más evidencia que la que la experiencia nos da) (III, XI, 2):<br /> 1) El conocimiento: seguridad que surge de la comparación de ideas<br /> 2) Las pruebas: los argumentos que se derivan de la relación de causa y efecto y que están totalmente libres de duda e incertidumbre<br /> 3) La probabilidad: la evidencia que va acompañada con alguna incertidumbre</p> <p>La probabilidad puede dividirse en dos géneros: el que se funda en el azar y el que surge de las causas (III, XI, 3)</p> <p>1. La idea de causa y efecto se deriva de de la experiencia que, presentándonos ciertos objetos constantemente enlazados entre sí, produce el hábito de considerarlos en esta relación, de modo que no podemos, sin una violencia sensible, considerarlos en ninguna otra (III, XI, 3)<br /> 2. Una causa indica el camino a nuestro pensamiento y en cierto modo le obliga a considerar determinados objetos en determinadas relaciones. Sólo el azar puede destruir esta determinación del pensamiento y dejar al espíritu en su situación originaria de indiferencia, en la que una vez cesen las causas que se oponen a ello es instantáneamente reintegrado (III, XI, 4)</p> <p>Conclusión 1: Hemos observado ya que el espíritu se halla determinado por la costumbre a pasar de una causa a su efecto y que cuando uno de estos términos se presenta es casi imposible no formarse la idea del otro. Su unión constante en casos pasado ha producido un hábito tal en el espíritu, que los une por siempre en su pensamiento e infiere la existencia del uno de la de su acompañante usual (III, XI, 11)</p> <p>1. Como el azar no es nada real en sí mismo y, propiamente hablando, es meramente la negación de una causa, su influencia en el espíritu es contraria a la de la causalidad y le es esencial al dejar a la imaginación en plena libertad de considerar la existencia o no existencia del objeto que se considera como contingente (III, XI, 4)<br /> 2. Una indiferencia perfecta y total es esencial al azar, y una indiferencia total no puede jamás en sí misma ser superior a otra (III, XI, 5)<br /> 3. Cuando nada limita el azar, toda noción que la fantasía más extravagante puede formarse es de la misma categoría y no puede existir una circunstancia que conceda a una de ellas ventaja sobre las otras (III, XI, 6)</p> <p>Conclusión 2: La verdadera naturaleza y esencia del azar es una negación de las causas y el dejar al espíritu en una indiferencia perfecta para elegir entre los sucesos que se supone son contingentes. (III, XI, 12)</p> <p>Encontrar por qué medios un número igual o superior de probabilidades actúa sobre el espíritu y produce creencia o asentimiento</p> <p>1. Podemos repetir aquí los mismos argumentos que hemos empleado al examinar la creencia que surge de las causas y podemos probar de la misma manera que un número superior de probabilidades no produce nuestro asentimiento ni por demostración ni por probabilidad (III,XI,7)<br /> 2. Donde existe un número superior de casos existe actualmente una probabilidad superior, y donde existe uno inferior es ésta inferior (III, XI, 8)<br /> 3. (Si se presentan casos contrarios) Según que los casos contrarios disminuyan y aumente la superioridad de los otros casos, su creencia adquirirá nuevos grados de estabilidad y seguridad (III, XI, 9)</p> <p>Conclusión: La vivacidad de la idea es siempre proporcional a los grados del impulso o tendencia hacia la transición, y la creencia es lo mismo que la vivacidad de la idea (III, XI, 13)</p> <p>Sección XII: De la probabilidad de las causas</p> <p>1. Lo que el vulgo llama azar no es más que una causa secreta y oculta (III, XII, 1)<br /> 2. Todas las causas se derivan del mismo origen: la asociación de ideas con la impresión presente. Como el hábito que produce la asociación surge del enlace frecuente de objetos, debe llegar a su perfección por grados y debe adquirir nueva fuerza por cada caso que cae bajo nuestra observación (III, XII, 2)<br /> 3. Lo que hemos hallado que resulta una vez de un objeto concluimos que siempre resultará de él (III, XII, 3)</p> <p>Naturaleza y causas de la oposición (una observación que es contraria a otra y que las causas y efectos no se siguen en el mismo orden del que hemos tenido experiencia) (III, XII, 5)</p> <p>• El vulgo atribuye la incertidumbre de los sucesos a una incertidumbre análoga en las causas, que las hace no ejercer su influencia usual, aunque no hallan obstáculo ni impedimento en su actuación.<br /> • Los filósofos piensan que por lo menos es posible que la opción de los sucesos no proceda de la contingencia de las causas, sino de la operación secreta de las causas contrarias</p> <p>1. Aunque los filósofos y el vulgo puedan diferir en su explicación de la oposición de los sucesos, sus inferencias partiendo de ella son siempre del mismo género y se fundan en los mismos principios (III, XII, 6)<br /> 2. Una oposición de sucesos en el pasado puede producirnos una especie de creencia dudosa para el futuro, produciendo un hábito imperfecto y transición imperfecta de la impresión presente a la idea relacionada (III, XII, 6)<br /> 3. Cuando el enlace de dos objetos es frecuente, sin ser enteramente el espíritu, se halla inclinado a pasar de un objeto a otro, pero no con un hábito tan completo como cuando esta unión es ininterrumpida y todos los casos que encontramos son uniformes y de un mismo tipo (III, XII, 6)<br /> 4. Es evidente que cuando un objeto va acompañado de efectos contrarios juzgamos de él tan sólo por nuestra experiencia pasada y consideramos siempre como posibles los que hemos observado que se siguen de él, y como nuestra experiencia pasada regula nuestro juicio referente a la posibilidad de estos efectos, hace también esto con respecto a su probabilidad, y el efecto que ha sido el más común lo estimamos el más probable (III, XII, 8)</p> <p>Debemos considerar: 1) Las razones que nos determinan a hacer del pasado un<br /> criterio para el futuro<br /> 2) la manera como hacemos un juicio único partiendo de la oposición de los sucesos pasados</p> <p>1. Primeramente, podemos observar que el supuesto de que el futuro se asemeja al pasado no se funda en argumentos, de cualquier clase que estos sean, sino que se deriva enteramente del hábito por el que nos hallamos determinados a esperar para el futuro la misma serie de objetos a la que hemos sido acostumbrados (III, XII, 9)<br /> 2. Segundo: cuando al considerar los experimentos pasados los hallamos de una naturaleza contraria, esta determinación, aunque plena y perfecta en sí misma, no se presenta con ningún objeto estable, sino que ofrece un cierto número de imágenes discordantes en un cierto orden y proporción (III, XII, 10)<br /> 3. Para cada probabilidad existe una posibilidad opuesta. Esta posibilidad está compuesta de partes que son totalmente de la misma naturaleza que las de la probabilidad y, por consiguiente, tienen la misma influencia sobre la mente y entendimiento (III, XII, 17)<br /> 4. La creencia que acompaña a la probabilidad es un efecto compuesto que está formado por la coincidencia de varios efectos que proceden de cada parte de la probabilidad (III, XII, 17)<br /> 5. Todos nuestros razonamientos referentes a la probabilidad de causas se fundan en la aplicación del pasado al futuro (III, XII, 9)<br /> 6. Cuando el espíritu hace un razonamiento referente a un hecho que es sólo probable dirige su vista hacia la experiencia pasada y transfiriéndola al futuro se le presentan varias concepciones contrarias de su objeto, de las cuales las que son del mismo género se unen entre sí y , formando un acto del espíritu, sirven para vivificarlo y fortificarlo (III, XII, 23)</p> <p>Existe una tercera especie de probabilidad que surge de la analogía, en ella tan solo la semejanza se halla afectada. Sin algún grado de semejanza es imposible que exista un razonamiento; pero como la semejanza admite muchos grados diferentes, el razonamiento se hace en relación con esto más o menos firme y cierto (III, XII, 25)</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-195418</guid>
				<title>Actos del entendimiento (Parte 3. Sec IV a la 12)</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-195418/actos-del-entendimiento-parte-3-sec-iv-a-la-12</link>
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				<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 08:13:52 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Metztli</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>386650</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía<br /> Lógica III<br /> Basurto Soriano Erandi.<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Actos reflexivos de la mente.<br /> Inferencia empírica a posteriori o intuitiva.<br /> Libro 1, parte 3</p> <p>Sección IV: De los elementos componentes de nuestro razonamiento relativos a la causa y efecto</p> <p>Tesis a probar:<br /> Los razonamientos relativos a causas y efectos se derivan de la convicción que produjeron las impresiones pasadas.</p> <p>1. El espíritu en sus razonamientos de causas y efectos, dirige su vista más allá de los objetos que vemos o recordamos (III, IV, 1)<br /> 2. Pero el espíritu no puede perder de vista completamente los objetos que vemos o recordamos ni razonar tan sólo sobre sus propias ideas (III, IV, 1)<br /> 3. Cuando inferimos efectos partiendo de sus causas debemos establecer la existencia de estas causas, y para ello sólo tenemos dos caminos: la percepción inmediata de nuestra memoria o sentidos, o la inferencia partiendo de otras causas, las cuales debemos explicar por una inferencia partiendo de sus causas, y así hasta el infinito. (III, IV, 1)<br /> 4. Es imposible para nosotros proseguir las inferencias hasta el infinito (III, IV, 1)<br /> Conclusión 1:<br /> Lo único que puede detenerlas es una impresión de la memoria o los sentidos más allá de la cual no existe espacio para la duda o indagación (III, IV, 1)</p> <p>1 No podemos razonar sobre nuestras conclusiones o principios pasados sin recurrir a las impresiones de las que primeramente surgieron. (III, IV, 3)</p> <p>2 Aún suponiendo que estas impresiones estén enteramente borradas de la memoria, la convicción que produjeron subsiste aún<br /> Conclusión 2:<br /> Todo razonamiento relativo a las causas y efectos se derivaba originariamente de la convicción que produjeron impresiones pasadas. (III, IV, 3)</p> <p>Sección V: De las impresiones de los sentidos y la memoria</p> <p>1. Todos nuestros argumentos relativos a las causas y efectos consisten en una impresión de la memoria y los sentidos (III, V,1)<br /> 2. Podemos realizar inferencias partiendo de nuestras percepciones, ya sean verdaderas o falsas, ya representen a la naturaleza exactamente o sean meras ilusiones de los sentidos (III, V, 1)<br /> 3. La diferencia entre la memoria y la imaginación consiste en que: O la memoria conserva el orden y posición original de sus ideas, y la imaginación altera las ideas y las cambia como le place; O en la fuerza y vivacidad de las impresiones producidas por la memoria (III, V, 1)<br /> 4. La diferencia sustentada en el orden y posición de las ideas es insuficiente para distinguir la memoria de la imaginación porque es imposible recordar impresiones pasadas para compararlas con nuestras ideas presentes y ver si son exactamente similares (III, V, 3)<br /> Conclusión 1:<br /> La diferencia entre memoria e imaginación radica en su fuerza y vivacidad en la memoria. (III, V, 3)</p> <p>1 Así como una idea de la memoria, al perder su fuerza y vivacidad, puede degenerar en un grado tal que pueda ser tomada por una idea de la imaginación, una idea de la imaginación, a su vez, puede adquirir una fuerza tal que pase a ser una idea de la memoria y producir sus efectos sobre la creencia y el juicio (III, V, 7)<br /> 2 La creencia es la vivacidad de las percepciones que están presentes y que esto sólo lo distingue de la imaginación (III, V, 8)<br /> 3 La creencia consiste en sentir una impresión inmediata de los sentidos o una repetición de ésta en la memoria (III, V, 8)<br /> 4 Debido a la frecuente repetición se puede llegar a creer que las ideas de la imaginación son realidades (III, V, 7)<br /> Conclusión 2:<br /> 3 La costumbre y el hábito poseen en la mente la misma influencia que la naturaleza y fijan la idea con igual fuerza y vigor (III, V, 7)<br /> Conclusión general:<br /> La fuerza y vivacidad de la percepción son tan sólo las que constituyen el primer acto del juicio y proporcionan el fundamento del razonamiento que construimos sobre él cuando establecemos la relación de causa y efecto (III, V, 8)</p> <p>Sección VI: De la inferencia de la impresión a la idea</p> <p>1. Es necesario que en todo razonamiento probable exista algo presente al espíritu, visto o recordado y que partiendo de esto infiramos la existencia de algo enlazado con ello que no sea ni visto ni recordado (III, VI, 5)<br /> 2. Recordamos haber tenido casos de la existencia de una especie de objetos y también recordamos que los individuos de otra especie de objetos han acompañado siempre a aquellos y han existido en un orden regular de contigüidad y sucesión con respecto a ellos. (III, VI, 2)<br /> 3. También recordamos su unión constante y llamamos a los unos causas y a los otros efectos (III, VI, 2)<br /> 4. Los principios generales que asocian las ideas son: semejanza, contigüidad y causalidad (III, VI, 12)</p> <p>Conclusión:<br /> Siempre que el espíritu hace una transición sin razón alguna se haya influido por estas relaciones (de enlace constante, contigüidad y sucesión) (III, VI, 12)</p> <p>Sección VII: De la naturaleza de la idea o creencia</p> <p>1. La creencia en la existencia no aporta una nueva idea para unirla con las que componen la idea del objeto (III, VII, 2)<br /> 2. La creencia hace alguna deferencia entre la concepción a la que asentimos y aquella de que disentimos (III, VII, 3)<br /> 3. La creencia es una manera peculiar de formarnos una idea caracterizada por la variación de sus grados de fuerza y vivacidad (III, VII, 5)<br /> 4 Cuando inferimos la existencia de un objeto partiendo de la de otro, algún objeto debe hallarse presente a la memoria o los sentidos para ser el fundamento de nuestro razonamiento, ya que el espíritu no puede realizar sus inferencias al infinito.<br /> 5 La razón no puede jamás convencernos de que la existencia de un objeto implica la de otro<br /> 6. Siempre que el espíritu hace una transición sin razón alguna se haya influido por estas relaciones (de enlace constante, contigüidad y sucesión) (III, VI, 12) Conclusión sección anterior</p> <p>Conclusión:<br /> Cuando pasamos de la impresión de una a la idea o creencia del otro no nos hallamos determinados por la razón sino por el hábito o un principio de asociación.</p> <p>Sección VIII: De las causas de la creencia</p> <p>1. Siempre que una impresión cualquiera llega a sernos presente no sólo lleva a la mente las ideas con las que está relacionada, sino que comunica también a estas últimas partes de su fuerza y vivacidad (III, VIII, 2)<br /> 2. Una vez que la mente ha sido avivada por una impresión presente pasa a hacerse una idea más vivaz de los objetos relacionados gracias a una transición natural de su disposición. (III, VIII, 2)<br /> 3. Pensar en un objeto hace que la mente pase en seguida al que le es contiguo, pero sólo la presencia real de un objeto la lleva a hacer esto con superior vivacidad (III, VIII, 5)<br /> 4. La idea de creencia surge solamente a partir de una relación con una impresión presente (III, VIII, 7)<br /> Conclusión 1<br /> La creencia no añade nada a la idea, sino que cambia únicamente nuestro modo de concebirla, haciendo más intensa y viva.</p> <p>1 Nada corresponde a la operación de la mente de generar una creencia sino una impresión presente, una idea vivaz y una relación o asociación en la fantasía que media entre la impresión y la idea (III, VIII, 7)<br /> 2 Los objetos no tienen entre sí conexión alguna que pueda descubrirse. Sólo partiendo de la costumbre que actúa sobre la imaginación podemos efectuar una inferencia desde la manifestación de uno a la existencia del otro. (III, VIII, 12)<br /> 3 La mente acepta completamente el principio de que casos de los que no hemos tenido experiencia deben ser necesariamente semejantes a aquellos en que sí la hemos tenido (III, VIII, 13)<br /> 4 En algunos casos es la reflexión quien produce la creencia, sin que exista costumbre o la reflexión origina entonces la costumbre de un modo indirecto y artificial. (III, VIII, 14)<br /> 5 La mente está convencida del principio de que objetos parecidos en circunstancias parecidas producirán siempre efectos parecidos (III, VIII, 14)<br /> Conclusión 2:<br /> La conexión de las ideas no se ha convertido en hábito tras un solo experimento, sino que está subsumida en otro principio, que sí es habitual. En todos los casos transferimos nuestra experiencia a casos de los que no tenemos experiencia, hagamos esta transferencia de forma expresa o tácita, directa o indirecta (III, VIII, 14)</p> <p>Sección IX: De los efectos de otras relaciones y otros hábitos.</p> <p>Tesis a probar: Además de la causa y el efecto, las dos relaciones de semejanza y contigüidad deben ser consideradas como principios asociadores del pensamiento y como capaces de llevar la imaginación de una idea a otra (III, IX, 2)</p> <p>1. Todo lo que se halla presente a la memoria e impresiona a la mente debe ser un factor considerable en todas las actividades de la mente y debe distinguirse con facilidad de las meras ficciones de la imaginación. (III, IX, 3)<br /> 2. De estas impresiones o ideas de la memoria formamos una especie de sistema que comprende todo lo que recordamos haber estado presente es lo que llamamos realidad. Este sistema es objeto de la memoria y los sentidos (III, IX, 3)<br /> 3. Existe otro sistema de percepciones, enlazado por el hábito, o si se quiere, por la relación de causa y efecto, procede a la consideración de sus ideas las construye en un nuevo sistema que igualmente designa con el nombre de realidad. Este sistema es objeto del juicio. Este último principio (juicio) puebla al mundo y nos permite conocer existencias que por su distancia en tiempo y lugar se hallan más allá del alcance de los sentidos y la memoria (III, IX, 3)<br /> 4. Todo esto que yo creo, no son más que ideas, aunque por su fuerza y orden fijo que surge del hábito, y la relación de causa y efecto se distinguen de las otras ideas que son tan sólo producto de la imaginación (III, IX, 4)</p> <p>Tesis a probar: Las relaciones de semejanza y contigüidad solas son débiles e inciertas (III, IX, 6)</p> <p>1. No existe ninguna necesidad para que el espíritu finja algún objeto semejante y contiguo (III, IX, 6)<br /> 2. Si lo finge, existe una necesidad muy pequeña para que se limite al mismo (objeto) sin una diferencia o variación (III, IX, 6)<br /> 3. Una ficción tal se funda tan poco en la razón, que nada más que el puro capricho puede determinar al espíritu a formársela (III, IX, 6)<br /> 4. Forma una regla general contraria a que repose alguna seguridad en estos momentáneos chispazos de luz que surge en la imaginación partiendo de una fingida semejanza o contigüidad (III, IX, 6)<br /> 5. Es imposible que pueda jamás actuar con un grado considerable de fuerza y constancia.</p> <p>Las ventajas de las relaciones de causa y efecto</p> <p>1. Los objetos que presenta son fijos e inalterables (III, IX, 7)<br /> 2. Las impresiones de la memoria jamás cambian en un grado considerable (II, IX, 7)<br /> 3. Cada impresión surge acompañada de una idea precisa que ocupa su lugar en la imaginación como algo sólido, real, cierto e invariable. (III, IX, 7)</p> <p>Conclusión: El pensamiento se halla siempre determinado sin ninguna elección o vacilación.</p> <p>Sobre el hábito.</p> <p>1. La contigüidad y semejanza tienen un efecto muy inferior al de la causalidad, pero tienen algún efecto y aumentan la convicción de una opinión y la vivacidad de una concepción (III, IX, 8)<br /> 2. Cuando la semejanza va unida con la causalidad fortifica nuestros razonamientos (III, IX, 13)<br /> 3. No es extraño que la falta de semejanza pueda deshacer lo que el hábito ha establecido y disminuye la fuerza de la idea (III, IX, 13)<br /> 4. El hábito, al cual atribuyo toda creencia y razonamiento puede actuar sobre el espíritu vigorizando una idea (III, IX, 16)<br /> 5. No nos debemos contentar aquí con decir que la vivacidad de la idea produce la creencia (III, IX, 17)<br /> 6. La repetición frecuente de una idea fija a ésta en la imaginación (III, IX, 17)<br /> 7. [La repetición] no puede jamás por sí misma producir la creencia (III, IX, 17)</p> <p>Conclusión: Debemos tomar en cuenta que el hábito nos puede llevar a una falsa comparación de ideas, y que es éste el efecto más grande que de él podemos concebir. Luego, es cierto que el hábito jamás puede sustituir a la comparación ni producir un acto del espíritu que corresponda naturalmente a este principio (III, IX, 17)</p> <p>Sección X: De la influencia de la creencia.</p> <p>Tesis principal: En el espíritu de los hombres se halla establecida una percepción del dolor y el placer como resorte capital y principio motor de todas sus acciones (III, X, 2)</p> <p>1. Las impresiones actúan sobre el alma siempre y en el grado más alto, pero no toda idea tiene el mismo efecto (III, X, 2)<br /> 2. El efecto, pues, de la creencia consiste en conceder a una simple idea la igualdad con las impresiones y concederle una análoga influencia sobre las pasiones (III, X, 3)<br /> 3. Donde quiera que podamos hacer que una idea se aproxime a las impresiones en fuerza y vivacidad se asemejará a ella igualmente en su influencia sobre el espíritu (III, X, 3)<br /> 4. La creencia, pues, ya que hace que una idea tenga los mismos efectos que las impresiones, debe hacer que se les asemeje en estas cualidades y no es más que una concepción más vivaz e intensa de una idea (III, X, 3)<br /> 5. Cuando un objeto capaz de afectarnos se presenta da la alarma y excita inmediatamente un grado de su pasión correspondiente, especialmente en las personas que son naturalmente propensas a esta pasión (III, X, 4)<br /> 6. Esta emoción pasa por una fácil transición a la imaginación nos hace formarnos su idea con mayor fuerza y vivacidad y nos hace asentir a ella según el sistema que precede (III, X, 4)<br /> 7. Las ideas que (se) nos presentan no yendo acompañadas de la creencia no impresionan el espíritu (III, X, 5)<br /> 8. Podemos observar que, aunque las ideas no tengan influencia ninguna sobre la voluntad y las pasiones, la verdad y la realidad son necesarias aun para hacerlas gratas a la imaginación (III, X, 6)<br /> 9. La verdad, tan necesaria como pueda parecer en todas las obras del genio, no tiene más efecto que procurar una fácil aceptación de las ideas.<br /> 10. La mezcla de la verdad y falsedad de los argumentos de los poetas trágicos muestra que la imaginación puede satisfacerse sin una creencia o seguridad absoluta (III, X, 7)<br /> 11. La creencia debe agradar a la imaginación por medio de la fuerza y vivacidad que la acompaña, ya que toda idea que posee fuerza y vivacidad encontramos que es agradable a esta facultad (III, X, 7)<br /> 12. La creencia no sólo concede vigor a la imaginación, sino que una imaginación vigorosa y fuerte es de todos los talentos el más apropiado para proporcionar la creencia y autoridad (III, X, 8)</p> <p>Tesis: El espíritu puede fácilmente distinguir entre las cualidades afectivas de la poesía y las proporcionadas por la actividad mental (III, X, 8)</p> <p>1. Cuando la imaginación adquiere, por un fermento extraordinario de la sangre y los espíritus, una vivacidad tal que desordena todas sus fuerzas y facultades, no hay posibilidad de distinguir entre verdad y falsedad (III, X, 9)<br /> 2. Toda quimera del cerebro es tan vivaz e intensa como cualquiera de las inferencias que designamos primeramente con el nombre de conclusiones relativas a los hechos y a veces tanto como las impresiones presentes de los sentidos (III, X, 9)<br /> 3. Una pasión: es sentida menos firme y sólidamente y no tiene otro efecto más que el agradable de despertar a los espíritus animales y despertar la atención (III, X, 10)<br /> 4. La diferencia de las pasiones es una prueba clara de una diferencia análoga en las ideas de las cuales las pasiones se derivan (III, X, 10)<br /> 5. Aunque la imaginación no pueda en apariencia ser muy agitada, existe siempre algo más fuerte y real en sus actividades que en los fervores de la poesía y la elocuencia (III, X, 11)<br /> 6. El vigor de la concepción que las ficciones toman de la poesía y elocuencia es una circunstancia meramente accidental estas ficciones no se hallan enlazadas con nada que sea real (III, X, 9)<br /> 7. Esta observación nos hace prestar algo, por nuestra parte, a la ficción, por decirlo así; pero produce que la idea sea sentida muy diferentemente de las persuasiones establecidas de un modo duradero y basadas en la memoria y el hábito (III, X, 11)</p> <p>Sección XI: De la probabilidad del azar</p> <p>1. En el lenguaje corriente afirmamos que muchos argumentos que parten de la causalidad exceden a la probabilidad y pueden ser admitidos como un género superior de evidencia (III, XI, 2)</p> <p>Existen 3 grados de evidencia (para tener seguridad de que sucederán hechos de los cuales no tenemos más evidencia que la que la experiencia nos da) (III, XI, 2):<br /> 1) El conocimiento: seguridad que surge de la comparación de ideas<br /> 2) Las pruebas: los argumentos que se derivan de la relación de causa y efecto y que están totalmente libres de duda e incertidumbre<br /> 3) La probabilidad: la evidencia que va acompañada con alguna incertidumbre</p> <p>2. La probabilidad puede dividirse en dos géneros: el que se funda en el azar y el que surge de las causas (III, XI, 3)<br /> 3. Como el azar no es nada real en sí mismo y, propiamente hablando, es meramente la negación de una causa, su influencia en el espíritu es contraria a la de la causalidad y le es esencial al dejar a la imaginación en plena libertad de considerar la existencia o no existencia del objeto que se considera como contingente (III, XI, 4)<br /> 4. Una causa indica el camino a nuestro pensamiento y en cierto modo le obliga a considerar determinados objetos en determinadas relaciones. Sólo el azar puede destruir esta determinación del pensamiento y dejar al espíritu en su situación originaria de indiferencia, en la que una vez cesen las causas que se oponen a ello es instantáneamente reintegrado (III, XI, 4)<br /> 5. Una indiferencia perfecta y total es esencial al a zar, y una indiferencia total no puede jamás en sí misma ser superior a otra (III, XI, 5)<br /> 6. Cuando nada limita el azar, toda noción que la fantasía más extravagante pueda formarse es de la misma categoría y no puede existir una circunstancia que conceda a una de ellas ventaja sobre las otras (III, XI, 6)<br /> 7. Podemos repetir aquí los mismos argumentos que hemos empleado el examinar la creencia que surge de las causas y podemos probar de la misma manera que un número superior de probabilidades no produce nuestro asentimiento ni por demostración ni por probabilidad (III,XI,7)<br /> 8. Donde existe un número superior de casos existe actualmente una probabilidad superior, y donde existe uno inferior es ésta inferior (III, XI, 8)</p> <p>Encontrar por qué medios un número igual o superior de probabilidades actúa sobre el espíritu y produce creencia o asentimiento</p> <p>1. (Si se presentan casos contrarios) Según que los casos contrarios disminuyan y aumente la superioridad de los otros casos, su creencia adquirirá nuevos grados de estabilidad y seguridad (III, XI, 9)<br /> 2. La vivacidad de la idea es siempre proporcional a los grados del impulso o tendencia hacia la transición, y la creencia es lo mismo que la vivacidad de la idea (III, XI, 13)</p> <p>Sección XII: De la probabilidad de las causas</p> <p>1. Lo que el vulgo llama azar no es más que una causa secreta y oculta (III, XII, 1)<br /> 2. Todas las causas se derivan del mismo origen: la asociación de ideas con la impresión presente. Como el hábito que produce la asociación surge del enlace frecuente de objetos, debe llegar a su perfección por grados y debe adquirir nueva fuerza pro cada caso que cae bajo nuestra observación (III, XII, 2)<br /> 3. Lo que hemos hallado que resulta una vez de un objeto concluimos que siempre resultará de él (III, XII, 3)</p> <p>Naturaleza y causas de la oposición (una observación que es contraria a otra y que las causas y efectos no se siguen en el mismo orden del que hemos tenido experiencia) (III, XII, 5)</p> <p>• El vulgo atribuye la incertidumbre de los sucesos a una incertidumbre análoga en las causas, que las hace no ejercer su influencia usual, aunque no hallan obstáculo ni impedimento en su actuación.<br /> • Los filósofos piensan que por lo menos es posible que la opción de los sucesos no proceda de la contingencia de las causas, sino de la operación secreta de las causas contrarias</p> <p>1. Aunque los filósofos y el vulgo puedan diferir en su explicación de la oposición de los sucesos, sus inferencias partiendo de ella son siempre del mismo género y se fundan en los mismos principios (III, XII, 6)<br /> 2. Una oposición de sucesos en el pasado puede producirnos una especie de creencia dudosa para el futuro, produciendo un hábito imperfecto y transición imperfecta de la impresión presente a la idea relacionada (III, XII, 6)<br /> 3. Cuando el enlace de dos objetos es frecuente, sin ser enteramente el espíritu, se halla inclinado a pasar de un objeto a otro, pero no con un hábito tan completo como cuando esta unión es ininterrumpida y todos los casos que encontramos son uniformes y de un mismo tipo (III, XII, 6)<br /> 4. Es evidente que cuando un objeto va acompañado de efectos contrarios juzgamos de él tan sólo por nuestra experiencia pasada y consideramos de él tan sólo por nuestra experiencia pasada y consideramos siempre como posibles los que hemos observado que se siguen de él, y como nuestra experiencia pasada regula nuestro juicio referente a la posibilidad de estos efectos, hace también esto con respecto a su probabilidad, y el efecto que ha sido el más común lo estimamos el más probable (II, XII, 8)</p> <p>Debemos considerar: 1) Las razones que nos determinan a hacer del pasado un<br /> criterio para el futuro<br /> 2) la manera como hacemos un juicio único partiendo de la oposición de los sucesos pasados</p> <p>1. Primeramente, podemos observar que el supuesto de que el futuro se asemeja al pasado no se funda en argumentos, de cualquier clase que estos sean, sino que se deriva enteramente del hábito por el que nos hallamos determinados a esperar para el futuro la misma serie de objetos a la que hemos sido acostumbrados (III, XII, 9)<br /> 2. Segundo: cuando al considerar los experimentos pasados los hallamos de una naturaleza contraria, esta determinación, aunque plena y perfecta en sí misma, no se presenta con ningún objeto estable, sino que ofrece un cierto número de imágenes discordantes en un cierto orden y proporción (III, XII, 10)<br /> 3. Para cada probabilidad existe una posibilidad opuesta. Esta posibilidad está compuesta de partes que son totalmente de la misma naturaleza que las de la probabilidad y, por consiguiente, tienen la misma influencia sobra la mente y entendimiento (III, XII, 17)<br /> 4. La creencia que acompaña a la probabilidad es un efecto compuesto que está formado por la coincidencia de varios efectos que proceden de cada parte de la probabilidad (III, XII, 17)<br /> 5. Existe una tercera especie de probabilidad que surge de la analogía, en ella tan solo la semejanza se halla afectada. Sin algún grado de semejanza es imposible que exista un razonamiento; pero como la semejanza admite muchos grados diferentes, el razonamiento se hace en relación con esto más o menos firme y cierto (III, XII, 25)</p> 
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				<title>La necesidad de las causas y algunas de sus justificaciones</title>
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				<description>Por qué una causa es siempre necesaria (T.N.H. 1.3.3) y tres diferentes justificaciones:Descartes, Locke y Malebranche (T.N.H 1.3.14)</description>
				<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 01:45:01 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>laradiego</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>379428</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III: Análisis lógico de argumentos<br /> Por qué una causa es siempre necesaria (T.N.H. 1.3.3) y tres diferentes justificaciones:Descartes, Locke y Malebranche (T.N.H. 1.3.14)<br /> Por: Lara Espinoza Diego Axell<br /> Ramírez Ballesteros Víctor Hugo</p> <p>I: Por qué una causa es siempre necesaria</p> <p>PB1. Toda idea procede de una impresión anterior que le corresponde.<br /> PB2. Todas las ideas diferentes son distinguibles y por lo tanto separables.<br /> C1. Las ideas de causa y efecto son separables (Por: PB2)<br /> C2. Se puede considerar un efecto sin una causa y no implica contradicción, es decir, una existencia sin una causa. (Por: C1, PB2)<br /> C3. No se puede demostrar la necesidad de la causa de cada nueva existencia o modificación. (Por: C2)<br /> C4. Para probarlo es necesario dar cuenta de un principio productivo que explique la posibilidad de que un objeto exista.<br /> C5. La idea de causa necesaria surge de las comparaciones de ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, pues se pueden separar y unir en la mente.<br /> C6 Es imposible demostrar una causa necesaria intuitivamente, pues solamente son ideas las que hacen a la mente considerarlas.</p> <p>1er Argumento a favor de la necesidad de las causas:<br /> P1. Se puede suponer que todo lo que existe es en un tiempo y lugar, y que son en sí mismo iguales.<br /> P2. Las causas deben ser peculiares en tiempo y espacio, sino es imposible que existan.<br /> P3. El tiempo y el espacio fijan la existencia.<br /> C7 No puede existir nada si no lo determina un tiempo y espacio.<br /> Refutación:<br /> P1. Supone el tiempo y espacio sin causa alguna.<br /> P2. Se supone intuitivamente absurda la supresión de una causa.<br /> P3. El tiempo y el espacio caen en el mismo absurdo intuitivo.<br /> C8 El absurdo de un tiempo y espacio no pueden valer como una prueba de otros casos.</p> <p>2do Argumento a favor de la necesidad de las causas:<br /> 1) Todo debe tener una causa, de lo contrario, se produciría por sí mismo.<br /> 1.1) El objeto existiría antes de haber existido, lo que es imposible.<br /> 2) Todo tiene necesariamente una causa. (Por: 1 y 1.1)<br /> Refutación:<br /> 3) El decir que algo comienza a existir sin una causa, excluye evidentemente la cosa misma que es creada.<br /> 4) Un objeto que existe absolutamente sin causa no es su propia causa. (Por: 3)</p> <p>3er Argumento a favor de la necesidad de las causas:<br /> 1) Todo lo que se produce sin causa es producido por ‘nada’, esto es, no tiene ‘nada’ por causa.<br /> 2) ‘Nada’ no es algo y no pude ser una causa.<br /> 3) Todo objeto tiene una causa real de su existencia. (Por: 1 y 2)<br /> Refutación:<br /> 4) Cuando se excluyen todas las causas de la producción de algo, se excluye también el objeto mismo y la ‘nada’ como causas de existencia.<br /> 5) Se presupone que todo tiene una causa real o tiene al objeto mismo o la ‘nada’ como causa.<br /> 5.1) Se presupone como premisa lo que se quiere concluir.<br /> 6) Este argumento no puede jamás tomare como cierto. (Por: 4-5.1)</p> <p>4to Argumento a favor de la necesidad de las causas:<br /> 1) Todo efecto debe tener una causa, porque va implicado en la idea de efecto.<br /> 1.1) Todo efecto supone necesariamente una causa, siendo efecto un término relativo del que causa es correlativo.<br /> 2) Todo tiene necesariamente una causa. (Por: 1 y 1.1)<br /> Refutación:<br /> 3) Esto sólo prueba que todo ser debe ser precedido de una causa, que se infiere de cualquier ejemplo de causalidad.<br /> 4) El ejemplo se extrapola y afirma que todo tiene necesariamente una causa, que es justo lo que está en duda.</p> <p>/.: Al no derivarse la opinión de la necesidad de las causas del conocimiento o de los razonamientos científicos, debe surgir necesariamente de la observación y experiencia.</p> <p>II: Tres diferentes justificaciones</p> <p>Descartes:<br /> 1) Al no ser la materia la productora de la eficacia, es la divinidad quien crea, impulsa, y mantiene la materia, sus cualidades y movimientos.<br /> Refutación:<br /> 1.1) Es imposible tener una idea de poder y eficacia si no se presentan casos en que este poder se perciba ejerciéndose. (Por: PB1)<br /> 1.2) No hay ideas innatas. (Por: PB1)<br /> 1.2.1) Dios, al ser una idea innata, no puede explicar la naturaleza de la idea de eficacia.<br /> 1.3) Si ninguna impresión implica una fuerza o eficacia, es imposible un principio activo tal en la divinidad. (Por: 1.2 y 1.2.1)<br /> 1.4) No se tiene una idea adecuada del poder o eficacia de un objeto, ya que en ningún lado se puede descubrir un solo caso de él.</p> <p>Locke:<br /> 2) Al encontrar por experiencia cambios, se concluye que debe existir un poder capaz de producirlos, de aquí que tengamos una idea del poder y eficacia.<br /> Respuesta:<br /> 2.1) La razón por sí no puede jamás dar lugar a una idea original. (Por: PB1)<br /> 2.2) La razón independiente de la experiencia, no puede jamás concluir que una causa productiva se requiere para todo comienzo de existencia. (Por: PB1)<br /> 2.3) La idea de eficacia debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia. (Por: PB1)<br /> 2.3.1) Se debe presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, si se pretende tener una idea precisa de eficacia.<br /> 2.3.2) Si no se puede dar esta prueba la idea es imposible e imaginaria.<br /> 2.4) Se debe hallar alguna producción natural en la que la eficacia de una causa pueda ser concebida claramente por la mente. (Por: 2.3-2.3.2)</p> <p>Malebranche:<br /> 3) La idea de eficacia proviene de atributos y cualidades (forma sustancial, forma, accidente, etc.) distintos de las propiedades conocidas de los cuerpos.<br /> Respuesta:<br /> 3.1) Es infundada la opinión de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia.<br /> 3.2) Atributos y cualidades distintos de las cualidades conocidas son absolutamente ininteligibles e inexplicables (Por: PB1)<br /> 3.3) Los atributos y cualidades ininteligibles no pueden generar idea alguna.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191811</guid>
				<title>TNH 3.3. Angeles Hidalgo, Yuriria Cuervo</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191811/tnh-3-3-angeles-hidalgo-yuriria-cuervo</link>
				<description>Sobre conexión necesaria y análisis de posturas acríticas respecto a la necesidad de la causalidad</description>
				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 18:09:57 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>yuririacg</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>376579</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>María de los Ángeles Hidalgo<br /> Yuriria Cuervo<br /> Hume, David. Tratado de la naturaleza humana. Tomo I. Gernika. México 2001.<br /> TNH. 3.3 Por qué una causa es siempre necesaria</p> <p>1. Es una máxima general en filosofía que todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia. 107.<br /> 2. Se supone que esta máxima se funda en la intuición. 107<br /> 3. Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas. Estas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y posición, ninguna de las cuales se halla implicada en la proposición de que todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de su existencia. 108.<br /> Por lo tanto, esta máxima no es intuitivamente cierta.108</p> <p>1. Todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras. p108<br /> 2. Las ideas de causa y efecto son diferentes<br /> 3. Es posible pensar que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo momento sin unir con él la idea diferente de una causa.<br /> 4. La separación actual de estos objetos es posible en tanto que no implica contradicción ni absurdo.<br /> Por lo tanto es imposible demostrar la necesidad de una causa. p.109</p> <p>1. Cuando excluimos a todas las causas debemos excluirlas realmente. Ni suponer aun nada ni el objeto mismo como causa de existencia. El asunto en cuestión es si todo debe o no tener una causa, lo cual según un razonamiento preciso no puede jamás tomarse como cierto. p.111</p> <p>1. Gente más superficial afirma que todo efecto debe tener una causa, porque esto va implicado en la idea de efecto. p. 111<br /> 2. Efecto es un término relativo del que causa es el correlativo.<br /> 3. Por 1 y 2, esto no prueba que todo deba tener una causa, más que el todo marido debe tener una esposa, pruebe que todo hombre debe estar casado.<br /> Por lo tanto, la cuestión sigue siendo saber si todo objeto que comienza a existir debe su esencia a una causa Lo cual afirmo que no es cierto ni intuitiva ni demostrativamente.</p> <p>Dado que no es por el conocimiento o por un razonamiento científico por lo que derivamos la opinión de la necesidad de la causa para cada nueva producción, dicha opinión debe necesariamente surgir de la observación y experiencia. p. 112</p> <p>TNH 3.14 De la idea de la conexión necesaria</p> <p>1. Cuando dirijo mi vista hacia dos objetos que se hayan enlazados por la relación causa efecto, percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que el objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto.<br /> 2. En ningún caso puedo ir más lejos ni es posible para mí descubrir una nueva relación.<br /> 3. La reflexión sobre varios casos, en los que hallo iguales objetos existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión, tan sólo repite los mismos objetos, y, por consiguiente no puede dar lugar a una nueva idea.<br /> 4. La repetición produce, sin embargo, una nueva impresión, pues después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar a su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto.<br /> Por lo tanto, es la impresión, o la determinación la que proporciona la idea de la necesidad.</p> <p>Respecto al principio de razón suficiente, como aquel que afirma la necesidad de una causa para todo lo que existe, Hume afirma:<br /> 1. La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original. p.208<br /> 2. La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia.</p> <p>MATERIALISMO</p> <p>1. Algunos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial, forma, materia o accidentes. p. 210<br /> 2. Los cartesianos se han opuesto a 1 diciendo que: a) la materia no se haya dotada de eficacia alguna y que es imposible que comunique por sí misma el movimiento. b) La esencia de la materia consiste en la extensión. c) Dado que la extensión no implica ningún movimiento, entonces la eficacia no puede residir en la extensión y por tanto en la materia. p. 211<br /> 3. Para Hume, sin embargo, la forma sustancial, la forma, la materia o los accidentes no son en realidad ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables. p. 210</p> <p>DEISMO</p> <p>Para refutar la tesis de la materia como causa, los deístas sostienen lo siguiente:<br /> 1. La materia es en sí misma enteramente inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar o comunicar el movimiento.<br /> 2. Estos efectos son evidentes para nuestros sentidos.<br /> 3. El poder que los produce debe residir en alguna parte<br /> Por lo tanto debe hallarse en la divinidad o el ser divino que contiene en su naturaleza toda excelencia y perfección.</p> <p>Hume refuta el deísmo como sigue:</p> <p>1. Toda idea proviene de una impresión. p. 212<br /> 2. El principio de las ideas innatas se considera falso.<br /> 3. Si lo anterior entonces, la idea de un ser divino requiere una impresión.<br /> 4. Ninguna impresión, ya sea de sensación o de reflexión, implica una fuerza o eficacia.<br /> 5. La idea de divinidad no tendría la impresión de fuerza o eficacia y no serviría entonces a los propósitos de los deístas.<br /> Por lo tanto, Hume sostiene que estos filósofos no tienen una idea adecuada del poder o la eficacia de un objeto, ya que ni en el cuerpo, ni en el espíritu, ni en las naturalezas superiores ni inferiores son capaces de descubrir un solo caso de él. No tenemos jamás la impresión que contenga un poder de eficacia, no tenemos por tanto una idea del poder.</p> <p>OCASIONALISMO</p> <p>1. Sentimos una energía o poder en nuestro propio espíritu. p. 213<br /> 2. Por haber adquirido de esta manera la idea de poder transferimos esta cualidad a la materia en la que no somos capaces de descubrirlo inmediatamente.<br /> Por lo tanto, los movimientos de nuestro cuerpo y los pensamientos y sentimientos de nuestro espíritu obedecen a la voluntad y no necesitamos buscar algo más para adquirir una idea precisa de poder o fuerza.</p> <p>Hume refuta esta tesis diciendo que:</p> <p>1. La voluntad como una causa, no posee un enlace más manifiesto con su efecto que una causa material lo tiene con su propio efecto.<br /> 2. Tan lejos nos hallamos de percibir la conexión entre un acto de volición y un movimiento del cuerpo, que se concede que ningún efecto es más inexplicable que éste.<br /> Por lo tanto, las acciones del espíritu son en este respecto lo mismo que las de la materia. Percibimos tan sólo su enlace constante, pero no podemos razonar más allá de él. Las impresiones internas no tienen una energía más aparente que los objetos externos. p. 214</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191788</guid>
				<title>TNH Sección 3.3</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191788/tnh-seccion-3-3</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 16:04:22 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>logosue</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382311</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Peña Almonte Josué Martín.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Armando Fonseca García.</p> <p>David Hume, Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del entendimiento,<br /> Parte tercera: Del conocimiento y la probabilidad,<br /> Sección tercera: Porque una causa siempre es necesaria,</p> <p>Hume</p> <p>Argumento 1:</p> <p>Premisa 1: Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas.</p> <p>Premisa 2: Dichas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y oposición, y solo esas.</p> <p>Premisa 3: Ninguna de estas relaciones se halla implicada en la proposición; ¨Todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia¨.</p> <p>Conclusión: La afirmación, ¨ Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia¨, no es intuitivamente cierta.</p> <p>Argumento 2:</p> <p>Premisa 1: Ideas diferentes son separables.</p> <p>Premisa 2: Las ideas de causa y efecto son diferentes.</p> <p>Conclusión 1: Las ideas de causa y efecto son separables.</p> <p>Conclusión 2: Por lo tanto, resulta fácil concebir que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo momento sin unir con él la idea diferente de una causa o principio productivo. Toda demostración que ha sido presentada en favor de la necesidad de la causa es falaz y sofística.</p> <p>Demostraciones en favor de la necesidad de la causa:</p> <p>Tesis de Hobbes:</p> <p>Premisa 1: Todos los puntos del espacio y del tiempo en los que podemos suponer que comienza a existir algún objeto son en sí mismos iguales,</p> <p>Conclusión: Debe existir una causa que sea peculiar a un tiempo y a un lugar y que por este medio determine y fije la existencia</p> <p>Refutación de la tesis de Hobbes:</p> <p>Es absurdo intentar demostrar la necesidad de la causa apelando al cuando y donde de la necesidad de existencia. Pues la primera cuestión ya presupone la segunda.</p> <p>Tesis de Clarke:</p> <p>Todo debe tener una causa, ya que si algo careciese de causa se produciría por sí mismo, esto es, existiría antes de haber existido, lo que es imposible.</p> <p>Refutación de la tesis de Clarke:</p> <p>El decir que algo comienza a existir sin una causa, no es afirmar que es causa de sí mismo, sino que, por el contrario, al excluir todas las causas externas se excluye a fortiori la cosa misma que es creada.</p> <p>Tesis de Locke:</p> <p>Premisa 1: Todo lo que se produce sin causa no tiene nada por causa.</p> <p>Premisa 2: ¨Nada¨ puede jamás ser una.</p> <p>Conclusión: Por consiguiente, percibimos que todo objeto tiene una causa real de su existencia.</p> <p>Refutación de la tesis de Locke:</p> <p>Cuando excluimos todas las causas debemos excluirlas realmente, sin suponer aun nada como causa de existencia.</p> <p>El punto central de la cuestión es si todo debe o no tener causa.</p> <p>Bibliografía:<br /> David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191786</guid>
				<title>TNH,  refutaciones a Locke, Malebranche y Descartes.</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191786/tnh-refutaciones-a-locke-malebranche-y-descartes</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 16:00:40 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>logosue</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382311</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Peña Almonte Josué Martín.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Armando Fonseca García.</p> <p>David Hume, Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del entendimiento,<br /> Parte tercera: Del conocimiento y la probabilidad,<br /> Sección decimo cuarta: Refutaciones a Locke, Descartes y Malebranche.</p> <p>Sobre las ideas de eficacia:</p> <p>- Locke –</p> <p>Hipótesis:</p> <p>Premisa 1: Se halla por experiencia que existen varias producciones nuevas en la materia (como las de los movimientos y variaciones de los cuerpos),</p> <p>Conclusión: De esto se concluye que debe existir en alguna parte un poder capaz de producirlas (poder y eficacia).</p> <p>Refutación:</p> <p>Premisa 1: La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original (no hay ideas innatas).</p> <p>Premisa 2: La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o causalidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia.</p> <p>Conclusión intermedia: La idea de eficacia no puede ser producida por la razón y por el contrario debe ser producida por la experiencia.</p> <p>Premisa 3: No tenemos nunca una impresión del poder de la eficacia</p> <p>Conclusión: No contamos nunca con una impresión que contenga un poder de eficacia.</p> <p>- Malebranche –</p> <p>Hipótesis:</p> <p>La fuerza y energía secreta de las causas se debe:<br /> a) La primera clase de estos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por su forma substancial.<br /> b) La segunda clase de estos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por sus accidentes o cualidades.<br /> c) La tercera clase de estos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por su materia y su forma.<br /> d) La cuarta clase de estos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por su forma y accidentes.<br /> e) La quinta clase de estos filósofos sostienen que los cuerpos actúan por virtudes y facultades diferentes de todo ello.</p> <p>Refutación:</p> <p>Premisa 1: Todas las cualidades mencionadas no son ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, son totalmente ininteligibles e inexplicables.</p> <p>Conclusión: Es por la falta de claridad que todas estas opiniones carecen de validez y evidencia.</p> <p>- Descartes –</p> <p>Hipótesis:</p> <p>Premisa 1: La esencia de la materia consiste en la extensión.</p> <p>Premisa 2: La extensión no implica ningún movimiento actual (sino exclusivamente la movilidad).</p> <p>Conclusión intermedia: La materia no tiene eficacia alguna, es enteramente inactiva.</p> <p>Conclusión intermedia 2: La energía que produce el movimiento, la fuerza y eficacia última de la naturaleza nos es desconocida y no puede residir en la extensión.</p> <p>Premisa 3: Este poder debe residir en alguna parte pues el movimiento es evidente para nuestros sentidos.</p> <p>Conclusión: El poder que los produce se halla en la divinidad. La divinidad es el primer motor del universo, por un ejercicio continuo de su omnipotencia mantiene su existencia y sucesivamente le concede todos los movimientos, configuraciones y cualidades de que está dotada.</p> <p>Refutación:</p> <p>Premisa 1: El principio de las ideas innatas es falso, el suponer una divinidad no nos ayuda a resolver la cuestión.</p> <p>Premisa 2: Al derivarse toda idea de una impresión, la idea de divinidad debe preceder del mismo origen,</p> <p>Conclusión: Dado que ninguna impresión implica una fuerza o eficacia, resulta igualmente imposible descubrir o imaginar un principio activo en la divinidad.</p> <p>Bibliografía:<br /> David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191773</guid>
