<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wikidot="http://www.wikidot.com/rss-namespace">

	<channel>
		<title>ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH</title>
		<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201564/analisis-de-la-seccion-v-y-vi-de-la-cuarta-parte-del-libro-i</link>
		<description