				<title>Parte 3, sección 3</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191773/parte-3-seccion-3</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 15:03:16 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>faeriedevilish</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>373290</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p><strong>Hume comienza informándonos que es una máxima general en la tradición filosófica aceptar que todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia. Hume se dedicará a analizar dicha máxima, de manera que podrá conocer si es verdadera, o se puede dudar de ella. En primera instancia, sugiere un argumento por el cual probará que no es intuitivamente cierta:</strong></p> <p>Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas.<br /> Estas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y oposición.<br /> Ninguna de las anteriores se halla implicada en la proposición: ”todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia.<br /> Ya que ninguna de las relaciones se halla presente, si se quiere mantener que la proposición es intuitivamente cierta, debe demostrarse que existe otra relación además de las mencionadas<br /> (No existe tal relación)<br /> Conclusión: Esta proposición, por consiguiente, no es intuitivamente cierta.</p> <p><strong>A continuación, Hume ofrece un argumento por el cual nos muestra que dicha proposición no es intuitivamente cierta ni demostrativamente cierta:</strong></p> <p>Para demostrar la necesidad de la causa de cada nueva existencia o nueva modificación de existencia necesitamos mostrar, a la vez, la imposibilidad que existe de que algo pueda comenzar a ser sin algún principio productivo.<br /> Todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras.<br /> Las ideas de causa y efecto son evidentemente diferentes.<br /> Podemos concebir que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo sin unir con él la idea diferente de una causa o principio productivo.<br /> La separación de la idea de una causa de la de una existencia que comienza, es claramente posible para la imaginación.<br /> Conclusión: La separación actual de estos objetos es posible en tanto que no implica contradicción ni absurdo, y es, pues, incapaz de ser refutada por algún razonamiento que parta de meras ideas, sin el que es imposible demostrar la necesidad de una causa.</p> <p>**A partir de dicha demostración, Hume afirma que todas las demostraciones que han sido presentadas a favor de la necesidad de la causa son falaces y sofísticas. Frente a estas posiciones, Hume presentará tres objeciones.</p> <p>Objeción 1 (Hobbes):**</p> <p>Todos los puntos del espacio y del tiempo, en los que podemos suponer que comienza a existir algún objeto son en sí mismos iguales.<br /> A menos que no exista una causa que sea peculiar a un tiempo y a un lugar y que por este medio determine y fije la existencia, debe quedar eternamente ésta en suspenso y el objeto jamás podrá comenzar a ser por algo que fije su principio.<br /> Respuesta de Hume:</p> <p>Hume se pregunta, si es más difícil suponer que el tiempo y el lugar son fijados sin causa alguna que suponer que la existencia se halla determinada de esta manera.<br /> La primera cuestión que se nos presenta en este asunto es siempre si el objeto existirá o no; la segunda, cuándo y dónde debe comenzar a existir.<br /> Si la supresión de una causa fuera intuitivamente absurda en un caso, debe serlo también en el otro, si este absurdo no se explicase sin una prueba en un caso, la requeriría también el otro.<br /> El absurdo, pues, de un supuesto no puede constituir jamás una prueba del otro.<br /> Objeción 2 (Clarke):</p> <p>Todo debe tener una causa.<br /> Si algo careciese de causa se produciría por sí mismo.<br /> La cosa existiría antes de haber existido, lo cual es imposible.<br /> Primera respuesta de Hume al argumento 2:</p> <p>El argumento anterior supone que en nuestra negación de una causa afirmamos lo que negamos expresamente, a saber: que debe existir una causa que por consiguiente se considera que es el objeto mismo, y esto sin duda alguna es una contradicción evidente.<br /> El decir que algo es producido, o para expresarnos más propiamente, comienza a existir sin una causa, no es afirmar que es causa de sí mismo, sino que, por el contrario, al excluir todas las causas externas se excluye a fortiori la cosa misma que es creada.<br /> Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa, y cuando se afirma que el uno sigue a la otra se supone el punto en cuestión y se toma como cierto que es totalmente imposible que algo pueda comenzar a existir sin causa, y que por la exclusión de un principio productivo debemos recurrir a otro.</p> <p>Argumento 3 (Locke):</p> <p>Todo lo que se produce sin causa es producido por nada, o, en otras palabras, tiene nada por causa.<br /> Nada puede jamás ser una causa como tampoco puede ser algo o igual a dos ángulos rectos.<br /> Por la misma intuición que percibimos que nada no es igual a dos ángulos rectos o no es algo, percibimos que no puede ser jamás una causa.<br /> Por consiguiente, percibimos que todo objeto tiene una causa real de su existencia.</p> <p>Respuesta de Hume a la falacia en la cual las tres objeciones están basadas.</p> <p>Cuando excluimos todas las causas debemos excluirlas realmente y ni suponer aún nada o el objeto mismo como causa de existencia.<br /> No podemos obtener argumento alguno partiendo del absurdo de estos supuestos para probar el absurdo de la conclusión.<br /> Si todo debe tener una causa, se sigue que por la exclusión de otras causas debemos aceptar el objeto mismo o nada como causa; pero el punto central de la cuestión es si todo debe o no tener causa.<br /> Por consiguiente, según un razonamiento preciso, no puede tomarse como cierto.</p> <p><strong>Hume después refuta la idea de que todo efecto debe tener una causa, debido a que esto va implicado con la idea del efecto.</strong></p> <p>Todo efecto supone necesariamente una causa, siendo efecto un término relativo del que causa es el correlativo.<br /> Esto no prueba más que todo ser deba ser precedido por una causa que se sigue de que todo marido debe tener una mujer, que todo hombre debe estar casado.<br /> El verdadero estado de la cuestión consiste en saber si todo objeto que comienza a existir debe su existencia a una causa.<br /> Esto es lo que se afirma que no es cierto ni intuitiva ni demostrativamente.</p> <p><strong>Finalmente, Hume habiendo demostrado que ya que no es por el conocimiento o por un razonamiento científico por lo que se deriva la opinión de la necesidad de una causa, concluye que debe surgir de la observación y experiencia. La manera en que analizará dicha cuestión será a través de la respuesta de dos preguntas:</strong></p> <p>¿Por qué concluimos que tales causas particulares tenían tales efectos particulares?<br /> ¿Por qué hacemos una inferencia de los unos a los otros?</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191724</guid>
				<title>De la idea de conexión necesaria</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191724/de-la-idea-de-conexion-necesaria</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 09:04:50 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Kresnik</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>378182</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>UNAM<br /> Lógica 3<br /> Análisis de argumentos – Tratado de la naturaleza humana<br /> Gustavo Adolfo Jarquín Pérez<br /> José Alfredo Piña Fonseca<br /> Miguel Ángel González Gutiérrez<br /> Emilio Gabriel Flores Sánchez. 30627857-2<br /> Carlos Eduardo Prud’Homme Fragoso. 30653320-8</p> <p>De la idea de conexión necesaria</p> <p>Ideas iniciales<br /> Argumento 1<br /> P1) Debemos hallar alguna impresión que dé lugar a la idea de necesidad si afirmamos que la tenemos (toda idea proviene de una impresión precedente parte 1 sección1-2)<br /> P2) La necesidad se atribuye a las causas y efectos (es lo que las personas conciben)<br /> P3) Los objetos de esta relación son contiguos en el tiempo y lugar y el objeto al que llamamos causa precede al que llamamos efecto.<br /> P4) No es posible descubrir una tercera relación entre estos objetos puesto que la reflexión sobre varios casos sólo repite los mismos objetos (evidencia empírica)<br /> P5) A partir de una repetición constante de casos la mente determina por la costumbre el acompañante usual de la “causa” y empieza a considerarlo en relación con ésta (evidencia empírica)<br /> .: Es la impresión de la determinación de la costumbre la que origina la idea de necesidad.</p> <p>Argumento 2<br /> P1) La razón por si sola jamás puede dar lugar a una idea original (porque toda idea proviene de una impresión precedente, parte 1, secciones 1 y 2)<br /> P2)La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia (evidencia empírica; la razón aunque conciba lo que conciba no normaliza la experiencia, no puede saber si se necesita una “causa” para producir un “efecto en los hechos reales).<br /> P3) La razón no puede dar lugar a la idea de eficacia, debe derivarse de la experiencia por la sensación y la reflexión (se deriva de p2, pues como se dijo, la razón no puede poner “por sí sola” una “causa” a un “hecho” y además, la eficacia no es una impresión por sí misma, el nexo se genera a través de la costumbre)<br /> P4) no hay caso alguno en que la eficacia sea claramente cognoscible para el espíritu y su actuación manifiesta para nuestra conciencia y actuación (evidencia empírica)<br /> .: Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la influencia de una causa.</p> <p>DEFINICIONES DE LA CAUSA.</p> <p>P1.- Al considerar un caso único, de lo que se denomina causa y efecto, solo puede apreciarse que un objeto es precedente al otro y le es contiguo. (Parte 3, secciones 2,14).</p> <p>P2.- Aun extendiendo mi consideración a varios casos, encuentro solo que los objetos análogos se hayan situados constantemente en análogas relaciones de sucesión y contigüidad. (Parte 3, secciones 4, 14).</p> <p>P3.- Al considerar la influencia de este enlace constante, percibo que una relación tal jamás puede ser objeto del razonamiento. (Parte 3, sección 14 y premisas 1 y 2).</p> <p>P4.- Dicha relación jamás puede pude actuar sobre la mente mas que por medio de la costumbre que determina a la mente a hacer la transición de un objeto a la de su acompañante habitual. (Parte 3 secciones 9 y 14, y premisas 2 y 3).</p> <p>Conclusión.- La idea de causa y efecto, no esta en los objetos de las impresiones, si no, que aparece a causa de la costumbre.</p> <p>P1.- Podemos saber por la presente doctrina que todas las causas son del mismo género y en particular no existe fundamento para la distinción que hacemos algunas veces entre causa eficiente y causa sine qua non. (Parte 3, sección 14).</p> <p>P2.- Como nuestra idea de influencia, se deriva del enlace constante de los objetos, siempre que se observa es la causa eficiente, y cuando no se observa no puede existir causa de ningún género. (Parte 3, sección 14, reducción al absurdo).</p> <p>P3.- Por la misma razón debemos rechazar la distinción entre causa y ocasión si suponemos que significan algo esencialmente diferente la una de la otra. (Se deriva de la premisa 2).</p> <p>P4.- Si el enlace constante va implicado en lo que llamamos ocasión, es una causa real; si no, no hay relación ninguna y no puede dar lugar a ningún razonamiento o argumento. (se deriva de las premisas 2y3).</p> <p>Conclusión.- solo existe un tipo de causa, y de igual manera no hay distinción entre cusa y ocasión.</p> <p>P1.- El enlace constante de objetos, juntamente con la determinación de la mente, constituye la necesidad física. (Parte 3 sección 14).</p> <p>P2.- La supresión del enlace constante de los objetos y la determinación de la mente es lo mismo que el azar. (Parte 3 sección 14).</p> <p>P3.- Como los objetos deben no hallarse enlazados, y como la mente debe no hallarse determinada a pasar de un objeto a otro, es imposible admitir un término medio entre azar y necesidad absoluta. (Parte 3 sección 14, premisas 1 y 2).</p> <p>P4.- Debilitado este enlace y determinación no se cambia la naturaleza de la necesidad, ya que aun en la actuación de los cuerpos éstos tienen diferentes grados de constancia y fuerza sin producir especies diferentes de esta relación. (Parte 3 sección 14 observación).</p> <p>Conclusión.- No hay más que un género de necesidad y la distinción común entre necesidad moral y física carece de fundamento en la naturaleza.</p> <p>Tesis de la naturaleza de las ideas que unimos con las expresiones de poder o fuerza y de conexión necesaria.<br /> Dos objetos se hallan presentes a nosotros, uno es causa y otro es efecto, pero por su simple consideración no somos capaces de declarar que existe una conexión necesaria, porque de un caso no llegamos a la idea de conexión necesaria.<br /> Observamos varios casos en los que los mismos objetos van unidos siempre entre sí; concebimos una conexión entre ellos y realizamos una inferencia de un objeto al otro. Esta multiplicidad de casos semejantes es la que constituye la esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.<br /> Explicación en dos partes de cómo surge la idea de poder y necesidad.<br /> 1.La repetición de casos enteramente semejantes en que ciertos objetos van unidos siempre entre sí no puede dar lugar a una idea original diferente de la que se halla en un caso particular. (por el hecho de que las ideas son copias de las impresiones-parte primera, sección I, p.10- y de la experiencia de dos impresiones independientes y separables no pueden mas que surgir dos ideas igualmente independientes y separables sin ningún tipo de idea tercera de poder o conexión).<br /> Tampoco la repetición de casos por si sola tiene algún efecto para producir la idea de conexión, pero produce algo nuevo que es la fuente de la idea.<br /> Nuestras ideas no son ampliadas por la repetición más allá de lo que abarcan con la observación de un solo caso.<br /> La idea de poder es una idea nueva y original diferente de cada una de las ideas que se derivan de dos impresiones diferentes.<br /> La idea de poder o conexión que surge de la multiplicidad de casos semejantes está copiada de algún efecto de la multiplicidad. Expliquemos qué es este efecto.</p> <p>2.Varios casos que tenemos del enlace de causas y efectos semejantes son en sí mismos totalmente independientes, pues se hallan separados por el tiempo y lugar y lo que pase en casos anteriores no influye de ninguna forma en como ocurrirá en el futuro.<br /> De esta semejanza se derivan las ideas de necesidad y eficacia. La observación de esta semejanza produce una nueva impresión en el espíritu, pues sentimos una determinación a pasar de un objeto a su acompañante usual y a concebirlo de un modo más enérgico debido a esta relación.<br /> Esta determinación es el único efecto de la semejanza y es lo mismo que el poder o la influencia cuya idea se deriva de la semejanza.<br /> Entonces la necesidad es el efecto de la observación de la semejanza y es una impresión interna del espíritu, una impresión de reflexión que nos hace llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro.<br /> Concluimos entonces que la necesidad y la eficacia son cualidades de percepción y no cualidades de los objetos y son sentidas internamente por el alma y no percibidas en los cuerpos.</p> <p>Frente a esta afirmación hay dos refutaciones que son:<br /> 1 Que la influencia de las causas no está en la determinación del espíritu. No podemos suprimir el poder de las cusas y concedérselo a un ser que solo las percibe pues esto sería absurdo.<br /> Hume responde a esto diciendo:<br /> Si no tenemos realmente una idea de poder en un objeto o de una conexión necesaria real entre la causa y el efecto, tendrá poca importancia probar que un poder o influencia es necesaria en todas las actuaciones.</p> <p>2. Que las causas actúan independientemente del espíritu y continúan su actuación aunque no existiese espíritu alguno que las contemplase.<br /> Respuesta de Hume:<br /> Concede que las actividades de la naturaleza son independientes de nuestro pensamiento con sus relaciones de contigüidad y sucesión, pero afirma que por los objetos mismos no podemos descubrir un poder o conexión necesaria entre ellos sino que sacamos estas ideas de lo que sentimos interiormente al contemplarlo.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191703</guid>
				<title>Reconstrucción de sección III, y argumentos contra materialismo, ocasionalismo y deismo</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191703/reconstruccion-de-seccion-iii-y-argumentos-contra-materialis</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 05:17:13 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Aaron Preciado</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391280</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía<br /> Lógica III</p> <p>Basurto Soriano Erandi.<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Reconstrucción de la sección III (Principio de razón suficiente)</p> <p>El principio de razón suficiente es insatisfactorio.<br /> 1. Toda certidumbre surge de la comparación de ideas y del descubrimiento de relaciones que son inalterables (III,III,2).<br /> 2. Dichas relaciones son: semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y oposición (III,III,2).<br /> 3. Las anteriores relaciones pueden ser objeto de conocimiento y certidumbre (III,I,2).<br /> 4. Ninguna de las relaciones ya mencionadas se halla implicada en la proposición de que todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia (III,III,2).<br /> Conclusión:<br /> El principio de razón suficiente no es objeto de conocimiento y certidumbre<br /> (premisa implícita).</p> <p>Contrargumento 1.<br /> 1. Todos los puntos del espacio y del tiempo, en los que suponemos que comienza a existir un objeto, son en sí mismos iguales (III,III,4).<br /> 1.1. Debe existir una causa peculiar a un tiempo y un lugar que determine y fije la existencia (III,III,4).<br /> 1.2. Si no existe una causa, la existencia quedará eternamente en suspenso (III,III,4).<br /> Respuesta a contrargumento 1:<br /> 1. La primera cuestión que se presenta es si el objeto existirá o no (III,III,4).<br /> 2. La segunda, cuándo y dónde debe comenzar a existir (III,III,4).<br /> Conclusión:<br /> Es claro que no habrá respuesta satisfactoria a estos cuestionamientos (premisa implícita).</p> <p>Contrargumento 2<br /> 2. Todo debe tener una causa (III,III,5).<br /> 2.1. Si algo carece de una causa, se produce por sí mismo (III,III,5).<br /> 2.2. Ese algo existiría antes de haber existido (III,III,5)</p> <p>Respuesta a contrargumento 2:<br /> 1. Este argumento es contradictorio porque niega y afirma la cusa, por ello, toma al objeto mismo como causa Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa (III,III,5).<br /> 2. Que algo comienza a existir sin una causa no es afirmar que es causa de sí mismo Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa (III,III,5).</p> <p>Conclusión:<br /> Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa (III,III,5).</p> <p>Contrargumento 3<br /> 3. Todo lo que se produce sin causa es producido por nada (III,III,6).<br /> 3.1. Nada no puede ser jamás una causa (III,III,6).<br /> 3.2. Todo objeto tiene una causa real de su existencia (III,III,6).</p> <p>Respuesta a contrargumento 3:<br /> 1. Cuando excluimos todas las causas, debemos excluirlas realmente y no suponer una nada (III,III,7).<br /> Conclusión:<br /> No podemos obtener argumento alguno partiendo del absurdo de estos supuestos (que si no tiene causa, su causa es nada) para probar el absurdo de la conclusión (III,III,7).</p> <p>Argumentos en contra del materialismo, ocasionalismo y deísmo</p> <p>Materialismo (Locke)<br /> Existen varias producciones en la materia (III, XIV, 5)<br /> Debe existir alguna parte capaz de producirlas (III, XIV, 5)<br /> De lo anterior llegamos a la idea de poder y eficacia (III, XIV, 5)</p> <p>Argumentos contra el materialismo<br /> Argumento 1<br /> 1.- La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original (III, XIV, 5)<br /> 2.- Las ideas representan siempre objetos o impresiones (III, XIV, 6)<br /> 3- Si no podemos presentar un caso donde la eficacia sea cognoscible para la mente, entonces reconoceremos que la idea es imposible e imaginaria<br /> (III, XIV, 6)</p> <p>Argumento 2<br /> 1.- La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo conocimiento de existencia (III, XIV, 5)<br /> 2.- La razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia, esta idea debe derivarse de la experiencia (III, XIV, 6)<br /> 3.- Como toda idea proviene de una impresión, sucede lo mismo con el primer argumento en contra (Premisa implícita)</p> <p>Ocasionalismo (Malebranche)<br /> Sostienen unos que los cuerpos actúan por su forma sustancial; otros, por sus accidentes o cualidades; unos cuantos, por su materia y forma; algunos por su forma y accidentes; otros, por ciertas virtudes y facultades distintas de lo anterior.</p> <p>Argumento en contra del ocasionalismo (Malebranche)<br /> 1.- Los principios de formas sustanciales, accidentes y facultades, en realidad no constituyen ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son perfectamente ininteligibles e inexplicables. (III, XIV, 7)<br /> / Es imposible dar un solo ejemplo en el que pueda mostrarse el principio en que se encuentra la fuerza y actividad de una causa, y que los entendimientos más refinados y los más vulgares se encuentran igualmente perdidos a este respecto. (III, XIV, 7)</p> <p>Deísmo (Descartes)<br /> Algunos filósofos han concluido que la fuerza y la eficacia últimas de la naturaleza nos son totalmente desconocidas, y resulta totalmente vano que las busquemos en las cualidades conocidas de la materia(III,XIV,8)<br /> Según los cartesianos, la esencia de la materia consiste en la extensión, y ello no implica movimiento en acto, sino sólo movilidad o capacidad de ser movida, concluyen que la energía productora del movimiento no puede encontrarse en la extensión (III,XIV,8)<br /> La materia es de suyo completamente inactiva y privada de todo poder con el que producir movimiento. Los efectos que se manifiestan en nuestros sentidos deben estar en la divinidad (III,XIV,9)</p> <p>Argumento en contra del Deísmo<br /> 1.- Si toda idea tiene que derivarse de una impresión, la idea de una divinidad procede del mismo origen (III,XIV,10).<br /> 2.- No hay impresión de sensación o reflexión que implique fuerza ni eficacia alguna (III,XIV,10)<br /> /:. Resulta imposible descubrir o imaginar tal principio activo en la divinidad ((III,XIV,10).</p> 
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				<title>Argumentos que refuta David Hume seccion XIV del libro 3 del TNH</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191696/argumentos-que-refuta-david-hume-seccion-xiv-del-libro-3-del</link>
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				<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 03:29:38 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Iris Porras</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>371704</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Iris Celeste Porras Martínez<br /> Leobardo Castro Maldonado</p> <p><strong>Parte 3 de la necesidad de la causa</strong><br /> Sección 3 Porque una causa es necesaria. Argumentos Introductorios (premisas)<br /> 1. Según los filósofos todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia<br /> 2. Esta máxima mediante la idea de conocimiento no descubre nada nuevo ,hallaremos que su naturaleza es extraña a esta especie de convicción<br /> 3. :.1, 2 .Toda certidumbre surge de la de comparación de ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas.<br /> 4. Pues estas relaciones son semejanza, relaciones de cantidad y número, grados de una cualidad y oposición, estas no implican que su existencia tiene una causa.<br /> 5. Jamás podemos demostrar la necesidad de la causa de una nueva existencia sin mostrar la imposibilidad que existe de que algo pueda comenzar a ser sin algún principio productivo.<br /> 6. La separación de la idea de una causa de la existencia que comienza es claramente posible por la imaginación.<br /> *Argumentos de los filósofos Para probar la necesidad de una causa<br /> A-Primer Argumento.<br /> 1. Admiten que los puntos del espacio y del tiempo en los que se puede suponer que comienza a existir algún objeto son iguales y a menos que no exista una causa que sea peculiar a un tiempo y a un lugar y que determine la existencia , debe quedar eternamente está en suspenso y el objeto jamás podrá comenzar a ser por algo que fije su principio<br /> 2. Es difícil suponer que el tiempo y el lugar son fijados sin causa alguna que suponer que la existencia se halla determinada en la proposición 1.<br /> 3. Si la supresión de una causa fuera intuitivamente absurda en un caso, debe serlo también en el otro.<br /> 4. : .1, 2 ,3 El absurdo no puede constituir jamás una prueba del otro, ya que deben ser o no admitidos por el mismo razonamiento.<br /> B-Segundo Argumento.<br /> 1. Todo debe tener una causa, pues si algo careciese de causa se produciría por sí mismo, existiría antes de haber sido.<br /> 2. 1 , es erróneo ,pues supone que en nuestra negación de una causa afirmamos lo que negamos ,que debe existir una causa que se considera que es el objeto mismo y esto es una contradicción.<br /> 3. Cuando decimos que algo comienza sin causa, al excluir todas las causas externas, se excluye la cosa que es creada.<br /> 4. :.1,2 ,3Un objeto que existe sin una causa no es su propia causa, cuando se afirma que el uno sigue a la otra se supone y se toma como cierto que es totalmente imposible pueda existir sin causa y que por la exclusión de un principio productivo debemos recurrir a otro.<br /> C-Tercer argumento<br /> 1. Todo lo que se produce sin causa, no tiene nada por causa.<br /> 2. Nada puede jamás ser una causa como tampoco puede ser algo.<br /> 3. Pues percibimos que nada no es igual a dos ángulos rectos, por lo que no puede ser una causa.<br /> 4. 1,2,3 Percibimos que todo objeto tiene una causa real de su existencia.</p> <p>:. Los argumentos B y C de los filósofos se encuentran en una falacia.<br /> • Pues cuado excluimos todas las causas debemos excluirlas realmente y ni suponer aun nada o el objeto como causa de existencia.<br /> Tesis de Hume</p> <p>1. Si todo tiene una causa se sigue que por otras causas debemos aceptar el objeto mismo.<br /> 2. La búsqueda de si algo tiene causa según un razonamiento preciso, no puede jamás tomarse como cierto.</p> <p>3. Los que afirman que todo efecto debe tener una causa, porque esto va implicado en la idea del efecto, un término que está relacionado con el de la causa.</p> <p>4. :. 3 no prueba que todo deba ser precedido por una causa como que todo hombre debe estar casado.</p> <p>5. Debemos buscar si todo objeto que comienza a existir debe su existencia a una causa ,pero esto Hume afirma que no es cierto ni intuitivamente ,ni demostrativamente.</p> <p>6. :. 1, 2, 3,4,5-No es por un conocimiento científico por lo que derivamos la idea de la necesidad de la causa para cada nueva producción, dicha opinión debe surgir de la observación y la experiencia.</p> <p>7. El inferir que las causas tengan efectos o viceversas quizás también se halle en la experiencia como principio.</p> <p><strong>ARgumentos que Refuta David Hume Parte XIV</strong><br /> 1. Las ideas representan siempre objetos o impresiones y por el contrario son necesarios los objetos para darnos las impresiones.<br /> 2. Debemos representar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente y su actuación manifiesta por nuestra conciencia o sensación<br /> Argumento del Materialismo que le corresponde a John Locke “La idea de conexión necesaria proviene de las cualidades de la materia” (premisas).<br /> • Algunas tesis mantienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial, por sus accidentes y cualidades, otros por las formas y la materia, por su forma y accidentes<br /> 1. Constituyen una decidida sospecha que ninguna de ellas tiene solidez o evidencia y que el supuesto de una eficacia, alguna de las cualidades conocidas de la materia carecen de fundamento<br /> 2. Estos principios o formas sustancia accidentes y facultades no son en realidad propiedades conocidas de los cuerpos sino que son ininteligibles e inexplicables<br /> 1 y 2 se sigue: Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares están perplejos en este particular.<br /> • Pues esto ha llevado a explicar que la fuerza o eficacia de la naturaleza nos es totalmente desconocida y es imposible que comunique por sí misma el movimiento.<br /> Argumento de deísmo Descartes. “La idea de eficacia procede de un ser divino” (premisas).<br /> 1. La materia dicen es en sí misma inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, o por el cual pueda comunicar el movimiento<br /> 2. Un ejercicio continuo de el omnipotente mantiene su existencia y sucesivamente cede los movimientos y configuración y cualidades de los que está dotada la materia</p> <p>Argumentos que refutan esta tesis.<br /> 1. Hemos establecidos que las ideas se derivan de impresiones<br /> 2. La idea de poder y eficacia no pueden ser descubiertos recurriendo a la idea de la divinidad a quien consideran como el único ser activo en el universo y como la causa de la alteración de la materia<br /> • 1 y 2 se sigue: Pues la idea de una divinidad no puede servir para explicar la idea de influencia, si toda idea se deriva de una impresión ya sea de sensación o reflexión e implica una fuerza o eficacia<br /> • En la materia es imposible que pueda derivarse un principio de eficacia porque es imposible descubrir o imaginar un principio activo.</p> <p>Argumento del ocasionalismo de Malebranche.“La idea de eficacia proviene de la energía o de las segundas causas”<br /> • No tenemos jamás una impresión que contenga un poder de eficacia no tenemos jamás un idea de del poder<br /> 1. Han afirmado que sentimos una energía o poder en nuestra propia mente y que po haber adquirido de esta manera la idea de poder trasferimos esta cualidad a la materia<br /> 2. Los movimientos de nuestro cuerpo, los pensamientos y sentimientos de nuestra mente dicen adquirir una idea precisa de fuerza o poder<br /> 3. La voluntad como una causa no posee un enlace en su efecto que una causa material la tiene como su propio efecto</p> <p>Argumentos que refutan esta tesis<br /> 2, 3 se sigue: La conexión entre un acto de efecto es más inexplicable que esta partiendo de poderes y esencia del pensamiento y materia<br /> • Tampoco es el dominio de la voluntad pues las acciones de la mente son en este respecto los mismos que la materia.<br /> • Un principio cierto de que las ideas generales o abstractas no son más que ideas individuales consideradas de un cierto modo y que al reflexionar sobre un objeto es tan imposible excluir nuestro pensamiento todos los grados posibles de cualidad y cantidad<br /> • Para alcanzar una idea de poder debemos ser capaces de concebir alguna especie en particular y como el poder no puede subsistir por sí solo, sino que es un atributo de alguna existencia.</p> <p>Conclusión de que la idea de extensión no proviene de una divinidad ni de la energía<br /> • Cuando hablamos de algún ser ,ya sea de una naturaleza superior o inferior como dotado de con un poder o fuerza propio para un efecto ,cuando hablamos de conexión necesaria entre dos objetos y suponemos que esta depende de una influencia de energía que están dotados algunos objetos ,no tenemos realmente en todas estas expresiones tan adecuadas ningún sentido claro.<br /> • Si hay dos objetos que se hallan presentes ante nosotros de los cuales uno es la causa del otro es claro que jamás percibiremos el lazó por el cual están unidos<br /> • Observamos varios casos en los que lo mismos objetos van unidos siempre entre sí, inmediatamente concebimos una conexión entre ellos, y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191515</guid>
				<title>TNH 1.3.14, Tesis y respuestas</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191515/tnh-1-3-14-tesis-y-respuestas</link>
				<description></description>
				<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 04:06:44 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Irving Herrera</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391619</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Daniel Luna<br /> Humberto Ramos<br /> Ingrid Villalobos<br /> Irving Herrera García<br /> Ricardo Hernández<br /> Tezkoatl Pérez</p> <p>Teoría Cartesiana</p> <p>Es un intento de filosófico de determinar qué:</p> <p>1. La fuerza y la eficacia últimas de la naturaleza no son totalmente desconocidas.</p> <p>2.Resulta en vano buscar dichas cualidades, en las propiedades de la materia.</p> <p>Premisas Teoría Cartesiana</p> <p>1.La materia no posee eficiencia.</p> <p>2.Le es imposible a la materia efectuar por sí misma el movimiento o producir ninguno de los efectos que se atribuyan.</p> <p>3.El único atributo de la materia es la extensión, y ello no implica movimiento en acto, solo movilidad o capacidad para ser movida.</p> <p>Conclusión Previa: La energía productora del movimiento no puede encontrarse en la extensión, i.e., la energía productora de movimiento no puede estar en la materia.</p> <p>Por lo tanto: el poder que produce el movimiento debe estar en algún sitio, esto es en la DIVINIDAD.</p> <p>1.Es la divinidad por lo tanto el primer motor del universo</p> <p>2.Es la divinidad quien conserva la existencia del universo</p> <p>Por lo tanto es la divinidad quien le confiere a la materia todos los movimientos, configuraciones y cualidades que posee.</p> <p>Refutación de Hume</p> <p>Recordando que:<br /> 1.Toda idea deriva de una impresión.</p> <p>2.Una idea de poder y eficacia necesita de una impresión previa de poder y eficacia.</p> <p>Conclusión previa:<br /> 1.No se puede apelar a una deidad como primer motor porque se necesita de una impresión de ella que lo demuestre como tal.</p> <p>2.No hay impresión de la deidad ni de la eficacia y el poder.</p> <p>Conclusión:<br /> No hay una idea precisa de poder y eficacia.</p> <p>Teoría Berkeleyana</p> <p>Esta teoría se propone explicar el origen de la idea de energía, fuerza o eficiencia.</p> <p>Premisas:<br /> 1.Basta con darnos cuenta del sentimiento de energía o poder en nuestras mentes para adquirir dicha idea.</p> <p>2.Nos es posible transferir la idea de energía, fuerza o eficiencia a la materia aun cuando somos incapaces de encontrarla inmediatamente en ella.</p> <p>Conclusión:<br /> Para percatarnos de la idea, basta con entender que los movimientos de nuestro cuerpo, pensamientos y emociones obedecen a nuestra voluntad.</p> <p>Refutación de Hume:</p> <p>1.Si la voluntad es considerada como la causa de la idea, su conexión con sus efectos no es más visible que la que cualquier otra causa tiene con su efecto.</p> <p>2.El dominio que la voluntad tiene sobre nuestra mente no es inteligible</p> <p>3.El efecto es separado de la causa y no puede ser previsto sin la experiencia de su conjunción constante.</p> <p>4.El poder que tenemos sobre nuestra mente es limitado y no más allá de éste perdemos todo dominio sobre ella.</p> <p>5.Las acciones de la mente son iguales que las de la materia.</p> <p>6.Percibimos tan sólo su conjunción constante, siéndonos imposible razonar más allá.</p> <p>7.En ninguna impresión interna aparece una energía mayor de la que tienen los objetos externos.</p> <p>Conclusión:<br /> Por tanto, no es posible alcanzar una idea de fuerza consultando nuestra propia mente.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191458</guid>
				<title>Causa &amp; Conexión necesaria</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191458/causa-conexion-necesaria</link>
				<description>Por qué una causa es siempre necesaria &amp; De la idea de la conexión necesaria</description>
				<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 22:17:56 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>aedmundo</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382157</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Integrantes del equipo:<br /> Becerril Chimal Elba Andrea.<br /> Maya Vázquez Karen Guayoltzin.<br /> Cervantes Espino Ahmed-Edmundo.</p> <p><strong>Por qué una causa es siempre necesaria.</strong></p> <p>Premisa 1:<br /> “Es una máxima general en filosofía que todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia. Esto se admite como cierto en todos los razonamientos sin que se dé o se pida una prueba, se supone que se funda en la intuición.”<br /> Premisa 2:<br /> “Toda certidumbre surge de la comparación de las ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas. Estas relaciones son: semejanza, relación de cantidad y número, grados de cualidad y oposición, ninguna de las cuales se halla implicada en la proposición de que todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia.”<br /> Conclusión:<br /> “Esta proposición, por consiguiente, no es intuitivamente cierta.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Jamás podemos demostrar la necesidad de la causa de cada nueva existencia o nueva modificación de existencia sin mostrar a la vez la imposibilidad que existe de que algo pueda comenzar a ser sin algún principio productivo, y si la última proposición no puede ser probada no debemos desesperar de llegar a ser capaces de probar la primera.”<br /> Premisa 2:<br /> “Podemos convencernos de que la última proposición es totalmente incapaz de una prueba demostrativa considerando que todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras, y que, como las ideas de causa y efecto son evidentemente diferentes nos será fácil concebir que un objeto no exista en un momento y exista en el próximo momento sin unir con él la idea diferente de una causa o principio productivo.”<br /> Conclusión.<br /> “La separación de la idea de una causa de la de una existencia que comienza es claramente posible para la imaginación y, por consecuencia, la separación actual de estos objetos es posible en tanto que no implica contradicción ni absurdo, y es, pues, incapaz de ser refutada por algún razonamiento que parta de meras ideas, sin el que es imposible demostrar la necesidad de una causa.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Todo debe tener una causa, pues si algo careciese de causa se produciría por sí mismo, es decir, existiría antes de haber existido, lo que es imposible.”<br /> Premisa 2.<br /> “El decir que algo es producido o comienza a existir sin una causa, no es afirmar que es causa de sí mismo, sino que, por el contrario, al excluir todas las causas externas se excluye a fortiori la cosa misma que es creada.”<br /> Conclusión.<br /> “Un objeto que existe absolutamente sin causa no es ciertamente su propia causa, y cuando se afirma que el uno sigue a la otra se supone el punto en cuestión y se toma como cierto que es totalmente imposible que algo pueda comenzar a existir sin una causa, y que por la exclusión de un principio productivo debemos recurrir a otro.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Todo lo que se produce sin causa es producido por nada, o, en otras palabras, no tiene nada por causa pero nada puede jamás ser una causa.”<br /> Premisa 2.<br /> “Cuando excluimos todas las causas debemos excluirlas realmente y ni suponer aún nada o el objeto mismo como causa de existencia.”<br /> Conclusión.<br /> “Si todo debe tener una causa, se sigue que por la exclusión de otras causas debemos aceptar el objeto mismo o nada como causa; pero el punto central de la cuestión es si todo debe o no tener causa, lo que, por consiguiente, según un razonamiento preciso, no puede jamás tomarse como cierto. El verdadero estado de la cuestión consiste en saber si todo objeto que comienza a existir debe su existencia a una causa, y esto es lo que yo afirmo que no es cierto ni intuitiva ni demostrativamente, y espero haberlo probado bastante por el razonamiento anterior.”</p> <p><strong>De la idea de la conexión necesaria.</strong></p> <p><em>Locke.</em><br /> Premisa1:<br /> “Creo que la explicación más general y más popular de esta materia, es decir, que hallando por experiencia que existen varias producciones nuevas en la materia, como las de los movimiento y variaciones de los cuerpos.”<br /> Premisa 2:<br /> “Debe existir en alguna parte un poder capaz de producirlas.”<br /> Conclusión.<br /> “Llegamos, por último, mediante este razonamiento, a la idea del poder y eficacia.”</p> <p><em>Hume.</em><br /> Premisa1:<br /> “Sin embargo, para convencerse de que esta explicación es más popular que filosófica no necesitamos más que reflexionar sobre dos principios muy claros: primero, que la razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original.”<br /> Premisa 2:<br /> “Segundo, que la razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia.”<br /> Conclusión.<br /> “Ya que la razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia, ésta idea debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de ésta eficacia que constituyen sus pasos hacia el espíritu por los canales comunes de la sensación o reflexión.”</p> <p><em>Malebranche.</em><br /> Premisa1:<br /> “Hay algunas que mantienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial; otros, que por sus accidentes o cualidades; muchos, que por su materia y forma; algunos, que por su forma y accidentes, y otros que por ciertas virtudes y facultades diferentes de todo ello.”<br /> Premisa 2:<br /> “Podemos suponer que esta cuestión es absurda especialmente en una cuestión como ésta, que debe ser objeto del más simple entendimiento sino lo es de los sentidos.”<br /> Conclusión.<br /> “Podemos concluir que es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los vulgares se hallan igualmente perplejos en éste particular.”</p> <p><em>Descartes.</em><br /> Premisa1:<br /> “Los cartesianos, habiendo establecido como un principio que conocemos perfectamente la esencia de la materia, han inferido muy naturalmente que no se haya dotada de eficacia alguna y que es posible que comunique por sí misma el movimiento o produzca los efectos que le atribuimos.”<br /> Premisa 2:<br /> “Como la esencia de la materia consiste en la extensión y como la extensión no implica ningún movimiento actual, sino sólo la movilidad, concluyen que la energía que produce el movimiento no puede residir en la extensión.”<br /> Premisa 3:<br /> “La materia, dicen, es en sí misma enteramente inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar o comunicar el movimiento: pero como estos efectos son evidentes para nuestros sentidos y como el poder que los produce debe residir en laguna parte, debe hallarse en la divinidad o el ser divino que contiene en su naturaleza toda excelencia y perfección.”<br /> Conclusión.<br /> “Es, por consiguiente, la divinidad el primer motor del universo y no sólo el primer creador de la materia y quien concedió su primer impulso, sino también que por un ejercicio continuo de su omnipotencia mantiene su existencia y sucesivamente le concede todos los movimientos, configuraciones y cualidades de que está dotada.”</p> <p><em>Hume.</em><br /> Premisa1:<br /> “Hemos establecido como principio que todas las ideas se derivan de las impresiones o de algunas percepciones precedentes, es imposible que podamos tener una idea de poder y eficacia más que si algunos casos pueden presentarse en que éste poder se perciba ejerciéndose.”<br /> Premisa 2:<br /> “Sin embargo, considerándose falso el principio de las ideas innatas, se sigue que el supuesto de una divinidad no puede servirnos de ayuda al explicar la idea de la influencia que buscamos en vano en todos los objetos que se representan a nuestros sentidos o de que somos conscientes internamente en nuestros espíritus.”<br /> Conclusión.<br /> “Pues sí toda idea se deriva de la impresión, la idea de la divinidad procede del mismo origen, y sin ninguna impresión, ya sea de sensación o reflexión, implica una fuerza o eficacia, es igualmente imposible descubrir o imaginar un principio activo tal en la divinidad.”</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191429</guid>
				<title>ANÁLISIS DE LA SECCIÓN XIV DE LA TERCERA PARTE  DEL TNH</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191429/analisis-de-la-seccion-xiv-de-la-tercera-parte-del-tnh</link>
				<description>LÓGICA 3
FERNANDO LUÉVANO
ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA  
ANDRES MARQUINA</description>
				<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 19:05:53 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>LÓGICA 3<br /> FERNANDO LUÉVANO<br /> ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA<br /> ANDRES MARQUINA</p> <p>ANÁLISIS DE LA SECCIÓN XIV DE LA TERCERA PARTE DEL TNH<br /> SOBRE LA IDEA DE LA CONEXIÓN NECESARIA</p> <p>1er argumento: La idea de necesidad es proporcionada por impresiones.<br /> P1. Como no tenemos ninguna idea que no se derive de impresiones, debemos hallar alguna impresión que dé lugar a la idea de la necesidad si afirmamos que tenemos realmente tal idea. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P2. Considerando en qué objeto se supone comúnmente que reside la necesidad, y hallando que se atribuye siempre a las causas y efectos, dirijo mi vista a dos objetos que se supone están enlazados por esta relación y los examino en todas las situaciones de que son susceptibles. Inmediatamente percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que el objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P3. En ningún caso puedo ir más lejos ni es posible para mí descubrir una tercera relación entre estos objetos, y, por consiguiente, amplío mi consideración hasta que comprenda varios casos en los que hallo iguales objetos existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P4. La reflexión sobre varios casos tan sólo repite los mismos objetos, y, por consiguiente, no puede dar lugar a una nueva idea. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P5. Sin embargo, basándonos en una investigación ulterior, hallo que la repetición no es en cada caso particular la misma…después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar a su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto. (THM I, III, XIV, 1)<br /> C. Es la impresión, pues, o la determinación la que me proporciona la idea de la necesidad. (THM I, III, XIV, 1)</p> <p>2do argumento: Error de las ideas de poder y eficacia<br /> P1.1. La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original. (THM I, III, XIV, 5)<br /> P1.2. La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia. (THM I, III, XIV, 5)<br /> C1. Debo inferir tan sólo de ellas que ya que la razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia, esta idea debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia que constituyen sus pasos hacia el espíritu por los canales comunes de la sensación o reflexión. (THM I, III, XIV, 6)</p> <p>P2.1. En esta investigación nos sentimos muy poco animados, dada la prodigiosa diversidad que se halla en las opiniones de os filósofos que han pretendido explicar la fuerza y energía secreta de las causas. (THM I, III, XIV, 7)<br /> P2.2. Todas estas opiniones, a su vez, se hallan mezcladas y variadas de mil modos diferentes y constituyen una decidida sospecha de que ninguna de ellas tiene solidez o evidencia y que el supuesto de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia carece en absoluto de fundamento. (THM I, III, XIV, 7)<br /> P2.3. Esta sospecha debe aumentar cuando consideremos que estos principios o formas sustanciales, accidentes y facultades no son en realidad ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables. (THM I, III, XIV, 7)<br /> C2. Podemos concluir que es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares se hallan igualmente perplejos en este particular. (THM I, III, XIV, 7)</p> <p>Objeción primera<br /> P1 Se considera falso el principio de las ideas innatas. (THM I, III, XIV, 10)<br /> P2 Se sigue que el supuesto de una divinidad no puede servirnos de ayuda al explicar la idea de la influencia que buscamos en vano en todos los objetos que se representan a nuestros sentidos o de que somos consientes internamente en nuestros espíritus. (THM I, III, XIV, 10)<br /> C. Si toda idea se deriva de la impresión, la idea de la divinidad procede del mismo origen, y si ninguna impresión, ya sea de sensación o reflexión, implica una fuerza o eficacia, es igualmente imposible descubrir o imaginar un principio activo tal en la divinidad. (THM I, III, XIV, 10)</p> <p>Objeción segunda<br /> P1. Si realmente tenemos una idea del poder, podemos atribuir el poder a una cualidad desconocida. (THM I, III, XIV, 11)<br /> P2. Como es imposible que la idea pueda derivarse de una cualidad tal y como no existe nada en las cualidades conocidas que pueda producirlo. (THM I, III, XIV, 11)<br /> C. Se sigue que nos engañamos a nosotros mismos cuando imaginamos que poseemos una idea de este género en la forma en que comúnmente se entiende. (THM I, III, XIV, 11)</p> <p>Objeción tercera<br /> P1. Tenemos un dominio sobre nuestro espíritu hasta un cierto grado; pero más allá de éste perdemos la autoridad sobre él, y es evidentemente imposible determinar límites precisos de su autoridad cuando no consultamos a la experiencia. (THM I, III, XIV, 12)<br /> P2. Las acciones del espíritu son en este respecto lo mismo que las de la materia. Percibimos tan sólo su enlace constante, pero no podemos razonar más allá de él. (THM I, III, XIV, 12)<br /> C. Por consiguiente, ya que los filósofos confiesan que la materia actúa por una fuerza desconocida, podemos esperar en vano lograr una idea de fuerza consultando a nuestros espíritus. (THM I, III, XIV, 12)</p> <p>3er argumento: Sobre el poder y la eficacia<br /> P1. Si poseemos, pues, una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie particular de él. (THM I, III, XIV, 13)<br /> P2. Como el poder no puede subsistir por sí solo, sino que es siempre considerado como un atributo de algún ser o existencia, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y de considerar ese ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado. (THM I, III, XIV, 13)<br /> P3. Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que debe ser seguido o precedido de otro. (THM I, III, XIV, 13)<br /> C. Esta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado, y siendo imposible una idea general sin una representación individual, cuando la última es imposible no puede existir jamás la primera. (THM I, III, XIV, 13)</p> <p>4to argumento: Idea de necesidad<br /> P1. Es evidente, en primer lugar, que la repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable. (THM I, III, XIV, 17)<br /> P2. Se concederá fácilmente que los varios casos que tenemos del enlace de causas y efectos semejantes son en sí mismos totalmente independientes. (THM I, III, XIV, 18)<br /> P3. Sin embargo, de esta semejanza se derivan las ideas de necesidad, poder e influencia. (THM I, III, XIV, 19)<br /> P4. La observación de esta semejanza produce una nueva impresión en el espíritu, que es su modelo real, pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación del espíritu a pasar de un objeto a su acompañante usual y a concebirlo de un modo más enérgico debió a esta relación. (THM I, III, XIV, 20)<br /> P5. Esta determinación es el único efecto de la semejanza y, por consiguiente, debe ser lo mismo que el poder o influencia, cuya idea se deriva de la semejanza. Los varios casos de enlaces semejantes nos llevan a la noción de poder y necesidad. (THM I, III, XIV, 20)<br /> C. La conexión necesaria entre causas y efectos es el fundamento de nuestra inferencia de los unos a los otros. La fundamentación de nuestra inferencia es la transición que surge de la unión habitual. Ambas son, por consiguiente, lo mismo. (THM I, III, XIV, 21)</p> <p>Resumen de la argumentación<br /> P1. La idea de la necesidad surge de alguna impresión. (THM I, III, XIV, 22)<br /> P2. No existe impresión alguna proporcionada por nuestros sentidos que pueda dar lugar a esta idea. (THM I, III, XIV, 22)<br /> P3. No existe ninguna impresión interna que tenga alguna relación con el presente problema más que la inclinación que la costumbre produce a pasar de un objeto a la idea de su acompañante usual. (THM I, III, XIV, 22)<br /> C1. Esto, por consiguiente, es la esencia de la necesidad. (THM I, III, XIV, 22)<br /> C2. La necesidad es algo que existe en el espíritu, no en los objetos, y no es posible para nosotros formarnos la idea más remota de ella si consideramos como una cualidad de los cuerpos. O no tenemos idea alguna de la necesidad o la necesidad no es más que la determinación del pensamiento a pasar de las causas a los efectos y de los efectos a las causas, según su unión, que conocemos por experiencia. (THM I, III, XIV, 22)</p> <p>Deconstrucción de Argumentos: 1.3.14: De la idea de conexión necesaria<br /> De la argumentación anterior, debemos añadir unos corolarios finales para evitar errores y prejuicios:<br /> Primer Corolario [TNH, 1.3.14&#160;32]: Todas las causas son del mismo tipo, no existen diferencias entre causas eficientes, formales y materiales.<br /> 1. Ya que en nuestra argumentación de la eficiencia dijimos que ésta proviene de la conjunción constante de dos objetos<br /> 2. y si ésta es observable existe causación, si no, entonces no hay ningún tipo de causa.<br /> Segundo Corolario [TNH, 1.3.14&#160;33]: La misma argumentación nos llevará a concluir que existe un solo tipo de necesidad, y la diferencia entre física y moral no existe en la naturaleza. Como ya se dijo,<br /> 1. es la conjunción constante y la determinación de la mente lo que constituye la necesidad [TNH,1.3.14&#160;22].<br /> 2. O hay necesidad absoluta o hay azar.<br /> 3. No puede haber una necesidad intermedia, sería imposible para la mente hacerse una idea de una necesidad no absoluta.<br /> Tercer Corolario [TNH, 1.3.14&#160;35] La necesidad de una causa para cada principio de existencia no esta fundada en argumentos demostrativos o intuitivos.<br /> 1. Si tomamos las definiciones del 31, una causa es un objeto que está puesto en relación de prioridad y contigüidad con otro y que todos los objetos que se asemejen al primero estarán puestos en la misma relación con respecto a aquellos objetos que se asemejen al segundo y, una causa es un objeto precedente y contiguo con otro, unido en la imaginación de tal manera que la idea de uno determina a la mente a formar la idea del otro, y la impresión de uno forma una idea más vívida del segundo[es decir, una creencia] sólo se pude seguir que las causas son inferidas através de la experiencia y la observación.</p> <p>Cuarto Corolario [TNH, 1.3.14&#160;36] No tenemos ninguna razón para creer que no hay un objeto acerca del cual no nos podamos formar una idea. Pues<br /> 1. nuestros razonamientos acerca de la experiencia provienen de la causación,<br /> 2. y éstos también provienen, como ya se argumentó, de la experiencia de objetos conjuntos,<br /> 3. entonces, la misma experiencia nos debe dar noción de estos objetos.</p> 
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				<title>ANÁLISIS DE LA SECCIÓN XIV DE LA TERCERA PARTE  DEL TNH</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191424/analisis-de-la-seccion-xiv-de-la-tercera-parte-del-tnh</link>
				<description>LÓGICA 3
FERNANDO LUÉVANO
ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA  
ANDRES MARQUINA</description>
				<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 18:23:02 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>ANÁLISIS DE LA SECCIÓN XIV DE LA TERCERA PARTE DEL TNH<br /> SOBRE LA IDEA DE LA CONEXIÓN NECESARIA</p> <p>1er argumento: La idea de necesidad es proporcionada por impresiones.<br /> P1. Como no tenemos ninguna idea que no se derive de impresiones, debemos hallar alguna impresión que dé lugar a la idea de la necesidad si afirmamos que tenemos realmente tal idea. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P2. Considerando en qué objeto se supone comúnmente que reside la necesidad, y hallando que se atribuye siempre a las causas y efectos, dirijo mi vista a dos objetos que se supone están enlazados por esta relación y los examino en todas las situaciones de que son susceptibles. Inmediatamente percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que el objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P3. En ningún caso puedo ir más lejos ni es posible para mí descubrir una tercera relación entre estos objetos, y, por consiguiente, amplío mi consideración hasta que comprenda varios casos en los que hallo iguales objetos existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P4. La reflexión sobre varios casos tan sólo repite los mismos objetos, y, por consiguiente, no puede dar lugar a una nueva idea. (THM I, III, XIV, 1)<br /> P5. Sin embargo, basándonos en una investigación ulterior, hallo que la repetición no es en cada caso particular la misma…después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar a su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto. (THM I, III, XIV, 1)<br /> C. Es la impresión, pues, o la determinación la que me proporciona la idea de la necesidad. (THM I, III, XIV, 1)</p> <p>2do argumento: Error de las ideas de poder y eficacia<br /> P1.1. La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original. (THM I, III, XIV, 5)<br /> P1.2. La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de existencia. (THM I, III, XIV, 5)<br /> C1. Debo inferir tan sólo de ellas que ya que la razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia, esta idea debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia que constituyen sus pasos hacia el espíritu por los canales comunes de la sensación o reflexión. (THM I, III, XIV, 6)</p> <p>P2.1. En esta investigación nos sentimos muy poco animados, dada la prodigiosa diversidad que se halla en las opiniones de os filósofos que han pretendido explicar la fuerza y energía secreta de las causas. (THM I, III, XIV, 7)<br /> P2.2. Todas estas opiniones, a su vez, se hallan mezcladas y variadas de mil modos diferentes y constituyen una decidida sospecha de que ninguna de ellas tiene solidez o evidencia y que el supuesto de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia carece en absoluto de fundamento. (THM I, III, XIV, 7)<br /> P2.3. Esta sospecha debe aumentar cuando consideremos que estos principios o formas sustanciales, accidentes y facultades no son en realidad ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables. (THM I, III, XIV, 7)<br /> C2. Podemos concluir que es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares se hallan igualmente perplejos en este particular. (THM I, III, XIV, 7)</p> <p>Objeción primera<br /> P1 Se considera falso el principio de las ideas innatas. (THM I, III, XIV, 10)<br /> P2 Se sigue que el supuesto de una divinidad no puede servirnos de ayuda al explicar la idea de la influencia que buscamos en vano en todos los objetos que se representan a nuestros sentidos o de que somos consientes internamente en nuestros espíritus. (THM I, III, XIV, 10)<br /> C. Si toda idea se deriva de la impresión, la idea de la divinidad procede del mismo origen, y si ninguna impresión, ya sea de sensación o reflexión, implica una fuerza o eficacia, es igualmente imposible descubrir o imaginar un principio activo tal en la divinidad. (THM I, III, XIV, 10)</p> <p>Objeción segunda<br /> P1. Si realmente tenemos una idea del poder, podemos atribuir el poder a una cualidad desconocida. (THM I, III, XIV, 11)<br /> P2. Como es imposible que la idea pueda derivarse de una cualidad tal y como no existe nada en las cualidades conocidas que pueda producirlo. (THM I, III, XIV, 11)<br /> C. Se sigue que nos engañamos a nosotros mismos cuando imaginamos que poseemos una idea de este género en la forma en que comúnmente se entiende. (THM I, III, XIV, 11)</p> <p>Objeción tercera<br /> P1. Tenemos un dominio sobre nuestro espíritu hasta un cierto grado; pero más allá de éste perdemos la autoridad sobre él, y es evidentemente imposible determinar límites precisos de su autoridad cuando no consultamos a la experiencia. (THM I, III, XIV, 12)<br /> P2. Las acciones del espíritu son en este respecto lo mismo que las de la materia. Percibimos tan sólo su enlace constante, pero no podemos razonar más allá de él. (THM I, III, XIV, 12)<br /> C. Por consiguiente, ya que los filósofos confiesan que la materia actúa por una fuerza desconocida, podemos esperar en vano lograr una idea de fuerza consultando a nuestros espíritus. (THM I, III, XIV, 12)</p> <p>3er argumento: Sobre el poder y la eficacia<br /> P1. Si poseemos, pues, una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie particular de él. (THM I, III, XIV, 13)<br /> P2. Como el poder no puede subsistir por sí solo, sino que es siempre considerado como un atributo de algún ser o existencia, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y de considerar ese ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado. (THM I, III, XIV, 13)<br /> P3. Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que debe ser seguido o precedido de otro. (THM I, III, XIV, 13)<br /> C. Esta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado, y siendo imposible una idea general sin una representación individual, cuando la última es imposible no puede existir jamás la primera. (THM I, III, XIV, 13)</p> <p>4to argumento: Idea de necesidad<br /> P1. Es evidente, en primer lugar, que la repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable. (THM I, III, XIV, 17)<br /> P2. Se concederá fácilmente que los varios casos que tenemos del enlace de causas y efectos semejantes son en sí mismos totalmente independientes. (THM I, III, XIV, 18)<br /> P3. Sin embargo, de esta semejanza se derivan las ideas de necesidad, poder e influencia. (THM I, III, XIV, 19)<br /> P4. La observación de esta semejanza produce una nueva impresión en el espíritu, que es su modelo real, pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación del espíritu a pasar de un objeto a su acompañante usual y a concebirlo de un modo más enérgico debió a esta relación. (THM I, III, XIV, 20)<br /> P5. Esta determinación es el único efecto de la semejanza y, por consiguiente, debe ser lo mismo que el poder o influencia, cuya idea se deriva de la semejanza. Los varios casos de enlaces semejantes nos llevan a la noción de poder y necesidad. (THM I, III, XIV, 20)<br /> C. La conexión necesaria entre causas y efectos es el fundamento de nuestra inferencia de los unos a los otros. La fundamentación de nuestra inferencia es la transición que surge de la unión habitual. Ambas son, por consiguiente, lo mismo. (THM I, III, XIV, 21)</p> <p>Resumen de la argumentación<br /> P1. La idea de la necesidad surge de alguna impresión. (THM I, III, XIV, 22)<br /> P2. No existe impresión alguna proporcionada por nuestros sentidos que pueda dar lugar a esta idea. (THM I, III, XIV, 22)<br /> P3. No existe ninguna impresión interna que tenga alguna relación con el presente problema más que la inclinación que la costumbre produce a pasar de un objeto a la idea de su acompañante usual. (THM I, III, XIV, 22)<br /> C1. Esto, por consiguiente, es la esencia de la necesidad. (THM I, III, XIV, 22)<br /> C2. La necesidad es algo que existe en el espíritu, no en los objetos, y no es posible para nosotros formarnos la idea más remota de ella si consideramos como una cualidad de los cuerpos. O no tenemos idea alguna de la necesidad o la necesidad no es más que la determinación del pensamiento a pasar de las causas a los efectos y de los efectos a las causas, según su unión, que conocemos por experiencia. (THM I, III, XIV, 22)</p> <p>Deconstrucción de Argumentos: 1.3.14: De la idea de conexión necesaria<br /> De la argumentación anterior, debemos añadir unos corolarios finales para evitar errores y prejuicios:<br /> Primer Corolario [TNH, 1.3.14&#160;32]: Todas las causas son del mismo tipo, no existen diferencias entre causas eficientes, formales y materiales.<br /> 1. Ya que en nuestra argumentación de la eficiencia dijimos que ésta proviene de la conjunción constante de dos objetos<br /> 2. y si ésta es observable existe causación, si no, entonces no hay ningún tipo de causa.<br /> Segundo Corolario [TNH, 1.3.14&#160;33]: La misma argumentación nos llevará a concluir que existe un solo tipo de necesidad, y la diferencia entre física y moral no existe en la naturaleza. Como ya se dijo,<br /> 1. es la conjunción constante y la determinación de la mente lo que constituye la necesidad [TNH,1.3.14&#160;22].<br /> 2. O hay necesidad absoluta o hay azar.<br /> 3. No puede haber una necesidad intermedia, sería imposible para la mente hacerse una idea de una necesidad no absoluta.<br /> Tercer Corolario [TNH, 1.3.14&#160;35] La necesidad de una causa para cada principio de existencia no esta fundada en argumentos demostrativos o intuitivos.<br /> 1. Si tomamos las definiciones del 31, una causa es un objeto que está puesto en relación de prioridad y contigüidad con otro y que todos los objetos que se asemejen al primero estarán puestos en la misma relación con respecto a aquellos objetos que se asemejen al segundo y, una causa es un objeto precedente y contiguo con otro, unido en la imaginación de tal manera que la idea de uno determina a la mente a formar la idea del otro, y la impresión de uno forma una idea más vívida del segundo[es decir, una creencia] sólo se pude seguir que las causas son inferidas através de la experiencia y la observación.</p> <p>Cuarto Corolario [TNH, 1.3.14&#160;36] No tenemos ninguna razón para creer que no hay un objeto acerca del cual no nos podamos formar una idea. Pues<br /> 1. nuestros razonamientos acerca de la experiencia provienen de la causación,<br /> 2. y éstos también provienen, como ya se argumentó, de la experiencia de objetos conjuntos,<br /> 3. entonces, la misma experiencia nos debe dar noción de estos objetos.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191317</guid>
				<title>tesis sobre la eficacia</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-191317/tesis-sobre-la-eficacia</link>
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				<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 00:03:29 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>gabriel flores</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>393495</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>UNAM<br /> Gabriel Flores Sánchez<br /> Miguel Ángel<br /> Gustavo<br /> Carlos Prud.</p> <p>Tres tesis sobre la eficacia<br /> 1. Tesis materialista<br /> La eficacia y el poder se hallan en la materia y depende de los movimientos y variaciones de los cuerpos. Estos actúan por su forma substancial, por sus accidentes, cualidades, materia o forma.<br /> Respuesta de Hume:<br /> Estos principios o formas substanciales, accidentes y facultades no son en realidad ninguna de las propiedades conocidas de los cuerpos, son ininteligibles e inexplicables. Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa.</p> <p>2. Tesis deísta<br /> El poder o eficacia no se encuentra en los cuerpos. Existen filósofos que aceptan que esta eficacia no reside en las cualidades de la materia pues dicen conocer su esencia que es la extensión. La extensión no se halla dotada de eficacia y es imposible que comunique el movimiento y que produzca los efectos que comúnmente le atribuimos. La materia por si misma es inactiva, carece de poder, pero los efectos de movimiento son evidentes, entonces ese poder debe hallarse en alguna otra parte fuera de la materia. Así llegan a decir estos filósofos que el poder se halla en la divinidad.<br /> Respuesta de Hume:<br /> Todas las ideas se derivan de impresiones ( tesis propuesta en la primera parte,sección I, p.10).<br /> Tenemos la idea de eficacia o poder. Entonces debemos tener una impresión de poder o eficacia.<br /> No tenemeos una impresión de poder. Entonces no podemos tener realmente una idea de eficacia.<br /> Los cartesianos aceptan que no tenemos una impresión de poder pero aceptan que sí tenemos la idea de poder. Por lo tanto están recurriendo a la tesis de la ideas innatas.<br /> Al aceptar la tesis de que no puede haber ideas sin impresiones se niega totalmente la tesis de las ideas innatas.<br /> En cuanto al supuesto de la divinidad Hume dice lo siguiente:<br /> Adjudicamos la eficacia a la divinidad, pero como ninguna impresión nos ha dado la idea de eficacia, entonces tampoco podemos imaginar un principio como la eficacia en la divinidad puesto que no tenemos la idea de eficacia.</p> <p>3.Tesis ocasionalista<br /> Hay algunos que mantienen que la eficacia de las causas segundas y atribuyen un poder y energía derivados, pero reales a la materia.<br /> Respuesta de Hume:<br /> No existe nada en las cualidades de la materia que genere la idea de eficacia, la causa de poder nos es desconocida, por lo tanto nos engañamos cuando decimos poseer una idea de poder pues realmente no la tenemos.<br /> Esta tesis ocasionalista se puede refutar de dos maneras, con la refutación al materialismo si es el caso de que se apele al poder de las causas segundas, y con la respuesta al deísmo si es el caso de que se apele a la causa primera.</p> <p>4. Existe una cuarta tesis de la eficacia que dice que sentimos la energía o poder en nosotros mismos y de ahí adquirimos la idea de eficacia que en nosotros la relacionamos con los actos volitivos y los movimientos del cuerpo..Así, transferimos esta cualidad a la materia.<br /> Respuesta de Hume:<br /> No percibimos la conexión entre un acto de volición y un movimiento del cuerpo. Solo percibimos la voluntad y después un movimiento. Las acciones en el espíritu son en ese respecto lo mismo que pasa con los cuerpos que hay en movimiento en la naturaleza, captamos un objeto enlazado constantemente con otro, pero nunca percibimos la conexión entre estos dos. Entonces, tampoco consultando a nuestros espíritus podemos hallar la impresión de eficacia y por lo tanto tampoco podemos derivar de ahí su idea.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-190845</guid>
				<title>Secc. III y XIV. parte 3</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-190845/secc-iii-y-xiv-parte-3</link>
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				<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 04:58:47 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ilse</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>384616</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>JENIFER ARAUZ PEÑA<br /> MARA ITZEL FLORES MEDINA<br /> ILSE PAOLA GONZÁLEZ RESÉNDIZ<br /> NATIVIDAD MAYA PADILLA<br /> ANDREA OLIVARES DÍAZ<br /> FERNANDA ALEJANDRA RODRÍGUEZ GARCÍA</p> <p>Tratado de la naturaleza humana<br /> Libro primero: del Entendimiento<br /> Parte tercerea: del conocimiento y la probabilidad<br /> Sección III: Por qué una causa es siempre necesaria</p> <p>Máxima por intuición:<br /> • Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia</p> <p>Contraargumento de Hume:</p> <p>• Toda certidumbre surge de la comparación de ideas y del descubrimiento de las relaciones que son inalterables, en tanto que las ideas continúan las mismas.<br /> • Ninguna de estas relaciones se halla implicada en las relaciones en la proposición de que todo lo que tiene un comienzo tiene también una causa de existencia<br /> Por lo tanto:<br /> • La idea de la necesidad de la causa no es intuitivamente cierta</p> <p>→ Argumento que prueba al mismo tiempo que ésta idea no es ni intuitiva ni demostrativamente cierta.</p> <p>• Jamás podemos demostrar la necesidad de la causa de cada nueva existencia o nueva modificación de existencia sin mostrar a la vez la imposibilidad que existe de que algo pueda comenzar a ser sin algún principio productivo.<br /> • Y si la última proposición no puede ser probada debemos desesperar de llegar a ser capaces de probar la primera.<br /> • Todas las ideas diferentes pueden separarse las unas de las otras, y que, como las ideas de causa y efecto son evidentemente diferentes, no será fácil concebir que un objeto no exista en un momento sin unir con él la idea diferente de una causa o principio productivo.<br /> Por lo tanto:<br /> • La última proposición es totalmente incapaz de una prueba demostrativa<br /> • Toda demostración que se presenta en favor de la necesidad de la causa es falaz y sofistica.</p> <p>→ Argumento de Hobbes:<br /> • Todos los puntos del espacio y el tiempo en los que podemos suponer que comienza a existir algún objeto son en sí mismos iguales.<br /> • A menos de que no exista una causa que sea peculiar a un tiempo y a un lugar y que por este medio determine y fije la existencia, debe quedar eternamente ésta en suspenso y el objeto jamás podrá comenzar a ser por algo que fije su principio.</p> <p>Objeción de Hume<br /> • (A) la primera cuestión que se nos presenta es este asunto es siempre si el objeto existirá o no.<br /> • (B) la segunda cuestión, cuándo y dónde desde comenzar a existir.</p> <p>• Si la intuición de una causa fuera intuitivamente absurda en el caso A, debe serlo también en el caso B. Y si este absurdo no se explicase sin una prueba en A, lo requeriría también en B.</p> <p>Sin embargo:<br /> • Es absurdo, pues de un supuesto no se puede jamás construir una prueba del otro, ya que ambas se hallan en el mismo plano y deben ser o no admitidos por el mismo razonamiento.</p> <p>→ Argumento de Clarke<br /> • Todo debe tener una causa, pues si algo careciese de causa, se producirá por sí misma, es decir, existiría antes de haber existido, lo cual es imposible.<br /> Objeción de Hume:<br /> • Este razonamiento es claramente erróneo, ya que el decir que algo es producido, o que comience a existir sin una causa, no es afirmar que es causa de sí mismo, sino que por el contrario, al excluir todas las causas externas se excluye a fortiori la cosa misma que es creada.</p> <p>→ Argumento de Locke:<br /> • Todo lo que se produce sin causa es producido por nada.</p> <p>Objeción de Hume:<br /> • Nada no es algo. Por consiguiente percibimos que todo objeto tiene una causa real de su existencia.</p> <p>→ Argumento 4<br /> • Todo efecto debe tener una causa, porque esto va implicado en la idea de efecto. Siendo el efecto un término relativo del que causa es correlativo.<br /> Objeción de Hume:<br /> • Esto sólo prueba que todo debe ser precedido por una causa.</p> <p>Conclusión final<br /> • No es cierto ni intuitiva ni demostrativamente que todo objeto que comienza a existir deba su existencia a una causa.<br /> • Ya que no es por el conocimiento o por un razonamiento científico por lo que derivamos la opinión de la necesidad de una causa para cada nueva producción, dicha opinión debe necesariamente surgir de la observación y experiencia.</p> <p>Sección XIV: De La idea de la conexión necesaria.</p> <p>→ Argumento vulgar (especulativo)<br /> • Los términos de eficacia, influencia, poder, fuerza, necesidad, conexión y cualidad productiva, son casi sinónimos.<br /> Por lo tanto:<br /> • Es absurdo emplear alguno de ellos para definir a los restantes.</p> <p>Por lo tanto:<br /> • No podemos buscar las ideas de poder y eficacia en estas definiciones sino que debemos buscarlas en la impresiones.</p> <p>→ Argumento de Locke<br /> • Por experiencia hallamos que existen varias producciones nuevas en la materia (movimientos y variaciones de los cuerpos).<br /> Por lo tanto:<br /> • Debe existir un poder capaz de producirlas, es así como llegamos a la idea del poder y eficacia.<br /> Contraargumento de Hume:<br /> • La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original.<br /> • La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de la existencia.<br /> Por lo tanto:<br /> • Esta idea debe derivarse de la experiencia, ya que, si pretendemos que tenemos una idea precisa de eficacia, debemos presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, y su actuación manifiesta para nuestra conciencia y sensación.</p> <p>→ Argumento de Malebranche<br /> • Hay algunas opiniones que mantienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial, otros, que por sus accidentes o cualidades; muchos, que por su materia y forma; algunos, que por su forma y accidentes, y otros, que por ciertas virtudes y facultades diferentes de todo ello.<br /> Contraargumento de Hume:<br /> • Ninguna de estas opiniones, tienen solidez o evidencia, el supuesto de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia carece en absoluto de fundamento.<br /> • En realidad estos principios no son propiedades conocidas de los cuerpos, sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables.</p> <p>→ Argumento cartesiano:<br /> • Conocemos perfectamente la esencia de la materia que consiste en la extensión<br /> • La extensión no implica ningún movimiento actual sino solo movilidad.</p> <p>Por lo tanto:<br /> • La energía que produce el movimiento no puede residir en la extensión.<br /> • La materia es en sí misma enteramente inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar o comunicar el movimiento. Sin embargo estos efectos son evidentes para nuestros sentidos y como el poder que los produce debe hallarse en alguna parte, debe hallarse en la divinidad.</p> <p>Conclusión<br /> • La divinidad es el primer motor del universo, el primer creador del universo y quien le concedió su primer impulso; por su omnipotencia mantiene su existencia y sucesivamente le concede todos los movimientos, configuraciones y cualidades de que está dotada.</p> <p>Objeción de Hume:<br /> • Todas las ideas se derivan de impresiones<br /> • Los cartesianos basándose sobre su principio de las ideas innatas, han recurrido al espíritu supremo como el único ser activo en el universo y como la causa inmediata de toda alteración en la materia<br /> Por lo tanto:<br /> • Este principio es falso.</p> <p>→ Argumento de Hume:<br /> • Las ideas abstractas son ideas individuales consideradas de un cierto modo y al reflexionar sobre un objeto es imposible excluir de nuestro pensamiento todos los grados de cantidad y cualidad.<br /> • Si poseemos una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie de él, y como el poder no puede subsistir por sí solo, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado.<br /> • Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que deber ser seguido o precedido de otro.</p> <p>Por lo tanto:<br /> Esta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado.</p> <p>• Supongamos que dos objetos se hallan presentes a nosotros (uno es la causa y el otro el efecto).<br /> • Por la simple consideración de uno de estos dos objetos jamás percibimos el lazo por que están unidos o somos capaces de declarar que existe una conexión entre ellos.<br /> Por lo tanto:<br /> No es partiendo de un caso particular como legamos a la idea de causa y efecto, de una conexión necesaria de poder, de fuerza, de energía y de influencia.</p> <p>• Ahora supongamos que observamos varios casos en los que los mismos objetos van unidos siempre entre sí.<br /> • Inmediatamente concebimos una conexión entre ellos y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.<br /> Por lo tanto:<br /> • Esta multiplicidad de casos semejantes, constituye la verdadera esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.<br /> Sin embargo:<br /> • La repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable.<br /> Por lo tanto:<br /> Casos semejantes son el primer origen de nuestra idea de poder o necesidad, al mismo tiempo que no tienen influjo por su semejanza los unos sobre los otros o sobre un objeto externo. Debemos, por consiguiente buscar el origen de esta idea en otra parte.</p> <p>• La observación de esta semejanza de casos produce una nueva impresión en la mente, que es su modelo real, pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación en el espíritu al pasar de un objeto a su acompañante y a concebirlo de un modo más enérgico debido a esta relación.<br /> • Esta determinación es el único efecto de la semejanza.<br /> Por lo tanto:<br /> Deber ser lo mismo que el poder o influencia cuya idea se deriva de la semejanza. Los mismos casos de enlaces semejantes nos llevan a la noción de poder y necesidad.<br /> Es decir:<br /> La necesidad es el efecto de la observación, de casos en sí mismo distintos pero con enlaces semejantes, y no es más que una impresión interna de la mente o una determinación para llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro.<br /> Es una impresión interna o de reflexión porque no hay ninguna impresión proporcionada por los sentidos que pueda dar lugar a esta idea.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-190537</guid>
				<title>De la idea de conexion necesaria</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-190537/de-la-idea-de-conexion-necesaria</link>
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				<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 03:13:38 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>David Zepeda</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>375934</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Alumnos: Martinez Cepeda Julia<br /> Zepeda López Samuel David<br /> 1. No tenemos ninguna idea que no se derive de una impresión<br /> 2. Debe haber alguna impresión que dé lugar a la idea de necesidad<br /> 3. La necesidad se atribuye siempre a las causas y efectos<br /> 4. La repetición produce una nueva impresión y una idea<br /> 5. Después de una repetición frecuente ante la aparición de uno de los objetos, el espíritu se halla determinado por la costumbre a considerar a su acompañante usual<br /> Sub-conclusión: Es la impresión a la determinación la que me proporciona la idea de necesidad<br /> 6. Los términos eficacia, influencia, poder, fuerza, necesidad, conexión y cualidad productiva son casi sinónimos<br /> 7. Es absurdo emplear alguno para definir los restantes<br /> Sub-conclusión: Debemos buscar las ideas en las impresiones de las que se derivan originalmente<br /> 8. La razón por si sola jamás puede dar lugar a una idea original<br /> 9. La razón, como distinta de la experiencia, jamás puede hacernos concluir que una causa se requiere para todo comienzo de existencia<br /> 10. La razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia<br /> 11. La idea de eficacia debe derivarse de la experiencia<br /> Sub-conclusión: Si pretendemos que tenemos una idea precisa de eficacia, debemos presentar algún caso en el que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente y su actuación manifiesta para nuestra conciencia o sensación.<br /> *Argumento cartesiano:<br /> 12. Conocemos perfectamente la esencia de la materia<br /> 13. La esencia de la materia no se halla dotada de eficacia alguna y es imposible que comunique por sí misma el movimiento<br /> 14. La esencia de la materia consiste en la extensión<br /> 15. La extensión no implica ningún movimiento actual sino sólo la movilidad<br /> Sub-conclusión: La energía que produce el movimiento no puede residir en la extensión<br /> 16. La materia en sí misma es enteramente inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, continuar o comunicar el movimiento<br /> 17. Los efectos (movimiento) son evidentes para nuestros sentidos<br /> 18. Entonces el poder que los produce debe residir en alguna parte<br /> Sub-conclusión: Es la divinidad el primer motor del universo y mantiene también su existencia y le concede todos los movimientos, configuraciones y cualidades</p> <p>*Contra-argumento:<br /> 19. El principio de las ideas innatas es falso<br /> 20. Toda idea se deriva de la impresión<br /> 21. La idea de la divinidad debe derivarse de una impresión<br /> 22. Ninguna impresión implica una fuerza o eficacia<br /> Sub-conclusión: Es imposible descubrir o imaginar un principio activo en la divinidad</p> <p>*Argumentos de los que mantienen la eficacia de las causas segundas<br /> 23. Se atribuye un poder y energía derivados, pero reales, a la materia<br /> *Contra-argumento:<br /> 24. Es imposible que la idea del poder pueda derivarse de una cualidad desconocida<br /> 25. No existe nada en las cualidades conocidas que pueda producir esa idea<br /> 26. Todas las ideas se derivan de las impresiones<br /> 27. No tenemos jamás una impresión que contenga un poder de eficacia<br /> Sub-conclusión: No tenemos jamás una idea de poder</p> <p>*Argumento (***)<br /> 24. Sentimos una energía o poder en nuestro espíritu<br /> 25. Los movimientos de nuestro cuerpo, los pensamientos y los sentimientos obedecen a nuestra voluntad<br /> 26. Por lo anterior adquirimos una idea precisa de fuerza y poder<br /> Sub-conclusión: Al sentir eso podemos transferir esta cualidad a la materia</p> <p>Contra-argumento:<br /> 27. Se estima la voluntad como una causa<br /> 28. La voluntad no posee un enlace más manifiesto con su efecto que el de una causa material<br /> 29. No es el dominio de la voluntad sobre nuestro espíritu más inteligible<br /> 30. Tenemos un dominio sobre nuestro espíritu hasta cierto grado después, es imposible establecer límites, cuando no consultamos a la experiencia<br /> 31. Las acciones del espíritu son iguales a las de la materia<br /> 32. Se acepta que la materia actúa por una fuerza desconocida<br /> Sub-conclusión: Es en vano esperar una idea de fuerza consultando a el espíritu</p> <p>33. Las ideas generales o abstractas no son más que ideas individuales consideradas de un cierto modo<br /> 34. Al reflexionar sobre un objeto es imposible excluir de nuestro pensamiento todos los grados particulares de cualidad y cantidad<br /> 35. Si poseemos una idea de poder debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y de considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real mediante la que resulta de su actuación un efecto determinado<br /> 36. La verdadera manera de concebir lo anterior es poder concebir clara y particularmente en enlace entre causa y efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que debe ser seguido o precedido por otro<br /> 37. El espíritu humano no puede formarse una idea tal de dos objetos de modo que conciba un enlace entre ellos o comprenda el poder por el que están unidos<br /> Sub-conclusión: No podemos concebir jamás de un modo claro cómo un poder particular puede residir de una manera posible en un objeto particular</p> <p>Sub- conclusión: Cuando hablamos de un ser, ya sea de naturaleza superior o inferior, como dotado con un poder o fuerza, propio para un efecto; cuando hablamos de una conexión necesaria entre objetos y suponemos que esta conexión depende de una influencia o energía de que están dotados algunos de estos objetos, no tenemos realmente en todas estas expresiones ningún sentido claro</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189952</guid>
				<title>TNH 1.3.14</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189952/tnh-1-3-14</link>
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				<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 07:17:07 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Irving Herrera</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391619</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Daniel Luna<br /> Humberto Ramos<br /> Ingrid Villalobos<br /> Irving Herrera García<br /> Ricardo Hernández<br /> Tezkoatl Perez</p> <p>La tesis que Hume defiende en la sección XIV de la parte III, es que, dado que no tenemos idea alguna que no se derive de una impresión, si afirmamos tener realmente una idea de necesidad debemos encontrar alguna impresión originaria de esta idea. Generalmente se supena la necesidad en los objetos que tienen que ver con nuestras impresiones de causa y efecto, que son contiguos en tiempo y lugar. Hume muestra que cuando la mente ve un objeto, se ve determinada por costumbre a atender a su acompañante habitual. Así, al haber observado numerosas suceciones de eventos “A luego B”, al observar un evento A, la mente, por costumbre, espera un evento B.</p> <p>La eficacia y el poder de las causas provocan la conexión entre el efecto y la casua, dando la idea de conexión necesaria, así, el problema constante es el de encontrar la verdadera razón de la conexión. La eficiencia, acción, poder, fuerza, energía, necesidad, conexión, y cualidad productiva son aproximadamente sinónimos, por lo que es absurdo emplear uno de ellos para definir los demás, es decir que cualquiera de estos términos a la eficacia de la conexión. Hume concluye que debe haber en alguna parte un poder capaz de producir dicha conexión; con lo que, mediante este razonamiento, acabamos por llegar a la idea de poder y eficacia.</p> <p>Hay dos puntos que debemos atender antes de adentrarnos en los argumentos a favor de la tesis de la conexión necesaria. Primero, que la razón no puede nunca engendrar por sí sola una idea original; y, segundo, que la razón, en cuanto distinta de la experiencia, no podrá nunca llevarnos a concluir que para cada comienzo de existencia sea absolutamente necesaria una causa o cualidad productiva. La razón no puede originar nunca la idea de eficacia, esa idea deberá derivarse de la experiencia.</p> <p>Las ideas siempre representan a sus objetos o impresiones, así que es necesario que para que una idea se origine, exista algún objeto. Así, el argumento de las ideas innatas queda totalmente refutado.</p> <p>Muchos de los filósofos anteriores a Hume han tratado de explicar la energía secreta de las causas. Sostienen que los cuerpo actúan por su forma sustancial; otros por sus accidentes o cualidades, por su materia y forma, forma y accidentes, pero ninguno de ellos tiene consistencia ni evidencia alguna. Por eso concluye que es imposible dar un solo ejemplo en que pueda mostrarse el principio en que se encuentra la fuerza y actividad de una causa, y que los entendimientos más refinados y más vulgares se encuentran igualmente perdidos a este respecto.</p> <p>Teoría Cartesiana</p> <p>La materia es totalmente inactiva y privada de todo poder con el que producir, continuar o comunicar movimiento. Es por lo tanto la Divinidad es el primer motor del universo, y quien no sólo ha creado en un principio la materia y dado el impulso original, sino también conserva la existencia gracias a su omnipotencia. Los cartesianos siguieron recurriendo a una teoría de ideas innatas.</p> <p>Principios acerca de la conexión necesaria</p> <p>Resulta imposible que tengamos idea alguna de poder y eficiencia a menos que puedan mostrarse algunos ejemplos en que este poder se perciba ejerciéndose por sí mismo. La suposición de una divinidad no puede servirnos de ayuda alguna para dar razón de esa idea de actividad (conexión).</p> <p>Si toda idea tiene que derivarse de una impresión, la idea de una divinidad procede del mismo origen; y si no hay una impresión de sensación o reflexión que implique la fuerza ni eficacia alguna, resulta igualmente imposible descubrir o imaginar siquiera un tal principio activo en la divinidad.</p> <p>La misma conclusión se sigue necesariamente de la hipótesis de quienes sostienen la eficiencia de las causas segundas y atribuyen a la materia un poder y energía derivados, sí, pero reales. Esta energía no reside en ninguna de las cualidades conocidas de la materia.</p> <p>Teoría Berkeleyana</p> <p>Esta teoría dice que podemos adquirir la idea de poder o energía en nuestra propia mente y transferimos esa cualidad a la materia cuando no podemos descubrirla inmediatamente. Esto porque los movimientos de nuestro cuerpo, pensamientos y emociones obedecen a nuestra voluntad, por lo que no es necesario más para adquirir una noción de fuerza o poder.</p> <p>Refutación de Hume:</p> <p>Siguiendo el principio básico de que toda idea deriva de una impresión, Hume responderá:</p> <p>I</p> <p>1.Si la voluntad es la causa, su conexión con sus efectos no es más visible que la que cualquier otra causa tiene con su efecto.</p> <p>2.El dominio que la voluntad tiene sobre nuestra mente no es inteligible</p> <p>3.El efecto es separado de la causa y no puede ser previsto sin la experiencia de su conjunción constante.</p> <p>4.El poder que tenemos sobre nuestra mente es limitado y no puede ir más allá de éste.</p> <p>5.Por tanto, no es posible alcanzar una idea de fuerza consultando nuestra propia mente.</p> <p>II</p> <p>Siguiendo los principios de las ideas generales: 1) Las ideas abstractas son ideas individuales y 2) al reflexionar sobre un objeto, es imposible excluir de nuestro pensamiento los grados particulares de cantidad y cualidad, así como excluirlos de la naturaleza real de las cosas.</p> <p>1.Si poseemos una idea de poder en general, podremos concebir especies particulares de esa idea y como el poder es considerado atributo de un ser o existencia, es posible situar ese poder en un ser particular.</p> <p>2.El verdadero modo de concebir un poder particular en un cuerpo particular, es concibiendo distinta la conexión entre causa y efecto y poder decidir que el uno debe ser seguido por el otro.</p> <p>3. Sin una idea individual no puede haber una idea general</p> <p>4.La mente humana no puede hacerse una idea de dos objetos, tanto concebir una conexión cualquiera entre ellos como comprender ese poder o eficacia que los une.</p> <p>5.Por tanto, hablar de un ser que posee un poder o fuerza proporcionada a un efecto, y cuando decimos que hay conexión necesaria entre objetos que depende de esa eficacia, no tenemos significado preciso alguno y no tenemos ideas claras y determinadas.</p> <p>Hume dará su propia explicación basándose entonces, en la costumbre, que se da por una multiplicidad de casos semejantes experimentados.</p> <p>1.La repetición de casos similares no puede por sí sola, engendrar una idea original distinta de la de un caso particular (pues toda idea está copiada de una impresión)</p> <p>2.La idea de poder es nueva y original, no suerte de un solo casi ni de la repetición de varios.</p> <p>3.Si la repetición ni describe ni produce nada nuevo, puede multiplicar nuestras ideas, pero no ir más allá de lo que éstas ya eran.</p> <p>4.Por tanto, toda ampliación surgida de la multiplicidad de casos similares está copiada de algunos efectos de la multiplicidad, y será entendida si entendemos esos efectos.</p> <p>Sin embargo, Hume se da cuenta de que hay que buscar en otro lado el origen de la idea de poder, pues no hay una producción de ideas nuevas, pero no puede descartarse tampoco porque parece ser que la semejanza produce en la mente una nueva impresión. Al analizar dicha semejanza entre los casos, la mente parece acostumbrarse a pasar de un objeto a su acompañante habitual. Este es el único efecto de la semejanza, es decir, el poder o eficiencia.</p> <p>1. La idea de necesidad surge de alguna impresión.</p> <p>2.Si no hay impresión transmitida por los sentidos, debe proceder de una impresión de reflexión.</p> <p>3.La impresión de reflexión relacionada con el asunto es la inclinación producida por la costumbre.</p> <p>4.Por tanto, la esencia de la necesidad es la costumbre.</p> <p>La necesidad es algo existente en la mente y no podemos tener idea de ella si la vemos como cualidad de los objetos. Una prueba de ello es por ejemplo, las demostraciones matemáticas: la necesidad de que 2 x 2 = 4 reside en el acto del entendimiento mediante el cual consideramos y comparamos dichas ideas. La eficiencia o energía de las causas no esta ni en la divinidad, ni en las causas mismas sino que son pertenecientes al alma.</p> <p>En resumen:</p> <p>1. La simple contemplación de dos objetos cualesquiera no puede darnos idea de conexión entre ellos.</p> <p>2.Esa idea surge de la repetición de su unión.</p> <p>3.La repetición ni descubre ni ocasiona cosa alguna en los objetos, sino sólo tiene influencia en la mente, por la transición debida a costumbre que produce.</p> <p>4. Por tanto, esa transición es lo mismo que la necesidad o poder, que son cualidades de percepciones, no de objetos y que son sentidos por el alma y no por el cuerpo.</p> <p>Hume aclara que, usualmente, se tiene el prejuicio de que esa conexión está en los objetos y no en la mete, pero que tal creencia es producto de la misma propensión de la razón a unir las cosas, aunque en sí mismas sean contrarias o no admitan conjunción.</p> <p>Y aún hay otro argumento en contra:</p> <p>1.El pensamiento puede depender muy bien de las causas para poder actuar, pero no las causas del pensamiento.</p> <p>2.A cada actuación le corresponde un poder, y ese poder tiene que estar situado en el cuerpo que actúa.</p> <p>3.Si se quita el poder de una causa debemos atribuirlo a otra. Pero quitarlo de todas las causas y dárselo aun ser que no está relacionado de ninguna manera ni con la causa ni con el efecto resulta un enorme absurdo.</p> <p>4.Por tanto, el poder o eficiencia se encuentra en los objetos y no en las determinaciones de la mente.</p> <p>La respuesta de Hume ante este argumento es la siguiente:</p> <p>1.Si no se tiene realmente idea de poder o eficiencia en el objeto, ni de conexión entre causa y efecto, de poco sirve probar que es necesaria la eficiencia en todas las operaciones.</p> <p>2. Aún admitiendo la existencia de cualidades en los objetos (de hecho admitida por Hume), no sabemos en realidad nada sobre ellas, y aunque les llamásemos poder o eficiencia no importaría para la marcha del mundo.</p> <p>3.Si hacemos que esos términos signifiquen algo de lo que tenemos una idea clara, pero incompatible con los objetos a que la aplicamos, empiezan los errores y falsedades. De igual forma pasa cuando transferimos la determinación, del pensamiento a los objetos externos, y suponemos que hay una conexión tangible entre ellos, cuando no es sino una cualidad que puede pertenecer tan sólo a la mente.</p> <p>4.Respecto de la independencia del pensamiento y las operaciones de la naturaleza, efectivamente se encuentran independientes unas de las otras, sin embargo, no podemos observar realmente en ellos mismos un poder o conexión necesaria, sino que la sentimos internamente.</p> <p>Lo que sucede en la mente es que, cuando un objeto se nos presenta, transmite a la mente una idea del objeto que habitualmente lo acompaña, y es esa determinación de la mente la que forma la conexión necesaria entre los objetos. El principio de unión entre nuestras percepciones internas es tan ininteligible como el que une los objetos externos y no nos es conocido más que por la experiencia. Esta no nos proporciona nunca comprensión alguna de la estructura interna o del principio activo de los objetos, sino que se limita a acostumbrar a la mente a pasar de unos a otros.<br /> ..</p> <p>En la última parte de la sección XIV, Hume afirma que ha llegado el momento de reunir las partes del razonamiento y formar una definición exacta de la relación causa-efecto. El orden que se tomó para dicha investigación fue, tomar los términos primero, llevar a cabo una inferencia, y después definirlos.</p> <p>Pueden darse dos definiciones de esta relación: relación filosófica y relación natural.</p> <p>1.“cuando examino con el mayor cuidado los objetos corrientes denominados causas y efectos, me basta un solo ejemplo para ver que un objeto es precedente y contiguo al otro; y al extender mi vista para considerar varios casos, encuentro tan sólo que objetos similares están colocados constantemente en relaciones similares de sucesión y contigüidad.”</p> <p>2.“…cuando considero la influencia de esta conjunción constante, percibo que nunca podría ser objeto de razonamiento una tal relación, y que en ningún caso podría operar sobre la mente sino por medio de la costumbre, que determina a la imaginación a hacer una transición de la idea de un objeto a la de su acompañante habitual, y de la impresión del uso a una idea más viva del otro.”</p> <p>Hume tomará estas proposiciones como máximas establecidas. Para finalizar con este asunto, desechará algunos corolarios, que sólo han establecido prejuicios y errores populares dentro de la filosofía.</p> <p>1.-Todas las causas son del mismo tipo (no tiene fundamento las distinciones entre tipos de causas).</p> <p>Nuestra idea de eficacia se deriva de la conjunción constante de dos objetos, dondequiera que esto se observe, la causa será eficiente, y donde no, no habrá causa de ningún tipo.</p> <p>Si la conjunción constante está implicada en lo que llamamos ocasión, es una causa real, su no, no es relación en absoluto, y no puede generar argumento ni razonamiento alguno.</p> <p>2.- No existe sino un solo tipo de necesidad, igual que no hay sino un solo tipo de causa.</p> <p>La necesidad es la conjunción constante de objetos, junto con la determinación de la mente, lo que constituye una necesidad física.</p> <p>Los objetos tiene que estar conectados entre sí, o no estarlo; la mente tiene que estar determinada a pasar de un objeto a otro, o no estarlo. Es imposible admitir un medio entre el azar y la necesidad absoluta.</p> <p>Si la conjunción se debilita no cambia la naturaleza de la necesidad, pues ya en la actuación de los cuerpos tiene éstos diferentes grados de constancia y fuerza.</p> <p>3.-La necesidad de que exista una causa para todo comienzo de existencia no está basada en ningún argumento, ni demostrativo ni intuitivo.</p> <p>Causa: objeto precedente y contiguo a otro, de modo que todos los objetos semejantes al primero están situados en relaciones parecidas de precedencia y contigüidad con respecto a los objetos semejantes al último.</p> <p>Causa: objeto precedente y contiguo a otro, unido de tal forma que la idea de uno determine a la mente a formar la idea del otro, y la impresión del uno a formar una idea más viva del otro.</p> <p>Con base a estas definiciones podemos afirmar que no hay una necesidad absoluta ni metafísica de que todo comienzo de existencia tenga que estar acompañado por un objeto tal.</p> <p>4.- No podemos aducir nunca una razón para creer que un objeto existe si no podemos formarnos una idea de él.</p> <p>Todos nuestros razonamientos concernientes a la existencia se derivan de la causalidad, y todos nuestros razonamientos concernientes a la causalidad se derivan de la conjunción experimentada entre objetos, y no de ningún razonamiento ni reflexión, es la misma experiencia que tiene que darnos una noción de esos objetos y apartar todo misterio de nuestras conclusiones.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189917</guid>
				<title>Trabajo 1</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189917/trabajo-1</link>
				<description>Hubo una confusión con el envio de trabajos y apenas recuperamos este pero lo enviamos.</description>
				<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 02:24:31 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Aaron Preciado</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391280</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Lo vuelvo a Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía</p> <p>Lógica III</p> <p>Basurto Soriano Erandi<br /> Caballero Mendieta Iván<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel<br /> Tapia González Sandra Anai</p> <p>Tesis 1 a probar:</p> <p>Para saber si la abstracción implica una separación necesitamos tan sólo considerar y examinar si todas las circunstancias de que abstraemos en nuestras ideas generales son distinguibles y diferentes de las que tenemos como partes esenciales de la misma.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 1:</p> <p>1- Todos los objetos diferentes son distinguibles.<br /> 2- Todos los objetos distinguibles son separados por el pensamiento y la imaginación.<br /> 3- Recíprocamente 1y 2 son igualmente ciertas.<br /> 4- Todos los objetos separables son, pues, distinguibles.<br /> 5- Todos los objetos distinguibles son diferentes.</p> <p>Tesis 2 a probar:</p> <p>Toda impresión debe tener una cualidad y cantidad determinadas; debe suceder lo mismo con su copia o representante (idea).</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 2:</p> <p>1- Ningún objeto puede aparecer a los sentidos o que ninguna impresión puede llegar a estar presente a la mente sin hallarse determinada en sus grados de cantidad y cualidad.<br /> 2- Todas las ideas que se derivan de impresiones no son más que copias y representaciones de ellas.<br /> 3- Las impresiones y las ideas difieren tan sólo por su vigor y vivacidad.<br /> 4- Todo lo que es verdadero de las impresiones debe reconocerse como perteneciente a las ideas.<br /> 5- Una idea es una impresión más débil.<br /> 6- Una impresión fuerte debe tener necesariamente una cualidad y calidad determinadas.</p> <p>Tesis 3 a probar:</p> <p>Las ideas abstractas son, en si mismas, individuales, aunque puedan llegar a ser generales en su representación.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 3:</p> <p>1- Todo en la naturaleza es individual (I, VII,6).<br /> 2- Las impresiones son causas de nuestras ideas (I, I,7).<br /> 3- Es imposible formarnos una idea que no se halle limitada en cualidad y cantidad (I, VII,6).</p> <p>Tesis 4 a probar:</p> <p>Cuando mencionamos algún número grande la mente no tiene en general una idea de suya adecuada.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 4:</p> <p>1- Las impresiones pueden ser divididas en dos géneros: las de sensación y las de reflexión (I, II, 1).<br /> 2- Las ideas de reflexión pueden dar lugar a otras impresiones e ideas (I, II,1).<br /> 3- La mente tiene la capacidad de producir una idea tal por la idea adecuada de las decenas, bajo las cuales el número se halla comprendido (I,VII,12).</p> <p>Premisas Implícitas:</p> <p>1- La noción de cantidad la formamos a partir de objetos, y unidades básicas de enumeración.<br /> 2- Las cantidades grandes son un ejemplo de ideas de reflexión.<br /> 3- Formamos las cantidades grandes a partir de ideas simples y del razonamiento que hacemos de ellas.</p> <p>Tesis 5 a probar:</p> <p>Tenemos varios casos de hábitos que pueden ser despertados por una sola palabra.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 5:</p> <p>1- Cuando hemos hallado una semejanza entre varios objetos y que frecuentemente se nos presenta, aplicamos el mismo nombre a todos ellos. Cualesquiera que sean las diferencias que puedan aparecer entre ellos.<br /> 2- El hábito que hemos adquirido de atribuir ciertas relaciones a las ideas sigue a las palabras, del mismo modo que una idea particular puede servirnos para razonar con respecto a otras ideas, aunque seas estas diferentes en varias circunstancias.<br /> 3- El hábito en ocasiones tan perfecta que la misma idea puede unirse a varias palabras diferentes y puede ser empleada en diferentes razonamientos sin peligro alguno de error.<br /> 4- Una idea particular se hace general uniéndose con un término general, esto es, con un término que por una unión habitual esta en relación con muchas otras ideas particulares y las reproduce en la imaginación fácilmente.</p> <p>Tesis 6 a probar:</p> <p>Rara vez exhibimos en nuestras mentes todas las ideas simples de las que se componen las ideas generales.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 6:</p> <p>1- Todas las percepciones de la mente humana son débiles y aparecen a la vez como impresiones e ideas (I,I,3).<br /> 2- Todas nuestras ideas simples en su primera apariencia se derivan de impresiones simples (I,I,6).<br /> 3- Las ideas están presentes en la mente en potencia pero somos capaces de considerar fácilmente alguna de ellas cuando lo exija un designio o necesidad presente (I,VII,7).<br /> 4- Nos formamos la idea de realidades individuales siempre que usamos un término general que rara vez o nunca agotamos estas realidades individuales (I,VII,10).<br /> 5- Una idea particular puede servirnos para razonar con respecto a otras ideas, aunque sea estas diferentes en varias circunstancias (I,VII,14).</p> <p>Tesis 7 a probar:</p> <p>La imaginación despierta sus ideas y las presenta en el instante preciso en que sean necesarios o útiles.</p> <p>Argumentos que justifican la tesis 7:</p> <p>1- Cuando una impresión ha estado una vez presente a la mente, hace de nuevo su aparición en ella como una idea (I,III,1)<br /> 2- Cuando una impresión se presenta a la mente, pierde vivacidad y es una idea por completo: Imaginación (I,III,1).<br /> 3- La palabra despierta una idea individual y al mismo tiempo un cierto hábito, y este hábito produce cualquier otra idea individual que podemos tener ocasión de emplear (I,VII,7).<br /> 4- Las ideas que permanecen por representar son representadas solamente por medio del hábito por el que producimos cuando alguna ocasión presente las exige (I,VII,10).<br /> 5- No es preciso que este presente ninguna idea, más que las ideas que se hallan reunidas por una especie de facultad mágica en el alma (I,VII,15).</p> 
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				<title>De la idea de la conexión necesaria</title>
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				<description>T.N.H. Libro I, Parte 3, Secc. XIV</description>
				<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 02:01:10 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>laradiego</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>379428</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III: Análisis lógico de argumentos<br /> De la idea de la conexión necesaria (T.N.H. Libro I, Parte 3, Secc. XIV)<br /> Por: Lara Espinoza Diego Axell<br /> Ramírez Ballesteros Víctor Hugo</p> <p>I: Esbozo de la idea de la necesidad<br /> P) Toda idea proviene de una impresión anterior que le corresponde.<br /> 1) La idea de conexión necesaria (o necesidad) se atribuye a las causas y efectos.<br /> 1.1) En la relación causal entre dos objetos, éstos son contiguos en tiempo y lugar.<br /> 1.2) En la relación causal la causa es anterior al efecto.<br /> 1.3) Tal relación causal puede extenderse a objetos iguales existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión (unión constante).<br /> 1.3.1) La reflexión de varios casos sólo repite los mismos objetos y no puede dar lugar a una nueva idea.<br /> 2) La repetición al no ser en cada caso la misma, produce una nueva impresión, y por tanto, una idea.<br /> 3) Gracias a la repetición frecuente, ante la aparición de uno de los objetos, la mente por costumbre se halla determinada a considerar su acompañante usual de modo más enérgico.<br /> 4) Es la impresión (o determinación) la que proporciona la idea de la necesidad. (Por: 3 y 4)</p> <p>II: Refutación de las diferentes ideas de eficacia<br /> 1) Al encontrar por experiencia cambios, se concluye que debe existir un poder capaz de producirlos, de aquí que tengamos una idea del poder y eficacia. (Propuesta de Locke o popular)<br /> Respuesta:<br /> 1.1) La razón por sí no puede jamás dar lugar a una idea original. (Por: P)<br /> 1.2) La razón independiente de la experiencia, no puede jamás concluir que una causa productiva se requiere para todo comienzo de existencia. (Por: P)<br /> 1.3) La idea de eficacia debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia. (Por: P y I, 1.3.1)<br /> 1.3.1) Se debe presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, si se pretende tener una idea precisa de eficacia.<br /> 1.3.2) Si no se puede dar esta prueba la idea es imposible e imaginaria.<br /> 1.4) Se debe hallar alguna producción natural en la que la eficacia de una causa pueda ser concebida claramente por la mente. (Por: 1.3-1.3.2)</p> <p>2) La idea de eficacia proviene de atributos y cualidades (forma sustancial, forma, accidente, etc.) distintos de las propiedades conocidas de los cuerpos. (Malebranche y otros)<br /> Respuesta:<br /> 2.1) Es infundada la opinión de una eficacia en alguna de las cualidades conocidas de la materia. (Por: I, 1.3.1)<br /> 2.2) Atributos y cualidades distintos de las cualidades conocidas son absolutamente ininteligibles e inexplicables (Por: P)<br /> 2.3) Los atributos y cualidades ininteligibles no pueden generar idea alguna. (Por: II, 1.3-1.4)</p> <p>3) Al no ser la materia la productora de la eficacia, es la divinidad quien crea, impulsa, y mantiene la materia, sus cualidades y movimientos. (Cartesianos)<br /> Respuesta:<br /> 3.1) Es imposible tener una idea de poder y eficacia si no se presentan casos en que este poder se perciba ejerciéndose. (Por: P y II, 1.3)<br /> 3.2) No hay ideas innatas. (Por: P)<br /> 3.2.1) Dios, al ser una idea innata, no puede explicar la naturaleza de la idea de eficacia.<br /> 3.3) Si ninguna impresión implica una fuerza o eficacia, es imposible un principio activo tal en la divinidad. (Por: 3.2 y 3.2.1)<br /> 3.4) No se tiene una idea adecuada del poder o eficacia de un objeto, ya que en ningún lado se puede descubrir un solo caso de él.</p> <p>4) La eficacia proviene de causas segundas; un poder y energía derivados de la materia.<br /> Respuesta:<br /> 4.1) Esta energía no reside en alguna de las cualidades conocidas de la materia. (Por: I, 1.3.1)<br /> 4.2) Es imposible que la idea de eficacia provenga de una cualidad tal. (Por: II, 1.3)</p> <p>5) La idea de poder es transferida a los objetos de un sentimiento inmediato de energía o poder en nuestra mente.<br /> 5.1) Los movimientos corporales, pensamientos, y sentimientos obedecen a la voluntad, de donde proviene la idea precisa de fuerza o poder.<br /> Respuesta:<br /> 5.2) Al considerarse la voluntad como causa, no posee una unión más evidente con su efecto que una causa material tiene con su efecto.<br /> 5.2.1) El dominio de la voluntad sobre nuestra mente no es más inteligible que la eficacia entre los objetos.<br /> 5.3) Las acciones de la mente son en este respecto iguales que las de la materia, ya que sólo se percibe su enlace constante y no se puede inferir nada más.<br /> 5.4) Las impresiones internas no tienen más energía que los objetos externos.<br /> 5.5) Ya que la materia actúa por una fuerza desconocida, no se puede obtener una idea de fuerza de nuestra mente. (Por: 5.4 y 5.5)</p> <p>III: Conclusiones generales de las diferentes ideas de poder o eficacia<br /> 1) Una idea general es una idea individual considerada de un cierto modo.<br /> 1.1) Al reflexionar sobre un objeto es imposible excluir todos los grados particulares de cualidad y cantidad.<br /> 2) Si tenemos una idea de poder debemos ser capaces de concebir una especie particular de él en un ser, que estará dotado de una fuerza real a través de la que resulta un efecto determinado.<br /> 3) Se debe concebir clara y particularmente el enlace entre la causa y el efecto.<br /> 4) La mente humana no puede concebir el enlace entre dos objetos, o el poder o eficacia que los une.<br /> 5) Nos engañamos al imaginar que nos podemos formar una idea de eficacia o fuerza.</p> <p>IV: Desarrollo de la idea de la necesidad (conexión necesaria)<br /> 1) No es partiendo de un caso como llegamos a la idea de causa y efecto, de conexión necesaria de poder, fuerza, energía e influencia.<br /> 1.1) Si sólo se percibiera enlaces particulares de objetos diferentes, no sería posible generar ideas tales.<br /> 2) La multiplicidad de casos semejantes constituye la verdadera esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.<br /> 2.1) Al surgir la idea de poder de la repetición de varios casos, la repetición por sí no tiene este efecto, sino que debe producir algo nuevo, que genere la idea. (Por: I, 1.3.1)<br /> 2.1.1) Si la repetición no produce algo nuevo, las ideas no serán ampliadas más allá de lo que abarcaba en un solo caso.<br /> 3) La ampliación que surge de la multiplicidad de casos semejantes, está copiada de algún efecto de la multiplicidad.<br /> 3.1) Se debe colocar el poder (y posteriormente su idea) en algo nuevo que genere la repetición.</p> <p>V: Continuación<br /> PB1. Toda idea proviene de una impresión anterior que le corresponde.<br /> PB2. Lo que diferencia la impresión de su idea correspondiente es el grado de vivacidad.<br /> PB3. Lo que es distinto es distinguible, y por tanto, es separable.<br /> PB4. La existencia de un objeto no implica la existencia de otro objeto. (Por: I, 1.3.1)<br /> C1. En la impresión de un objeto no coexiste la impresión de otro objeto, y por consiguiente tampoco la idea de otro. (PB1, PB3)<br /> C2. Cuando se presenta un objeto, su acompañante usual se concibe más vivazmente.<br /> C3. Del enlace constante que se concibe de los objetos, de sus relaciones de sucesión y de contigüidad, se produce la idea de necesidad o de poder. Por tanto:<br /> C3.1 La idea de necesidad es el efecto de la observación usual del enlace constante de dos objetos, es decir, la idea de necesidad surge de impresiones. (PB1)<br /> C.4 La esencia de la idea de necesidad o poder es la inclinación costumbrista (usual) de la mente que se anticipa al efecto, pero no tiene relación con el objeto. (PB4)<br /> C.5 La mente humana no determina a los objetos, sino lo objetos a la mente humana.</p> <p>/.: La idea de poder, influencia o conexión necesaria es una asociación de la mente y no del objeto empírico.</p> 
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				<title>De la idea de la conexión necesaria</title>
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				<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 02:00:04 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Aaron Preciado</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391280</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Universidad Nacional Autónoma de México<br /> Facultad de Filosofía y Letras<br /> Colegio de Filosofía<br /> Lógica III</p> <p>Basurto Soriano Erandi.<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>De la idea de la conexión necesaria</p> <p>Supuestos:<br /> 1.- No tenemos idea alguna que no se derive de una impresión (Parte III, Sección XIV, Párrafo I).<br /> 2.- Comienzo observando que los términos de eficacia, influencia, poder, fuerza, necesidad, conexión y cualidad productiva son casi sinónimos y, por consiguiente, que es un absurdo emplear alguno de ellos para definir los restantes (III, XIV, 4)</p> <p>Argumento 1: Crítica a la idea de conexión necesaria<br /> 1.- Si afirmamos tener realmente una idea de necesidad debemos encontrar alguna impresión originaria de esta idea (III, XIV, 1).<br /> 2.- La idea de necesidad se atribuye siempre a causas y efectos (III, XIV, 1).<br /> 3.- Los objetos supuestamente colocados en relación de causalidad son continuos en tiempo y lugar, y el objeto denominado causa precede al otro, que llamamos efecto. (III, XIV, 1).<br /> 4.- No es posible descubrir una tercera relación entre esos objetos (III, XIV, 1).<br /> 5.- Luego de una repetición frecuente veo que cuando aparece uno de estos objetos la mente se ve determinada por costumbre a atender a su acompañante habitual, y a considerarlo bajo una luz más intensa, en virtud de su relación con el objeto primero (III, XIV, 1).<br /> /:. Es esta impresión o determinación la que me proporciona la idea de necesidad (III, XIV, 1).</p> <p>Argumento : El problema de la eficacia de la causa<br /> Supuestos:<br /> 1.- La razón no puede nunca engendrar por sí sola una idea original (III,XIV,5).<br /> 2.- La razón en cuanto distinta de la experiencia, no podrá nunca llevarnos a concluir que para cada comienzo de existencia sea absolutamente necesaria una causa o cualidad productiva. (III,XIV,5).</p> <p>Argumento 1:<br /> 1.- La explicación más general dice que encontrando por experiencia varias nuevas producciones en la materia concluimos que debe haber en alguna parte un poder capaz de producirlas(III,XIV,5).<br /> 2.- La idea de eficacia deberá derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficiencia que pasen a la mente por los canales comunes de la sensación y la reflexión. (III,XIV,6).<br /> 3.- Es imposible encontrar un caso en que la mente pueda descubrir claramente la eficiencia, y sus operaciones sean obvias a nuestra conciencia o sensación (III,XIV,5).<br /> /:. La idea de la eficiencia de la causa es imposible e imaginaria (III, XIV, 5).</p> <p>Argumento 2: Crítica a la idea de eficacia divina.<br /> 1.- Algunos filósofos han concluido que la fuerza y la eficacia últimas de la naturaleza nos son totalmente desconocidas, y resulta totalmente vano que las busquemos en las cualidades conocidas de la materia(III,XIV,8)<br /> 2.- Según los cartesianos, la esencia de la materia consiste en la extensión, y ello no implica movimiento en acto, sino sólo movilidad o capacidad de ser movida, concluyen que la energía productora del movimiento no puede encontrarse en la extensión (III,XIV,8)<br /> /:.Conclusión 1 y premisa 1 del siguiente argumento/ La materia es de suyo completamente inactiva y privada de todo poder con el que producir movimiento (III,XIV,9)<br /> Argumento 3:<br /> 2.- Los efectos que se manifiestan en nuestros sentidos deben estar en la divinidad (III,XIV,9)<br /> 3.- Si toda idea tiene que derivarse de una impresión, la idea de una divinidad procede del mismo origen (III,XIV,10).<br /> 4.- No hay impresión de sensación o reflexión que implique fuerza ni eficacia alguna (III,XIV,10)<br /> /:. Conclusión2 Resulta imposible descubrir o imaginar tal principio activo en la divinidad ((III,XIV,10).<br /> /:. Conclusión 3 No se tiene idea adecuada alguna de poder o eficiencia en un objeto.</p> <p>/:. Conclusión sobre los argumentos de la crítica a la idea de eficacia de la causa<br /> Cuando decimos que hay una conexión necesaria entre objetos, y suponemos que depende de una eficiencia o energía poseída por cualquier ser de naturaleza superior o inferior, en todas estas explicaciones- aplicadas de este modo- no tenemos no tenemos en realidad significado preciso alguno, y nos limitamos a usar palabras corrientes sin tener ideas claras y determinadas (III,XIV,14).</p> <p>Argumento 4:<br /> 1.- La repetición de objetos similares en relaciones similares de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos (III,XIV,19).<br /> 2.- De la semejanza de objetos similares en relaciones similares derivamos las ideas de necesidad, poder y eficiencia (III,XIV,19).<br /> /:. Estas ideas no representan ninguna cosa que pertenezca o pueda pertenecer a los objetos que están en conjunción constante (III,XIV,19).</p> <p>Argumento 5:<br /> 1.- Casos semejantes que originan la idea de poder no tienen influjo entre sí, ni pueden producir en el objeto ninguna cualidad nueva que pueda ser modelo de esa idea(III,XIV,20).<br /> 2.- Esa semejanza produce en la mente una impresión nueva, que es verdadero modelo, sentimos una determinación de la mente a pasar de un objeto a su acompañante habitual, y a concebirlo bajo una luz más intensa gracias a esa relación (III,XIV,20).<br /> 3.- Esa determinación es el único efecto de la semejanza, y deberá ser la misma cosa que el poder o la eficiencia, cuya idea se deriva de la semejanza (III,XIV,20).<br /> 4.- Los distintos casos de conjunciones semejantes nos conducen a la noción de poder y necesidad (III,XIV,20).<br /> /:. La necesidad es el efecto de esa observación. Consiste en una impresión interna de la mente, o determinación para llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro(III,XIV,20.)</p> <p>Argumento 6 :<br /> 1.- La idea de necesidad surge de alguna impresión (III,XIV,22).<br /> 2.- No hay impresión transmitida por nuestros sentidos que pueda originar tal idea, luego deberá derivarse de alguna impresión interna o de reflexión (III,XIV,22).<br /> 3.- La única impresión interna que puede producir esa idea es la inclinación, producida por la costumbre, a pasar de un objeto a la idea de su acompañante habitual. (III,XIV,22).<br /> 4.- La necesidad es algo que existe en el espíritu, no en los objetos (III,XIV,22).<br /> /:. La necesidad es algo existente en la mente, no en los objetos (III,XIV,22).</p> <p>Objeción 1:<br /> 1.- Las causas actuaran en forma completamente independiente de la mente, y continuarían actuando aunque no existiera mente alguna que las contemplara o razonara sobre ellas. (III,XIV,26).<br /> 2.- El pensamiento puede depender muy bien de las causas para poder actuar, pero no las causas del pensamiento. Eso supone invertir el orden de la naturaleza y convertir en secundario lo que en realidad es primario(III,XIV,26).</p> <p>Respuesta a objeción 1:<br /> 1.- Si no tenemos realmente idea alguna de poder o eficiencia en un objeto, ni de una conexión real entre causas y efectos, de poco servirá probar que es necesaria una eficiencia en todas las operaciones (III,XIV,27).<br /> 2.- Estoy dispuesto a admitir que puede haber cualidades en los objetos, sean materiales o inmateriales, de las que no sabemos absolutamente nada; y si queremos llamarlas poder o eficiencia, poco importará esto para el mundo(III,XIV,27).<br /> 3.- Pero si hacemos que los términos de poder y eficacia signifiquen algo de lo que tenemos una idea clara, empieza a presentarse la oscuridad y el error, y somos arrastrados por una falsa filosofía(III,XIV,27).</p> <p>Objeción 2:<br /> 1.- A cada actuación le corresponde un poder, y este poder tiene que estar situado en el cuerpo que actúa (III,XIV,26).<br /> 2.- Si quitamos el poder de una causa deberemos atribuirla a otra(III,XIV,26).<br /> 3.- Pero quitarlo de todas las causas y dárselo a un ser que sólo se limita a percibir causa y efecto resulta un enorme absurdo (III,XIV,26).<br /> Respuesta a objeción 2:<br /> 1.- Admito que se puede decir que las operaciones de la naturaleza son independientes de nuestro pensamiento y razonamiento (III,XIV,28).<br /> 2.- Pero los objetos tienen entre sí relaciones de contigüidad y sucesión, además pueden observarse objetos parecidos con relaciones parecidas, y todo esto es independiente y anterior a las operaciones del entendimiento (III,XIV,28).<br /> 3.- Pero la idea de poder o conexión necesaria no podemos encontrarla en los objetos mismos, sino que es lo que sentimos internamente al contemplarlos (III,XIV,28).</p> <p>/:. Conclusión a objeciones: El error sucede cuando transferimos la determinación, del pensamiento, a los objetos externos, y suponemos que hay una conexión real e inteligible entre ellos, cuando sólo es una cualidad que puede pertenecer tan sólo a la mente que los considera. (III,XIV,27).</p> <p>Argumento 7: Crítica a la distinción aristotélica de las causas<br /> Supuesto a probar: Todas las causas son del mismo tipo<br /> 1.- Nuestra idea de eficiencia se deriva de la conjunción constante de dos objetos<br /> 2.- Donde quiera que se observe la conjunción constante de dos objetos, la causa será eficiente, y donde no, no habrá causa de ningún tipo.<br /> Conclusión y premisa del siguiente argumento/:. Tendremos que rechazar la distinción entre causa y ocasión</p> <p>Argumento 8: Critica a la distinción entre causa física y moral<br /> Supuesto a probar: La distinción corriente entre necesidad moral y física no tiene fundamento alguno en la naturaleza (III,XIV,33).<br /> 1.- La conjunción constate de objetos, junto con la determinación de la mente, es lo que constituye una necesidad física (III,XIV,33).<br /> 2.- Los objetos tienen que estar conectados entre sí, o no estarlo (III,XIV,33).<br /> 3.- Todas las causas son del mismo tipo<br /> 4.- Cuando se quita la necesidad física, sólo queda el azar (III,XIV,33).<br /> /:. Es imposible admitir un término medio entre el azar y la necesidad absoluta (III,XIV,33).</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189909</guid>
				<title>TNH | Tercera parte | sección XIV</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189909/tnh-tercera-parte-seccion-xiv</link>
				<description>De la idea de conexión necesaria.</description>
				<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 01:53:23 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ArmandoFonseca</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>391533</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p><strong>Esquema de la sección XIV.</strong><br /> De la idea de conexión necesaria.</p> <p><em>Armando Fonseca García<br /> Josué Martín Peña Almonte<br /> Erick Joel Navarro Hernández</em></p> <hr /> <p><strong>1</strong> Principio: todas nuestras ideas se derivan de impresiones y las representan.</p> <hr /> <p><strong>2</strong> Explicando la idea de necesidad.</p> <p>a) Para determinar cuál es nuestra idea de necesidad (cuando decimos que dos objetos están necesariamente conectados) debemos hallar la impresión correspondiente a su idea.<br /> b) Como dato primero: de dos objetos de los cuales decimos que tienen una conexión de necesidad decimos que 1) son contiguos en el tiempo y 2) la causa precede al efecto.<br /> c) Conclusión intermedia: La idea de necesidad está determinada, por el espíritu, al considerar por costumbre la repetición constante de la aparición de un objeto acompañada usualmente de otro.</p> <hr /> <p><strong>3</strong> Explicando la idea de eficacia.</p> <p>a) La idea de eficacia debe ser buscada en las impresiones de las que se derivan. La idea no puede derivarse de la mera razón y tiene que ser derivada de la experiencia (admitiendo, siempre, que todas nuestras ideas provienen de impresiones).<br /> b) No tenemos nunca una impresión del poder de la eficacia.<br /> c) Conclusión intermedia: No tenemos jamás una idea del poder (que causa el movimiento de los objetos).</p> <hr /> <p><strong>4</strong> Otro principio: las ideas generales, abstractas, no son más que ideas individuales consideradas de un cierto modo: al razonar sobre cualquier objeto no podemos excluirlo de los grados particulares, de cualidad, de cantidad, que lo constituyen como algo real.</p> <p>a) Debemos ser capaces de colocar al ‘poder’ en algún ser particular y considerar a este ser como poseedor de una fuerza real, mediante la que resulta, necesariamente, un efecto determinado (enlace causa-efecto).<br /> b) La mente no puede formarse una idea tal de dos objetos de modo que se pueda reconocer en ellos un enlace o se pueda ver su ‘poder’ o su ‘eficacia’.<br /> c) Conclusión intermedia: hacemos uso de expresiones sobre estas ideas sin tener una noción clara de ellas.<br /> d) Si no viésemos más que enlaces particulares en diferentes objetos no podríamos formarnos ideas tales. Suponiendo que vemos en varios casos alguna unión entre objetos, concebiremos un enlace para relacionarlos. Esa multiplicidad de casos semejantes constituyen al poder para formarnos una idea (unión habitual).<br /> e) Esta repetición no nos descubre ni produce nada en los objetos por su enlace constante, solamente tiene influencia sobre la mente por la transición habitual que produce: de esta semejanza o transición habitual se derivan las ideas de necesidad, poder e influencia.<br /> f) Estas cualidades son cualidades de percepciones y no están en los objetos mismos.</p> <hr /> <p><strong>5</strong> Definiciones de la relación causa-efecto:</p> <p>a) Podemos dar dos definiciones de la relación: 1) la causa como un objeto precedente y contiguo a otro; como aquello según lo que en todos los objetos semejantes al primero son puestos en igual relación ‘de precedencia y contigüidad con los objetos que se parecen al último’ o 2) la causa como un objeto precedente a otro y tan unido a él que la idea del uno determina a la mente a formarse la idea del otro y la impresión del uno determina a formarse una idea más vivaz del otro.<br /> b) La segunda definición es la más completa.<br /> c) Conclusión: Es por medio de la costumbre como se determina a la mente, a la imaginación, a hacer la transición de la idea de un objeto a la de su acompañante usual y de la impresión de uno a la idea más vivaz del otro.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189882</guid>
				<title>De la idea de conexion necesaria</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189882/de-la-idea-de-conexion-necesaria</link>
				<description>Iris Celeste Porras Martínez.
Leobardo Castro Maldonado.</description>
				<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 22:29:56 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Iris Porras</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>371704</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Iris Celeste Porras Martínez<br /> Leobardo Castro Maldonado</p> <p>El siguiente análisis de argumento del cap. XIV será primero presentando la estrategia que David Hume nos muestra para la por<br /> presentación de sus argumentos, esta estrategia que usa es que primero nos va a mostrar los posibles argumento de donde se deriva la idea de conexión necesaria, las eliminara hasta presentarnos su tesis y los argumentos que acompañan y dan sostén a su tesis.<br /> Argumentos Introductorios “Sobre la repetición de los objetos contiguos y como se da el proceso de causa y efecto”:</p> <p>• Hallar alguna impresión que dé lugar a la idea de necesidad, si afirmamos que existe tal idea<br /> • Percibir que dos objetos son contiguos en el tiempo ,que el objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto<br /> • La repetición sobre varios objetos y los objetos solos no pueden dar lugar a una nueva idea<br /> • La repetición produce una nueva impresión<br /> • La aparición de uno de los objetos en la razón se halla determinada por la costumbre a considera su acompañante usual de un modo mas enérgico por su relación con el primer objeto.</p> <p>Análisis de Posibles Teorías (premisas).<br /> 1. Observamos que los términos de eficacia infieren el poder, fuerza, conexión, y cualidad productiva son casi sinónimos<br /> 2. En lugar de buscar las definiciones debemos buscarlas en las impresiones<br /> 1 y 2 Se sigue: Si se trata de una idea compuesta esta se debe surgir de impresiones simples<br /> • Es posible producir una idea de poder y eficacia<br /> Argumentos de que en la materia se produce la idea de eficacia (premisas)<br /> 1. Porque existen nuevas producciones en la materia<br /> 2. Debe existir en alguna parte un poder capaz de producirlas<br /> 3. La razón como distinta de la experiencia jamás podemos hacernos concluir que una causa o cualidad productiva para todo comienzo de existencia</p> <p>Argumento que refuta estas premisas.<br /> 1 ,2 , 3 .Se sigue :Debo inferir tan sólo de ellas que la razón jamás puede dar lugar a una idea de eficacia, esta debe derivarse de la experiencia y casos particulares de esta eficacia y en casos particulares de esta eficacia que constituyen en sus pasos hacia la mente por los canales comunes de la sensación o la reflexión</p> <p>Argumentos que establecen porque se refuta esta teoría (premisas).<br /> 1. Las ideas representan siempre objetos o impresiones y por el contrario son necesarios los objetos para darnos las impresiones.<br /> 2. Debemos representar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente y su actuación manifiesta por nuestra conciencia o sensación</p> <p>Argumento “La idea de conexión necesaria proviene de las cualidades de la materia” (premisas).<br /> • Algunas tesis mantienen que los cuerpos actúan por su forma sustancial, por sus accidentes y cualidades, otros por las formas y la materia, por su forma y accidentes<br /> 1. Constituyen una decidida sospecha que ninguna de ellas tiene solidez o evidencia y que el supuesto de una eficacia, alguna de las cualidades conocidas de la materia carecen de fundamento<br /> 2. Estos principios o formas sustancia accidentes y facultades no son en realidad propiedades conocidas de los cuerpos sino que son ininteligibles e inexplicables<br /> 1 y 2 se sigue: Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares están perplejos en este particular.<br /> • Pues esto ha llevado a explicar que la fuerza o eficacia de la naturaleza nos es totalmente desconocida y es imposible que comunique por sí misma el movimiento.</p> <p>Argumento “La idea de eficacia procede de un ser divino” (premisas).<br /> 1. La materia dicen es en sí misma inactiva y carece de algún poder por el cual pueda producir, o por el cual pueda comunicar el movimiento<br /> 2. Un ejercicio continuo de el omnipotente mantiene su existencia y sucesivamente cede los movimientos y configuración y cualidades de los que está dotada la materia</p> <p>Argumentos que refutan esta tesis.<br /> 1. Hemos establecidos que las ideas se derivan de impresiones<br /> 2. La idea de poder y eficacia no pueden ser descubiertos recurriendo a la idea de la divinidad a quien consideran como el único ser activo en el universo y como la causa de la alteración de la materia<br /> • 1 y 2 se sigue: Pues la idea de una divinidad no puede servir para explicar la idea de influencia, si toda idea se deriva de una impresión ya sea de sensación o reflexión e implica una fuerza o eficacia<br /> • En la materia es imposible que pueda derivarse un principio de eficacia porque es imposible descubrir o imaginar un principio activo.</p> <p>Argumento “La idea de eficacia proviene de la energía o de las segundas causas”<br /> • No tenemos jamás una impresión que contenga un poder de eficacia no tenemos jamás un idea de del poder<br /> 1. Han afirmado que sentimos una energía o poder en nuestra propia mente y que po haber adquirido de esta manera la idea de poder trasferimos esta cualidad a la materia<br /> 2. Los movimientos de nuestro cuerpo, los pensamientos y sentimientos de nuestra mente dicen adquirir una idea precisa de fuerza o poder<br /> 3. La voluntad como una causa no posee un enlace en su efecto que una causa material la tiene como su propio efecto</p> <p>Argumentos que refutan esta tesis<br /> 2, 3 se sigue: La conexión entre un acto de efecto es más inexplicable que esta partiendo de poderes y esencia del pensamiento y materia<br /> • Tampoco es el dominio de la voluntad pues las acciones de la mente son en este respecto los mismos que la materia.<br /> • Un principio cierto de que las ideas generales o abstractas no son más que ideas individuales consideradas de un cierto modo y que al reflexionar sobre un objeto es tan imposible excluir nuestro pensamiento todos los grados posibles de cualidad y cantidad<br /> • Para alcanzar una idea de poder debemos ser capaces de concebir alguna especie en particular y como el poder no puede subsistir por sí solo, sino que es un atributo de alguna existencia.</p> <p>Conclusión de que la idea de extensión no proviene de una divinidad ni de la energía<br /> • Cuando hablamos de algún ser ,ya sea de una naturaleza superior o inferior como dotado de con un poder o fuerza propio para un efecto ,cuando hablamos de conexión necesaria entre dos objetos y suponemos que esta depende de una influencia de energía que están dotados algunos objetos ,no tenemos realmente en todas estas expresiones tan adecuadas ningún sentido claro.<br /> • Si hay dos objetos que se hallan presentes ante nosotros de los cuales uno es la causa del otro es claro que jamás percibiremos el lazó por el cual están unidos<br /> • Observamos varios casos en los que lo mismos objetos van unidos siempre entre sí, inmediatamente concebimos una conexión entre ellos, y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.<br /> •</p> <p>Por lo tanto Hume nos da las siguientes principales secciones en las que no presenta la tesis, presentándonos las premisas que sustentan, explican la tesis ,y sus conclusiones; estas secciones son :</p> <p>Introducción a la Tesis<br /> TESIS (PREMISAS):<br /> 1. La idea de poder es una idea nueva y original que no ha de hallarse en un solo caso y que surge de la repetición de varios casos.<br /> 2. Si la repetición no descubre ni produce nada nuevo nuestras ideas podrán multiplicarse por ella pero serán ampliadas mas allá de lo que abarcan con la observación de un solo caso<br /> 3. Toda ampliación como la idea de conexión necesaria o puede surgir de la multiplicidad de casos semejantes está copiada de algún efecto de la multiplicidad y se entenderá perfectamente al entender esos efectos y no debemos buscar para el ningún otro objeto.<br /> 4. La repetición de objetos en relaciones análogas y de contigüidad no descubre nada en ellos, pues no podemos realiza ninguna inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable.</p> <p>Premisas que sustentan la tesis<br /> 1. Es cierto que la repetición de objetos similares en situaciones similares no produce nada nuevo en estos objetos pues se concederá que los varios casos que tenemos de enlace entre causas y efectos semejantes son totalmente independientes y que la comunicación del movimiento que resultaba de la comunicación de dos bolas de billar es totalmente diferente de laque vi hace dos meses.<br /> 2. Estos choques no tienen influencia los unos sobre los otros Se hallan enteramente separados por el tiempo y el lugar.<br /> 3. No existe pues nada nuevo descubierto por su enlace constante y por la semejanza ininterrumpida de sus relaciones de sucesión y contigüidad-<br /> 4. Varios casos semejantes que dan lugar a la idea de poder no tengan influencia los unos sobre los otros y no puedan producir una nueva cualidad<br /> 5. Pero la observación de la semejanza produce una nueva impresión en la mente que es su modelo real pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos sentimos una determinación de la mente al pasar con su compañero usual y a concebirlo de un modo enérgico debido a esta relación.</p> <p>Conclusiones de la Tesis<br /> 1. La necesidad pues es el efecto de esta observación y no es más que un impresión interna de la mente o una determinación para llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro<br /> 2. La conexión necesaria es el fundamento de nuestra inferencia de los unos a los otros.<br /> 3. La idea de necesidad surge de alguna impresión<br /> 4. Debe derivarse de alguna impresión interna o impresión de alguna reflexión<br /> 5. La necesidad es algo que existe en la mente, no en los objetos y nos es posible para nosotros formarnos una idea más remota de ella si la consideramos como cualidad e los cuerpos<br /> 1,2, 3, 4,5 Se sigue: No tenemos la idea de necesidad o la necesidad no es más que una determinación del pensamiento a pasar de las causas a los efectos y de los efectos a las causas según su unión que conocemos por experiencia.<br /> • Así como la necesidad que hace dos veces dos iguales a cuatro o los tres ángulos de un triángulo igual a dos rectos reside tan solo en el acto del entendimiento porque consideramos y comparamos estas ideas<br /> • La eficacia o la energía de las causas no se hallan en las causas mismas ni en la divinidad, ni en la concurrencia de estos dos principios sino que corresponde tan sólo a la mente que considera la unión de dos o más objetos en todos los casos pasados.<br /> • Así se halla el poder real de la causas juntamente con su conexión y necesidad</p> <p>Argumentos que explican la tesis<br /> 1. Esta idea surge de que la repetición de su unión no descubre nada en los objetos, sino que tiene tan sólo influencia sobre la mente por la transición habitual que produce: que esta transición habitual es idéntica al poder y necesidad, que son por consecuencia cualidades de percepciones no dé o, no de objetos y son sentidas internamente por la mente y no percibidas externamente en los cuerpos<br /> 2. Es una observación común que la mente siente una gran inclinación a extender sobre los objetos externos y a unir con ellos las impresiones internas<br /> 3. Sera suficiente observar que la misma inclinación es la razón por que suponemos que la necesidad y el poder en los objetos que consideramos y no en nuestra mente aunque no es posible que formemos ni la idea de esta cualidad cuando no la consideramos como la determinación de a mente a pasar de la idea de un objeto al de su acompañante usual</p> <p>Premisas que aceptan las cualidades de los objetos pero a su vez no depende de estas cualidades la idea de conexión necesaria.<br /> 1. Me hallo de hecho pronto a conceder que existen varias cualidades tanto en los objetos materiales como inmateriales que no conocemos de ningún modo y si nos agrada llamar a esos poder o influencia tendrá este hecho pronto a conceder que existen varias cualidades que no conocemos de ningún modo pero cuando en lugar de referirnos a estas cualidades desconocidas intentamos que los términos de poder e influencia signifiquen algo de lo que tenemos una idea clara<br /> 2. He observado que los objetos mantienen en sí relaciones de contigüidad y sucesión que objetos análogos según puede observarse tienen análogas relaciones en varios casos y que todo esto es independiente y antecedente al as actividades del entendimiento<br /> 1 , 2 Se sigue: Debemos sacar su idea de lo que sentimos internamente al contemplarlos<br /> 3. Cuando un objetos se nos presenta inmediatamente sugiere a la mente una idea vivaz del objeto que sabemos que lo acompaña usualmente y esta determinación de la mente constituye la conexión necesaria en los objetos.<br /> 4. Cuando cambiamos de vista pasando de los objetos a las persecuciones; la impresión debe considerarse como causa de la idea vivaz como efecto y su conexión es la nueva determinación que sentimos al pasar de la idea del uno al otro.<br /> 5. Jamás nos da una visión de la estructura interna o los principios activos de los objetos sino que habitual tan solo al espíritu a pasar de unos a otros<br /> 6. Podemos definir una causa como un objeto precedente y contiguo a otro y como aquello según lo que en todos los objetos semejantes al primeros son puestos en iguales relaciones de precedencia y contigüidad con los objetos que se parecen al último<br /> 7. Una causa precedente a otro objeto y tan unido a él que la idea de uno determina a la mente a formarse la idea del otro y la impresión de uno a formarse una idea mas vivaz del otro.<br /> 8. Cuando examino con la mayor exactitud los objetos que se denominan comúnmente causas y efectos hallo a considerar un caso único que un objeto precede a otro y le es contiguo y extendiendo mi consideración a varios casos, encuentro solamente que los objetos análogos se halan continuamente en relaciones de sucesión de sucesión y contigüidad<br /> 3, 4, 5, 6, 7,8 Se sigue: Por la influencia de este enlace constante puede ser objeto de razonamiento y jamás puede actuar sobre el espíritu más que por medio de la costumbre que lo determina<br /> • Todas las causas son del mismo género y que en particular no existe fundamento para la distinción que hacemos algunas veces entre causas eficientes y causas formales, materiales, ejemplares y finales pues como nuestra idea de influencia se deriva del enlace constante de dos objetos.<br /> • Debemos rechazar la distinción entre causa y ocasión si suponemos que significan algo esencialmente diferente la una de la otra. Si el enlace constante va implicado en lo que llamamos ocasión es una cusa real si no hay relación alguna y no pueden dar lugar a ningún razonamiento.<br /> • Un género de necesidad ,lo mismo que no existe más que uno de causa y que la distinción común entre necesidad moral y física carece de fundamento en la naturaleza<br /> • El enlace constante de objetos juntamente con la determinación de la mente constituye la necesidad física y la supresión de esto es lo mismo que el azar</p> <p>Premisas que reafirman y concluyen la tesis.<br /> 1. Podemos concebir fácilmente que no existe una conexión necesaria absoluta ni metafísica de que todo comienzo causa un objeto precedente y contigua a otro unido de tal modo con él en la imaginación que la idea del uno determine a la mente a formase la idea del otro y la impresión del uno a formarse una idea mas vivaz. Una influencia tal sobre la mete es perfectamente extraordinaria e incomprensible y no podemos cerciorarnos de su realidad más que mediante la experiencia y la observación.<br /> 2. Una razón para creer que existe un objeto del que no podemos formarnos una idea pues como todos nuestros razonamientos relativamente a la existencia se derivan de la causalidad y como todos nuestros razonamientos relativos a la causalidad se derivan de la unión de los objetos experimentados no de algún razonamiento o reflexión la misma experiencia debe darnos una noción de estos objetos y disipar todo misterio de nuestras conclusiones.</p> <p>*Se usa el termino mente en vez de espíritu.</p> 
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				<title>Parte 3, SECC. XIV, De la idea de la conexión necesaria</title>
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				<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 07:57:03 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ilse</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>384616</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>JENIFER ARAUZ PEÑA<br /> MARA ITZEL FLORES MEDINA<br /> ILSE PAOLA GONZÁLEZ RESÉNDIZ<br /> NATIVIDAD MAYA PADILLA<br /> ANDREA OLIVARES DÍAZ<br /> FERNANDA ALEJANDRA RODRIGUEZ GARCÍA</p> <p>Tratado de la naturaleza humana<br /> Libro primero: del Entendimiento<br /> Parte tercerea: del conocimiento y la probabilidad<br /> Sección XIV: de la idea de la conexión necesaria</p> <p>• Debemos examinar cuál es nuestra idea de la necesidad cuando decimos que dos objetos están necesariamente enlazados entre ellos.<br /> • No tenemos ninguna idea que no se derive de impresiones.<br /> Por lo tanto:<br /> Debemos hallar alguna impresión que de lugar a la idea de la necesidad.</p> <p>• Esta impresión proviene de la relación causa y efecto.<br /> • Después de observar un caso se esta relación, percibo que dos objetos son contiguos en tiempo y lugar y que la causa precede al efecto.<br /> Por lo tanto:<br /> • Amplio mi consideración hasta que comprenda varios casos en los que hallo iguales objetos, existiendo en igual relación de contigüidad y sucesión. Esto no puede dar lugar a una nueva idea.<br /> Sin embargo:<br /> • La repetición no es en cada caso particular la misma, sino que produce una nueva impresión, y por este medio, la idea que examino al presente.<br /> • Después de la repetición frecuente, ante la aparición de uno de los objetos, la mente se halla determinada por la costumbre a considerar a su acompañante usual.<br /> Por lo tanto:<br /> La impresión o la determinación proporcionan la idea de necesidad.</p> <p>Hume comenzará examinando la idea que tenemos de la eficacia, pues usualmente falta en los razonamientos de los filósofos que han examinado esta cuestión.</p> <p>Argumento vulgar.<br /> • Los términos de eficacia, influencia, poder, fuerza, necesidad, conexión y cualidad productiva, son casi sinónimos.<br /> Por lo tanto:<br /> • Es absurdo emplear alguno de ellos para definir a los restantes.</p> <p>Es decir:<br /> • No podemos buscar las ideas de poder y eficacia en estas definiciones sino que debemos buscarlas en la impresiones.</p> <p>Argumento popular.<br /> • Por experiencia hallamos que existen varias producciones nuevas en la materia (movimientos y variaciones de los cuerpos).<br /> Por lo tanto:<br /> • Debe existir un poder capaz de producirlas, es así como llegamos a la idea del poder y eficacia.<br /> Si embargo:<br /> • La razón por sí sola jamás puede dar lugar a una idea original.<br /> • La razón como distinta de la experiencia jamás puede hacernos concluir que una causa o cualidad productiva se requiere absolutamente para todo comienzo de la existencia.<br /> Por lo tanto:<br /> • Si pretendemos que tenemos una idea precisa de eficacia, debemos presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para la mente, y su actuación manifiesta para nuestra conciencia y sensación.<br /> Otros argumentos filosóficos.<br /> • Los cuerpos actúan según principios o formas sustanciales, accidentes y facultades.<br /> • Éstas no son propiedades conocidos en los cuerpos sino que son totalmente ininteligibles e inexplicables.<br /> Por lo tanto:<br /> • El supuesto de una eficacia en alguna de las cualidades de la materia carece absolutamente de fundamento.<br /> Por lo tanto:<br /> Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares se hallan igualmente perplejos en este particular.</p> <p>Los filósofos se ven obligados a concluir que la fuerza y eficacia última de la materia es totalmente desconocida y es en vano buscarla en todas las cualidades conocidas de la materia.</p> <p>Sin embargo:<br /> • Las ideas abstractas son ideas individuales consideradas de un cierto modo y al reflexionar sobre un objeto es imposible excluir de nuestro pensamiento todos los grados de cantidad y cualidad.<br /> • Si poseemos una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie de él, y como el poder no puede subsistir por sí solo, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser particular y considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación necesariamente un efecto determinado.<br /> • Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre la causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que deber ser seguido o precedido de otro.<br /> Por lo tanto:<br /> Esta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado.</p> <p>• Supongamos que dos objetos se hallan presentes a nosotros (uno es la causa y el otro el efecto).<br /> • Por la simple consideración de uno de estos dos objetos jamás percibimos el lazo por que están unidos o somos capaces de declarar que existe una conexión entre ellos.<br /> Por lo tanto:<br /> No es partiendo de un caso particular como legamos a la idea de causa y efecto, de una conexión necesaria de poder, de fuerza, de energía y de influencia.</p> <p>• Ahora supongamos que observamos varios casos en los que los mismos objetos van unidos siempre entre sí.<br /> • Inmediatamente concebimos una conexión entre ellos y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.<br /> Por lo tanto:<br /> • Esta multiplicidad de casos semejantes, constituye la verdadera esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.</p> <p>• La repetición de casos semejantes no puede dar jamás lugar a una idea original diferente de la que se halla en un caso particular.<br /> • La idea de poder es una idea nueva y original que no ha de hallarse en un solo caso, sino que surge de la repetición de varios casos.<br /> Por lo tanto:<br /> • La repetición por sí sola no tiene este efecto, sino que debe descubrir o producir algo nuevo, que es la fuente de la idea.<br /> Sin embargo:<br /> • La repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable.<br /> Por lo tanto:<br /> Casos semejantes son el primer origen de nuestra idea de poder o necesidad, al miso tiempo que no tienen influjo por su semejanza los unos sobre los otros o sobre un objeto externo. Debemos, por consiguiente buscar el origen de esta idea en otra parte.</p> <p>• La observación de esta semejanza de casos produce una nueva impresión en la mente, que es su modelo real, pues después que hemos observado la semejanza en un número suficiente de casos, inmediatamente sentimos una determinación en el espíritu al pasar de un objeto a su acompañante y a concebirlo de un modo más enérgico debido a esta relación.<br /> • Esta determinación es el único efecto de la semejanza.<br /> Por lo tanto:<br /> Deber ser lo mismo que el poder o influencia. Los mismos casos de enlaces semejantes nos llevan a la noción de poder y necesidad.<br /> Es decir:<br /> La necesidad es el efecto de la observación, de casos en sí mismo distintos pero con enlaces semejantes, y no es más que una impresión interna de la mente o una determinación para llevar nuestros pensamientos de un objeto a otro.<br /> Es una impresión interna o de reflexión porque no hay ninguna impresión proporcionada por los sentidos que pueda dar lugar a esta idea.</p> <p>Ya que Hume ha explicado la inferencia de esta relación, se propone definir la relación misma de causa y efecto.</p> <p>• Una causa puede definirse de dos maneras: como un objeto precedente y contiguo a otro y es aquello según lo que en todos los objetos semejantes al primero son puestos en iguales relaciones de precedencia y contigüidad con los objetos que parecen al último. O una causa es un objeto precedente a otro y tan unido a él que la idea del uno determina a la mente a formarse la idea del otro y la impresión del uno a formarse una idea vivaz del otro.<br /> • Cuando examino con la mayor exactitud los objetos que de denominan causas y efectos hallo, al considerar un caso único, que un objeto precede al otro y le es contiguo, y extendiendo mi consideración a varios casos, encuentro solamente que objetos análogos se hallan situados constantemente en análogas relaciones de sucesión y contigüidad.<br /> • Cuando considero la influencia de este enlace constante percibo que una relación tal jamás puede ser objeto de razonamiento y jamás puede actuar sobre la mente más que por medio de la costumbre que determina la imaginación a hacer la transición de la idea de un objeto a la de su acompañante usual y de la impresión de uno a la idea vivaz del otro.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189568</guid>
				<title>De la idea de la conexión necesaria.</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-189568/de-la-idea-de-la-conexion-necesaria</link>
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				<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 05:14:50 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>aedmundo</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382157</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Integrantes del equipo:<br /> Becerril Chimal Elba Andrea.<br /> Maya Vázquez Karen Guayoltzin.<br /> Cervantes Espino Ahmed-Edmundo.</p> <p><strong>De la idea de la conexión necesaria.</strong></p> <p>Premisa 1:<br /> “Como no tenemos ninguna idea que no se derive de impresiones, debemos hallar alguna impresión que dé lugar a la idea de necesidad si afirmamos que tenemos realmente tal impresión.”<br /> Premisa 2:<br /> “Para esto considero en qué objeto se supone comúnmente que reside la necesidad, y hallando que se atribuye siempre a las causas y efectos, dirijo mi vista a dos objetos que se supone están enlazados por esta relación y los examino en todas las situaciones de que son susceptibles.”<br /> Premisa 3:<br /> “Inmediatamente percibo que son contiguos en tiempo y lugar y que al objeto que llamamos causa precede al que llamamos efecto.”<br /> Premisa 4:<br /> “En ningún caso puedo ir más lejos ni es posible para mí descubrir una tercera relación entre estos objetos.”<br /> Conclusión:<br /> “Por consiguiente, amplío mi consideración hasta que comprenda varios casos en los que hallo iguales objetos existiendo en iguales relaciones de contigüidad y sucesión.”</p> <p>Premisa1:<br /> “La reflexión sobre varios casos tan sólo repite los mismos objetos y no puede dar lugar a una nueva idea.”<br /> Premisa 2:<br /> “Hallo que la repetición no es en cada caso particular la misma, sino que produce una nueva impresión, y por este medio, la idea que examino al presente; pues después de una repetición frecuente hallo que ante la aparición de uno de los objetos, la mente se halla determinada por la costumbre a considerar su acompañante usual y a considerarlo de un modo más enérgico por su relación con el primer objeto.”<br /> Conclusión.<br /> “Es la impresión, pues, o la determinación la que me proporciona la idea de necesidad.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Ya que la razón jamás puede dar lugar a la idea de eficacia, esta idea debe derivarse de la experiencia y de algunos casos particulares de esta eficacia que constituyen sus pasos hacia el espíritu por los canales comunes de de la sensación o reflexión.”<br /> Premisa 2.<br /> “Las ideas representan siempre sus objetos e impresiones y, por el contrario, son necesarios algunos objetos para dar lugar a la idea.”<br /> Premisa 3.<br /> “Si pretendemos que tenemos una idea precisa de esta eficacia, debemos presentar algún caso en que la eficacia sea claramente cognoscible para el espíritu y su actuación manifiesta para nuestra conciencia o sensación.”<br /> Premisa 4.<br /> “Cuando consideramos estos principios o formas sustanciales, accidentes y facultades, nos percatamos que son totalmente ininteligibles e inexplicables.”<br /> Conclusión.<br /> “Es imposible mostrar en ningún caso el principio en que reside la fuerza e influencia de una causa y que tanto los entendimientos más refinados como los más vulgares se hallan igualmente perplejos en este particular.”</p> <p>Premisa 1.<br /> “Si realmente tenemos una idea del poder, podemos atribuir el poder a una identidad desconocida.”<br /> Premisa 2.<br /> “Pero como es imposible que la idea pueda derivarse de una cualidad tal y como no hay nada en las cualidades conocidas que pueda producirlo.”<br /> Conclusión.<br /> “Se sigue que nos engañamos a nosotros mismos cuando imaginamos que poseemos una idea de este género en la forma que comúnmente se entiende.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Hemos establecido como principio que como todas las ideas se derivan de las impresiones o de algunas percepciones precedentes, es imposible que podamos tener una idea de poder y eficacia más que si algunos casos pueden presentarse en que este poder se perciba ejerciéndose.”<br /> Premisa 2:<br /> “La idea de la divinidad procede del mismo origen, y si ninguna impresión, ya sea de sensación o reflexión, implica una fuerza o eficacia, es igualmente imposible descubrir o imaginar un principio activo tal en la divinidad.”<br /> Premisa 3:<br /> “No se tiene una idea adecuada del poder o eficacia de un objeto, ya que ni en el cuerpo, ni en la mente, ni en las naturalezas superiores ni inferiores son capaces de descubrir un solo caso de él.”<br /> Conclusión.<br /> “No tenemos jamás una impresión que contenga un poder de eficacia; por consiguiente, no tenemos jamás una idea del poder.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Ha sido establecido como un principio cierto que las ideas generales o abstractas no son más que ideas individuales consideradas de un cierto modo y que al reflexionar sobre un objeto es tan imposible excluir de nuestro pensamiento todos los grados particulares de cualidad y cantidad como de la naturaleza real de las cosas.”<br /> Premisa 2:<br /> “Si poseemos, pues una idea de poder, en general debemos ser capaces de concebir alguna especie particular de él, y como el poder no puede subsistir por sí solo, sino que es siempre considerado como un atributo de algún ser o existencia, debemos ser capaces de colocar este poder en algún ser en particular y considerar este ser como dotado de una fuerza y energía real, mediante la que resulta de su actuación un efecto determinado.”<br /> Premisa 3:<br /> “Debemos clara y particularmente concebir el enlace entre causa y el efecto y ser capaces de declarar ante la simple consideración de uno de ellos que debe ser seguido o precedido de otro.”<br /> Conclusión.<br /> “Ésta es la verdadera manera de concebir un poder particular en un cuerpo determinado y siendo imposible una idea general sin una representación individual, cuando la última es imposible no puede existir jamás la primera.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Dos objetos se hallan presentes a nosotros, de los cuales uno es la causa y otro el efecto; es claro que por la simple consideración de uno de estos dos objetos jamás percibiremos el lazo por que están unidos o seremos capaces de declarar que existe una conexión entre ellos.”<br /> Premisa 2:<br /> “No es partiendo de un caso como llegamos a la idea de causa y efecto, de una conexión necesaria de poder, de fuerza, de energía y de influencia.”<br /> Conclusión.<br /> “Si no viésemos jamás más que enlaces particulares de objetos diferentes de un modo total los unos de los otros, no seríamos nunca capaces de formarnos ideas tales.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Supongamos de nuevo que observamos varios casos en los que los mismos objetos van unidos entre sí; inmediatamente concebimos una conexión entre ellos y comenzamos a realizar una inferencia de un objeto a otro.”<br /> Premisa 2:<br /> “Esta multiplicidad de casos semejantes constituye la verdadera esencia del poder o conexión y es la fuente de la que la idea surge.”<br /> Premisa 3:<br /> “La repetición de casos enteramente semejantes no puede dar jamás lugar a una idea original diferente de la que se halla en un caso particular.”<br /> Conclusión.<br /> “Por consiguiente la idea de poder es una idea nueva y original que no ha de hallarse en un solo caso y que surge de la repetición varios casos.”</p> <p>Premisa1:<br /> “La repetición de objetos análogos en relaciones análogas de sucesión y contigüidad no descubre nada nuevo en ninguno de ellos, ya que no podemos realizar una inferencia partiendo de ella ni hacerla asunto de nuestro razonamiento demostrativo probable.”<br /> Premisa 2:<br /> “La repetición de objetos similares en situaciones semejantes no produce nada nuevo en estos objetos o en un cuerpo externo; pues los varios casos que tenemos del enlace de causas y efectos semejantes son en sí mismo totalmente independientes.”<br /> Premisa 3:<br /> “La conexión necesaria entre causas y efectos es el fundamento de nuestra inferencia de los unos a los otros. La fundamentación de nuestra inferencia es la transición que surge de la unión habitual.”<br /> Conclusión.<br /> “La necesidad es algo que existe en el espíritu, no en los objetos, y no es posible para nosotros formarnos la idea más remota de ella si la consideramos como una cualidad de los cuerpos.”</p> <p>Premisa1:<br /> “Una causa es un objeto precedente a otro y tan unido a él que la idea del uno determina al espíritu a formarse la idea del otro y la impresión del uno determina a la mente a formarse la idea del otro y la impresión del uno a formarse una idea más vivaz del otro.”<br /> Premisa 2:<br /> “Cuando examino con la mayor exactitud los objetos que se denominan comúnmente causas y efectos hallo, al considerar un caso único, que un objeto precede al otro y le es contiguo, y extendiendo mi consideración a varios casos, encuentro solamente que objetos análogos se hallan situados constantemente en análogas relaciones de sucesión y contigüidad.”<br /> Conclusión.<br /> “Cuando considero la influencia de este enlace constante percibo que una relación tal jamás puede ser objeto de razonamiento y jamás puede actuar sobre la mente más que por medio de la costumbre que determina la imaginación a hacer la transición de la idea de un objeto a la de su acompañante usual y de la impresión de uno a la idea más vivaz del otro.”</p> <p><strong>Las proposiciones generales que se siguen de las demostraciones anteriores.</strong></p> <p>1. Todas las causas son del mismo género y no existe fundamento para la distinción que hacemos entre causas eficientes y causas sine qua non, etcétera. Por la misma razón debemos rechazar la distinción entre causa y ocasión si suponemos que significan algo esencialmente diferente.<br /> 2. No hay más que un género de necesidad, lo mismo que no existe más que uno de causa. El enlace constante de objetos, juntamente con la determinación de la mente, constituye la necesidad física, y la supresión de esto es lo mismo que el azar. Como los objetos deben o no hallarse enlazados, y como la mente debe o no hallarse determinada a pasar de un objeto a otro, es imposible admitir un término medio entre azar y la necesidad absoluta.<br /> 3. La necesidad de una causa para toda existencia que comienza no se funda en un argumento ni demostrativo ni intuitivo. Una influencia tal sobre la mente es perfectamente extraordinaria e incomprensible y no podemos cerciorarnos de su realidad, sino mediante la experiencia y la observación.<br /> 4. No podemos jamás tener una razón para creer que existe un objeto del que no podemos formarnos una idea; pues como todos nuestros razonamientos relativos a la existencia se derivan de la causalidad, y como todos nuestros razonamientos concernientes a la causalidad se derivan de la unión de los objetos experimentados, no de algún razonamiento o reflexión, la misma experiencia debe darnos una noción de estos objetos y debe disipar todo misterio de nuestras conclusiones.</p> 
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				<title>ANALISIS DEL  SISTEMA DEL ESPACIO Y TIEMPO EN HUME</title>
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				<description>EQUIPO:FERNANDO LUÉVANO
ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA  
ANDRES MARQUINA</description>
				<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 04:11:12 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO<br /> FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS<br /> LÓGICA 3<br /> FERNANDO LUÉVANO<br /> ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA<br /> ANDRES MARQUINA</p> <p>ANALISIS DEL SISTEMA DEL ESPACIO Y TIEMPO EN HUME</p> <p>1ER PARTE<br /> TÉSIS NEGATIVA<br /> SET 1</p> <p>FERNANDO LUÉVANO<br /> Premisas que apoyan la primera conclusión de la tesis negativa en la segunda parte del TNH</p> <p>1. Las ideas de espacio y tiempo no son infinitas e indivisibles (SECC. I)</p> <p>Por consiguiente, es cierto que la imaginación alcanza un mínimum y puede producir una idea de la cual no puede concebir una subdivisión y que no puede ser disminuida sin una destrucción total. (I, II, I, 3)</p> <p>Premisa 1: Es, pues, claro que todo lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes y que es imposible poner algún límite al número de partes sin poner límite al mismo tiempo a la división. (I, II, I, 2)<br /> Premisa 2: Sucede lo mismo con las impresiones de los sentidos que con las ideas de la imaginación… Un microscopio o telescopio que las hace visibles no produce nuevos rayos de luz, sino que extiende tan sólo los que partían de ellas, y por este medio concede partes a las impresiones que a la vista por sí sola aparecen simples y sin partes y las lleva a un mínimum que era antes imperceptible. (I, II, I, 4)<br /> Premisa 3: Nada puede ser más pequeño que algunas ideas que nos formamos en la fantasía e imágenes que aparecen a los sentidos, pues son ideas e imágenes perfectamente simples e indivisibles. (I, II, I, 5)<br /> Premisa 4: De aquí podemos deducir el error de la opinión corriente de que la capacidad del espíritu se halla limitada por ambos lados y que es imposible para la imaginación formar una idea adecuada de lo que va más allá de un cierto grado de pequeñez como de grandeza. (I, II, I, 5)<br /> Premisa 5: La idea que nos formamos de una cualidad finita no es divisible indefinidamente, sino que podemos, por distinciones y separaciones apropiadas, reducir esta idea a las inferiores, que son totalmente simples e indivisibles. (I, II, I, 2)</p> <p>ALEJANDRO HUERTA ZAMACONA<br /> Premisas que apoyan la segunda conclusión de la tesis negativa en la segunda parte del TNH</p> <p>1: El espacio y el tiempo (reales, originales) no son tampoco infinitamente divisibles (SECC. II)</p> <p>Premisa 1. Siempre que las ideas son representaciones adecuadas de los objetos, las relaciones, contradicciones y concordancias de las ideas son totalmente aplicables a los objetos y podemos observar que esto es el fundamento del conocimiento humano (II, II, 1)</p> <p>Premisa 2. Toda cosa capaz de ser dividida infinitamente contiene un número infinito de partes; de otro modo, la división se detendría en las partes indivisibles, a las que inmediatamente llegaríamos. Si, en consecuencia, una extensión finita es divisible infinitamente, no podrá ser contradictorio suponer que una extensión finita comprende un número infinito de partes, y, por el contrario, si es una contradicción suponer que una extensión finita contiene un número infinito de partes, ninguna extensión finita puede ser infinitamente divisible(II, II, 2).<br /> Premisa 3. La idea de un número infinito de partes es individualmente la misma idea que la de una extensión infinita y que ninguna extensión finita es capaz de contener un número infinito de partes, y, por consecuencia, que ninguna extensión finita es divisible infinitamente (II, II, 2)<br /> Premisa 4.La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo, como es evidente por la naturaleza del movimiento. Si la última, por consiguiente, es imposible, la primera debe serlo igualmente (II, II, 6)<br /> Premisa 5. Ahora bien; es cierto que poseemos una idea de extensión, pues de otro modo, ¿por qué hablaríamos y razonaríamos acerca de ella? Es igualmente cierto que esta idea, concebida por la imaginación, aunque divisible en partes o ideas inferiores, no es divisible infinitamente ni consta de un número infinito de partes, pues esto excede a la comprensión de nuestras limitadas facultades. Aquí, pues, existe una idea de extensión que consta de partes o ideas inferiores que son perfectamente indivisibles; así, pues, esta idea no implica contradicción; por consiguiente, es posible que exista realmente la extensión en conformidad con ella y, por tanto, todos los argumentos empleados contra la posibilidad de los puntos matemáticos son meras sutilidades escolásticas inmerecedoras de nuestra atención. (II, II, 10)<br /> Premisa 6 Todas las pretendidas demostraciones en favor de la divisibilidad infinita de la extensión son igualmente sofísticas, pues es cierto que estas demostraciones no pueden ser exactas sin probar la imposibilidad de los puntos matemáticos, y pretenderlo es un evidente absurdo. (II, II, 10)</p> <p>Premisa 7. Es una propiedad inseparable del tiempo, que en cierto modo constituye su esencia, que a cada una de sus partes sucede otra y que ninguna de ellas, aun contiguas, pueden ser coexistentes (II, II, 5)</p> <p>Premisa 8. Es cierto, pues, que el tiempo, tal como existe, debe hallarse compuesto de momentos indivisibles, pues si en el tiempo no podemos llegar jamás al fin de la división y si cada momento que sucede a otro no fuera perfectamente único e indivisible, existirían un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo, lo que creo se concederá que es una contradicción notoria. (II, II, 4)</p> <p>2DA PARTE<br /> TESIS POSITÍVA<br /> SET 2</p> <p>ANDRES MARQUINA<br /> Análisis y deconstrucción de Argumentos: T.N.H. Libro 1, parte 2, sect. 4 ¶2 (SET 2)</p> <p>El argumento:<br /> La segunda parte de nuestro sistema es una consecuencia de la primera.</p> <p>1. Las partes en las que las ideas de espacio y tiempo se resuelven, se vuelven indivisibles y éstas, siendo nada en sí mismas, son inconcebibles cuando no están “llenadas” (fill’d) con algo real y existente.</p> <p>2. Las ideas del espacio y tiempo no son, entonces, ideas separadas o distintas, sino que meramente esa manera u orden en el cual los objetos existen: en otras palabras, es imposible concebir ya sea un vacío y extensión sin materia, o un tiempo, cuando no hay sucesión o cambio en ninguna existencia real.</p> <p>Fundamentación:<br /> 1.<br /> 1. [1.1.3&#160;13] Cada idea que es distinguible es también separable, [1.1.3&#160;4 y 1.1.7&#160;3] tomemos una de esas ideas indivisibles simples de las cuales el compuesto (compound) de extensión se forma, y separándola de todas las demás, y considerándola aparte, formemos un juicio de su naturaleza y cualidad.<br /> 2. Esta idea no es la idea de extensión porque la idea de extensión tiene partes y esta idea es, como ya dijimos, simple e individisble. [ 1.1.3&#160;14]<br /> 3. La idea del espacio es comunicada a la mente mediante la vista y el tacto pues no hay extensión que no sea visible. [1.1.3&#160;15]<br /> 4. La impresión de extensión está compuesta por impresiones menores que son, ellas mismas, indivisibles para el ojo y el tacto. [Ibíd.]<br /> 5. Llamémosles átomos. [Ídem.]<br /> 6. No sólo es requisito que estos átomos tengan color y sean tangibles para que sea descubran ante nuestros sentidos, sino que también es necesario que podamos sostener las ideas de su color y de su tangibilidad para comprenderlos con la imaginación. [Ibíd.] [Porque las ideas tienen una impresión previa [1.1.1&#160;7 y sigs] , y si no hay impresión clara y distinguible, no puede haber una idea clara y distinguible<br /> 7. Sólo su idea de color y tangibilidad puede hacerlos concebibles en la mente. [Ibíd.]<br /> 8. En tanto que se eliminan las ideas de estas cualidades sensibles, los átomos, están anihilados totalmente para el entendimiento y la imaginación. [Ibíd.]<br /> 9. Ahora, como son las partes, es el todo [1.2.3&#160;16]<br /> 10. (Si un átomo no es considerado como visible y tangible, no nos puede “dar” (convey) ninguna idea, )  La idea de extensión que es compuesta por ideas de estos átomos, nunca podría existir. [Ibíd.]<br /> 11. C: Y si esta idea de extensión puede existir, como nos damos cuenta de que hecho existe, sus partes deben existir también y deben considerarse como visibles y tangibles. [Ibíd.]<br /> 12. C: Por lo tanto, no tenemos una idea de extensión menos que cuando la vemos como un objeto de nuestra vista y/o nuestro tacto. [Ibíd.]<br /> 13. C: De la misma manera, los momentos indivisibles del tiempo deben estar llenados con un objeto real o existencia, cuya sucesión forma la duración y la hace (como lo explicaremos posteriormente) concebible para la mente.<br /> 2.<br /> 1. Supongamos que el argumento 1. se cumple, y que por lo tanto si se cumple para el espacio se cumple para el tiempo y viceversa entonces se argumenta, ahora, primero para el tiempo y luego se establece que se cumple para ambos:<br /> 2. Empecemos por probar que es imposible concebir un tiempo sin una sucesión de eventos:<br /> 3. [1.2.3&#160;8] Es evidente que el tiempo o la duración consisten de partes diferentes, pues de otra manera no podríamos concebir duraciones largas o cortas.<br /> 4. También es evidente que estas partes no son coexistentes, pues esa es la cualidad de las partes de la extensión que la hace diferentes de la duración. [Ibíd.]<br /> 5. Ahora, como el tiempo, está compuesto de partes que no son coexistentes, un objeto inmutable (unchangeable), como sólo produce impresiones coexistentes, no produce impresiones que nos den la idea de tiempo. [Ibíd.]<br /> 6. Consecuentemente, la idea de tiempo debe derivarse de una sucesión de objetos cambiantes, y el tiempo, en su primera apariencia no puede estar separado de esa sucesión. [Ibíd.]<br /> 7. Ya vimos que la primera apariencia del tiempo debe haber, necesariamente, una sucesión de objetos existentes [1.2.3. 9]<br /> 8. Ahora veremos si se puede concebir el tiempo sin concebir una sucesión de objetos, y si puede ser una idea distinta en la imaginación. [Ibíd.]<br /> 9. Por [1.1.3&#160;4 y 1.1.7&#160;3] tenemos que para saber si cualesquiera objetos que estén juntos en una impresión son separados en idea, basta considerar si son diferentes. [1.2.3&#160;10]<br /> 10. Si los objetos son diferentes, es decir distinguibles y por ende separables, pueden ser concebidos por separado. [Ibíd.]<br /> 11. Si no son diferentes, entonces no son distinguibles ni separables.[Ibíd.]<br /> 12. Esto (11) es precisamente el caso con respecto del tiempo cuando es comparado con las impresiones sucesivas. [Ibíd.] Es decir que las segundas son diferentes pero<br /> 13. La idea de tiempo no está derivada de una impresión mezclada con otras y distinguible de ellas. [Ibíd.]<br /> 14. Sino que surge de la manera en que las impresiones aparecen en la mente. [Ibíd.]<br /> 15. E.g. Cinco notas tocadas una después de otra nos dan una idea de tiempo, pero éste no es una sexta impresión.<br /> 16. Para formar una idea desde la reflección es necesario que una impresión excite una emoción en la mente o una afección. [Ibíd.]<br /> 17. Estos cinco sonidos apareciendo en esta particular manera, no excitan una emoción en la mente o producen una afección de ningún tipo, que cuando sea observado pueda crear (give rise) a una nueva idea. Pues cada idea es derivada de una impresión que exactamente similar a ella [1.2.3. 2]<br /> 18. La mente sólo toma nota de la manera en la que los sonidos hacen su apariencia, y después la puede considerar fuera de estos sonidos particulares, y la podrá juntar (conjoin) con otros objetos.<br /> 19. De lo que queda claro que el tiempo no es la impresión de los cinco sonidos en sucesión, sino que es una observación del modo en el que ocurren estos sonidos.<br /> 20. Pero el cual no sería posible sin las ideas de los objetos dispuestos en cierta manera, es decir, en sucesión.<br /> 21. Dijimos (10) que para poder concebir ideas por separado deben de ser diferentes.<br /> 22. El tiempo no es una idea diferente de la sucesión de impresiones, pero tampoco es idéntica a la sucesión<br /> 23.  No puede ser concebida por separado<br /> 24. Y por último, como es verdadero para el tiempo, será verdadero para el espacio, pues no son las ideas de los objetos mismos lo que nos da la noción de extensión y espacio sino la manera en que están dispuestos en la realidad, sin la cual no se podría formar esta noción.</p> <p>OBJECIONES Y RESPUESTAS (ORSET)<br /> Secciones IV y V</p> <p>Alejandro Huerta Zamacona<br /> ORSET 1 (SECC IV)</p> <p>Primera objeción<br /> 1. La primera de estas, objeciones, de que me ocuparé, es más apropiada para probar la conexión y dependencia de una parte de otra que para destruir alguna de ellas. Ha sido sostenido frecuentemente en las escuelas que la extensión debe ser divisible al infinito, porque el sistema de los puntos matemáticos es absurdo, y que este sistema es absurdo porque el punto matemático es algo sin existencia, y, por consiguiente, no puede formar una existencia real por su unión con otros. (II, IV, 3)</p> <p>Respuestas a la primera objeción<br /> R 1. Lo que da capitalmente origen a estas objeciones y al mismo tiempo hace tan difícil darles una respuesta satisfactoria es la debilidad e inestabilidad natural de nuestra imaginación y nuestros sentidos cuando se dirigen a tales objetos diminutos.<br /> R.2 Así, aparece que las definiciones de los matemáticos destruyen las pretendidas demostraciones y que si tenemos la idea de puntos, líneas y, superficies indivisibles, según la definición, su existencia es ciertamente posible; pero que si no tenemos una idea semejante es imposible que podamos concebir la limitación de alguna figura, concepción sin la que no es posible una demostración geométrica.<br /> R.3 Hay pocos matemáticos que defiendan la hipótesis de los puntos indivisibles, y éstos tienen la respuesta más fácil y exacta para la presente cuestión. Necesitan tan sólo replicar que las líneas o superficies son iguales cuando el número de puntos de cada una es igual al de la otra, y que como la proporción de los números varía, varía también la proporción de las líneas y las superficies.<br /> R. 4&#160;Sé que no existe matemático alguno que no rechace que se le juzgue por las figuras que traza sobre el papel, siendo éstas, como nos dice, esquemas sueltos y sirviendo sólo para sugerir con mayor facilidad ciertas ideas que son la verdadera fundamentación de nuestro razonamiento. Me satisfago con esto y quiero basarme, en la controversia, meramente sobre estas ideas. Pido, por consiguiente, a nuestro matemático que se forme tan exactamente como le sea posible las ideas de un círculo y de una línea recta, y después le preguntaré si al concebir su contacto puede imaginarlo como tocándose en un punto matemático, o si es necesario pensar que coinciden en algún espacio. Cualquiera que sea la respuesta que elija va a dar a iguales dificultades. Si afirma que trazando estas figuras en su imaginación puede imaginar que se tocan en un punto único, concede la posibilidad de esta idea y, por consecuencia, de la cosa. Si dice que en su concepción del contacto de estas líneas debe hacerlas coincidir, reconoce por esto la falacia de las demostraciones geométricas cuando se llevan más allá de un cierto grado de pequeñez, pues es cierto que él posee una demostración contra la coincidencia del círculo y la línea recta o, en otras palabras, que puede probar una idea, a saber, la de coincidencia, por la incompatibilidad con otras dos ideas, a saber, las del círculo y la línea recta, aunque al mismo tiempo reconoce que estas ideas son inseparables. (II, IV, 18)</p> <p>Segunda objeción<br /> 2. La segunda objeción se deriva de la necesidad de la penetración si la extensión consistiese en puntos matemáticos. Un átomo simple e indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo, pues es imposible que pueda tocarle en sus partes externas, dado el supuesto de su simplicidad perfecta que excluye toda parte. Por consiguiente, debe tocarle íntimamente y en su esencia total secundum se, tota, et totaliter, que es la verdadera definición de la penetración. Pero la penetración es imposible; por consecuencia, los puntos matemáticos son igualmente imposibles. (II, IV, 4)</p> <p>Respuestas a la segunda objeción<br /> R 1. Respondo a esta objeción substituyendo una idea exacta de la penetración. Supóngase que dos cuerpos no teniendo un espacio vacío dentro de su circunferencia se aproximan el uno al otro y se unen de manera tal que el cuerpo resultante de su unión no es más extenso que uno de ellos; esto es lo que debemos entender cuando hablamos de penetración; pero es evidente que esta penetración no es más que el aniquilamiento de uno de los cuerpos y la conservación del otro sin hallarse en situación de poder distinguir en particular cuál es el conservado y cuál es el aniquilado. Antes de su contacto tenemos la idea de dos cuerpos; después tenemos tan sólo la idea de uno. Es imposible para la mente mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo. (II, IV, 5)<br /> R 2 Una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad; una línea, como larga sin ancho y profundidad; un punto, como lo que no tiene ni longitud, ni ancho ni profundidad. Es evidente que esto es perfectamente ininteligible, partiendo de otro supuesto que no sea la composición de la extensión por puntos o átomos subdivisibles. ¿Cómo de otra manera podría existir algo sin longitud, latitud, profundidad? (II, IV, 9)<br /> R 3. Dos diferentes respuestas encuentro que se han dado a este argumento, pero ninguna de ellas es, a mi ver, satisfactoria. La primera es que los objetos de la geometría, cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se examinan, son meras ideas del espíritu, y no sólo no existen, sino que no pueden existir jamás en la naturaleza. No existen porque ninguno puede pretender trazar una línea o hacer una superficie que concuerde enteramente, con la definición, y no pueden existir porque podemos presentar demostraciones, partiendo de estas ideas, para probar que son imposibles. (II, IV, 10)<br /> R. 4 repito lo que ya he establecido, a saber: que no tenemos una idea precisa de la igualdad o desigualdad de más corto o más largo que de la línea recta o curva, y, por consecuencia, que lo uno jamás puede proporcionarnos un criterio perfecto para lo otro. Una idea exacta jamás puede construirse sobre otras tan inconexas e indeterminadas. (II, IV, 16)</p> <p>ORSET2<br /> Andrés Marquina<br /> Deconstrucción de Argumentos: ORSET II</p> <p>Segunda objeción a la tesis de que la “idea de espacio o extensión no es nada sino la idea de puntos visibles o tangibles distribuidos en un cierto orden. De lo que se sigue que no podemos formar ninguna idea de vacío ni espacio cuando no haya nada tangible ni visible. [1.2.5&#160;1]</p> <p>[1.2.5&#160;3] La idea de un vacío puede probarse por el siguiente razonamiento:<br /> 1. Cualquier idea que sea consecuencia necesaria e infalible de ideas posibles es, ella misma, posible.<br /> 2. Aunque el mundo esté en pleno, podemos, fácilmente, concebirlo como privado de movimiento (reposo); y esta idea será ciertamente posible.<br /> 3. También deberá ser posible concebir la aniquilación de cualquier parte de la materia mientras las demás permanecen inmóviles.<br /> 4. Cuando quitas la materia que se encuentra dentro de un cuarto sin modificar su alrededor. Estrictamente n lo que resulta de las ideas de reposo y aniquilación no es el contacto de partes sino otra cosa que se concluye es la idea de vacío.</p> <p>Refutación a la objeción [1.2.5&#160;23]<br /> 1. Cuando quitas la materia de dentro de un cuarto la impresión que te queda, es muy similar a cuando tenía aire, éste también imperceptible para los ojos.<br /> 2. La distancia entre las paredes la podemos medir con los otros sentidos. Con los grados de luz y con el tacto (feeling) aquello que consiste en los movimientos de las manos, brazos o cualquier miembro del cuerpo.<br /> 3. De la aniquilación y el reposo de la materia, no se produce una idea de vacío sino que se producen impresiones sensibles.<br /> 4. Y de esas impresiones sólo pueden darse ideas que se asemejan a sí. [1.1.1 7]<br /> 5.  La idea del vacío sólo se concibe gracias a la impresión que deja la aniquilación de la materia y no separada de ella.</p> <p>Respuesta a las objeciones, Sección V (ORSET2)<br /> Fernando Luévano</p> <p>Primera objeción de la Sección V<br /> Puede ser dicho que los hombres han discutido durante varias épocas con respecto a un vacío y a un pleno, sin ser capaces de lograr para este problema una solución final… puede pretenderse que la misma discusión es decisiva con respecto a la idea y que es imposible que los hombres puedan razonar durante tanto tiempo acerca de un vacío y refutarlo o defenderlo sin tener una noción clara de lo que refutan o defienden. (I, II, V, 2)<br /> Soporte<br /> P 1. 1.- Estableceré de antemano tan sólo que debemos distinguir exactamente entre el fenómeno mismo y las causas que le asignaremos, y no debemos imaginar por la incertidumbre de las últimas que el primero también es incierto… La falsedad de la una no es la consecuencia de la de la otra, aunque al mismo tiempo podemos observar que es muy natural para nosotros sacar una consecuencia tal… (I, II, V, 19)<br /> 2.- Observaré que, como la mente se halla dotada de la facultad de despertar la idea que le place, siempre que remite los espíritus a la región del cerebro en la que esta idea está colocada, los espíritus despiertan siempre esta idea cuando corren precisamente por las propias huellas y agitan la célula que corresponde a la idea. (I, II, V, 20)<br /> 3.- No somos siempre sensibles a este cambio, sino que, continuando en la misma dirección del pensar, hacemos uso de la idea relacionada que se nos presenta y la empleamos en nuestro razonamiento como si fuese la misma que exigíamos primero. Esta es la causa de muchos errores y sofismas en filosofía… (I, II, V, 20)<br /> 4.- Las ideas semejantes no sólo se hallan relacionadas entre sí, sino que las acciones del espíritu que empleamos en su consideración son tan poco diferentes que no somos capaces de distinguirlas… podemos observar en general que siempre que las acciones del espíritu para formar dos ideas son las mismas o parecidas nos hallamos inclinados a confundir estas ideas y a tomar las unas por las otras. (I, II, V, 21)<br /> P 2. 1.- Aunque el movimiento y la obscuridad ni por sí ni acompañados de objetos visibles y tangibles producen la idea de un vacío o extensión sin materia, son, sin embargo, las causas de por qué imaginamos falsamente podernos formar una idea semejante, pues existe una estrecha relación entre este movimiento y obscuridad y una extensión real o composición de objetos visibles o tangibles. (I, II, V, 14)<br /> 2.- Primeramente… La sensación de movimiento es igualmente la misma cuando no existe nada tangible interpuesto entre los dos cuerpos que cuando tocamos un cuerpo compuesto, cuyas diferentes partes se hallan situadas las unas detrás de las otras. (I, II, V, 15) Segundo… una distancia invisible e intangible puede convertirse en una visible y tangible sin ningún cambio en los objetos distantes. (I, II, V, 16) Tercero… como todas las cualidades, como calor, frío, luz, atracción, etc., disminuyen en proporción de la distancia, se observa una diferencia muy pequeña entre que la distancia sea conocida por objetos compuestos y sensibles y sea conocida por el modo en que dos objetos distantes afectan a los sentidos. (I, II, V, 17)<br /> 3.- Aquí, pues, hay tres relaciones entre esta distancia que sugiere la idea de la extensión y la que no se halla llena con objetos coloreados o sólidos (I, II, V, 18). Estas relaciones entre los dos géneros de distancia nos proporcionarán una razón fácil de por qué se las ha tomado tan frecuentemente la una por la otra y de por qué imaginamos que tenemos una idea de extensión sin la idea de un objeto, ya sea de la vista o del tacto. (I, II, V, 19)<br /> P 3. Usamos palabras en lugar de ideas, porque se hallan comúnmente tan estrechamente enlazadas que el espíritu con facilidad toma las unas por las otras. Y esto es igualmente la razón de por qué ponemos la idea de una distancia que no se considera visible o tangible en lugar de la extensión, que no es más que una composición de puntos visibles o tangibles dispuestos en un cierto orden. (I, II, V, 21)<br /> Conclusión. Las disputas frecuentes concernientes al vacío o extensión no prueban la realidad de la idea en torno de la cual gira la discusión, no habiendo cosa más corriente que ver a los hombres engañarse en este respecto, especialmente cuando por medio de una estrecha relación se presenta otra idea que puede dar lugar a su error. (I, II, V, 22)<br /> Tercera objeción de la Sección V<br /> La tercera objeción va aún más lejos, y no sólo afirma que la idea de un vacío es real y posible, sino también necesaria e inevitable. Esta afirmación se funda en el movimiento que observamos en los cuerpos y que se dice sería imposible e inconcebible sin el vacío en el que los cuerpos deben moverse para hacerse camino los unos a los otros. (I, II, V, 4)<br /> Soporte<br /> P 1. 1.- Es evidente que la idea de la obscuridad no es una idea positiva, sino meramente una negación de la luz o, más propiamente hablando, de los objetos coloreados y visibles. Consecuencia de esto es que no objetemos la impresión de la extensión sin materia por la mera supresión de objetos sensibles y que la idea de la obscuridad total no puede ser idéntica a la del vacío. (I, II, V, 5) Supóngase de nuevo que un hombre se halla mantenido en el aire y llevado a través de él suavemente por alguna fuerza invisible; es evidente que no es sensible a ninguna cosa y jamás percibirá la ida de la extensión, ni de hecho ninguna idea, por su movimiento invariable. (I, II, V, 6)<br /> 2.- Así, pues, si resulta que la obscuridad y movimiento, con la supresión total de todo lo visible y tangible, no puede darnos jamás la idea de la extensión sin materia o de un vacío, se presenta la cuestión inmediata si puede surgir esta idea cuando se combina con algo visible o tangible (I, II, V, 7)<br /> P 2. 1.- Es evidente que sólo cuando dos cuerpos luminosos aparecen a la vista podemos percibir si se hallan unidos o separados, si están separados por una distancia mayor o menor, y si esta distancia varía, podemos percibir su aumento y disminución que acompaña la movimiento de los cuerpos. Sin embargo, como la distancia no es en este caso algo coloreado o visible, puede pensarse que existe aquí un vacío o extensión pura no sólo inteligible para el espíritu, sino manifiesta para los sentidos. (I, II, V, 10)<br /> 2.- Ya que esta distancia no produce una percepción diferente de la que un ciego puede obtener de sus ojos o de la que poseemos en la noche más obscura, debe participar de las mismas propiedades, y como la ceguera y la obscuridad no nos proporcionan ideas de la extensión, es imposible que la distancia obscura e indistinguible entre dos cuerpos pueda producir esta idea. (I, II, V, 11)<br /> P 3. 1.- La única diferencia entre la obscuridad absoluta y la apariencia de dos objetos luminosos, más o menos visibles, consiste, como he dicho, en los objetos mismos y en la manera como afectan a nuestros sentidos. (I, II, V, 12)<br /> 2.- Aunque el movimiento y la obscuridad ni por sí ni acompañados de objetos visibles y tangibles producen la idea de un vacío o extensión sin materia, son, sin embargo, las causas de por qué imaginamos falsamente podernos formar una idea semejante, pues existe una estrecha relación entre este movimiento y obscuridad y una extensión real o composición de objetos visibles o tangibles. (I, II, V, 14)<br /> Conclusión. 1.- Puesto que un cuerpo interpuesto entre otros dos puede suponerse que es aniquilado sin producir un cambio en los que se hallan a cada lado de él, se concibe fácilmente que puede ser creado de nuevo y producir una alteración igualmente insignificante. 2.- Ahora bien; el movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto que su creación. 3.- Los cuerpos distantes no son más afectados en un caso que en otro. Esto basta para convencer a nuestra imaginación y probar que no existe repugnancia a este movimiento. 4.- Después, la experiencia interviene para persuadirnos de que dos cuerpos situados de la manera antes descrita tienen realmente la capacidad de recibir cuerpos entre ellos y de que no existe obstáculo para la conversión de la distancia invisible e intangible en la distancia visible y tangible. (I, II, V, 24)</p> 
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				<title>Objeciones SET 1 y 2</title>
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				<pubDate>Wed, 07 Oct 2009 04:14:20 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Metztli</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>386650</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III<br /> Basurto Soriano Erandi. (Metztli)<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Definición de Sistema Espacio-Tiempo<br /> La capacidad de la mente no es infinita; por consecuencia la idea de extensión o duración consta de un número de partes o ideas inferiores pero en número finito, y éstas son simples e indivisibles. Las ideas del espacio y el tiempo no son ideas separadas o diferentes, sino tan sólo el modo o el orden en que los objetos existen. Es imposible concebir un vacío y extensión sin materia o un tiempo en el que no halla sucesión o cambio en una existencia real (Sección II, Parte IV, Párrafo II).<br /> Objeción 1:<br /> 1. La extensión debe ser divisible al infinito, porque el sistema de los puntos matemáticos es absurdo (II,IV,3).<br /> 2. Y que este sistema es absurdo porque el punto matemático es algo sin existencia, y, por consiguiente, no puede formar una existencia real por su unión con otros (puntos) (II,IV,3).</p> <p>Premisas implícitas:<br /> 1. La extensión está formada por partes inferiores, indivisibles y existentes (reales).<br /> 2. El punto no existe. Si no existe, entonces las partes de la extensión no existen.<br /> Conclusión:<br /> Entonces la extensión es infinitamente divisible ya que no existen sus partes inferiores, es decir, al dividirla no se llega a un punto simple e indivisible (Conclusión implícita).</p> <p>Respuesta a la objeción 1:<br /> 1. Esto sería totalmente decisivo si no existiese un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos (II, IV, 3).<br /> 2. El término medio está en conceder color y solidez a estos puntos (II, IV, 3).<br /> 3. El sistema de los puntos físicos, que es otro término medio, es demasiado absurdo para necesitar de una refutación (II, IV, 3).<br /> Premisas implícitas:<br /> 1. Si la extensión existe, tiene partes existentes (puntos físicos).<br /> 2. Las partes existen (o sabemos que existen) porque se les concede color o solidez.</p> <p>Conclusión:<br /> Una extensión real, del género que se supone ser un punto físico, no puede jamás existir sin partes diferentes entre sí (II, IV, 3).</p> <p>Objeción 2:<br /> 1. Si la extensión consiste en puntos matemáticos, necesita de penetración (II, IV, 4).<br /> 2. Un punto simple e indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo (II, IV, 4).<br /> 3. Es imposible que pueda tocarle sus partes externas , entonces debe tocar sus partes internas y su esencia total (II, IV, 4).<br /> 4. La penetración es imposible (II, IV, 4).<br /> Conclusión:<br /> Los puntos matemáticos son igualmente imposibles (no existen) (II,IV,4).<br /> Respuesta a objeción 2:<br /> 1. No hay necesidad de penetración por la aproximación entre dos puntos coloreados o tangibles (II,IV,6).<br /> 2. No hay penetración, hay unión (II,IV,6).<br /> 3. De la unión resulta un objeto compuesto y divisible. El cual puede ser dividido en partes, cada una de las cuales conserva su existencia, diferente y separada, no obstante su contigüidad con otros (puntos)(II,IV,6).<br /> Explicación previa a objeción 3:<br /> Para la tercera objeción, Hume dice que su sistema de espacio tiempo es compatible con las definiciones de las ciencias matemáticas, pero no con sus demostraciones, por ello su pretensión para esta tercera parte es defender las definiciones y refutar las demostraciones.<br /> Mi presente tarea es defender las definiciones y refutar las demostraciones de las matemáticas, pues a primera vista estas ciencias parecen más bien favorables a esta doctrina (la indivisibilidad infinita del espacio y el tiempo)(II,IV,8).<br /> Definiciones:<br /> 1) Una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad (II,IV,9).<br /> 2) Una línea se define como larga sin ancho ni profundidad (II,IV,9).<br /> 3) Un punto se define como lo que no tiene ni longitud, ni ancho, ni profundidad (II,IV,9).<br /> Es evidente que esto (1,2,3) es perfectamente inteligible, partiendo de otro supuesto que no sea la composición de la extensión por puntos o átomos subdivisibles, es decir, si se parte de un supuesto diferente al de los puntos subdivisibles (como el sistema espacio-tiempo que Hume propone), entonces (1, 2, 3) son perfectamente inteligibles. (II,IV,9). *</p> <ul> <li>En esta parte creemos que hay una errata, cambiamos “ininteligible” por “inteligible” e intentamos explicar qué es lo que quiso decir.</li> </ul> <p>Objeción 3:<br /> Los objetos de la geometría, cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se examinan, son meras ideas del espíritu, y no solo no existen, si no que no pueden existir jamás en la naturaleza.<br /> No existen porque ninguno puede pretender trazar una línea o hacer una superficie que concuerde enteramente con la definición y no puede existir porque podemos presentar demostraciones, partiendo de estas ideas, para probar que son imposibles.<br /> Respuesta provisional a objeción 3:<br /> 1. Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad e existencia.<br /> 2. Si implicase una contracción (1,2,3 )entonces seria imposible que pudiese ser jamás concebido (II,IV,11).<br /> Conclusión:<br /> No existe un termino medio entre la concesión de la posibilidad de los puntos indivisibles y la negación de sus ideas (II,IV,12).</p> <p>Respuesta a objeción 3:<br /> 1. Es imposible concebir la longitud sin alguna latitud, sin embargo, por una abstracción si separación, podemos considerar la una sin tener en cuenta la otra (II,IV,12).<br /> 2. La longitud es inseparable de la latitud, tanto en la naturaleza como en nuestros espíritus; pero no excluye una consideración parcial y una distinción de razón (II,IV,12).<br /> 3. Si supusiésemos que eran infinitamente indivisibles (1, 2, 3) y que la fantasía trataba de fijarlas en la idea de la superficie, línea o punto, inmediatamente hallaría ésta que la idea se deshacía en partes, y apoderándose de éstas últimas partes perdería su dominio por una nueva división, y así en infinito, sin posibilidad de llegar a una última idea (II,IV,14).<br /> 4. Las ideas de superficies, líneas y puntos, no admiten ninguna división, a saber: las de superficie en profundidad, las de las líneas en latitud y profundidad, y las de puntos en una división cualquiera ( II,IV,14).<br /> Conclusión:<br /> Así, aparece que las definiciones de los matemáticos destruyen las pretendidas demostraciones, y que si tenemos la idea de puntos, líneas y superficies indivisibles, según la definición, su existencia es ciertamente posible; pero que si no tenemos una idea semejante es imposible que podamos concebir la limitación de alguna figura, concepción sin la que no es posible una demostración geométrica.</p> <p>Objeción 4:<br /> Se discute en torno al vacio y pleno, no se podría hablar de estos sin tener una noción de los mismos (II, V, 2).<br /> Objeción 5:<br /> La realidad, o al menos la posibilidad de la idea de vacio puede ser probada por el siguiente razonamiento: toda idea que es posible es una consecuencia necesaria, infalible de otras que son posibles (II, V, 3).<br /> A juicio de los metafísicos, dado que la materia y la extensión son lo mismo, la aniquilación de una implica necesariamente la de la otra (II, V, 3).<br /> Objeción 6:<br /> La idea de una vacío es real, posible, necesaria e inevitable (II, V, 3).</p> <p>Respuestas a objeción 4:<br /> 1. La idea la obscuridad no es una idea positiva, sino meramente la negación de la luz (II, V, 5).<br /> 2. No obtenemos la impresión de la extensión sin materia por la mera supresión de objetos sensibles, y la idea de la obscuridad total no puede ser idéntica a la del vacio (II, V, 5).<br /> 3. Nos confundimos entre la no percepción y el vacío (premisa implícita)<br /> 4. Para saber si la vista puede despertar la impresión e idea de un vacío, debemos suponer que en la total obscuridad existirán cuerpos luminosos cuya luz, al estarnos presente, descubre tan sólo estos cuerpos si n darnos la impresión de objetos que los rodean (II, V, 8).<br /> 5. Cuando dos cuerpos luminosos aparecen a la vista, podemos percibir si se hallan unidos o separados (II, V, 10).<br /> 6. Como la distancia no es en este caso algo coloreado o visible, puede pensarse que existe aquí un vacío (II, V, 10).<br /> 7. La distancia misma que se halla entre ellos (los cuerpos luminosos) no es más que obscuridad (II, V, 15),<br /> Hay tres relaciones entre esta distancia que sugiere la idea de la extensión (premisa implícita)<br /> 1) La sensación de movimiento es igualmente la misma cuando no existe nada tangible interpuesto entre dos cuerpos que cuando tocamos un cuerpo compuesto, cuyas diferentes partes se hallan situadas las unas detrás de las otras (II, V, 15).</p> <p>2) De igual modo, cuando existe un objeto que no podemos tocar después de otro sin un intervalo, la experiencia nos muestra que es posible que el mismo objeto pueda ser sentido con la misma sensación de movimiento, acompañado de una impresión interpuesta de un objeto sólido y tangible que acompaña a la sensación. Esto es en otras palabras: una distancia visible e intangible puede convertirse en una visible y tangible sin ningún cambio en los objetos distantes (II, V, 16).<br /> 3) Todas las cualidades, como el calor, el frío, luz, atracción, etc., disminuyen en proporción de la distancia (II, V, 17).<br /> Conclusión:<br /> Dadas las tres relaciones que sugiere la idea de extensión podemos establecer la máxima de que siempre que existe una íntima relación entre dos ideas, el espíritu es muy propenso a equivocarse y a tomar en todos sus discursos y razonamientos la una por la otra (II, V, 19)</p> <p>Respuesta a objeción 5:<br /> 1. Podemos dar casi la misma respuesta a la segunda objeción (II, V, 23)<br /> 2. A juicio de los metafísicos, dado que la materia y la extensión son lo mismo, la aniquilación de una implica necesariamente la de la otra (II, V, 3).<br /> 3. Cuando todo ha sido aniquilado en la habitación, y las paredes continúan inmóviles, la habitación debe ser concebida de la misma manera que cuando el aire que la llena no es un objeto de los sentidos (II, V, 23).</p> <p>Respuesta a objeción 6:<br /> 1. Dado el ejemplo de la habitación (No existiendo distancia entre los muros de los cuartos, se toca los unos con los otros de la misma manera que mis manos tocan el papel que se halla inmediatamente delante de mí (II, V, 3)).<br /> 2. Dos cuerpos situados de la manera entes descrita tienen realmente la capacidad de recibir cuerpos entre ellos y de que no existe obstáculo para la conversión dela distancia invisible e intangible en la distancia visible y tangible (II, V, 24).</p> 
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				<title>Sistema de Espacio y Tiempo (S.E.T.). Parte 1 y 2</title>
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				<pubDate>Wed, 07 Oct 2009 04:06:05 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Metztli</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>386650</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III<br /> Equipo:<br /> Basurto Soriano Erandi.<br /> Caballero Mendieta Iván.<br /> Preciado Ramírez Aarón Manuel.<br /> Tapia González Sandra Anai.</p> <p>Reconstrucción de argumentos de las partes primera y segunda del Sistema de Espacio y Tiempo (S.E.T.).<br /> S. E. T. 1a<br /> 1. Las ideas representan siempre a los objetos o a las impresiones de las que se derivan (II,III,10).<br /> 2. La capacidad de la mente es limitada y no puede jamás alcanzar una concepción plena y adecuada del infinito (Parte II, Sección I, Párrafo 2).<br /> 3. Lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes (II,I,2).<br /> Conclusión 1<br /> La idea que nos formamos de una cualidad finita no es divisible infinitamente, (II, I, 2)</p> <p>1. La imaginación alcanza un mínimum y puede producir una idea de la cual no puede concebir una subdivisión y no puede ser disminuida sin una destrucción total (II,I,3).<br /> 2. Nada puede ser más pequeño que algunas ideas que nos formamos en la fantasía e imágenes que aparecen a los sentidos, pues son ideas e imágenes perfectamente simples e indivisibles (II, I, 5).<br /> 3. Lo que está formado de partes es divisible en ellas (II,I,3).<br /> 4. Lo que es divisible, es distinguible y separable (II, I, 2)<br /> 5. Toda cosa capaz de ser dividida infinitamente contiene un número infinito de partes. 6. Al rechazar la capacidad infinita de la mente suponemos que puede llegar a un fin en la división de sus ideas (II,I,2).<br /> 7. Nuestras ideas son representaciones adecuadas de las partes más diminutas de la extensión (y el tiempo) (II, II, 1)<br /> Conclusión 2:<br /> La idea de extensión y la idea de duración constan de un número de partes o ideas inferiores, y estas son simples e indivisibles (II, I,1).</p> <p>S. E. T. 1&#160;b</p> <p>1 Toda cosa capaz de ser dividida infinitamente contiene un número infinito de partes. (II, II, 2)<br /> 2. Si una extensión finita es divisible infinitamente, entonces comprende un número infinito de partes. (II, II, 2)<br /> 3. Es una contradicción que una extensión finita contenga un número infinito de partes (II, II, 2)<br /> Conclusión 1:<br /> Ninguna extensión finita puede ser infinitamente divisible (II, II, 2)</p> <p>1. La existencia no es aplicable al número, más que en razón de las unidades de que el número está compuesto. (II, II, 3)<br /> 2. Es necesario que exista la unidad por sí sola, para que exista todo número, y esta unidad debe ser perfectamente indivisible e incapaz de reducirse a otra unidad menor (II, II, 3)<br /> Conclusión 2:<br /> La existencia en sí misma corresponde tan sólo a la unidad (II, II, 3)</p> <p>1. Cada momento es distinto y posterior o antecedente a otro (II, II, 4)<br /> 2. Si cada momento que sucede a otro no fuera perfectamente único e indivisible, entonces existiría un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo (II, II, 4)<br /> 3. Los años, (que son momentos o tiempo) de hecho no coexisten. (II, II, 4)<br /> Conclusión 3:<br /> Cada momento que sucede a otro es único e indivisible y se puede llegar al fin de la división del tiempo. (II, II, 4)</p> <p>1. Si el espacio es infinitamente indivisible, entonces el tiempo es infinitamente indivisible (II, II, 5)<br /> 2. El tiempo no es infinitamente indivisible (II, II, 4)<br /> Conclusión 4:<br /> El espacio no es infinitamente indivisible.</p> <p>1. Todo lo que la mente concibe claramente incluye la idea de una existencia posible. (II, III, 8)<br /> 2. La idea de extensión y la idea de duración constan de un número de partes o ideas inferiores, y estas son simples e indivisibles (Conclusión 2, SET 1 a)<br /> 3. La existencia en sí misma corresponde tan sólo a la unidad (Conclusión 2, SET 1&#160;b)<br /> Conclusión 5:<br /> El espacio y el tiempo mismos, pueden existir sólo si constan de partes o ideas inferiores, y estas son simples e indivisibles</p> <p>Conclusión final SET 1&#160;b:<br /> El espacio y tiempo mismos no son infinitamente divisibles.</p> <p>S. E. T. (parte dos)</p> <p>1. Las ideas representan siempre a los objetos o a las impresiones de las que se derivan (II,III,10).<br /> 2. La idea de duración se deriva siempre de una sucesión de objetos mudables y no puede jamás ser procurada a la mente por nada fijo e inmutable (II, II,11).<br /> 3. La idea de tiempo no se deriva de una impresión particular mezclada con otra<br /> 4. Las ideas de espacio son procuradas a la mente por dos sentidos: vista y tacto (II, III,14).<br /> 5. La impresión compuesta que representa la extensión consta de varias impresiones menores que son indivisibles para la vista o el tacto y que pueden ser llamadas impresiones de átomos o corpúsculos dotados de impresión y solidez (II,III,14).<br /> 6. Si la idea de extensión puede existir realmente como sabemos que existen, sus partes deben existir también (II,III,14).</p> <p>Conclusión:</p> <p>Las ideas de espacio y tiempo no son separadas o diferentes, sino tan sólo el modo o el orden en que los objetos posibles existen sucesivamente. (II, IV, 2)</p> 
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				<title>Reconstrucción de los argumentos orset 1 y orset 2</title>
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				<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 05:40:06 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ilse</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>384616</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>ANDREA OLIVARES DIAZ<br /> ILSE PAOLA GONZALEZ RESENDIZ<br /> FERNANDA RODRIGUEZ GARCIA<br /> MARA ITZEL FLORES MEDINA<br /> NATIVIDAD MAYA PADILLA<br /> JENIFER ARAUZ PEÑA</p> <p>Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del Entendimiento<br /> Parte Segunda: de las ideas del espacio tiempo</p> <p>El sistema concerniente al espacio y el tiempo consta de dos partes:<br /> 1. La capacidad de la mente no es infinita, por lo tanto, la idea de extensión o duración consta de un número de partes o de las ideas inferiores, pero en número finito, y éstas son simples e indivisibles.<br /> 2. Las partes en que las ideas del espacio y el tiempo se dividen son indivisibles cuando no siendo nada en sí mismas, son inconcebibles cuando no se hallan llenas de algo real y existente. Por consiguiente, las ideas del espacio y el tiempo no son ideas separadas o diferentes sino tan sólo el modo y el orden en que los objetos existen, es decir que es imposible concebir un vacío y extensión sin materia o un tiempo en el que no haya sucesión o cambio en una existencia real.</p> <p>Sección IV. Objeciones contra la primera parte del sistema.</p> <p>Objeción 1<br /> • El punto matemático es algo sin existencia por lo tanto el sistema de puntos matemáticos es algo absurdo.<br /> Se sigue que:<br /> • La extensión debe ser divisible al infinito.</p> <p>Contra argumento<br /> • Pero existe evidentemente un término medio, entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos: el conceder color y solidez a éstos puntos.</p> <p>Conclusión<br /> • Una extensión real, del género que se supone ser un punto físico, no puede jamás existir sin partes diferentes entre sí, y siempre que los objetos son diferentes son distinguibles y separables por la imaginación.<br /> Es decir:<br /> • La extensión no puede ser divisible al infinito porque un punto físico no pude ser divisible infinitamente.</p> <p>Objeción 2<br /> • Un átomo simple e indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo, ya que es imposible que pueda tocarle en sus partes externas, por lo tanto debe tocarle íntimamente y en su esencia total.</p> <p>Pero:<br /> • La penetración es imposible, por lo tanto los puntos matemáticos son igualmente imposibles (por lo tanto no podemos definir a la extensión a través de éstos).</p> <p>Contra argumento<br /> • Una idea exacta de penetración es el aniquilamiento de uno de los cuerpos y la conservación de otro, sin poder distinguir en particular cuál es el conservado y cuál es el aniquilado.<br /> Por lo tanto:<br /> • Es imposible para la mente una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo. En consecuencia la penetración es igualmente imposible en este caso.</p> <p>Objeción 3<br /> Objeciones de las matemáticas contra la indivisibilidad de las partes de la extensión. (Hume defenderá las definiciones y refutará las demostraciones).</p> <p>• Superficie: una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad<br /> • Línea: una línea se define como siendo larga sin ancho y profundidad.<br /> • Punto: un punto es lo que no tiene ni longitud ni ancho ni profundidad<br /> Estas definiciones son perfectamente ininteligibles, sino partimos del supuesto de que la composición de la extensión es por puntos o átomos subdividibles. Esto se demostrará con los dos siguientes argumentos:</p> <p>A)<br /> • Nadie puede hacer un objeto de la geometría concuerde exactamente con la definición, ni podemos presentar demostraciones partiendo de estas ideas para probar que son imposibles.<br /> Por lo tanto:<br /> • Los objetos de la geometría son meras ideas de la mente que no sólo no existen sino que no pueden existir jamás en la naturaleza.</p> <p>Contra argumento<br /> • Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad de existencia.<br /> Por lo tanto:<br /> • Ya que los objetos de la geometría son ideas de la mente, existen también en la naturaleza.</p> <p>Por ejemplo se ha pretendido que por una abstracción sin separación podemos considerar la latitud sin la longitud y viceversa.</p> <p>Contra argumentos:<br /> • Si las ideas de línea o superficie no fueran indivisibles sería imposible que concibiéramos que una superficie limita un sólido, una línea limita una superficie o que un punto limita una línea.</p> <p>• Si supusiésemos que son infinitamente divisibles y que la fantasía trata de fijarlas en la idea de la superficie, línea o punto, ésta hallaría que la idea se hacía en partes, y apoderándose de estas nuevas partes, perdería su dominio por una nueva división , y así en infinito, sin poder tener una última idea.<br /> Por lo tanto:<br /> • Como de hecho debe existir algo que termine la idea de toda cantidad finita, y como esta idea no puede constar de partes o ideas inferiores, es esto una idea clara de que las ideas de superficie, línea o punto no admite ninguna división a saber: las de la superficie en profundidad, las de las líneas en latitud y profundidad y las de los puntos en una división cualquiera.</p> <p>B) Argumento de criterio de igualdad o desigualdad.<br /> Yo pregunto a los matemáticos qué entienden al decir que una línea o superficie es igual a otra o mayor o menor que otra.</p> <p>I. Los que defienden la hipótesis de los puntos indivisibles, necesitan sólo replicar que las líneas y superficies son iguales cuando el número de puntos de cada una es igual al de la otra, y como la proporción de los números varía, varía también la proporción de las líneas y las superficies.</p> <p>Contra argumento:</p> <p>• Jamás determinamos por una comparación tal que los objetos sean iguales o desiguales respecto los unos de los otros, pues como los puntos que entran en la composición de una línea o superficie, ya se perciban por la vista o el tacto, son tan diminutos que se confunden los unos con los otros que es totalmente imposible para el espíritu contar su número, una numeración que jamás nos aportará un criterio para que podamos juzgar las proporciones.</p> <p>II. Los que imaginan que la extensión es divisible al infinito no pueden hacer uso de esta respuesta o fijar la igualdad de una líneas o superficie por la enumeración de sus partes componentes.</p> <p>Dado que:<br /> • Tanto la más pequeña como la más grande figura contiene un número infinito de partes, y dado que los números infinitos no pueden ser iguales o mayores los unos con respecto de los otros, la igualdad o desigualdad de una porción del espacio no puede jamás depender de una relación del número de sus partes.</p> <p>III. Otros definen la igualdad por la congruencia.<br /> • dos figuras son iguales cuando colocando la una sobre la otra sus partes se corresponden y se tocan entre sí.<br /> • Consideremos que, puesto que la igualdad es una relación, no es, propiamente dicho, una propiedad de las figuras mismas, sino que surgen meramente con la comparación que el espíritu hace entre ellas.</p> <p>IV. Por lo tanto, la única noción útil de igualdad o desigualdad se deriva de la apariencia total y de la comparación de los objetos particulares.<br /> • Existen tres relaciones que el espíritu distingue en la aparición general de los objetos y que designan por los nombres de más grande, más pequeño e igual.<br /> Sin embargo:<br /> • Aunque sus decisiones con respecto a estas relaciones sean a veces infalibles, no lo son siempre y no se hallan nuestros juicios de este género más extensos de duda y error que los referentes a otro asunto.<br /> Por lo tanto:<br /> • Percibimos claramente que no poseemos ningún instrumento o arte para medir que nos pueda asegurar contra nuestro error e incertidumbre. Sin embargo, las varias correcciones de nuestras medidas y sus diferentes grados de exactitud, nos han dado una noción oscura e implícita de una igualdad perfecta y total.</p> <p>Podemos aplicar el mismo razonamiento a curvas y rectas.<br /> • Nada es más manifiesto para los sentidos que la distinción entre línea recta y curva, y no existen ideas que podamos formarnos más fácilmente que las de estos objetos.<br /> • A pesar de que podamos formarnos estas ideas, es imposible dar una definición de ellas que fije sus límites precisos.<br /> • Así, aún basándonos en el sistema de los puntos indivisibles, podemos tan sólo formarnos una noción remota de algún criterio desconocido para estos objetos<br /> • Basándonos en la noción de la infinita divisibilidad no podemos ir tan lejos, sino que nos hallamos reducidos meramente a la apariencia general como regla por la que determinamos que las líneas son curvas o rectas.<br /> Por lo tanto:<br /> Aunque no podemos dar una definición perfecta de estas líneas ni producir un método exacto para distinguir las unas de las otras, esto no nos impide, corregir la primera apariencia por una consideración más exacta y por la comparación con alguna regla de cuya exactitud tenemos una mayor seguridad mediante repetidos ensayos. Es así como nos formamos la idea independiente de un criterio perfecto de estas, sin ser capaces de explicarlo o comprenderlo.</p> <p>No obstante los matemáticos pretenden definiciones exactas:<br /> I. Una línea recta es la distancia más corta entre dos puntos.</p> <p>Objeción:<br /> • Esta supuesta definición es una de las propiedades de la línea recta, más no una definición. Pues al pensar en una línea recta pensamos en una aparición particular y sólo por accidente pensamos esta propiedad.<br /> Por lo tanto:<br /> • Una línea recta puede comprenderse por sí sola, sin embargo, esta definición es ininteligible sin comparación a otras líneas que concebimos ser más extensas.</p> <p>II. Una superficie plana como el producto del movimiento de una línea recta.<br /> Objeción:<br /> • La línea recta puede moverse irregularmente y formar una figura diferente a la de un plano, por lo tanto se mueve a lo largo de dos líneas paralelas entre si y en el mismo plano.<br /> Por lo tanto:<br /> • Una descripción explica una cosa por sí misma y se mueve por sí misma.</p> <p>Conclusión de I y II:<br /> • Las ideas que son más esenciales a la geometría, a saber, las de igualdad y desigualdad de línea recta y superficie plana, se hallan muy lejos de ser exactas y determinadas según nuestro modo común de concebirlas.</p> <p>Ya que estas ideas son tan inconexas ¿qué seguridad infalible tienen los matemáticos de cualquiera de sus principios?</p> <p>I. Si juzgan de la igualdad o de alguna otra relación mediante el criterio exacto y preciso: la enumeración de las partes diminutas e indivisibles, emplean un criterio que es inútil en la práctica y que establece la indivisibilidad de la extensión que tratan de rechazar.<br /> II. Si emplean el criterio de comparación de objetos, partiendo de su apariencia en general, sus primeros principios aunque ciertos e infalibles, son demasiado rudimentarios para proporcionar una inferencia tan sutil como la que comúnmente obtienen entre ellos. Por lo que el modelo original de una línea recta, es una cierta apariencia general, y es evidente que las líneas rectas deben ser obligadas a coincidir unas con otras y a corresponder con su modelo, aunque sean corregidas por todos los medios practicables o imaginables.</p> <p>Por lo tanto:<br /> Una demostración geométrica a favor de la infinita divisibilidad de la extensión no puede tener tanta fuerza como naturalmente le atribuimos. Puesto que los primeros principios se basan en la imaginación y los sentidos. Por lo que es evidente que ninguna idea de cantidad es infinitamente divisible no puede imaginarse mayor absurdo que intentar que la cantidad misma admite una cantidad tal y demostrar esto por medio de las ideas que son totalmente opuestas a este particular.</p> <p>Sección V. Objeciones contra la segunda parte del sistema.</p> <p>Objeción 1<br /> • La idea del espacio o extensión no es más que la idea de los puntos divisibles y tangibles<br /> • No podemos formarnos idea de un vacío o espacio en que no haya nada visible o tangible<br /> • Los hombres han discutido respecto a un vacío y un plano sin lograr una solución final<br /> Conclusión: La misma discusión es decisiva con respecto a la idea, y es posible que los hombres puedan razonar durante tanto tiempo acerca de un vacío y refutarlo o defenderlo sin tener una noción de lo que refutan o defienden.</p> <p>Objeción 2<br /> • Toda idea que es posible, es consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles<br /> • Deben concederse las siguientes ideas posibles:<br /> o El mundo es en el presente un pleno y podemos imaginarlo privado de movimiento (en reposo).<br /> o La aniquilación de alguna parte de la materia por la omnipotencia de la divinidad, mientras que por otra parte siga existiendo.<br /> o La idea de vacío.<br /> Conclusión: Las ideas que resultan de las ideas de reposo y aniquilación no es la del contacto de partes, sino algo distinto, que se deduce que es la idea de vacío.</p> <p>Objeción 3<br /> • El movimiento que observamos de los cuerpos sería imposible e inconcebible sin el vació en el que los cuerpos deben moverse para hacerse camino los unos a los otros.<br /> Por lo tanto:<br /> • La idea de un vacío es real, posible, necesaria e inevitable.<br /> Contra argumentos<br /> • La idea de la oscuridad es una negación de la luz, es decir, de los objetos coloreados y visibles<br /> • Tanto un hombre que goza de su vista, y está en la oscuridad, como un ciego de nacimiento, no obtienen ninguna percepción visible.<br /> Por lo tanto:<br /> • No obtenemos la impresión de la extensión sin materia por la mera supresión de objetos sensibles<br /> • La idea de la oscuridad total no puede ser idéntica a la del vacío.<br /> Además<br /> • La idea de tiempo (sucesión de impresiones) no puede despertarnos la idea espacio y extensión.<br /> Conclusión: la oscuridad y movimiento, con la supresión total de todo lo visible y tangible, no puede darnos jamás la idea de la extensión sin materia o de un vacío. Así que resulta la cuestión inmediata si se puede sugerir la idea de un vació cuando se combina con algo visible o tangible.</p> <p>Con lo visible:<br /> Para saber si la vista puede despertar la impresión e idea de un vacío, debemos suponer que en la total oscuridad existirán cuerpos luminosos cuya luz, al estarnos presente, descubre tan solo estos cuerpos, sin darnos la impresión de objetos que lo rodean.</p> <p>Con lo tangible:<br /> • No es apropiado suponer una supresión total de todos los objetos tangibles<br /> Por lo tanto: algo se percibe por el tacto<br /> • Y después de un intervalo o movimiento de cualquier órgano sensorial otro objeto del tacto viene a encontrarse y así sucesivamente.<br /> • La cuestión es si estos intervalos nos proporcionan la idea de extensión sin cuerpo.<br /> Para la vista<br /> • Cuando dos cuerpos luminosos aparecen en la vista podemos percibir si se hayan separados por una distancia.<br /> Por lo tanto:<br /> • Como la distancia en la oscuridad no es algo coloreado o visible existe aquí un vació o extensión pura inteligible para el espíritu y para los sentidos.<br /> Sin embargo:<br /> • Tanto la ceguera como la oscuridad no nos proporcionan ideas de la extensión, luego entonces es imposible en la distancia oscura e indistinguible entre dos cuerpos pueda producir esta idea.<br /> Para el tacto<br /> • La sensación que surge del movimiento no es capaz de sugerirnos una idea de extensión cuando no va acompañada de alguna otra percepción.<br /> • Tampoco podemos formarnos esta idea cuando va combinada con las impresiones de los objetos sensibles.</p> <p>Por último aunque el movimiento en la oscuridad ni por sí ni acompañados de objetos visibles y tangibles producen la idea de un vacío o extensión sin materia, son, sin embargo las causas de por que imaginamos falsamente una idea semejante, pues existe una estrecha elación entre este movimiento y oscuridad y una extensión real o composición de objetos visibles o tangibles.<br /> Podemos establecer como una máxima general en esta ciencia de la naturaleza humana que siempre que existe una intima relación entre dos ideas del espíritu es muy propenso a equivocarse y a tomar en todos sus discursos y razonamientos la una por la otra.<br /> Estableceré ante mano tan solo que debemos distinguir exactamente entre fenómeno mismo y las causas que le asignaremos, y no debemos imaginar por la incertidumbre de las últimas que el primero es también incierto.<br /> Las relaciones de semejanza, continuidad y causalidad son principios de unión de las ideas. La semejanza es la fuente más abundante de error.</p> <p>Respuesta a las objeciones</p> <p>1. Las disputas frecuentes concernientes al vacío o extensión sin materia no prueban la realidad de la idea en torno de la cual gira la discusión.</p> <p>2. El aniquilamiento proporciona a la vista la distancia ficticia que se descubre por las diferentes partes del órgano que son afectadas y por los grados de luz y sombra y al tacto, aquello que consiste en una sensación de movimiento en la mano o en otro miembro del cuerpo.<br /> Estas son las únicas impresiones después de su supuesto aniquilamiento, por lo tanto, después de estas impresiones se da la idea correspondiente.</p> <p>3. Como el movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto de su creación, los cuerpos distantes no son más afectados en un cuerpo que en otro. Esto basta para convencer a nuestra imaginación y probar que no existe repugnancia a este movimiento.</p> <p>Finalmente Hume concluye el asunto relativo a la extensión con la siguiente paradoja: si se quiere conceder a la distancia invisible e intangible o, en otras palabras a la capacidad de llegar a ser una distancia visible y tangible, el nombre de vacío, la extensión y la materia son lo mismo y sin embargo existe un vacío</p> 
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				<title>Reconstrucción de argumentos SET1 Y SET 2</title>
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				<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 05:35:23 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>ilse</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>384616</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>1. Mara Itzel Flores Medina<br /> 2. Ilse Paola González Reséndiz<br /> 3. Natividad Maya Padilla<br /> 4. Andrea Olivares Díaz<br /> 5. Fernanda Alejandra Rodríguez García</p> <p>Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del Entendimiento<br /> Parte Segunda: de las ideas del espacio tiempo</p> <p>El sistema concerniente al espacio y el tiempo consta de dos partes:</p> <p>1. La capacidad de la mente no es infinita, por lo tanto, la idea de extensión o duración consta de un número de partes o de las ideas inferiores, pero en número finito, y éstas son simples e indivisibles. Por lo tanto, la divisibilidad infinita del espacio y el tiempo es imposible y contradictoria.<br /> 2. Las partes en que las ideas del espacio y el tiempo se dividen son indivisibles cuando no siendo nada en sí mismas, son inconcebibles cuando no se hallan llenas de algo real y existente. Por consiguiente, las ideas del espacio y el tiempo no son ideas separadas o diferentes sino tan sólo el modo y el orden en que los objetos existen, es decir que es imposible concebir un vacío y extensión sin materia o un tiempo en el que no haya sucesión o cambio en una existencia real.</p> <p>Demostración de la primera conclusión:</p> <p>Primera sección.<br /> • Todo lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes y que es imposible poner algún limite al número de partes sin poner límite al mismo tiempo a la división.<br /> • La capacidad de la mente es limitada y no puede alcanzar una concepción plena y adecuada del infinito. Por lo tanto puede llegar a poner fin a la división de ideas.<br /> Por consiguiente:<br /> • La imaginación alcanza un mínimum y puede producir una idea de la cual no puede concebir una subdivisión.</p> <p>Segunda sección.</p> <p>• Nuestras ideas son representaciones adecuadas de las partes más diminutas de la extensión, y sean las que las que quieran las divisiones o subdivisiones que suponemos para lograr estas partes no pueden jamás ser inferiores a algunas ideas que nos formemos.<br /> • Toda cosa capaz de ser dividida infinitamente contiene un número infinito de partes.<br /> • La idea de un número infinito de partes es individualmente la misma idea que de la extensión infinita.<br /> Por lo tanto:<br /> • Ninguna extensión finita es capaz de contener un número infinito de partes y, por consecuencia, ninguna extensión finita es divisible infinitamente.</p> <p>Todo este razonamiento se aplica también al tiempo y se agrega un argumento más para demostrar que su divisibilidad infinita es imposible.<br /> • A cada una de las partes del tiempo le sucede otra y ninguna de ellas, aun contiguas, pueden ser coexistentes.<br /> Por lo tanto:<br /> • Debe hallarse compuesto de momentos indivisibles, pues si no hubiera un fin en la división existiría un número infinito de momentos coexistentes lo cual es imposible.<br /> Por lo tanto:<br /> • La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo, como es evidente por la naturaleza del movimiento. Si la última es imposible la primera debe serlo también.</p> <p>Demostración de la segunda conclusión:</p> <p>Tercera sección</p> <p>• Toda idea proviene de una impresión.<br /> • La idea de extensión no es sino una copia de las impresiones de puntos coloreados dispuestos de un cierto modo.<br /> • La idea de tiempo se deriva de la sucesión de ideas e impresiones.<br /> • Siempre que no poseemos percepciones sucesivas, no poseemos la noción del tiempo, aunque exista una sucesión exista una sucesión real.<br /> Por lo tanto:<br /> • El tiempo no puede hacer su aparición en la mente solo o acompañado de un objeto fijo e inmutable, sino que se descubre siempre por alguna sucesión perceptible de objetos mudables.<br /> Por consiguiente:<br /> • No poseemos una idea de espacio o extensión más que cuando la consideramos como un objetote nuestra vista o tacto.<br /> • Este mismo razonamiento prueba que los momentos individuales del tiempo deben llenarse con algún objeto real o existencia, cuya sucesión forma la duración y la hace concebible por la mete.</p> 
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				<title>Objeciones y respuestas al SET de Hume.</title>
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				<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 07:35:51 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Iris Porras</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>371704</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Logica 3<br /> Leobardo Castro Maldonado<br /> Iris C. Porras Martínez.</p> <p>ORSET.<br /> Objeciones y respuestas de la primera parte del S.E.T, sección (IV)</p> <p>1<br /> La extensión debe ser divisible al infinito<br /> Porque<br /> El sistema de los puntos matemáticos es absurdo<br /> Porque<br /> El punto matemático es algo sin existencia<br /> Por consiguiente<br /> No puede formar una existencia real por su unión con otros</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Esto seria decisivo sino existiese un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos<br /> Pero<br /> Existe un término medio (conceder color o solidez a estos puntos, Nota: Leo)<br /> Y el absurdo de ambos extremos se ve en a demostración de la verdad y realidad de este termino medio.<br /> Una extensión real del género que se supone ser un punto físico.<br /> No puede jamás existir sin partes diferentes entre si y siempre que los objetos son diferentes son distinguibles y separables por la imaginación.</p> <p>2<br /> La necesidad de la penetración si la extensión consistiese en puntos matemáticos.<br /> Pero<br /> La penetración es imposible (Ej. Un Átomo que toco a otro no son penetrables Nota: Leo).<br /> Por consecuencia<br /> Los puntos matemáticos son igualmente imposibles.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Esta penetración no es más que el aniquilamiento de uno de los cuerpos y la conservación de otro.<br /> Sin hallarse en situación de poder distinguir en particular cual es el conservado y cual es el aniquilado.<br /> Es imposible para la mente mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo.<br /> No es una necesidad que halla aniquilamiento de un cuerpo por el contacto con otro.</p> <p>3<br /> Argumento: Contra la indivisibilidad de las partes de la extensión.<br /> Una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad.<br /> Los objetos de la geometría, cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se encaminan, son meras ideas del espíritu y no solo no existen sino que no pueden existir jamás en la naturaleza.<br /> Porque<br /> Ninguno puede pretender trazar una línea o hacer una superficie que concuerde con la definición.<br /> Porque<br /> No podemos presentar demostraciones.</p> <p>Hume Objeción<br /> Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad de existencia.<br /> Y<br /> Quien pretenda probar la imposibilidad de su existencia por un argumento derivado de la idea clara, afirma en realidad que no tenemos una idea clara de ello porque tenemos una idea clara (Argumento absurdo Nota: Leo)<br /> Es en vano buscar una contradicción en algo que se concibe distintamente por el espíritu</p> <p>4<br /> No existe pues termino medio entre la concesión, por lo menos, de la posibilidad de los puntos indivisibles y la negación de sus ideas.<br /> Es imposible concebir la longitud sin alguna latitud.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Por una abstracción sin separación, podemos considerar la una sin tener en cuenta la otra.<br /> La longitud es inseparable de la latitud, tanto en la naturaleza como en nuestros espíritus<br /> Pero<br /> No excluye una consideración parcial y una distinción de razón.</p> <p>5<br /> Si fuese imposible para el espíritu llegar a un mínimum para sus ideas, su capacidad debería ser infinita, para comprender el infinito número de artes de las que se compondría su idea de extensión.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Si las ideas de punto, línea o superficie no fueran indivisibles seria imposible que concibiésemos estas limitaciones<br /> Pues si<br /> Supiéramos que era infinitamente divisibles y que la fantasía trataba de fijarlas en la idea de la superficie, línea o punto, inmediatamente hallaría ésta que la idea deshacía en partes, y apoderándose de estas últimas partes perdería su dominio por una nueva división y así en infinito, sin posibilidad de llegar a una ultima idea.<br /> El número de fracciones no la llamaría más cerca de la última división que la primera idea que se ha formado.<br /> Peo<br /> Como de hecho debe existir algo que termine la idea de toda cantidad finita.<br /> Y como esta idea Terminal no puede constar de partes o ideas inferiores, de otro modo sería la última de sus partes la que terminen la idea, y así sucesivamente.</p> <p>Si tenemos la idea de puntos, líneas y superficies indivisibles su existencia es ciertamente posible;<br /> Porque<br /> Si no tenemos una idea semejante es imposible que podamos concebir la limitación de alguna figura, concepción sin la que no es posible una determinación geométrica.</p> <p>Ninguna de estas demostraciones puede tener sufieciente peso para establecer un principio tal como el de la infinita divisibilidad.<br /> Porque<br /> Con respecto a semejantes objetos diminutos no existe propiamente demostraciones, hallándose construidas sobre ideas que no son exactas y que máximas que no son precisamente verdaderas.</p> <p>6<br /> Las líneas o superficies son iguales cuando el número de puntos de cada una es igual al de la otra, y que una como la proporción de números varía, también a proporción de las líneas y las superficies.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Puedo afirmar que su criterio de igualdad es completamente inútil y que jámas determinamos por una comparación del que los objetos sean iguales o desiguales con respecto las unas a las otras.<br /> Pues como<br /> Los puntos que entran en la composición de una línea o superficie, ya se perciben por la vista o el tacto, son tan diminutos y se confunden, tanto las unas con las otras que es totalmente imposible para el espíritu contar su número.<br /> Una numeración tal jamás nos aportara un criterio para que podamos juzgar de las proporciones.</p> <p>Igualmente es imposible a las que imaginan que la extensión es divisible al infinito, hacer uso de esta respuesta o fijar la igualdad de una línea o superficie por la enumeración de sus partes componentes.<br /> Dado que los numero infinitos, no pueden ser iguales o mayores los unos con respecto de otros.<br /> La igualdad o desigualdad de una porción del espacio, no puede jamás depender de una relación de número de sus partes.</p> <p>7<br /> La igualdad se define mejor por la congruencia y que dos figuras son iguales cuando colocando la una sobre la otra toda sus partes se correspondan y tocan entre sí</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Puesto que la igualdad es una relación, no es, propiamente hablando, una propiedad de las figuras mismas, sino que surge meramente de la comprensión que el espíritu hace entre ellas.<br /> Por consiguiente<br /> Es esta aplicación y contacto mutuo de las partes, imaginario, debemos al menos tener una distinta noción de estas partes y debemos concebir su contacto.<br /> Puesto que<br /> El contacto de partes grandes jamás haría iguales a las figuras<br /> Pero las partes diminutas que podemos concebir son los puntos matemáticos<br /> Por consecuencia<br /> El criterio de igualdad es el mismo que hemos derivado de la igualdad del número de puntos, que era exacto, pero inútil.</p> <p>8<br /> Es suficiente presentar dos objetos que son iguales para darnos una idea precisa de su relación.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Afirmo que la única noción útil de igualdad o desigualdad se deriva de la apariencia total y de la comparación de los objetos particulares.</p> <p>No tenemos una idea precisa de la igualdad o desigualdad, de más corto o más largo que de la línea recta o curva.<br /> Por consecuencia<br /> Lo uno jamás puede proporcionarnos un criterio perfecto para lo otro<br /> Una idea exacta jamás puede construirse sobre otras tan inconexas e indeterminadas.</p> <p>9<br /> Una superficie plana como producida por el movimiento de una línea recta.</p> <p>Hume Objeción<br /> La idea de una línea recta no es más precisa que la de una superficie plana.<br /> Una línea recta puede moverse irregularmente y por este medio formar una figura muy diferente de un plano.<br /> Lo que es una descripción que explica una cosa por sí misma y se mueve en círculo.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>La idea de igualdad y desigualdad de linea recta y superficie plana, se halla muy lejos de ser exactas y determinadas según nuestro modo común de concebirlas<br /> No solo<br /> No podemos formarnos una idea de la relación o de estas figuras que sea firme e invariable.</p> <p>10<br /> El supuesto de una divinidad cuya omnipotencia pueda capacitarla para formar una figura geométrica perfecta y trazar una línea recta sin ninguna curva o inflexión.</p> <p>Hume Objeción</p> <p>Como el último criterio de estas figuras no se deriva más que de los sentidos y la imaginación.<br /> Es absurdo hablar de la perfección mas allá de lo que estas facultades pueden juzgar<br /> Pues la verdadera perfección de algo consiste en la conformidad con su criterio.</p> <p>Objeciones y Respuestas de la segunda parte del sistema del S.E.T Sección (V)</p> <p>Argumento: Este es el argumento principal de Hume , que dará lugar a 3objeciones.</p> <p>La idea del espacio o extensión no es más que la de los puntos visibles o tangibles distribuidos en un cierto orden. :.<br /> No podemos formarnos la idea de un vacio o un espacio en que no hay nada visible o tangible</p> <p>1 Objeción.<br /> La discusión del vacío y el pleno, que ha dado una discusión entre los filósofos.</p> <p>2 Objecición.<br /> 1-La idea de un vacio puede ser probada, porque toda idea que es posible es una consecuencia necesaria e infalible. :. Se concede como posible imaginar al mundo privado de movimiento aunque este sea en el presente un pleno.<br /> 2-Tambien debe ser concedido como la aniquilación de Materia ,mientras que otra parte sigue existiendo .Pues si toda idea que es distinguible es separable por la imaginación y como toda idea que es separable por la imaginación puede ser concebida como existiendo separadamente .:.La existencia de una partícula de materia no implica la existencia de otra más .<br /> 3-De la idea de reposo y aniquilamiento, no resulta la idea de contacto entre las partes, sino que se deduce la idea de vacío.</p> <p>3 Objeción<br /> La idea de que un vacio es real y posible, sino que también es necesaria e inevitable.<br /> -Afirmación que se funda en el movimiento que observamos en los cuerpos.</p> <p>Respuestas de Hume a las objeciones.<br /> 1<br /> 1-La idea de la obscuridad no es una idea positiva, sino solamente la negación de la luz, la negación del color y la luz.<br /> 2-No tenemos la impresión de una extensión sin materia, por la mera suspensión de objetos sensibibles, y la idea de obscuridad total no puede ser idéntica a la del vació.</p> <p>Se abre un supuesto .Un hombre se halla mantenido en el aire, es llevado a través de una fuerza invisible.<br /> 3-Es evidente que no es sensible a ninguna cosa y jamás percibirá la idea de la extensión ,ni de hecha idea ,si tiene un movimiento invariable :.<br /> 4-Si en este caso una sensación o impresión cuyas partes son sucesivas, y puede darle la idea del tiempo pero no puede ser dispuesta a que exista la idea de extensión y tiempo.</p> <p>:. De 1 y 2 =La obscuridad y el movimiento resulta de la supresión total de todo lo visible y tangible, si no, no sería posible la idea de la extensión sin materia o de un vacio.</p> <p>2<br /> La vista puede despertar la impresión de la idea de un vacio, pues genera grados de lejanía.</p> <p>1-Suponer que en la total oscuridad existirán cuerpos luminosos cuya luz, al estarnos presente, descubre tan sólo estos cuerpos sin darnos la impresión de objetos que los rodean.<br /> Debemos conceder que algo se percibe por el tacto y después por otro órgano de percepción.<br /> 2-Si dos cuerpos aparen a la vista podemos ver si están unidos o separados; si tiene una distancia mayor o menor.<br /> 3-Podemos percibir su aumento o disminución y el movimiento que acompaña a los cuerpos.<br /> 4-Cuando dos cuerpos se presentan donde existía primeramente una obscuridad completa, el único cambio que puede descubrirse es la apariencia de estos dos objetos y que todo lo demás continua como una negación de la luz y de todos los objetos coloreados o visibles.<br /> 5-La distancia que se encuentre entre estos, no es más que oscuridad o negación de la luz sin partes, sin composición, invariable e indivisible, y no nos producirá una percepción diferente de la que un ciego puede tener.</p> <p>:. La ceguera y la oscuridad no nos proporcionan ideas de la extensión, es imposible que la distancia oscura e indistinguible entre dos cuerpos pueda producir esta idea.</p> <p>3<br /> La diferencia entre la oscuridad absoluta y la apariencia de dos objetos luminosos consiste en los objetos mismos y en la manera que afectan a nuestros sentidos.<br /> 1-Los ángulos que los rayos de luz que provienen de los objetos proporcionan la idea de movimiento.<br /> 2-Las diferentes partes del ojo son afectadas para que se produzcan las percepciones por las que podemos juzgar la distancia..<br /> :.Cuando alguna percepción no va acompañada de alguna otra percepción ,no puede procurarnos una idea.</p> <p>3- Aunque el movimiento y la oscuridad ni por sí ni acompañados de objetos visibles y tangibles producen la idea de un vacío o extensión: son causas del porque podemos imaginar que podemos formar una idea, pues existe una relación entre movimiento y oscuridad y una extensión real o composición visible o tangible.<br /> -porque:</p> <p>1-Si dos objetos visibles que aparecen en medio de la oscuridad total afectan a los sentidos , forman el mismo ángulo por los rayos y provienen de aquello o de la impresión de la vista del mismo modo que si la distancia entre ellos se hallase llena de objetos visibles que nos diesen una idea de la extensión.</p> <p>2-Hallamos por experiencia que dos cuerpos que se encuentran colocados de manera que impresionan los sentidos del mismo modo que otros dos tienen la extensión de objetos visibles interpuestos entre ellos son capaces de admitir la misma extensión sin impuso sensible o penetración y sin cambio de ángulo al aparecer en nuestros sentidos.</p> <p>2-Cuando existe un objeto que no podemos tocar después de otro sin un intervalo y la precepción de la sensación que llamamos movimiento en nuestra mano u órgano de sensación. La experiencia nos muestra que es posible que el mismo objeto pueda ser sentido con la misma sensación de movimiento Acompañado de una impresión interpuesta.<br /> :.-Una distancia invisible e intangible puede convertirse en una visible y tangible sin ningún cambio en los objetos distantes.</p> <p>3-Todas las cualidades como calor, frío luz, a tracción disminuyen en proporción de la distancia..Se observa una diferencia muy pequeña entre la distancia sea conocida por objetos compuestos y sensibles y sea conocida por el modo en que afectan a los sentidos</p> <p>Refozamiento de las respuestas a las objeciones</p> <p>-Un cuerpo interpuesto entre otros dos puede suponerse que es aniquilado sin producir un cambio en los que se hallan a cada lado de él, se concibe fácilmente que o puede ser creado de nuevo y producir una alteración insignificante.<br /> -El movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto que su creación. Los cuerpos distantes no son más afectados en un a caso que en otro.<br /> -La experiencia interviene para persuadirnos de que dos cuerpos tienen la capacidad de recibir entre ellos y de que no existe obstáculo para la conversión de la distancia invisible e intangible en la distancia visible y tangible.<br /> :. Aunque no haya nada visible o tangible interpuesto entre dos cuerpos ,hallamos por experiencia que los cuerpos pueden ser colocados del mismo modo respecto a nuestra vista y que se requiere el movimiento de la mano para pasar del uno a l otro que si se hallasen separados por algo visible y tangible. Esta distancia invisible e intangible se halla también por experiencia que posee la capacidad de admitir cuerpos o hacerse visible y tangible.<br /> Conclusiones finales que afirman el SET.<br /> -Debemos confesar que no poseemos una idea de la extensión real sin llenarla de objetos sensibles y concebir sus partes como visibles o tangibles.<br /> -El tiempo no es sino el modo según el que existen los objetos reales.<br /> -Podemos observar que existe una continua sucesión de percepciones en nuestro espíritu ; así que la idea del tiempo hallándosenos siempre presente cuando consideramos un objeto fijo a las cinco y el mismo objeto a las seis ,nos inclinamos a aplicar esta idea del mismo modo que si cada momento fuese distinguido por una posición diferente o una alteración del objeto .La primera y la segunda apariciones del objeto por ser con la sucesión de nuestras percepciones ,parecen igualmente comparadas con la sucesión de nuestras percepciones, parecen igualmente cambiadas que si el objeto hubiese cambiado realmente.<br /> -La experiencia nos muestra que el objeto que era susceptible de un numero tal de transformaciones entre estas dos apariciones, del mismo modo que también la duración inmudable o ficticia tienen efecto sobre toda cualidad, por aumentarla o disminuirla que la sucesión que es manifiesta por los sentidos Por lo que podemos confundir nuestras ideas y a imaginar que podemos formar la idea de un tiempo o duración sin cambio alguno o sucesión.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-185069</guid>
				<title>TNH Sobre el sistema de espacio y tiempo. Sección: 1.2.1-5</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-185069/tnh-sobre-el-sistema-de-espacio-y-tiempo-seccion:1-2-1-5</link>
				<description>Ángeles Hidalgo
Yuriria Cuervo</description>
				<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 00:12:40 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>yuririacg</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>376579</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>Ángeles Hidalgo<br /> Yuriria Cuervo<br /> TRATADO DE LA NATURALEZA HUMANA</p> <p>Hume, David. Tratado de la naturaleza humana. Tomo I. Gernika. México. 2001. 355pp.</p> <p>Sección: 1.2.1</p> <p>1. Es imposible para la imaginación formar una idea adecuada de lo que va más allá de un cierto grado tanto de pequeñez como de grandeza. (p.43)<br /> 2. Lo que es divisible o distinguible es separable. (p.43)<br /> 3. Las imágenes con las que represento las cosas mismas no son diferentes entre sí ni inferiores a la de la imagen por la que represento algo que se supone que es mayor que ellas. (p.42)<br /> 4. Por 2 y 3, las imágenes con las que represento las cosas no son separables. La imaginación alcanza un mínimum y puede producir una idea de la cual no puede concebir una subdivisión. (p.42)<br /> Por lo tanto, por 1 y 4, la capacidad del espíritu es limitada y no puede alcanzar una concepción plena y adecuada del infinito. (p.42)</p> <p>Sección 1.2.2</p> <p>1. Nuestras ideas son las representaciones de las partes más diminutas de la extensión. Sean las que sean las divisiones que suponemos para lograr estas partes, éstas no pueden jamás ser inferiores a algunas ideas que nos formamos. (p.45)<br /> 2. La unidad que puede existir por sí sola y cuya existencia es necesaria para la de todo número es de otro género y debe ser perfectamente indivisible e incapaz de reducirse a una unidad menor. (p.47)<br /> 3. Por 1 y 2, toda parte de la que la mente puede formarse una idea, es una unidad y es indivisible.<br /> 4. Si es una contradicción suponer que una extensión finita contiene un número infinito de partes, entonces ninguna extensión finita puede ser infinitamente divisible. (p.45)<br /> 5. La existencia en sí misma corresponde tan sólo a la unidad y no es jamás aplicable al número más que en razón de las unidades de que el número está compuesto. (p.46)<br /> 6. Por 3-5. Es contradictorio suponer que una extensión finita contiene infinitas partes entendidas como unidades (no numéricas).<br /> Por lo tanto, Ninguna extensión finita puede ser infinitamente divisible. (p.45)</p> <p>1. Si en el tiempo no podemos llegar al fin de la división y si cada momento que sucede a otro no fuera perfectamente único e indivisible, existirían un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo.<br /> 2. No es el caso que existan un número infinito de momentos coexistentes o partes del tiempo, por ejemplo, 1737 no puede coincidir con el año 1728.<br /> 3. Por 1 y 2, en el tiempo podemos llegar al fin de la división y cada momento que sucede a otro es perfectamente único e indivisible. El tiempo debe hallarse compuesto de momentos indivisibles.<br /> Por lo tanto, la división infinita del tiempo es imposible, pues es una contradicción notoria que el año 1737 coincida con el año 1728.</p> <p>1. Nada de lo que imaginamos es absolutamente imposible. (p.48)<br /> 2. Poseemos una idea de extensión.<br /> 3. Una idea infinitamente divisible y constituida de un número infinito de partes excede nuestra limitada facultad de entendimiento.<br /> Por lo tanto, poseemos una idea de extensión que aunque es posible por la imaginación que sea divisible en partes o ideas inferiores, no es divisible infinitamente ni consta de un número infinito de partes.</p> <p>Sección 1.2.3</p> <p>1. Toda idea se deriva de alguna impresión que le es exactamente similar (p. 50)<br /> 2. Las impresiones similares a la idea de extensión deben ser o sensaciones derivadas de la vista o algunas impresiones internas que se derivan de estas impresiones.<br /> 3. Ninguna de nuestras impresiones internas es el modelo del que se deriva la idea de espacio.<br /> 4. Por 2 y 3, las impresiones de la idea de extensión son las derivadas de la vista: puntos coloreados dispuestos de un cierto modo.<br /> 5. Toda idea abstracta es una idea particular considerada en ciertos aspectos; pero hallándose unida a términos generales, es capaz de representar una vasta variedad y de comprender objetos que, si bien son semejantes en algunos respectos, son en otros muy diferentes entre sí.<br /> Por lo tanto, si omitimos las particularidades de color tanto como es posible, hallamos una idea abstracta de extensión basándonos en la disposición de puntos o forma de aparición en que concuerdan.</p> <p>1. El tiempo consiste en partes diferentes que nos permitan distinguir entre una duración más larga o más breve.<br /> 2. Las partes del tiempo no son coexistentes, pues la coexistencia pertenece a la extensión y es lo que la distingue de la duración.<br /> 3. Un objeto inmutable sólo produce impresiones coexistentes.<br /> Por lo tanto, un objeto inmutable no nos proporciona ninguna impresión que nos permita darnos la idea de tiempo. El tiempo se descubre siempre por alguna sucesión perceptible de objetos mudables.</p> <p>1. La idea de tiempo surge enteramente de la manera según la cual aparecen las impresiones (de objetos sucesivos) al espíritu sin considerar ninguna de ellas. (p.54)<br /> 2. Si los objetos que van unidos en una impresión son separables en la idea, estos deben ser diferentes entre sí. (p.53)<br /> 3. La idea de tiempo no aparece como una impresión primaria y distinta.<br /> Por lo tanto, no debe ser manifiestamente más que diferentes ideas o impresiones u objetos dispuestos de una cierta manera, esto es, sucediéndose los unos a los otros.</p> <p>1. La idea de espacio es procurada al espíritu por dos sentidos: la vista y el tacto, y nada aparece extenso más que lo que es visible o tangible. (p.56)<br /> 2. la impresión compuesta que representa la extensión consta de varias impresiones menores que son indivisibles para la vista y el tacto y que pueden ser llamadas impresiones de átomos o corpúsculos dotados con color y solidez.<br /> 3. Es necesario que conservemos la idea de su color o tangibilidad para comprenderlos mediante nuestra imaginación.<br /> 4. Lo mismo que son las partes son el todo.<br /> 5. Si un punto no se considera como coloreado o tangible, no nos puede procurar ninguna idea y, por consiguiente, la idea de la extensión, que se compone de las ideas de estos puntos, no podría existir jamás.<br /> 6. Si la idea de la extensión puede existir realmente, como sabemos que existe, sus partes deben existir también, y para esto deben considerarse coloreadas y tangibles.<br /> Por lo tanto, no poseemos una idea de espacio o extensión más que cuando la consideramos como un objeto de nuestra vista o tacto.</p> <p>Sección 1.2.4<br /> Objeción: el punto matemático es algo sin existencia y por consiguiente no puede formar una existencia real por su unión con otros.<br /> Respuesta de Hume: Existe un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos: el conceder color o solidez a estos puntos. (p.58)</p> <p>1. Es imposible para la mente mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo. (p 59)<br /> 2. Si la penetración es entendida como el contacto total de un cuerpo simple o indivisible sobre otro, entonces es imposible.<br /> 3. Por 1 y 2, la penetración no es más que el aniquilamiento de uno de los dos cuerpos y la conservación del otro sin hallarse en situación de poder distinguir en particular cuál es el conservado y cuál el aniquilado.<br /> 4. No hay necesidad en que un punto coloreado o tangible sea aniquilado por la aproximación de otro.<br /> 5. De la unión de dos puntos coloreados o tangibles resulta un objeto que es compuesto y divisible, y que puede ser dividido en partes, cada una conserva su existencia, diferente y separada, no obstante su contigüidad con otras.<br /> Por lo tanto, conceder color o solidez a los puntos permite entender cómo es posible la combinación de éstos y no su aniquilación.</p> <p>Objeción: Los objetos de la geometría, cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se examinan, son meras ideas del espíritu y no pueden existir jamás. (p.61)<br /> Respuesta de Hume: Los objetos de la geometría, cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se examinan, existen y no admiten ninguna división.<br /> 1. Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad de existencia. Si implicase una contradicción, seria imposible que pudiese ser jamás concebido.(p.62)<br /> 2. La mente debe llegar a un mínimum para sus ideas, de otro modo su capacidad debería ser infinita, para comprender el número de partes de las que se compone su idea. (p62)<br /> 3. Una superficie limita a un sólido, una línea limita una superficie, un punto limita una línea.<br /> 4. Si las ideas de punto, línea o superficie no fueran indivisibles, sería imposible que concibiésemos esas limitaciones, pues si supusiésemos que eran infinitamente divisibles, el número de fracciones no la llevaría más cerca de la última división que la primera idea que se ha formado. Toda partícula escaparía de nuevo por una nueva división. (p.63)<br /> 5. De hecho debe existir algo que termine la idea de toda cantidad finita, y como esta idea terminal no puede constar de partes o ideas inferiores, esto es prueba clara de que las ideas de superficies, líneas y puntos no admiten ninguna división.<br /> 6. Por 2 y 5, Las ideas de punto, línea y superficie son indivisibles, la mente llega a un mínimum en la comprensión de ellas.<br /> Por lo tanto, por 1 y 6, las ideas de la geometría son concebidas clara y distintamente por l mente, lo cual implica necesariamente la posibilidad de su existencia y no podemos, por tanto, admitir la objeción.</p> <p>Sección 1.2.5.</p> <p>Objeción: La idea de un vacío es real y posible, sino también necesaria e inevitable.<br /> Respuesta de Hume<br /> 1.- La idea de oscuridad es una negación de la luz, de los objetos coloreados o visibles. (p. 78)<br /> 2.- Un hombre no obtiene ninguna percepción cuando la luz falta enteramente. (p.78)<br /> 3.- De 1 y 2 inferimos la negación de la obtención de la impresión sin materia por la mera supresión de objetos sensibles y que la idea de la oscuridad total no puede ser idéntica a la del vacío. (p.79)<br /> 4.- En la idea de oscuridad y con dos cuerpos luminosos que aparecen a la vista, podemos percibir si se hallan unidos o separados, y si esta distancia varia, podemos percibir su aumento o disminución que acompaña al movimiento de los cuerpos. (p. 80)<br /> 5.- La distancia misma que se halla interpuesta entre ellos, y que no es más que oscuridad o negación de la luz sin partes, sin composición, invariable e indivisible. (p. 81)<br /> 6.- Resulta de 4 y 5 los ángulos que los rayos de luz provenientes de ellos forman entre si, el movimiento que es requerido en los ojos para pasar del uno al otro y las diferentes partes del órgano que son afectadas por ellos producen tan solo las percepciones por las que, podemos juzgar de la distancia. Como estas percepciones son simples e indivisibles, no pueden darnos jamás la idea de extensión. (p. 81)<br /> 7.- De 3 y 6 aunque ni el movimiento ni la oscuridad ni por si ni acompañada de objetos visibles y tangibles produce la idea de un vacío o extensión sin materia son, sin embargo, las causas de porque imaginamos una idea semejante, pues existe una estrecha relación entre este movimiento y oscuridad y una extensión real o composición de objetos visibles o tangibles. (p. 82)</p> <p>Por lo tanto La idea de espacio o extensión, no es la idea más que de puntos visibles y tangibles, distribuidos en un cierto orden, se sigue que no podemos formarnos idea de un vacío o espacio en que no hay nada visible o tangible. (p.76)</p> 
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				<title>ORSET 1 y 2</title>
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				<description>(T.N.H. Libro I, Parte 2, Secc. IV-VI)</description>
				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 23:15:06 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>laradiego</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>379428</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Lógica III: Análisis lógico de argumentos<br /> T.N.H. Libro I, Parte 2, Secc. IV-VI<br /> Por: Lara Espinoza Diego Axell<br /> Ramírez Ballesteros Víctor Hugo<br /> ORSET1 (T.N.H. Libro I, Parte 2, Secc. IV)</p> <p>I Objeción:<br /> 1) La extensión debe ser divisible al infinito, porque el sistema de los puntos matemáticos es absurdo.<br /> 1.1) El sistema de los puntos matemáticos es absurdo, porque el punto matemático es algo sin existencia.<br /> 1.2) Los puntos matemáticos no puede formar una existencia real por su unión con otros.<br /> 2) La extensión debe ser divisible infinitamente. (Por: 1-1.2)</p> <p>Respuesta:<br /> 1) Esto (2) seria decisivo si no existiera un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la inexistencia de los puntos matemáticos.<br /> 2) Existe tal término: Dotar de color o solidez a estos puntos.<br /> 2.1) Por la verdad y realidad de este término se denota el absurdo de los extremos. (Por: T.N.H, I, 2, III)<br /> 3) El sistema de los puntos físicos es otro término medio.<br /> 3.1) El punto físico posee una extensión real.<br /> 3.2) Una extensión real no puede existir sin partes diferentes entre sí.<br /> 3.3) Siempre que los objetos son diferentes son distinguibles y separables.<br /> 4) El sistema de los puntos físicos no puede ser el término medio. (Por: 3.1-3.3)</p> <p>II Objeción:<br /> 1) Un átomo simple e indivisible no posee parte alguna.<br /> 1.1) Un átomo indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo, por la imposibilidad de tocarle en sus partes externas.<br /> 1.2) Debe tocarle íntimamente y en su esencia total.<br /> 2) La penetración es imposible.<br /> 2.1) Los puntos matemáticos son igualmente imposibles.</p> <p>Respuesta:<br /> 1) La penetración es el aniquilamiento de un cuerpo por su contacto con otro.<br /> 1.1) Antes del contacto tenemos la idea de dos cuerpos.<br /> 1.2) Después del contacto tenemos sólo la idea de uno.<br /> 1.3) No puede distinguirse cuál es el cuerpo conservado y cuál el aniquilado.<br /> 1.4) Es imposible mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo.<br /> 2) De un punto coloreado o tangible unido con otro resulta un objeto compuesto.<br /> 2.1) Cada punto coloreado o tangible del compuesto conserva su existencia, no obstante de su contigüidad con otros.<br /> 3) La penetración no tiene lugar entre los puntos coloreados o tangibles.<br /> 4) La debilidad e inestabilidad de nuestra imaginación y sentidos sobre tales objetos diminutos, es lo que da origen a las objeciones en este respecto.</p> <p>III Objeción:<br /> Postulados generales:<br /> 1) Un punto no tiene longitud, ni anchura ni profundidad.<br /> 2) Esto (1) es ininteligible partiendo de otro supuesto que no sea la composición de la extensión por puntos o átomos indivisibles.<br /> Problema: ¿Cómo de otra manera podría existir algo sin longitud, latitud, profundidad?</p> <p>Objeción a) (o 1ª solución al problema):<br /> 1a) Los objetos de la geometría (superficies, líneas y puntos) son meras ideas del espíritu.<br /> 1.1a) No existen porque ninguno puede trazar una línea que concuerde enteramente con la definición.<br /> 1.2a) No pueden existir jamás porque partiendo de estas ideas se puede demostrar que son imposibles.<br /> 2a) No existen y no pueden existir jamás en la naturaleza. (Por: 1.1a y 1.2a)</p> <p>Replica a la objeción a):<br /> 1) Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad de existencia.<br /> 1.1) No se puede pretender probar su inexistencia por un argumento derivado de la idea clara. Ya que:<br /> 1.2) Se afirmaría en realidad que no tenemos una idea clara de ello porque tenemos una idea clara.<br /> 2) Es vano buscar una contradicción en algo que se concibe distintamente por el espíritu. (Por: 1.1 y 1.2)<br /> 3) Si implicara una contradicción sería imposible concebirlo alguna vez.<br /> 4) No puede concederse la posibilidad de los puntos indivisibles y la negación de sus ideas, como tampoco conceder un término medio entre éstas.</p> <p>Objeción b) (o 2ª solución al problema):<br /> 1b) Es imposible concebir la longitud sin alguna latitud, pero por una abstracción sin separación, podemos considerar la una sin tener en cuenta la otra.</p> <p>Replica a la objeción b):<br /> 1) Una superficie limita un sólido, una línea a una superficie, un punto a una línea.<br /> 2) Si las ideas de punto, línea o superficie no fueran indivisibles sería imposible concebir estas limitaciones.<br /> Demostración de 2:<br /> 2.1) Si dichas ideas son divisibles infinitamente y la fantasía trata de fijarlas en la idea de superficie, línea o punto, la idea se desharía en partes, y estas partes en otras, y así infinitamente.<br /> 2.1.1) El número de fracciones no la llevaría más cerca de la última división que la primera idea que se ha formado.<br /> 2.2) Debe de existir algo indivisible que termine la idea de toda cantidad finita.<br /> 2.3) Las ideas de superficies, líneas y puntos no admiten ninguna división o reducción de unas a otras.</p> <p>Objeciones de Hume a las definiciones matemáticas:<br /> I<br /> Problema: ¿Qué entienden los matemáticos al decir que una línea o superficie es igual a otra o mayor o menor que otra?</p> <p>1ª respuesta:<br /> 1) Las líneas o superficies son iguales cuando el número de puntos de cada una es igual al de la otra.</p> <p>Replica a la 1ª respuesta:<br /> 1) Los puntos que componen una línea o superficie, visibles o tangibles son diminutos y se confunden unos con los otros.<br /> 1.1) Es imposible para el espíritu contar su número.<br /> 1.2) Jamás determinamos por tal comparación que los objetos sean iguales o desiguales los unos de los otros.<br /> 2) Una numeración tal no nos aporta un criterio para juzgar las proporciones. (Por: 1-1.2)<br /> 3) Si la extensión es infinitamente divisible no podrá ser criterio de igualdad porque cualquier cantidad de extensión tendría infinitas partes, no susceptibles de ser contables.</p> <p>2ª respuesta:<br /> 1) La igualdad es la congruencia entre dos figuras colocándolas unas sobre otras y correspondiéndose y tocándose todas y cada una de sus partes.</p> <p>Replica a la 2ª respuesta:<br /> 1) Para concebir la igualdad entre dos figuras debemos tener una distinta noción de sus partes y concebir su contacto.<br /> 1.1) Debemos recorrer estas partes hasta las partes más pequeñas que puedan ser concebidas.<br /> 1.1.1) Las partes más pequeñas que podemos concebir son los puntos matemáticos.<br /> 1.2) Este criterio de igualdad es el mismo que el del conteo de puntos.</p> <p>3ª respuesta (respuesta de Hume):<br /> 1) Es suficiente presentar dos objetos que son iguales para darnos una idea precisa de su relación.<br /> 1.1) Cuando percibimos objetos iguales no se necesita una definición de igualdad.<br /> 2) La única noción útil de igualdad y desigualdad se deriva de la apariencia y de la comparación de objetos particulares.<br /> 2.1) Existen tres relaciones distinguibles en la apariencia general de los objetos: más grande, más pequeño e igual.<br /> 3) Corregimos frecuentemente este tipo de juicios por la revisión, reflexión y yuxtaposición de los objetos o cuando es impracticable por el uso de una medida común.<br /> 4) El espíritu al acostumbrarse a estos juicios y a sus correcciones, se forma una noción mixta de la igualdad derivada de los métodos indeterminados y estrictos de comparación.<br /> 4.1) La noción mixta es la idea independiente de un criterio perfecto, que nos formamos por las continuas correcciones.<br /> Demostración de 4.1:<br /> a1) Nada es más manifiesto para los sentidos que la distinción entre línea recta y curva.<br /> a1.1) No existen ideas que podamos formarnos más fácilmente que la de estos objetos.<br /> a2) Cuando trazamos líneas existe un cierto orden, en el cual las líneas pasan de un punto a otro que pueden producir la impresión de una línea recta o curva.<br /> a3) Este orden es desconocido y sólo es observado la apariencia unitaria.<br /> a3.1) No podemos dar una definición perfecta de éstas líneas ni producir un método exacto para distinguir unas de otras.<br /> a3.2) Podemos corregir la primera apariencia por una consideración más exacta y por la comparación con una regla de cuya exactitud tenemos una mayor seguridad.<br /> a4) De estas correcciones nos formamos la idea de un criterio perfecto de estas líneas, aun sin ser capaces de explicarlo y comprenderlo.</p> <p>II<br /> Problema:<br /> 0) La línea es la distancia más corta entre dos puntos.</p> <p>1ª replica:<br /> 1) Es más propiamente una de las propiedades de la recta que una definición de la recta.<br /> 1.1) Al mencionar la línea recta no se piensa inmediatamente en una aparición tal (0).<br /> 1.2) Una aparición tal (0) se piensa accidentalmente.<br /> 2) Se considera que (0) es una propiedad de la recta, no su definición (Por: 1.1 y 1.2).</p> <p>2ª replica:<br /> 1) No tenemos una idea exacta de igualdad o desigualdad, de más corto o más largo, ni de la línea curva o recta.<br /> 1.1) Lo uno no puede darnos un criterio para lo otro.<br /> 2) Una idea exacta no se construye sobre otras que sean indeterminadas e inconexas. (Por: 1 y 1.1)</p> <p>ORSET2 (T.N.H. Libro I, Parte 2, Secc. V)</p> <p>Tres objeciones:<br /> O1. Las largas discusiones de filosofías sobre pleno y vacio sin llegar a una conclusión.<br /> PB.1. Todas las ideas tienen una impresión antecedente, y sólo esa idea será idéntica a la impresión difiriendo sólo en vivacidad.<br /> P1.Refutar y defender la idea de vacio es imposible y absurdo, si no se tiene en cuenta la impresión de vacío.<br /> CB.1 No hay impresiones de vacío, por lo tanto no hay ideas de vacío. (PB.1)</p> <p>O2. La realidad de la idea de pleno y también vacio.<br /> PB.1. Todas las ideas tienen una impresión antecedente, y sólo esa idea será idéntica a la impresión difiriendo sólo en vivacidad.<br /> P.1 Toda idea que es posible, es consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles.<br /> PB.2 Toda idea distinta es distinguible y por lo tanto separable.<br /> P.2 Por tanto, la existencia se concede como separable.<br /> C.3 La existencia de una partícula no implica la existencia de otra partícula. (Por: P.2 y PB.1)<br /> C. 4 La idea de vacio no es el contacto de partes, sino tomada por aniquilación y reposo.</p> <p>O.3 No sólo se afirma que la idea de vacio es real y posible, sino también que es necesaria e inevitable, pues por ella es posible el movimiento.<br /> [&gt;No se da respuesta a esta objeción pues corresponde principalmente a la filosofía natural. Su empresa es solo sobre el entendimiento humano y que nosotros no podemos jamás pretender conocer otra cosa más que las propiedades externas de estas que se presentan a los sentidos.]</p> <p>Objeciones sobre otras ideas de vacío:<br /> P.3 La idea de oscuridad es negativa, ya que niega a la luz y con ello a los puntos coloreados.<br /> C.5 Por tanto, la idea de oscuridad no puede ser el vacio.<br /> P.4 Se concibe que la visión directa por sí sola, dé una perspectiva plana de las cosas reales existentes.<br /> P.5 En ambiente de oscuridad total es imposible percibir la idea de objetos.<br /> P.6 Por el tacto percibimos una cosa extensa, y la diferenciamos cuando hay movimiento y no se percibe cosa extensa.<br /> C.6 La idea de existencia sólo puede ser percibida y dar impresión de ella en tacto y visión.<br /> C.5 Por lo tanto, visión como tacto y movimiento es imposible dar cuenta de una idea de vacío.<br /> C.6 Sin embargo, habiendo relaciones entre movimiento, oscuridad y extensión real o composición tangible. Entramos en el error de crear una idea de vacío.<br /> P.7 Es una máxima general: que siempre que existe una íntima relación entre dos ideas, la mente es muy propensa a equivocarse y tomar en sus razonamientos la una por la otra. Por asociaciones de semejanza y causalidad.<br /> C.7 Hay una dependencia de lo real ante las explicaciones o razonamientos de ello.</p> <p>Sobre la idea de existencia y existencia externa (T.N.H. Libro I, Parte 2, Secc. VI):</p> <p>CB.1 Todas las ideas tienen una impresión antecedente, y sólo esa idea será idéntica a la impresión difiriendo sólo en vivacidad.<br /> Deriva un Dilema de la idea de existencia: la idea de existencia o debe ser derivada de una impresión distinta unida con cada percepción u objeto de nuestro pensamiento, o debe ser la misma idea que la idea de la percepción u objeto.<br /> CB.2 Toda idea diferente, es distinguible y por lo tanto separable.<br /> C.1 No se puede pensar que existen dos impresiones distintas que están unidas inseparablemente.<br /> C.2 La idea de la existencia no se deriva de una impresión particular.<br /> C.3 La idea de existencia es lo mismo que la idea que concebimos siendo existente. Siendo que todo lo que concebimos lo concebimos como existente.</p> 
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				<title>ORSET 1</title>
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				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 21:03:34 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Kresnik</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>378182</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>UNAM<br /> Lógica 3<br /> Análisis de argumentos – Tratado de la naturaleza humana<br /> Gustavo Adolfo Jarquín Pérez<br /> José Alfredo Piña Fonseca<br /> Miguel Ángel González Gutiérrez<br /> Emilio Gabriel Flores Sánchez. 30627857-2<br /> Carlos Eduardo Prud’Homme Fragoso. 30653320-8</p> <p>ORSET 1 Objeciones y respuestas del sistema espacio-tiempo 1<br /> Sección IV<br /> Objeción 1-a.<br /> La extensión debe ser divisible al infinito<br /> P1) El punto matemático [sic: mínimo perceptible] es algo sin existencia y por consiguiente, no puede formar una existencia real con su unión con otros. [lo sostienen los adversarios]<br /> P2) Luego, el sistema de los puntos matemáticos [sic: mínimo perceptible] es absurdo. [ se deriva de la premisa 1]<br /> .: La extensión debe ser divisible al infinito. [de p1 y p2]<br /> Respuesta 1-a<br /> P1) Si no existiese un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos, entonces el sistema de los puntos matemáticos [sic: mínimo perceptible] es absurdo.<br /> P2) Pero existe evidentemente un término medio, a saber: el conceder color o solidez a estos puntos.[ de la sección III, parte 2: la impresión compuesta consta de varias impresiones menores que son indivisibles a la vista y al tacto dotadas de color y solidez]<br /> P3) Una extensión real, del género que se supone ser un punto físico, no puede jamás existir sin partes diferentes entre sí, y siempre que los objetos son diferentes son distinguibles y separables por la imagina¬ción (parte I, sección VII).<br /> .: La extensión no puede ser divisible al infinito. [p1,p2 y p3]</p> <p>Objeción 1-b.<br /> P1.- Es imposible los átomos simples e indivisibles, puedan tocarse en sus partes externas, dado el supuesto de su simplicidad perfecta que excluye toda parte, tanto cualquier parte externa como interna. (Por reducción al absurdo)<br /> P2.- Un átomo simple e indivisible que toca a otro debe penetrarlo necesariamente. (Se deriva de la P1.-)<br /> P3.- Debe tocarle íntimamente y en su esencia total, que es la verdadera definición de penetración. (Se deriva de P1.- y P2.-)<br /> P4.- Pero la penetración no es posible. (Se deriva de P1.-)<br /> Conclusión.- los puntos matemáticos son igualmente imposibles.<br /> RESPUESTA 1b.<br /> P1.- La penetración no es otra cosa más que el aniquilamiento de un cuerpo por su contacto con otro. (Segunda parte capitulo 4<br /> P2.- No hay necesidad de que un punto coloreado o tangible sea aniquilado por la aproximación con otro. (Observación)<br /> P3.- De la unión de los puntos resulta un objeto que es compuesto divisible, el cual puede ser dividido en partes, cada una de las cuales conserva su existencia diferente y separada. (Se deriva de P2.-)<br /> Conclusión.- los puntos coloreados y tangibles (puntos matemáticos) pueden hallarse contiguos sin penetración ni aniquilación.</p> <p>La tercera objeción no es una en especial, sino que se menciona que existen muchas objeciones sacadas de las matemáticas contra la indivisibilidad de las partes, estas objeciones utilizan demostraciones geométricas, mismas que se valen de ciertos conceptos para apoyarse.<br /> La respuesta que da Hume a las objeciones de los matemáticos contra la indivisibilidad de las partes de la extensión, consta de dos partes. En la primera parte trata de demostrar que las definiciones que dan los matemáticos, son compatibles con la teoría de la indivisibilidad de las partes de la extensión[sección A]. En la segunda parte de la respuesta, Hume hace ver que las demostraciones de los matemáticos contra la indivisibilidad de las partes de la extensión son insuficientes para refutar su teoría[sección B].<br /> Se han dividido por lo tanto en dos partes (A y B) estas objeciones con sus repuestas.<br /> Sección A<br /> Objeción 1-c-1<br /> Se dice que los objetos de la geometría , cuyas superficies, líneas y puntos, cuyas proporciones y posiciones se examinan, son meras ideas del espíritu y no existen ni en la naturaleza por que nadie puede hacer, trazar una línea o hacer una superficie que concuerde con la definición.<br /> Las definiciones son las siguientes:<br /> Una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad; una línea, como siendo larga sin ancho ni profundidad; un punto, como lo que no tiene ni longitud, ni ancho ni profundidad.<br /> Respuesta objeción 1-c-1<br /> P1.Todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta, implica la posibilidad de existencia (parte primera, sección VII, p5)<br /> P2.El espíritu concibe claramente los objetos de la geometría<br /> C.1-c-1.Y Como es en vano buscar una contradicción en algo que se concibe distintamente por el espíritu, entonces los objetos de la geometría existen realmente.(se sigue de premisas anteriores)</p> <p>Objeción 1-c-2<br /> No existe termino medio entre la concesión de la posibilidad de los puntos indivisibles y la negación de sus ideas.<br /> Respuesta 1-c-2<br /> P1.Una superficie limita un sólido, una línea limita una superficie, un punto limita una línea, y si las ideas de punto, línea o superficie no fueran indivisibles, sería imposible que concibiésemos estas limitaciones.<br /> P2. Debe existir algo que termine la idea de toda cantidad finita, y esta idea terminal no puede constar de partes o ideas inferiores.<br /> C.1-c-2.Entonces, las ideas de superficies , líneas y puntos no admiten ninguna división, a saber: las de las superficies en profundidad, las de las líneas en latitud y profundidad y las de los puntos en una división cualquiera<br /> Conclusión sección A<br /> Así parece, que las definiciones de los matemáticos, destruyen las pretendidas demostraciones, y que si tenemos la idea de los puntos, líneas y superficies indivisibles, según la definición, su existencia es ciertamente posible; pero que si no tenemos una idea semejante es imposible que podamos concebir la limitación de una figura, concepción sin la que no es posible una demostración geométrica .</p> <p>Sección B.<br /> Objeción 1-c-3<br /> Existen demostraciones geométricas que están en contra de la indivisibilidad infinita y que pretenden establecer un principio tal como el de la infinita divisibilidad.<br /> Respuesta 1-c-3<br /> P1.Es imposible establecer un criterio de igualdad, mayor o menor, ya sea desde el supuesto de la infinita divisibilidad de las partes como del supuesto de la indivisibilidad de las partes de la extensión.( a los primeros les es imposible por el hecho de los números infinitos no pueden ser iguales o mayores, a los segundos por el hecho de que estos puntos son tan diminutos que se confunden los unos con los otros).<br /> P2.La igualdad tampoco se puede definir por la congruencia de dos figuras, pues esto supondría el contacto de las partes grandes como de las más pequeñas, y por consecuencia el criterio de igualdad tendría el mismo problema que el enunciado anteriormente.<br /> P3.Existen filósofos para los que todas las definiciones de igualdad son infecundas y que la única noción útil de igualdad o desigualdad se deriva de la apariencia total y de la comparación de objetos particulares.<br /> P4.Sin embargo aunque estas nociones sean a veces confiables, no lo son siempre y no se hallan nuestros juicios de éste genero más exentos de duda y error que los referentes a otro asunto.<br /> P5.Corregimos estos juicios por la reflexión y revisión, y descubrimos nuestro error por la yuxtaposición de los objetos.<br /> P6.Aun esta corrección es susceptible de nuevas correcciones y diferentes grados de exactitud, según la naturaleza del instrumento por el que medimos los cuerpos.<br /> P7.Pero una razón nos convence de que existen cuerpos que son mas diminutos y percibimos que no poseemos instrumentos y arte para medirlos.<br /> C.1-c-3Entonces suponemos imaginariamente algún criterio de igualdad por el que las apariencias y medidas son corregidas ,pero este criterio es imaginativo y tan inútil como incomprensible.<br /> Respuesta 1-c-4<br /> P1.Es imposible dar una definición de línea recta y de línea curva que fije sus límites precisos.<br /> P2. No tenemos una idea precisa de la igualdad o desigualdad de más corto o más largo que de la línea recta o curva, y por consecuencia que lo uno jamás puede proporcionarnos un criterio perfecto para lo otro.<br /> C.1-c-4.Las ideas que son más esenciales a la geometría a saber: las de igualdad y desigualdad de línea recta y superficie plana, se hallan muy lejos de ser exactas y determinadas según nuestro modo común de concebirlas.<br /> Conclusión sección B<br /> Si las ideas mas esenciales a la geometría : la de igualdad, desigualdad, línea recta y superficie, se hallan muy lejos de ser exactas, entonces ninguna de estas demostraciones que se basan en estas ideas pueden tener suficiente peso para establecer un principio tal como el de la infinita divisibilidad , y esto porque con respectos a semejantes objetos diminutos no existen propiamente demostraciones, hallándose construidos sobre ideas que no son exactas y máximas que no son precisamente verdaderas.</p> <p>ORSET 2<br /> Sección V<br /> Objeción 2-a<br /> Los filósofos han discutido durante mucho tiempo con respecto a un vació, y es imposible que los hombres pueden razonar durante tanto tiempo acerca de un vació y refutarlo o defenderlo sin tener una noción de él.<br /> Por lo tanto si lo refutan, lo defienden y razonan con respecto a un vacío, se sigue que es necesario tener una noción de el.<br /> Respuesta 2-a<br /> Tres causas de por qué se piensa erróneamente tener la noción de vació o extensión sin materia:<br /> Primero.<br /> Dos objetos visibles que aparecen en la oscuridad afectan a los sentidos e impresionan la vista del mismo modo que si la distancia entre ellos se hallase llena de objetos visibles que nos diesen una verdadera idea de extensión.<br /> La sensación de movimiento es la misma cuando no existe nada tangible interpuesto entre dos cuerpos que cuando tocamos un cuerpo compuesto.<br /> Segundo.<br /> Dos cuerpos que se encuentran colocados de manera que impresionan los sentidos del mismo modo que otros dos que tienen una extensión de objetos visibles interpuestos entre ellos son capaces de admitir la misma extensión sin un impulso sensible o penetración y sin cambio alguno del ángulo bajo el cual aparecen a nuestros sentidos.<br /> Una distancia invisible e intangible entonces puede convertirse en una visible y tangible sin ningún cambio en los objetos distantes.<br /> Tercero.<br /> Se halla una distancia muy pequeña entre que la distancia sea conocida por objetos compuestos y sensibles y que sea conocida por el modo en que los objetos distantes afectan a los sentidos.<br /> Y siempre que exista una relación íntima entre estas dos ideas, el espíritu es muy propenso a equivocarse y a tomar en todos sus discursos y razonamientos la una por la otra.<br /> La semejanza es la relación que es fuente más abundante del error por el cual confundimos la distancia invisible e intangible y la distancia visible y tangible (extensión que esta compuesta por puntos visibles y tangibles).<br /> Estas ideas semejantes no solo se hallan relacionadas entre sí, sino que son tan poco diferentes que no somos capaces de distinguirlas, y del mismo modo que usamos palabras en lugar de ideas y tomamos las unas por las otras, de la misma forma tomamos la distancia invisible e intangible por la extensión visible y tangible.<br /> El hallar que la primera especie de distancia (que no se considera visible y tangible) puede convertirse en la segunda (extensión visible-tangible) es un género de causalidad y la semejanza en su manera de afectar a los sentidos y disminuir toda cualidad forma la relación de semejanza.<br /> Conclusión a 2-a<br /> Si la noción que nos formamos respecto a la idea del vació es un error que surge de la semejanza entre la distancia invisible e intangible y la extensión visible tangible, entonces las disputas frecuentes concernientes al vacío o extensión sin materia no prueban la realidad de la idea en torno de la cual gira la discusión, pues los hombres se engañan cuando por medio de una estrecha relación se presenta otra idea que puede dar lugar a su error.</p> <p>Objeción 2-b<br /> a) Toda idea que es posible es una consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles (postulado)<br /> b) Toda idea que es distinguible es separable por la imaginación y toda idea que es separable por la imaginación puede ser concebida como existiendo separadamente (parte 1 secciones 3-4)<br /> c) Podemos imaginar al mundo privado de movimiento (se deriva de b)<br /> d) Podemos concebir la aniquilación de alguna parte de la materia (se deriva de b)<br /> e) Si juntamos ambas ideas, la del aniquilamiento y la del reposo, se deduce la idea del vacío (puesto que no habría materia ni cosa alguna)<br /> .: Puesto que las ideas de reposo y el aniquilamiento son posibles entonces la idea del vacio es posible (se deriva de a y e)</p> <p>Respuesta 2-b<br /> a) Cuando se conciben las ideas de reposo y aniquilamiento juntas debemos imaginarnos las demás cosas como si hubiera aire entre ellas (referencia empírica)<br /> b) La idea de vacío no es algo por sí mismo ni proviene de una impresión, pues siempre que quitemos la materia y dejemos las demás cosas seguirá habiendo alguna cosa.<br /> c) Tendrían que dejar de existir todas las cosas para que el vacío fuera una impresión (pues así sería realmente la impresión de un vacío)<br /> d) Es imposible concebir todo sin existencia y de ahí generar la idea de vacío, pues entonces no estaríamos concibiendo algo sino más bien nada y no tenemos la impresión de tal cosa.<br /> e) No podemos percibir la impresión de vacío a través del aniquilamiento y el reposo y entonces no tenemos la idea del vacío (se deriva de b,c,d)<br /> .: La idea de vacío es imposible (se deriva de e)</p> <p>OBJECION 2C.</p> <p>P1.- Observamos en los cuerpos cierto movimiento.</p> <p>P2.- Dicho movimiento seria imposible e inconcebible sin un vacío en el que los cuerpos deben moverse para hacerse camino los unos a los otros.</p> <p>Conclusión.- La idea de un vacío no solo es real y posible si no que también necesaria e inevitable.</p> <p>RESPUESTA 2C.</p> <p>P1.- Un cuerpo interpuesto entre otros dos puede suponerse que es aniquilado sin producir cambio en los que se hallan a cada lado de el. (Observación)</p> <p>P2.- De igual manera se concibe fácilmente que el objeto aniquilado, puede ser creado de nuevo y producir una alteración igualmente insignificante. (Observación)</p> <p>P3.- El movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto que su creación. (Reflexión, derivado de P1.-, y P2.-)</p> <p>P4.- Los cuerpos distantes no son más afectados en un caso que en otro. Esto basta para convencer a nuestra imaginación y probar que no existe repugnancia a este movimiento. (Derivado de P1.-, P2.-, P3.-)</p> <p>P5.- La experiencia nos persuade de dos objetos situados de la manera antes descrita tienen la capacidad de recibir cuerpos entre ellos y de que no hay obstáculos para la conversión de la distancia invisible e intangible en la distancia visible y tangible. (Segunda sección capitulo quinto)</p> <p>Conclusión.- Tan natural como esta conversión pueda parecer, no podemos estar seguros de que es practicable antes de tener alguna experiencia de ella.</p> 
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				<title>SISTEMA CONCERNIENTE AL ESPACIO Y EL TIEMPO 2</title>
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				<description>ORSET 1 Y ORSET 2</description>
				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 17:34:05 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Ingrid Villalobos</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>381072</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Hernández Ricardo<br /> García Irving<br /> Luna Daniel<br /> Pérez Tezkoatl<br /> Ramos Humberto<br /> Villalobos Ingrid</p> <p>TNH<br /> PARTE SEGUNDA</p> <p>ORSET 1 (sección IV)</p> <p>En la Sección cuarta del TNH Hume plantea múltiples objeciones a su SET que se le han hecho o se le pueden hacer. Todas ellas tienen en común el que son demostraciones matemáticas; con ellas se demuestra que hay una impoisilidad de existencia de facto aún cuando exista en la idea clara y distinta. Situación absurda de acuerdo con el planteamiento del TNH 1.1. El Argumento de Hume indica como conclusión que</p> <p>Dado que las demostraciones no tenen un peso para refutar SET, las definiciones con las que SET funciona, se afirman.<br /> Y que<br /> Ninguna demostración matemática tiene peso suficiente para establecer un principio como el de la divisibilidad infinita.<br /> Entre otras, estas reducciones al absurdo son las que dan paso a la anterior conclusión:<br /> I<br /> Una superficie se define como longitud y anchura.<br /> Una línea se define longitud sin anchura.<br /> Un punto se define sin longitud y sin anchura.</p> <p>Dos respuestas posibles<br /> 1) :. Los objetos geométricos no son más que ideas en la mente y no existen ni nunca existieron de facto.<br /> Pero todo aquello que forma una idea en la mente debe tener la posibilidad de existencia en la experiencia, dado que no hay ideas sin impresión. (Vid TNH 1.1.1)<br /> 2) :. La longitud es inseparable de la anchura pero esto no implica una consideración parcial de alguna de ellas y una claridad y distinción.<br /> Pero si la mente no pudiera llegar a un minimum en sus ideas, éso implicaría una capacidad infinita de la mente; cosa que quedó refutada en TNH 1.1.7, de modo que no hay ninguna división ulterior.</p> <p>Conclusión de I<br /> Dado que las demostraciones no tienen un peso para refutar SET, las definiciones con las que SET funciona, se afirman.<br /> II<br /> Los escolásticos<br /> Si tenemos una idea de puntos indivisibles, líneas y superficies que sea adecuada a su definición, su existencia es posible.<br /> Si no tenemos esas ideas, no hay posibilidad de existencia ni demostración geométrica.</p> <p>→ Por lo tanto, las definiciones matemáticas destruyen las demostraciones.</p> <p>De esto se sigue que:<br /> III<br /> Dado que las demostraciones matemáticas (de los escolásticos, II) se construyen sobre ideas inexactas</p> <p>ninguna demostración matemática tiene peso suficiente para establecer un principio como el de la divisibilidad infinita.<br /> Esto queda demostrado vía varios reducto ad absurdum:<br /> Partiendo de la pregunta por la Igualdad. ¿Qué es ella?<br /> Suposición Dominante:No hay noción exacta de diferencia.<br /> Suposición Dominante: División infinita de la extensión.</p> <p>1. Las figuras más pequeñas contienen un número infinito de partes.<br /> 2. Los números infinitos no pueden ser iguales ni desiguales entre sí.<br /> → La igualdad no sigue el criterio de la enumeración de las partes.<br /> → No se puede apelar a la división infinita de la extensión para justificar la igualdad.</p> <p>Suposición: Define la igualdad por congruencia<br /> 1. Igualdad es una contacto de todas las partes de las figuras.<br /> 2. Hay que tener una noción precisa de todas las partes.<br /> 3. No hay una noción precisa de la infinitud de partes<br /> →La igualdad no puede apelar a la congruencia para definirse.<br /> → No se puede apelar a la división infinita de la extensión para justificar la igualdad.</p> <p>Con base en esto ejemplos, Hume prueba que las demostraciones matemáticas no tienen la fueza ni el peso suficiente para apelar y justificar un principio como el de la divisibilidad infinita del espacio.</p> <p>ORSET 2 (sección V)</p> <p>Objeción 1: La discusión acerca del vacío y lo lleno no ha podido ser esclarecida hasta ahora, ni posee una solución definitiva. Sin embargo, los filósofos deberían tener alguna noción del vacío, ya sea para refutarlo o para defenderlo.</p> <p>Objeción 2: Toda idea es posible si es consecuencia necesaria de ideas posibles;, podemos concebir al mundo fácilmente como privado de movimiento: se concederá ciertamente que esta idea es posible. Puede concebirse entonces, que una parte de la materia sea aniquilada mientras que las partes restantes siguen existiendo; en efecto, como toda idea distinguible es separable por la imaginación y por consiguiente, pensarse como existentes por separado, es decir, la existencia de una partícula no implica la existencia de otra.</p> <p>Objeción 3: La idea de vacío no es solo posible, sino necesaria e inevitable. Dicha afirmación se basa en que, el movimiento que observamos en los cuerpos sería imposible sin un vacío donde pudiesen moverse.</p> <p>Supóngase a un hombre suspendido en el aire, sin tropezar con ningún objeto. Cuando por fin pueda tocar uno que se aleja y en seguida otro, la única idea que puede tener a partir de ello es la del tiempo. (Como se confirma en la sección III: Espacio y tiempo son el orden en el que las cosas existen sucesivamente. Sin embargo, el tacto no parece ser suficiente para dar la idea de extensión.</p> <p>Respuesta provisional de la objeción 2:</p> <p>1. Las paredes están colocadas de forma opuesta de sur a norte y de este a oeste.<br /> 2. Techo y suelo están separados por las paredes<br /> 3. Las paredes no pueden tocarse.<br /> 4. Suponer algo entre objetos, supone una nueva creación.</p> <p>→Por tanto, La idea que resulta de aniquilación y de permanencia, parece tratarse en realidad de la idea del vacío.</p> <p>Respuesta a la objeción 3:<br /> 1) Teoría de Hume sobre los dos tipos de distancia:<br /> Mediante la refutación de un ejemplo, Hume intenta probar que no hay impresión del vacío, y que en todo caso, sería de una distancia ficticia o de la oscuridad.</p> <p>1. La oscuridad es la negación de la luz, es decir, de objetos visibles y coloreados.<br /> 2. Alguien con vista normal, en plena oscuridad, percibiría lo mismo que un ciego, pero el ciego no tiene idea alguna sobre luz ni oscuridad.</p> <p>→Por tanto, no es por la supresión de objetos visibles por lo que recibimos la impresión de una extensión sin materia, y que la idea de oscuridad absoluta no puede se la misma que la del vacío. (Esta afirmación se apoya en la sección primera del libro I, en el cual especifica que sin impresiones no hay ideas, debe buscarse entonces, la verdadera percepción de la cual derive la idea de extensión en el caso anterior u otra distinta de la del vacío)</p> <p>2) Ejemplo a rebatir:</p> <p>Por ejemplo, imaginemos que solo percibimos dos puntos luminosos, separados por cierta distancia que sabemos si varía cuando los objetos se muevan. Pero en tal caso, la distancia no es coloreada o visible y podría pensarse que es un vacío. Pero esta reflexión tiene un error.</p> <p>Refutación del ejemplo:<br /> 1. Podría decirse que esa distancia no es otra cosa que oscuridad, pero no proporcionaría una idea de extensión .Las únicas percepciones que tendríamos son la de lo dos cuerpos luminosos. Sin embargo, es erróneo creer que de aquí pueda tenerse una idea de vacío.<br /> 2. Los cuerpos mencionados afectan lo sentidos, formando un ángulo que se encuentren en el ojo del mismo modo que si la distancia entre ellos estuviera llena de objetos visibles que dieran la idea de extensión.<br /> 3. La percepción que provoca la idea de extensión estará en los puntos luminosos.<br /> 4. Por experiencia vemos que dos cuerpos situados, de igual forma que otros dos cuerpos con objetos visibles interpuestos entre ellos, pueden recibir interposición de ese mismo número de objetos sin cambiar el ángulo visual en el que aparecen a los sentidos.</p> <p>→Por tanto, tal distancia invisible e intangible puede convertirse en visible y tangible sin cambio alguno de los objetos distantes. (Podemos apoyarlo en la sección V de la primera parte, en la relación de cantidad: si la distancia ficticia u oscura, admite la misma cantidad de objetos que la visible o tangible sin afectar los cuerpos perceptibles, entonces, son comparables.)</p> <p>Vemos dos tipos de distancia, ambos tiene los mismos efectos en los fenómenos. La distancia segunda puede recibir a la primera y ambas disminuyen en igual medida la fuerza de toda cualidad. Aquí parece apoyarse en la impresión de reflexión, mencionada en el libro uno sección cuarta. Primero hay que tener una impresión básica (de los puntos luminosos), luego una impresión reflexiva (sobre los puntos luminosos) y es así como tenemos la idea de la distancia ficticia, que no es otra cosa que oscuridad.</p> <p>3) Analizar los errores en los que se confunden los tipos de distancia:</p> <p>Allí donde existe una relación estrecha entre dos ideas, la mente se ve fuertemente inclinada a confundirlas y a usar la una por la otra en lugar de la otra en todos sus discursos y razonamientos.</p> <p>Entre las causas principales de dicha confusión está:<br /> Semejanza: No sólo están relacionadas entre sí las ideas, sino las acciones mentales realizadas para concebirlas, que son escasamente diferentes por lo que confundimos unas y otras. Aquí vemos por segunda vez la sección V de la primera parte: la relación es la unión de dos ideas por la imaginación que, pueden ser comparadas por diversas formas, ya sea semejanza, causalidad etc.</p> <p>Respuesta definitiva a las objeciones 1 y 2:</p> <p>1) Discutir sobre la idea del vacío no prueba la realidad de dicha idea.<br /> 2) Si todas las cosas de la habitación fueran aniquiladas sin alterar las paredes, la habitación sería concebida del mismo modo. La aniquilación dejaría a la vista esa ficticia distancia descubierta por las distintas partes afectadas del órgano visual. (Confusión de vacío con distancia del segundo tipo). Luego, dado que puede suponerse que un cuerpo interpuesto entre otros sea aniquilado sin producir cambio alguno en ellos, se concibe que el interpuesto pueda ser creado de nuevo sin afectar los otros cuerpos. No hay obstáculo pues, para convertir esa distancia invisible en visible y tangible, pero esa conversión no puede asegurarse del todo hasta no haber tenido experiencia de ella.</p> <p>Sobre el Tiempo:<br /> El tiempo no es sino la manera en la que existen algunos objetos reales y está sujeta a las mismas objeciones que la doctrina de la extensión.<br /> No parece ser prueba suficiente que el hecho de disputar sobre la idea de tiempo nos de la idea de tiempo sin tener experiencia de la existencia mudable. Si no podemos tener una impresión tal, no podemos tener una idea tal.</p> 
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				<title>SISTEMA CONCERNIENTE AL ESPACIO Y EL TIEMPO</title>
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				<description>SET 1 y SET 2</description>
				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 17:16:57 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Ingrid Villalobos</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>381072</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Hernández Ricardo<br /> García Irving<br /> Luna Daniel<br /> Pérez Tezkoatl<br /> Ramos Humberto<br /> Villalobos Ingrid</p> <p>TNH<br /> PARTE SEGUNDA</p> <p>SET, parte 1era (sección I y II)</p> <p>En la sección I y II, Hume propone argumentos en los que una y otra vez concluye una misma idea, a saber: 1) que ninguna extensión finita puede ser dividida infinitamente. La otra conclusión hacia el final de la sección dos es que: 2)el espacio y eltTiempo no son divisibles infinitamente<br /> El primer argumento que construye es en torno al límite de la mente. Algunas de las ideas fundamentales que propone son las siguientes:<br /> 1. Que la mente es limitada y como tal no puede alcanzar una comprensión del infinito<br /> 2. Que la división al infinito, consta de infinitas partes y por lo tanto, poner límite a la división es equivalente a poner límite a las partes.<br /> → Entonces, lo más que podemos hacer es dividir en partes inferiores, simples e indivisibles, pues dividir al infinito es imposible.<br /> Después Hume dice lo anterior pero de manera negativa: que no podemos aceptar al mismo tiempo que la mente no es infinita y que las ideas se pueden dividir infinitamente.<br /> Sobre las ideas más simples e indivisibles, dice Hume que podemos contrastarlas con impresiones de objetos de tamaño regular divididos en partes a modo que nos resulte comprensible. Esto para hacer corresponder esta tesis con lo dicho hasta ahora en la primara parte, es decir, que todas las ideas tienen un origen en las impresiones, aunque sean las ideas más simples e indivisibles.<br /> En la sección II comienza con una cadena de ideas provenientes de la propia sección I de esta segunda parte, dice:<br /> • que si las ideas son representaciones adecuadas de los objetos, entonces las relaciones entre las ideas son aplicables a los objetos. Una vez más se apoya en la parte primera, sección I donde propone que: “Las ideas y las impresiones parecen corresponderse las unas a las otras” y por supuesto en su planteamiento de que las impresiones anteceden siempre a las ideas discutido en la sección IV de la primera parte.<br /> • Que las partes más diminutas de determinada extensión no pueden ser inferiores a las ideas formadas de la misma. Proviene del último párrafo de la sección I, segunda parte: “debemos tener una idea distinta que represente cada parte” que podrá agrandarse o empequeñecerse según lo exija la comprensión, pero nunca será infinitamente divisible.<br /> A continuación busca otro camino para reiterar siempre la misma conclusión.<br /> Una cosa que se divide infinitamente debe contener un número infinito de partes indivisibles. Extraído de la sección I nuevamente: “todo lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes” pero la división se detiene en las partes indivisibles. Luego una extensión finita puede ser dividida infinitamente.<br /> Si lo anterior es una contradicción significa que ninguna extensión finita puede ser dividida infinitamente.<br /> Sobre el proceso de división de ideas Hume explica en el segundo párrafo de la sección II, que primero se considera la idea más pequeña que se puede formar de “x”. Todo lo que se descubre es una cualidad real de “x” y después de repetir la idea varias veces se puede hacer más grande o más pequeña. Se halla entonces la idea compleja de extensión. Al detenerse, la idea de extensión se detiene y si se prosigue al infinito, la idea también es infinita.<br /> Sugiere un argumento más a favor de su tesis:<br /> 1. La idea de un número infinito de partes es equivalente a la idea infinita de extensión.<br /> 2. Ninguna extensión finita es capaz de contener un número infinito de partes.<br /> → Por lo tanto, ninguna extensión finita es divisible infinitamente. Otra vez concluye lo que le había resultado en la contradicción de la sección II, segundo párrafo, mencionada anteriormente.<br /> Otra alternativa que emplea para insistir sobre la imposible divisibilidad infinita es que la existencia corresponde a la unidad y no es aplicable a las partes más que en razón de las unidades de que la parte está compuesta. Y lo explica con un ejemplo: Veinte hombres existen sí y sólo sí un hombre existe, el hombre número dos existe, el hombre número tres existe, y así hasta alcanzar el hombre número veinte. Si se niega la existencia del hombre dieciocho, diecinueve o veinte, la existencia del hombre uno , el dos o el tres deja de tener lugar.<br /> Así, es absurdo suponer que un número existe y negar la existencia de las partes. Entonces, la unidad finita sólo puede dividirse entre el número finito de sus partes.<br /> A continuación da pauta a la discusión de la dudosa división infinita del tiempo.<br /> 1. Es la esencia el tiempo que cada una de sus partes sucede a otra y ninguna parte coexiste con otra. Por esto cada momento debe ser distinto y posterior o anterior a otro. No lo ha mencionado antes en otros argumentos pero da por hecho que así sucede dada la experiencia. El momento se expresa como una parte de la unidad, es decir una parte del tiempo, se le puede empezar a relacionar a la conclusión derivada del ejemplo de los hombres antes referido.<br /> 2. Si el tiempo fuera divisible infinitamente habría momentos idénticos que coexistieran.<br /> → Por consiguiente, el tiempo no puede ser divisible infinitamente.<br /> En seguida, Hume implica vía el movimiento al tiempo y al espacio.<br /> 1. La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo como es evidente por la naturaleza del movimiento.<br /> →Por lo tanto si es imposible que el tiempo sea infinitamente divisible también es imposible que el espacio lo sea.<br /> Al final de la sección adelanta un análisis brevísimo de las objeciones contra SET.<br /> 1. Nada de lo que imaginamos es absolutamente imposible (es una máxima de la metafísica)<br /> 2. Poseemos una idea de extensión concebida por la imaginación pero lo que no podemos concebir que sea divisible infinitamente ni que conste de un número infinito de partes<br /> → Por consiguiente la única idea de extensión concebible en la imaginación es la que consta de partes e ideas inferiores. Dice Hume al concluir esto, que las objeciones son sutilidades escolásticas.</p> <p>SET, parte 2da (sección III)</p> <p>En la sección III, el autor ahonda en las cualidades propias de las ideas de espacio y tiempo.<br /> Según Hume, las ideas abstractas surgen a partir de la conjunción de ideas particulares cuyas composiciones se perciben análogas; dice de esta forma que las ideas abstractas son ideas particulares sucesivas en las que la mente registró una semejanza luego de la repetición.<br /> La noción de tiempo se considera una idea abstracta en tanto que se deriva de la sucesión de percepciones, sean éstas ideas o impresiones. Del mismo modo, la idea de espacio es una idea abstracta en la medida en la que se deriva de la percepción de la disposición de los objetos tangibles o visibles.<br /> Hume sustenta que la idea de tiempo sólo es posible a través de percepciones sucesivas. Puede que de hecho exista sucesión real en los objetos, pero sin la percepción de ésta, no resulta posible pensar el tiempo. Así, la idea de tiempo proviene de objetos que muestren cambio. Por ello Hume insistirá una y otra vez sobre el siguiente argumento:<br /> 1. El tiempo consiste en partes diferentes.<br /> 2. Las partes diferentes de las que consta el tiempo no son coexistentes.<br /> :. Un objeto inmutable no puede dar idea de tiempo<br /> →La idea de tiempo debe derivarse de una sucesión de objetos mudables e inseparables<br /> Parecería que Hume analizara únicamente la naturaleza de la idea de tiempo, pero en un punto hace un puenteo de la siguiente manera: “del mismo modo que de la disposición de los objetos visibles y tangibles obtenemos la idea del espacio, obtenemos la del tiempo, de la sucesión de ideas e impresiones”, y ya que el tiempo no puede aparecer separado en la mente tampoco puede hacerlo el espacio. Otra implicación en la que se basa este razonamiento se encuentra en la sección II, en donde se refiere a la no divisibilidad infinita de tiempo y espacio y lo relaciona de la forma siguiente: “La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo como es evidente por la naturaleza del movimiento, por consiguiente es imposible, la primera debe serlo igualmente”.<br /> → Por lo tanto, las ideas de tiempo y espacio no son diferentes ni separadas de las partes de las que se componen. Llámense átomos en el caso del espacio o momentos en el caso del tiempo con la única diferencia de la propiedad de coexistencia.<br /> En la segunda parte de esta sección analiza qué son la ideas simples e indivisibles que componen las ideas de tiempo y de espacio.<br /> Lo primero que descarta es que la idea simple e indivisible no sea nada, i.e. que es absurdo que una existencia real como lo es espacio o tiempo esté compuesta de no existencias. Y continúa así:<br /> 1. Lo mismo que son las partes es el todo. Máxima clásica que además fundamenta en el ejemplo de los veinte hombres de la sección II.<br /> 2. Si una parte del espacio no existe, la idea de espacio no puede existir.<br /> 3. Pero si la idea del espacio existe (como sabemos que existe), luego sus partes deben existir también.<br /> .: no poseemos una idea de espacio a menos que sus partes puedan ser concebidas<br /> → Entonces, los indivisibles del espacio deben llenarse de algún objeto real que los haga concebibles.<br /> Y simplemente, por la implicación entre ellos, Hume apunta que lo mismo sucede con los indivisibles del espacio.</p> 
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				<title>Hume, Parte segunda: De las ideas del espacio y el tiempo</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-184939/hume-parte-segunda:de-las-ideas-del-espacio-y-el-tiempo</link>
				<description>ORSET 1 y 2</description>
				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 04:39:49 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>logosue</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382311</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Peña Almonte Josué Martín.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Armando Fonseca.</p> <p>David Hume, Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del entendimiento,<br /> Parte segunda: De las ideas del espacio y el tiempo,</p> <p>ORSET 1 a la parte primera.- (sección 4: respuesta a las objeciones)<br /> Objeciones y respuestas a: Las ideas del espacio y tiempo no son infinitamente divisibles y El espacio y tiempo no son infinitamente divisibles.</p> <p>1.<br /> Objeción.</p> <p>Premisa 1: O los puntos matemáticos existen o la extensión es divisible al infinito. (Por análisis)<br /> Premisa 2: Los puntos matemáticos no existen y su sistema es absurdo. (Por análisis)<br /> Conclusión: Por tanto, la extensión es divisible al infinito.</p> <p>Respuesta.<br /> Premisa: Hay un término medio entre la no existencia de los puntos matemáticos y la extensión divisible hasta el infinito: el conceder color o solidez a los puntos matemáticos.<br /> Conclusión: Esto los dota de solides y permite su identificación y unión.</p> <p>2.<br /> Objeción.</p> <p>Premisa 1: Concediendo la existencia de puntos matemáticos esto deberían penetrarse al entrar en contacto para formar objetos. (Por observación)<br /> Premisa 2: Es imposible la penetración de dos puntos matemáticos entre sí. (Por la definición de punto matemático y la de penetración)<br /> Conclusión: Al ser imposible la penetración también lo son los puntos matemáticos.</p> <p>Respuesta.</p> <p>Premisa: Al entran en contacto se aniquilan. (Reformulación de la definición de penetración)<br /> Premisa: Los puntos indivisibles pueden juntarse para formar objetos separables. (Por observación)<br /> Conclusión: Solo con puntos indivisibles se puede formar objetos geométrico o formar la idea de espacio.</p> <p>3.<br /> Objeción.</p> <p>Conclusión: Se necesita la concepción de átomo subdivisible para una correcta concepción de los conceptos clave de la geometría, pues esta concepción ayuda a entender mejor las relaciones de igualdad. (Por observación)</p> <p>Respuesta.</p> <p>Premisa 1: Las ideas centrales de la geometría (Plano, línea, punto) son ficciones del espíritu pues no tienen impresión correspondiente. (Por observación)<br /> Premisa 2: Aun cuando para definir las ideas centrales de la geometría se encuentren problemas con la teoría de los puntos indivisibles estas permiten avanzar más que la idea indivisibilidad. (Análisis)<br /> Conclusión: Se debe de aceptar la teoría y distinguir el grado en que es aplicable (esto es aceptar su límite), La verdadera perfección de algo consiste en su conformidad con su criterio.</p> <p>ORSET 2 a la segunda parte.- (sección 5 continuación: del mismo asunto)<br /> Objeciones y respuestas a: El espacio y el tiempo son el orden en que los objetos percibidos existen sucesivamente.<br /> Nota: se recortaran las 3 objeciones pues en realidad son partes consecutivas de la misma, por lo que nos referiremos a una sola.</p> <p>1.<br /> Objeción.</p> <p>Premisa 1: Se tiene una idea de la posibilidad de vacío. (Objeciones 1 y 2)<br /> Premisa 2: Es necesario el vacio para que haya movimiento. (Objeción 3, por observación.)<br /> Conclusión: Se reconoce que existe un vacío (extensión sin materia).</p> <p>Respuesta.</p> <p>Premisa: La idea de distancia es la prolongación de un objeto hacia otro a lo largo de un trayecto sin cosas perceptibles a los sentidos. (Definición por análisis)<br /> Premisa: Extensión es la sucesión de objetos perceptibles por la vista o el tacto. (Definición)<br /> Premisa: Puesto que un cuerpo interpuesto entre otros dos puede suponerse que es aniquilado sin producir un cambio en los que se hallan a cada lado de él, se concibe que pueda ser creado de nuevo y producir una alteración igualmente insignificante. El movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto que su creación. Los cuerpos distantes no son más afectados en un caso que en otro.<br /> Premisa: Acorde a la experiencia podemos persuadirnos de que dos cuerpos situados de la manera antes descrita tienen realmente la capacidad de recibir cuerpos entre ellos, no existe obstáculo para la conversión de la distancia invisible e intangible en la distancia visible y tangible.</p> <p>Conclusión: Dada la semejanza entre estas dos ideas llegan a confundirse. Siempre que existe una íntima relación entre dos ideas el espíritu es muy propenso a equivocarse y a tomar en todos sus discursos y razonamientos la una por la otra. No existe la idea de extensión sin materia.</p> <p>Bibliografía:<br /> David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-184938</guid>
				<title>Hume, Parte segunda: De las ideas del espacio y el tiempo</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-184938/hume-parte-segunda:de-las-ideas-del-espacio-y-el-tiempo</link>
				<description>Set 1 y 2</description>
				<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 04:35:41 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>logosue</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382311</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Peña Almonte Josué Martín.<br /> Navarro Hernández Erick Joel.<br /> Armando Fonseca.</p> <p>David Hume, Tratado de la Naturaleza Humana,<br /> Libro primero: del entendimiento,<br /> Parte segunda: De las ideas del espacio y el tiempo,</p> <p>SET 1a.- (Sección Primera: De la infinita divisibilidad de nuestras ideas del espacio y el tiempo.)</p> <p>Premisa 1: La capacidad de la mente es limitada. (Por observación.)<br /> Premisa 2: Las ideas que nos formamos de espacio y tiempo deben ser de cualidad finita. (Por análisis de P1.)<br /> Premisa 3: Lo finito no es divisible indefinidamente, lo que es más, está formado por puntos finito que deben ser indivisibles. (Por definición.)<br /> Conclusión: Las ideas del espacio y tiempo no son infinitamente divisibles.</p> <p>SET 1b.- (Sección Segunda: De la infinita divisibilidad del espacio y el tiempo.)</p> <p>Premisa 1: Tenemos ideas simples e indivisibles que corresponden a impresiones de la misma naturaleza. (Sección segunda de la parte primera.)<br /> Premisa 2: Todo lo que es imposible o contradictorio por la comparación de estas ideas debe ser realmente imposible y contradictorio. (Por análisis de la P1.)<br /> Premisa 3: Las ideas del espacio y tiempo no son infinitamente divisibles. (Conclusión del SET 1a.)<br /> Conclusión: El espacio y tiempo no son infinitamente divisibles.</p> <p>SET 2.- (Sección Tercera: De otras cualidades de nuestras ideas de espacio y tiempo.)</p> <p>Premisa 1: La idea de extensión (espacio) deriva de considerar la distancia entre cuerpos. (Por observación.)<br /> Premisa 2: La idea de tiempo se descubre siempre por alguna sucesión perceptible de objetos mudables. (Por observación.)<br /> Premisa 3: Tenemos ideas simples e indivisibles que corresponden a impresiones de la misma naturaleza. (Sección segunda de la parte primera.)<br /> Premisa 4&#160;o conclusión intermedia 1: La idea de tiempo es una relación de semejanza general de varios objetos, por lo que constituye una idea general. (Por análisis de P2 y sección siete de la parte primera.)<br /> Premisa 5: La idea de extensión (espacio) no es sino una copia de puntos coloreados (cuerpos) y de la forma de su aparición (Distancia entre cuerpos). (Por P1 y P3)<br /> Premisa 6&#160;o conclusión intermedia 2: Al considerar varios puntos y distancias, la idea de espacio se vuelve una relación de semejanza general o idea general. (Por P5 y sección siete de la parte primera.)<br /> Conclusión: El espacio y el tiempo son el orden en que los objetos percibidos existen sucesivamente.</p> <p>Bibliografía:<br /> David Hume, Tratado de la naturaleza humana, ensayo para introducir el método del razonamiento humano en los asuntos morales, ed. Porrúa, México, 1985.</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-184849</guid>
				<title>Sistema sobre el espacio y el tiempo.</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-184849/sistema-sobre-el-espacio-y-el-tiempo</link>
				<description>Reconstrucción SET1 y SET2. Reconstrucción ORSET1 y ORSET 2.</description>
				<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 17:36:35 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>aedmundo</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>382157</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Integrantes del equipo:<br /> Becerril Chimal Elba Andrea.<br /> Maya Vázquez Karen Guayoltzin.<br /> Cervantes Espino Ahmed-Edmundo.</p> <p><strong>De las ideas del espacio y el tiempo.</strong><br /> <em>De la infinita divisibilidad de nuestras ideas del espacio y el tiempo.</em></p> <p>Premisa 1:<br /> “La capacidad del espíritu es limitada y que no puede jamás alcanzar una concepción plena y adecuada del infinito y al rechazar la capacidad infinita del espíritu suponemos que puede llegar a un fin en la división de sus ideas.”<br /> Premisa 2:<br /> “Todo lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes y que es imposible de poner algún limite al número de partes sin poner al mismo tiempo a la división.”<br /> Premisa 3:<br /> “La idea que nos formamos de una cualidad finita no es divisible indefinidamente, sino que podemos, por distinciones y separaciones apropiadas, reducir esta idea a las inferiores, que son totalmente simples e indivisibles.”<br /> Premisa 4:<br /> “Lo que está formado de partes es divisible, y lo que es divisible o distinguible es separable.”<br /> Conclusión:<br /> Las ideas de espacio y tiempo no son infinitamente divisibles.</p> <p><em>De la infinita divisibilidad del espacio y el tiempo.</em></p> <p>Premisa1:<br /> “Nuestras ideas son representaciones adecuadas de las partes más diminutas de la extensión, y sean las que quieran las divisiones o las subdivisiones que suponemos para lograr estas partes, éstas no pueden jamás ser inferiores a algunas ideas que nos formamos.”<br /> Premisa 2:<br /> “La idea de un número infinito de partes es individualmente la misma idea que la de una extensión infinita y que ninguna extensión finita es capaz de contener un número infinito de partes, y, por consecuencia, que ninguna extensión finita, es divisible infinitamente.”<br /> Premisa 3:<br /> “Es evidente que la existencia en sí misma corresponde tan sólo a la unidad y no es jamás aplicable al número más que en razón de las unidades de que el número está compuesto. Es en vano replicar que una cantidad determinada de extensión es una unidad, pero una unidad tal que admite un número infinito de fracciones y es inagotable en sus subdivisiones.”<br /> Premisa 4:<br /> “La unidad que puede existir por sí sola y cuya existencia es necesaria para la de todo número es de otro género y debe ser perfectamente indivisible e incapaz de reducirse a otra unidad menor.”<br /> Premisa 5:<br /> “Es una propiedad inseparable del tiempo que en cierto modo constituye su esencia, que a cada una de sus partes sucede otra y que ninguna de ellas, aún contiguas, pueden ser coexistentes.”<br /> Premisa 6:<br /> “La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo, como es evidente por la naturaleza del movimiento. Si la última, por consiguiente, es imposible, la primera debe serlo igualmente.”<br /> Conclusión.<br /> El espacio y el tiempo no son infinitamente divisibles.</p> <p><em>De otras cualidades de nuestras ideas de espacio y tiempo.</em></p> <p>Premisa 1.<br /> “La idea de tiempo, derivándose de la sucesión de nuestras percepciones de cualquier género, tanto ideas como impresiones y tanto impresiones de reflexión como de sensación, nos aporta un ejemplo de una idea abstracta que comprende aún una más grande variedad que el espacio.”<br /> Premisa 2.<br /> “Del mismo modo que de la disposición de los objetos visibles y tangibles obtenemos la idea del espacio, obtenemos la idea del tiempo, de la sucesión de las ideas e impresiones.”<br /> Premisa 3.<br /> “La idea de duración se deriva siempre de una sucesión de objetos mudables y no puede jamás ser procurada a la mente por nada fijo e inmutable.”<br /> Premisa 4.<br /> “Podemos concluir que el tiempo no puede hacer su aparición en el espíritu solo o acompañado de un objeto fijo e inmutable, sino que se descubre siempre por alguna sucesión perceptible de objetos mudables.”<br /> Conclusión.<br /> El espacio y el tiempo no son sino el modo o el orden en que los objetos percibidos coexisten o existen sucesivamente.</p> <p>Premisa 1.<br /> “Todas las ideas abstractas no son más que ideas particulares consideradas en ciertos respectos; pero hallándose unidas a términos generales, son capaces de representar una vasta variedad y de comprender objetos que si bien son semejantes en algunos respectos, son en otros muy diferentes entre sí.”<br /> Premisa 2.<br /> “Siendo toda idea distinguible también separable, consideramos una de estas ideas simples e indivisibles de las que está formada la extensión, y separándola de las otras y considerándola aparte, pronunciemos un juicio sobre la naturaleza y cualidades.”<br /> Premisa 3.<br /> “La impresión compuesta que representa la extensión consta de varias impresiones menores que son indivisibles para la vista o el tacto y que pueden ser llamadas impresiones de átomos o corpúsculos dotados con color y solidez.”<br /> Conclusión.<br /> No hay diferencia entre el espacio y las cosas percibidas y ordenadas en el espacio.</p> <p><strong>Objeciones y respuestas a la primera parte del Sistema de espacio y tiempo: Divisibilidad finita de la extensión.</strong></p> <p>1. La extensión debe ser divisible al infinito, porque el sistema de puntos matemáticos es absurdo, pues el punto matemático es algo sin existencia, por lo tanto no puede formar una existencia real por su unión con otros.<br /> R: Hay un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos, a saber: conceder color y solidez a estos puntos. Una extensión real no puede jamás existir sin partes diferentes entre sí.<br /> 2. Un átomo simple e indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo, no podría tocar una sola de sus partes dado el supuesto de su simplicidad perfecta que excluye toda parte, luego necesariamente debería de penetrarlo, pero la penetración es imposible, por lo tanto los puntos matemáticos son igualmente imposibles.<br /> R: Tomando la penetración en el sentido del aniquilamiento de uno de los cuerpos por su contacto con otro, antes de su contacto tenemos la idea de dos cuerpos, después tenemos la idea de uno. Es imposible para la mente mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo. En este sentido no hay necesidad de que un punto coloreado y tangible sea aniquilado por la aproximación de otro coloreado y tangible, resultará, más bien, un objeto que es compuesto y que puede ser dividido en partes, cada una de las cuales conserva su existencia diferente y separada.<br /> Lo que da origen a estas objeciones es la debilidad e inestabilidad natural de nuestra imaginación y nuestros sentidos cuando se refieren a tales objetos diminutos.<br /> 3. Una superficie se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad; un punto, como lo que no tiene longitud, ni ancho ni profundidad. Esto es ininteligible. ¿Cómo podría existir algo sin longitud, latitud y profundidad?<br /> R: Los objetos de la geometría son meras ideas del espíritu, y no sólo no existen, sino que no pueden existir jamás en la naturaleza. No existen porque ninguno puede pretender trazar una línea o hacer una superficie que concuerde enteramente con la definición, y no pueden existir porque podemos presentar demostraciones partiendo de esas ideas, para probar que son imposibles.<br /> -No existe término medio entre la concesión de posibilidad de los puntos indivisibles y la negación de sus ideas. La longitud es inseparable de la latitud, tanto en la naturaleza como en nuestras mentes, pero no excluye una consideración parcial y una distinción de razón.</p> <p><strong>Objeciones y respuestas a la segunda parte del Sistema de espacio y tiempo: que la idea de espacio o extensión no es más que la idea de los puntos visibles y tangibles distribuidos en un cierto orden.</strong></p> <p>1. Hay una idea de vacío y pleno, es imposible que los hombres puedan razonar durante tanto tiempo acerca de un vacío y refutarlo o defenderlo sin tener una noción de lo que refutan o defienden.<br /> 2. La realidad o al menos la posibilidad de la idea de un vacío puede ser probada por el siguiente razonamiento: Toda idea que es posible es una consecuencia necesaria e infalible de otras que son posibles. Debe ser concedido como posible concebir la aniquilación de alguna parte de la materia por la omnipotencia de la divinidad, mientras que otra parte sigue existiendo, pues como toda idea que es distinguible es separable por la imaginación, puede ser concebida como existente separadamente. Considerando estrictamente las dos ideas de reposo y aniquilamiento, es evidente que la idea que resulta de ellas no es la del contacto de partes, sino algo distinto, que se deduce que es la idea del vacío.<br /> 3. La idea del vacío no es sólo real y existente, sino también necesaria e inevitable. El movimiento de los cuerpos sería imposible e inconcebible sin el vacío en el cual los cuerpos deben moverse para hacerse camino los unos a los otros.<br /> -El tiempo no es sino el modo según el que existen los cuerpos reales.</p> <p><em>Respuestas a las objeciones:</em></p> <p>1. No obtenemos la impresión de la extensión sin materia por la mera supresión de objetos sensibles. La idea de la oscuridad total, al no tratarse de una idea positiva, sino de una negación de la luz: de los objetos coloreados y visibles, no puede ser idéntica a la del vacío.<br /> -Ya que la impresión de la extensión se origina en el tacto y la vista, dado el supuesto de una oscuridad total, debemos suponer que en ella existen cuerpos luminosos cuya luz, al estarnos presente, descubre tan sólo estos cuerpos sin darnos la impresión de los objetos que los rodean, esto puede sugerir que en el intervalo de un cuerpo a otro hay vacío, sin embargo, cuando dos cuerpos se presentan donde existía primeramente una oscuridad completa, el único cambio es la apariencia de estos dos objetos y que todo lo demás continúa como una negación total de la luz, por tanto de todos los objetos coloreados y tangibles. Y como la ceguera y la oscuridad no nos proporcionan ideas de extensión, es imposible que la distancia oscura e indistinguible entre dos cuerpos pueda producir esta idea. En lo que al tacto respecta, no es apropiado suponer una supresión total de todos los objetos tangibles, debemos conceder que algo se percibe con el tacto.<br /> a) Dos objetos visibles que aparecen en medio de la oscuridad total afectan a los sentidos. La sensación de movimiento es la misma cuando no existe nada tangible interpuesto entre los dos cuerpos que cuando tocamos un cuerpo compuesto cuyas partes se encuentran una detrás de la otra.<br /> b) Dos cuerpos que se encuentran colocados de manera que impresionan los sentidos del mismo modo que otros dos que tienen una extensión de objetos visibles interpuestos entre ellos son capaces de admitir la misma extensión sin cambio alguno del ángulo bajo el cual aparecen a nuestros sentidos.<br /> c) Hay una distancia que sugiere la idea de la extensión y la que no se halla llena de objetos coloreados y tangibles. Los objetos distantes afectan a los sentidos del mismo modo ya estén separados por una distancia u otra; la segunda especie de distancia es capaz de admitir la primera y ambas disminuyen la fuerza de toda cualidad (calor, frío, luz, atracción, etc.).<br /> 2. A la segunda objeción: derivada de la unión de las ideas de reposo y aniquilamiento. Puesto que un cuerpo interpuesto entre otros dos puede suponerse que es aniquilado sin producir un cambio en los que se hallan a cada lado de él, se concibe fácilmente que puede ser creado de nuevo y producir una alteración igualmente insignificante. El movimiento de un cuerpo tiene el mismo efecto que su creación, los cuerpos distantes no son más afectados en un caso que en otro. Esta distancia invisible e intangible se halla también por experiencia que posee la capacidad de admitir cuerpos o de hacerse visible y tangible.<br /> 3. En cuanto limitamos nuestras especulaciones a las apariencias de los objetos de nuestros sentidos, sin entrar en disquisiciones que se refieran a su naturaleza y actividad reales, nos hallamos libres de toda dificultad y no nos encontraremos perplejos ante ninguna cuestión. Si se pregunta si la distancia invisible e intangible interpuesta entre dos objetos es algo o nos es nada, es fácil responder que es algo, a saber: una propiedad de los objetos que afecta a los sentidos de una manera particular.<br /> -En cuanto al tiempo: no podemos tener una idea del tiempo sin una existencia mudable. (Razonamiento sobre la idea de tiempo).</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-183923</guid>
				<title>tarea objeciones al STE</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-183923/tarea-objeciones-al-ste</link>
				<description></description>
				<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 04:16:52 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>David Zepeda</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>375934</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Integrantes: Matinez Cepeda Julia.<br /> Zepeda López Samuel David.</p> <p>1. La capacidad de la mente no es infinita (se vio en secciones anteriores)<br /> 2. La idea de la extensión consta de un número de partes o ideas inferiores en número finito y éstas son simples e indivisibles.<br /> 3. Las partes en que las ideas del espacio y tiempo se dividen son indivisibles y éstas, no siendo nada en sí mismas, son inconcebibles cuando no se hallan llenas de algo real y existente.<br /> *Sub-conclusión: Las ideas del espacio y el tiempo no son ideas separadas o diferentes sino el orden o el modo en que los objetos existen.</p> <p>-Objeciones:<br /> Primera objeción:<br /> 4. El punto matemático es algo sin existencia<br /> 5. El punto matemático no puede formar una existencia real por su unión con otros<br /> *Sub-conclusión (4, 5): La extensión debe ser divisible al infinito<br /> Respuesta a la Primera objeción:<br /> 6. Existe un término medio entre la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos<br /> 7. Este término medio es el conceder color o solidez a los puntos<br /> *Sub-conclusión (6, 7): Es absurdo creer en los extremos que son la infinita divisibilidad de la materia y la no existencia de los puntos matemáticos.</p> <p>Segunda Objeción:</p> <p>8. Si la extensión consiste en puntos matemáticos hay necesidad de penetración entre ellos<br /> 9. Un átomo simple e indivisible que toca a otro debe necesariamente penetrarlo<br /> 10. Definición de penetración: un átomo que toca a otro debe tocarlo íntimamente y en su esencia total<br /> 11. La penetración es imposible<br /> *Sub-conclusión (8, 9, 10, 11): Los puntos matemáticos son imposibles</p> <p>Respuesta a la objeción:<br /> 12. Es imposible para la mente mantener una noción de diferencia entre dos cuerpos de la misma naturaleza existiendo en el mismo lugar y tiempo<br /> 13. Definición de penetración: el aniquilamiento de un cuerpo por su contacto con otros<br /> 14. Es evidente que de la unión de los puntos resulta un objeto que es compuesto y divisible y que puede ser dividido en partes, cada una de las cuales conserva su existencia, diferente y separada, a pesar de su contigüidad con otros.<br /> *Sub-conclusión (12, 13, 14): Dos puntos pueden hallarse contiguos sin ninguna penetración o aniquilación.</p> <p>Tercera objeción:</p> <p>15. Definición de superficie: Se define como siendo larga y ancha sin poseer profundidad<br /> 16. Definición de línea: Se define como larga sin ancho y profundidad<br /> 17. Definición de punto: Se define como lo que no tiene longitud, ni ancho ni profundidad<br /> 18. Si no fuera por la composición de la extensión por puntos ¿cómo podría existir algo sin longitud, latitud y profundidad?<br /> Respuestas:<br /> A)<br /> 19. No existe nada que concuerde enteramente con la definición<br /> 20. Los objetos de la geometría son meras ideas del espíritu y no pueden jamás existir en la naturaleza<br /> 21. Pero todo lo que puede ser concebido por una idea clara y distinta implica necesariamente la posibilidad de existencia<br /> Argumento de límites:<br /> 22. Una superficie limita un sólido<br /> 23. Una línea limita una superficie<br /> 24. Un punto limita una línea<br /> 25. Si las ideas de punto, línea o superficie no fueran indivisibles sería imposible que concibiésemos estas limitaciones<br /> 26. Debe existir algo que termine la idea de toda cantidad finita y no puede constar de partes o ideas inferiores<br /> *Sub-conclusión (22, 23, 24, 25, 26): Las ideas de superficies, líneas y puntos no admiten ninguna división a saber: las de las superficies en profundidad, las de las líneas en latitud y profundidad y las de los puntos en una división cualquiera.</p> <p>27. Si tenemos la idea de puntos, líneas y superficies indivisibles, según la definición, su existencia es ciertamente posible<br /> *Sub-conclusión: Pero si no tenemos una idea semejante es imposible que podamos concebir la limitación de alguna figura, concepción sin la que no es posible una demostración geométrica.</p> <p>28. Las líneas o superficies son iguales cuando el número de puntos de cada una es igual al de la otra<br /> 29. Jamás determinamos por una comparación tal que los objetos sean iguales o desiguales con respecto los unos de los otros<br /> 30. Los puntos son tan diminutos y se confunden tanto los unos con los otros que es totalmente imposible para el espíritu contar su número<br /> *Sub-conclusión: Rara vez o nunca consideramos la numeración como el criterio de igualdad o desigualdad</p> <p>31. Es imposible fijar la igualdad de una línea o superficie por la enumeración de sus partes componentes<br /> 32. La igualdad o desigualdad de una porción del espacio no puede jamás depender de una relación del número de sus partes<br /> 33. Debemos fijar algún criterio de igualdad diferente de la enumeración de las partes<br /> 34. La igualdad es una relación no una propiedad de las figuras mismas<br /> *Sub-conclusión: La única noción útil de igualdad o desigualdad se deriva de la apariencia total y de la comparación de los objetos particulares</p> <p>35. No poseemos ningún instrumento o arte para medir que nos pueda asegurar contra nuestro error e incertidumbre<br /> 36. Basándonos en la noción de la infinita divisibilidad no podemos ir tan lejos, sino que nos hallamos reducidos meramente a la apariencia general como regla<br /> 37. Ninguna demostración geométrica a favor de la infinita divisibilidad de la extensión puede tener tanta fuerza.<br /> *Sub-conclusión:<br /> Conclusión: ninguna de estas demostraciones tiene fuerza suficiente para posibilitar el principio de la infinita divisibilidad</p> 
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				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-182706</guid>
				<title>Tratado de la naturaleza humana .1.2</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-182706/tratado-de-la-naturaleza-humana-1-2</link>
				<description>Los argumentos han sido reconstruidos en truth map, este sistema se compone de dos conclusiones la idea de tiempo es indivisible,la idea de tiempo se compone de la sucesion de las ideas de impresión.</description>
				<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 05:52:30 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Iris Porras</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>371704</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Iris Porras Martínez<br /> Leobardo Castro Maldonado.<br /> Tratado de la Naturaleza Humana. Sistema del espacio y el tiempo</p> <p>1) PREMISE:</p> <p>Ninguna extensión finita es capaz de contener un número infinito de partes y ninguna extensión finita es divisible infinitamente.</p> <p>2) FROM 1 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>El tiempo tal como existe debe hallarse compuesto de momentos indivisibles, pues sin el tiempo no podemos llegar jamás al fin de la división. y si cada momento sucede a otro que no fuera único e indivisible ,existirían un número infinito de partes del tiempo.</p> <p>3) FROM 2 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo, como es evidente por la naturaleza del movimiento. Si la última es imposible la primera debe serlo igualmente.</p> <p>4) PREMISE:</p> <p>Lo que es capaz de ser dividido al infinito debe constar de un número infinito de partes, es imposible poner un límite al número de partes sin poner límite al mismo tiempo a la división.</p> <p>5) PREMISE:</p> <p>Al rechazar la capacidad infinita del la mente, esta puede llegar a un fin en la división de sus ideas.</p> <p>6) FROM 3,4 AND 5 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La capacidad del espíritu(la mente) es limitada, no puede alcanzar una concepción adecuada del infinito.</p> <p>7) PREMISE:</p> <p>Lo que está formado de partes es divisible en ellas y lo que es divisible o distinguible es separable.</p> <p>8) PREMISE:</p> <p>Para podernos formar una noción exacta debemos tener una idea distinta que represente cada una de sus partes ,pero la divisibilidad infinita es imposible por razón del vasto número de multiplicidad de estas partes.</p> <p>9) FROM 6,7 AND 8 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>la idea que nos formamos de una cualidad finita no es divisible infinitamente sino que podemos por distinciones y separaciones adecuadas reducir esta idea a parte simples e indivisibles</p> <p>Conclusión de la primera parte del sistema del espacio y el tiempo. Se encuentra en la Premisa 3.</p> <p>Topic: Tratado de la naturaleza humana Sistema del espacio tiempo 2 parte</p> <p>1) PREMISE:</p> <p>El tiempo o duración consiste en partes diferentes pues de otro modo no se podría concebir una duración más larga o breve.</p> <p>2) FROM 1 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La idea del tiempo no se deriva de una impresión particular mezclada con otra y fácilmente distinguible de ella sino que surge de la manera en que surgen las impresiones sin constituir una de ellas.</p> <p>3) FROM 2 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>los momentos indivisibles del tiempo deben llenarse con algún objeto real o existencia ,cuya sucesión forma la duración y la hace concebible a la mente.</p> <p>4) FROM 3 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>Si no tenemos precepciones sucesivas no poseemos la noción de tiempo, el tiempo no hace su aparición solo en la mente o acompañado de un objeto fijo e inmudable sino que se descubre siempre de alguna percepción de objetos mudables.</p> <p>5) PREMISE:</p> <p>obtenemos la idea del tiempo de la sucesión de las ideas de impresión y no es posible que el tiempo aparezca solo al espíritu(a la mente)</p> <p>6) FROM 4 AND 5 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La idea del tiempo se deriva de la sucesión de nuestra percepción de ideas de cualquier género.</p> <p>7) PREMISE:</p> <p>Toda idea que imagino posee su propia impresión correspondiente.</p> <p>8) FROM 7 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>Toda idea se deriva de alguna impresión, las impresiones similares a la idea de extensión deben ser sensaciones derivadas de las impresiones.</p> <p>9) PREMISE:</p> <p>La idea del espacio no solo requiere las ideas simples coloreadas y tangibles para que se presenten en nuestros sentidos; es necesario que conservemos la idea de las vista la tangibilidad para comprenderlos mediante la imaginación.</p> <p>10) FROM 9 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La idea de espacio es procurada por la vista y el tacto. La idea de extensión cuenta con impresiones menores que son indivisibles para a vista y el tacto, impresiones que tienen color y solidez.</p> <p>11) PREMISE:</p> <p>No poseemos una idea del espacio más que cuando la consideramos como un objeto de nuestra vista o tacto.</p> <p>12) FROM 10 AND 11 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>La disposición de los objetos visibles y tangibles obtenemos la idea de espacio.</p> <p>13) FROM 6,8 AND 12 IT FOLLOWS THAT:</p> <p>Los sentidos nos producen la impresión original del espacio.</p> <p>La conclusión de la segunda parte del sistema se encuentra en la premisa 3.</p> 
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				<title>tarea</title>
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				<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 02:49:51 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>David Zepeda</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>375934</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Tarea 2<br /> Integrantes:<br /> Martínez Cepeda Julia<br /> Zepeda López Samuel David</p> <p>Sistema Espacio Tiempo</p> <p>(Sección I)<br /> P1.Se concede universalmente que la capacidad del espíritu es limitada, pues el espíritu no puede concebir lo infinito, esto es evidente por Experiencia y observación.<br /> P2. Lo infinito debe constar de un número infinito de partes. Es imposible poner un límite al número de partes sin antes poner un límite al mismo tiempo a la división. Al rechazar lo infinito se llega a un fin en la división de ideas.<br /> SC.Por lo tanto una cualidad finita no es divisible infinitamente. La imaginación alcanza un minumun y produce una idea que no puede tener subdivisión.</p> <p>Argumento de la divisibilidad<br /> P3. Lo que está formado en partes es divisible<br /> P4. Lo que es divisible o distinguible es separable</p> <p>P5. Las impresiones y las ideas de la imaginación, son indivisibles, como la idea de un grano de arena.<br /> P6. Es imposible para la imaginación formar una idea adecuada de lo que va más allá de un cierto grado tanto de pequeñez como de grandeza.<br /> SC2. Nada puede ser más pequeño que algunas ideas que nos formamos en la fantasía e imágenes que aparecen de los sentidos. Pues son ideas e imágenes perfectamente simples e indivisibles. (Pues las ideas no tienen partes y por el argumento de la divisibilidad, no son separables)<br /> P7. Podemos formarnos ideas que no serán más grandes que el más pequeño átomo de de los espiritus animales de un insecto y creer que el problema esta en ampliar nuestras percepciones, pero para ello tendríamos que tener una idea de c/u de sus partes lo que e simposible. (reducción al absurdo)<br /> Conclusión general: Las ideas de Espacio y Tiempo NO son infinitamente divisibles. (Por SC, SC2 y P7)</p> <p>(Sección II)<br /> P8. Siempre que las ideas son representaciones adecuadas de los objetos, las relaciones, contradicciones y concordancias de las ideas son totalmente aplicables a los objetos y esto es el fundamento del conocimiento humano. (principios lógicos)<br /> P9. Nuestras ideas son representaciones adecuadas de las partes más diminutas de la extensión.<br /> P2. Lo que puede ser dividido infinitamente tiene un numero infinito de partes. De otro modo la división se detendría en las partes indivisibles. (Reiteración de la premisa 2)<br /> P10. Es contradictorio prensar que algo finito tiene un numero infinito de partes<br /> A1. Si tengo una idea mínima e indivisible de extensión, puedo unirla una, dos, tres o infinitas veces<br /> SC3. Por lo que concluyo que la idea de un numero infinito de partes es individualmente la misma idea que la de una extensión infinita y que ninguna extensión finita es capaz de contener un numero infinito de partes.<br /> P11. La existencia corresponde a una sola unidad y no es aplicable al numero más que en razón de las unidades de que esta compuesto el numero.<br /> P12. Es absurdo suponer que un numero existe y negar la existencia de las unidades<br /> P13. La unidad que puede existir por si sola y cuya existencia es necesaria para la de todo numero es de otro genero y debe ser indivisible e incapaz de reducirse a otra unidad menor.<br /> P14. En el tiempo cada una de sus partes sucede a otra y ninguna de ellas a pesar de su contiguedad, pueden coexistir. (Evidentes por experiencia)<br /> P15. Cada momento debe ser anterior o posterior a otro. (Evidente por experiencia)<br /> A2. Si cada momento que sucede a otro no fuese único e indivisible, existiría un número infinito de momentos coexistentes lo que se concederá que es una contradicción. (Reducción al absurdo)<br /> SC4. El tiempo tal como existe debe hallarse compuesto de momentos indivisibles.</p> <p>P16. La divisibilidad infinita del espacio implica la del tiempo, como es evidente por naturaleza del movimiento. Por lo que si una no es infinita tampoco lo será la otra<br /> Argumento de las demostraciones<br /> P17.Una demostración si es exacta no admite dificultad alguna<br /> P18.Si no es exacta es un mero sofisma<br /> SC5. No puede ser dificultad, o es irresistible o no tiene fuerza alguna.</p> <p>P19. Maxima metafísica: Lo que el espíritu concibe claramente incluye la idea de una existencia posible, es decir nada de lo que imaginamos es absolutamente imposible.</p> <p>P20.Poseemos idea de extensión (evidentemente pues hablamos y razonamos sobre ella)<br /> Por P1. Sabemos que la extensión aunque es divisible, no es divisible infinitamente ni consta de un número infinito de partes, pues esto excede a nuestra comprensión y queda fuera de nuestra imaginación. (Reiteración de la primer premisa).<br /> SC6. La idea de extensión que consta de partes de partes o ideas inferiores indivisibles<br /> P21. Los argumentos empeados contra la posibilidad de los puntos matematicos son meras sutilidades inmerecedoras de atención.</p> <p>SC7. Por lo que todas las pretendidas demostraciones a favor de la divisibilidad infinita son ingualmente sofisticas, pues estas demostraciones no pueden ser exactas sin probar la imposibilidad de los puntos matematicos y esto es absurdo. (Pues conforme al argumento de demostraciones, las ideas de los matemáticos sólo presentan dificultades, es decir no son exactas y por lo tanto son meros sofismas.)</p> <p>Conclusión: El espacio y el tiempo mismos, no son tampoco infinitos, ni divisibles (por P21, P20, sc6 y sc7)<br /> (Sección III)</p> <p>P22. La impresión precede a la idea (acepada en el capitulo anterior)<br /> P23. Toda idea hace su aparición en una impresión precedente (claras y evidentes que no admiten controversia)<br /> P24. Toda idea se deriva de una impresión que le es similar (sólo difiere la vivacidad), las impresiones similares a esta idea de extensión deben ser sensaciones derivadas de la vista o algunas impresiones internas que se derivan de estas impresiones.<br /> P25. Las impresiones internas son: emoción deseo, pasiones, adversiones<br /> P26. De ninguna de ninguna impresión interna se deriva la idea de espacio<br /> SC8. Al no venir la idea de extensión de las impresiones internas, esta debe venir de los sentidos que nos producirían la impresión original<br /> P27. Mis sentidos me proporcionan solamente impresiones de puntos coloreados dispuestos de cierto modo (comprobable por experiencia)<br /> P28. la vista no puede mostrar nada más<br /> SC9. La idea de extensión no es sino una copia de estos puntos coloreados y de la forma de su aparición.<br /> P.29 La idea de tiempo se deriva de nuestra percepción de sucesiones, tanto impresiones de reflexión y sensación como ideas, nos da un ejemplo de una idea abstracta representada en la fantasia por cualquier idea particular de cantidad o cualidad.(Obvio por experiencia, y la idea abstracta fue asentada con antelación.)</p> <p>P.30 Del mismo modo que la disposición de objetos visibles y tangibles nos da la idea de espacio, la del tiempo la obtenemos de la sucesion de ideas e impresiones y no es posible que por si solo aparezca o sea percibido por el espirítu. (Basado en la experiencia)</p> <p>P31.Nuestras percepciones tienen limites fijados por la naturaleza y más alla de los cuales ninguna influencia externa es capaz de acelerar o retardar nuestro pensamiento<br /> P32. Siempre que no tenemos nociones sucesivas no tenemos nocion del tiempo, aunque halla sucesión real del tiempo. (Por experiencia, ejemplo del carbón q gira)<br /> SC10. Por lo que El tiempo no puede hacer su aparición en el espitiritu solo o acompañado de un objeto fijo e inmutable (se deriva de las premias 29 a 30)<br /> P33. El tiempo o la duración consiste en partes diferentes, sino no podríamos concebir duraciones más largas o cortas<br /> P34. Estas partes no son coexistentes, pues la coexistencia es propiedad de la extensión<br /> SC11. El tiempo se compone de partes no coexistentes (de p33 y p 34)<br /> P35. Como un objeto inmutable solo produce partes coexistentes, no produce nada q nos de la idea de tiempo<br /> SC12. La idea de tiempo se deriva de sucesion de objetos mudables, y no puede estar separado de dicha susecion<br /> Argumento de distinción<br /> Lo diferente es distinto, lo distinto distinglible y esto separable, si no son diferentes no son ditinguibles y :. No son separables.</p> <p>P36. La idea del tiempo no se deriva de una impresión particular mezclada con otra y fácilmente distinguible , sino que surge de la manera en que aparecen las impresiones sin constituir una de ellas.<br /> P37. Llegar a la impresión de tiempo que no aparece como impresión primaria y distinta no debe manifestarse más que de diferentes ideas o impresiones dispuestas de cierta manera esto es sucediéndose unas a otros.<br /> P38. La idea de duración se deriva de susecion de objetos mudables y no puede venir de objetos fijos e inmutables,no se puede decir q algo inmutable tiene duración.</p> <p>P.39 Las ideas siempre respresentan los objetos de los que se derivan y no pueden jamás representar otros. (como ya acordamos que las ideas se derivan de las impresiones)</p> <p>SC13. Tomamos una parte de la extensión indivisible e inseparable, no existiría en ella la idea de extensión pues consta de partes, por lo tanto sería nada. Esto sería imposible pues la idea compuesta de extensión es real y esta esta compuesta de formas que si no fuesen reales, algo real estaría compuesto de cosas ireales, lo que es absurdo.</p> <p>P40. El espacio es procurado por la vista y el tacto<br /> P41.La impresión compuesta de extensión consta de impresiones menores indivisibles para de vista o tacto. (impresiones de atomos y cropusculos) como son color y solidez<br /> P42. Es necesario también conservar su idea de color o tangibilidad para poder representarlos en nuestra imaginación<br /> SC14. Sin estas cualidades son imperceptibles para nuestro pensamiento, si un punto no es coloreado o tangible, no nos procura idea alguna, la idea de extensión compuesta de estos puntos no podrá existir jamás</p> <p>A3. Pero si existe, sus partes deben existir y para esto deben ser coloreadas y tangibles<br /> SC15. No poseemos idea de extensión más que al considerarla un objeto de nuestra vista o tacto. Este razonamiento prueba que los momentos indivisibles deben llenarse con algún objeto real cuya sucesión forma la duracion y la vuelve concebible para la mente.</p> <p>Conclusión: No hay diferencia lógica del espacio de los puntos y ordenadas cosas percibidas y el tiempo de las sucesiones (percibidas y ordenadas)<br /> El tiempo y el espacio no son sino el modo o el orden en que los objetos percibidos coexisten o existen sucesivamente</p> <p>*no hay diferencia emtre el espacio y las cosas percibidas y ordenadas en el espacio</p> 
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				<title>Tareas del curso</title>
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				<description>Mariel García Montes - Marina Gómez Robledo Ramos - Elisángela Ramírez Cámara - Sebastián Sánchez - Luis Mauricio Sánchez Vega</description>
				<pubDate>Tue, 08 Sep 2009 02:36:52 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>faeriedevilish</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>373290</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Análisis de los argumentos de Tratado de la naturaleza humana, Parte I, de David Hume</p> <p>Argumento 1</p> <p>P1. No existen ideas innatas (que no hayan sido impresiones primero).<br /> P2. Tanto las impresiones como las ideas se dividen en simples y compuestas.<br /> P3. Las ideas e impresiones compuestas pueden separarse en simples, pero las simples no admiten separación.<br /> P4. Todas las ideas simples se derivan de las impresiones simples correspondientes.<br /> P5. No hay dos impresiones completamente inseparables.<br /> P5. Cuando una impresión se presenta a la mente, puede reaparecer en la misma como memoria o imaginación.<br /> P6. La imaginación no está limitada por el orden y la forma de las ideas que contiene.<br /> P7.Cuando la imaginación encuentra una diferencia entre ideas, produce una separación. (P1-6)</p> <p>1. Los objetos diferentes son distinguibles, y los objetos distinguibles son separables por el pensamiento y la imaginación. (P3, P5, P7)<br /> 2. Los objetos separables son también distinguibles y los objetos distinguibles son también diferentes. (P3, P5, P7, 1)<br /> 3. El grado preciso de una cualidad no es ni diferente ni distinguible de la cualidad misma<br /> 4. Al no admitir ni diferencia ni distinción, tampoco admiten separación. (3, 1)<br /> Conclusión: La mente no puede formarse una noción de cualidad o cantidad sin formarse una noción precisa del grado de cada una.</p> <p>Argumento 2</p> <p>P1: La confusión en que se hallan envueltas a veces las impresiones procede tan sólo de su debilidad e instabilidad y no de alguna capacidad del espíritu para recibir una impresión que en su existencia real no posea un grado o relación determinada.<br /> P2: Es esto una contradicción en los términos y aun implica la más crasa de las contradicciones, a saber: que es posible que la misma cosa sea y no sea al mismo tiempo.<br /> C1, P3: Ningún objeto puede aparecer a los sentidos (ninguna impresión puede llegar a estar presente al espíritu sin hallarse determinada en sus grados de cantidad y cualidad)</p> <p>P3: Todas las ideas se derivan de impresiones y no son más que copias y representaciones de ellas.<br /> C2, P4: todo lo que es verdadero de las unas debe reconocerse como perteneciente a las otras.</p> <p>P5: Las impresiones y las ideas difieren sólo por su vigor y vivacidad.</p> <p>P6: La conclusión precedente no se funda en un grado particular de vivacidad.<br /> C3 No puede, pues, ser afectada por una variación en este respecto.</p> <p>Conclusión global: C4: Una idea es una impresión más débil, y como una impresión fuerte debe tener necesariamente una cualidad y cantidad determinadas, debe suceder lo mismo con su copia o representante.</p> <p>Argumento 3</p> <p>Premisas:<br /> 1. Nada de lo que podemos formarnos una idea clara y distinta es absurdo o imposible<br /> 2. Existe una imposibilidad para formarnos una idea que no se halle limitada y confinada en cualidad y cantidad<br /> 3. La imagen en la mente es una aunque su aplicación es universal.<br /> 4. La idea puede unirse a varias palabras diferentes y puede ser empelada en razonamientos diferentes sin peligro a error.<br /> 5. El espíritu puede recorrer varias realidades distintas para entender lo que quiere decir y la extensión del complejo que quiere expresar por el término general.<br /> 6. Nos formamos realidades individuales siempre que usamos un término general.<br /> 7. Una idea particular se hace general al unirse con un término general.<br /> 8. Un término general adquiere aquel nombre por estar en relación con muchas ideas particulares.<br /> Conclusión: Algunas ideas son particulares en su naturaleza y generales en su representación. Las ideas abstractas son en sí mismas individuales aunque pueden llegar a ser universales en su representación.</p> <p>Argumento 4</p> <p>1. Hay ideas e impresiones (P1 por observación)<br /> 2. La imaginación puede alterar la forma y el orden de las ideas (P2)<br /> 3. Las ideas simples pueden ser separadas y unidas mediante la imaginación (Conclusión Intermedia)</p> <p>1. Las ideas simples pueden unirse y formar ideas complejas. (P3)<br /> 2. Las ideas complejas son el resultado de la unión de ideas simples, y se usan en razonamientos. (P4)<br /> 3. Estas ideas pueden dividirse en relaciones, modos y substancias. (P5)<br /> 4. Todos los objetos que consten de cantidad o número pueden ser comparadas mediante una relación de ideas complejas. (Conclusión intermedia)</p> <p>Conclusión final:<br /> Cuando se menciona algún número grande, como un millar, la mente no tiene una idea adecuada de él. Produce la idea de decenas, y la piensa en base a ellas.</p> <p>Argumento 5</p> <p>Cuando se menciona algún número grande, como un millar, la mente no tiene una idea adecuada de él. Produce la idea de decenas, y la piensa en base a ellas.</p> <p>1. Hay ideas e impresiones (P1 por observación)<br /> 2. Las ideas simples pueden ser separadas y unidas para crear ideas complejas. (P2)<br /> 3. Las ideas complejas pueden juntarse y relacionarse. (P3)<br /> 4. Las ideas complejas son el resultado de la unión de ideas simples, y se usan en razonamientos. (Conclusión intermedia)</p> <p>1. Estas ideas complejas pueden dividirse en modos, substancias y relaciones. (P4)<br /> 2. Mediante la unión de la memoria y una asociación se puede recordar un discurso con sólo recordar la primera palabra. (P5)<br /> 3. La relación de espacio y tiempo permite hacer una conexión de ideas complejas en un discurso.<br /> Conclusión final:<br /> Hay muchos casos de hábitos que pueden ser despertados por una sola palabra, por ejemplo, de la primera palabra de un discurso, o incluso de los primeros versos, mediante los cuales alguien puede recordar y reproducir el todo.</p> <p>Argumento 6<br /> P1: No hay ideas sin impresiones, no hay ideas innatas. (sección I)</p> <p>P2: Hay ideas e impresiones simples y complejas. Las simples son, las que no aceptan distinción ni dispersión. Las complejas son lo contrario a las simples, pueden ser separadas en partes. (sección I)</p> <p>P3: Por la experiencia sabemos que cuando una idea conserva un grado considerable de su primera vivacidad y es así algo intermedio entre una impresión y una idea, se llama memoria y cuando pierde enteramente esta vivacidad y es una idea por completo se llama imaginación. (sección III)</p> <p>CI 1: La memoria conserva la forma original de las impresiones. (sección III)</p> <p>CI 2: La imaginación puede separar todas las ideas y unirlas de nuevo. (sección III)</p> <p>CI 3: La semejanza, contigüidad en tiempo y espacio y causa y efecto, son las cualidades que producen una asociación entre ideas y que cuando aparece una idea despierta naturalmente otra. (sección IV)</p> <p>CI 4:No unimos ideas distintas y completas a cada término que usamos.(argumento 6)</p> <p>CI 5: Rara vez exhibimos en nuestras mentes todas las ideas simples de las que se componen estas ideas complejas. (argumento 6)</p> <p>CI 6: Podemos percibir, si existiera, una repugnancia entre las ideas tanto como si tuviésemos una plena comprensión de ellas. (argumento 6)</p> <p>CI 7:Adquirimos un hábito de atribuir ciertas relaciones a ciertas ideas. (argumento 6)</p> <p>CI 8: Una idea particular pueda servirnos para razonar con respecto a otras ideas, aunque sean éstas diferentes en varias circunstancias. (argumento 6)</p> <p>CG: La capacidad de la mente, no es infinita, pero podemos formarnos una noción de todos los posibles grados de cantidad y cualidad necesarios o relevantes para la reflexión y conversación.</p> <p>Argumento 7</p> <p>P8. Si la imaginación uniera las ideas simples por azar, no sucedería que las ideas simples formaran ideas compuestas con la regularidad con la que lo hacen.<br /> P9. Debe haber algún principio que regule la unión de las ideas simples.<br /> P10. La unión de las ideas simples mediante este principio da como resultado ideas compuestas.<br /> P11. Estas ideas compuestas se dividen en relaciones, modos y sustancias.<br /> P12. Las relaciones (en sentido filosófico) se entienden como el fundamento por el cual consideramos adecuado comparar dos ideas elegidas por nosotros, aunque una no lleve naturalmente a la otra.<br /> 1. El agrupar a ciertos individuos bajo un término general asignado con base en su parecido entre ellos debe facilitarles su entrada a la imaginación y hacer más probable que sean sugeridos cuando sea necesario.<br /> 2. La imaginación tiene una disposición admirable para sugerir ideas en el momento que son requeridas.<br /> 3. Al recolectar las ideas que pertenecen a un sujeto, la fantasía recorre el universo de un extremo a otro, parecería que todas las ideas se nos presentan en un instante y sólo elegimos las que mejor se adecuan a nuestro propósito.<br /> 4. Podría ser que las únicas ideas que se nos presentaran fueran aquellas ‘escogidas’ como adecuadas, mismas que son entonces recolectadas por una especie de facultad mágica en el entendimiento.<br /> Conclusión: Aunque la mente no es infinita, podemos hacernos una noción de todos los posibles grados de cantidad y cualidad.</p> 
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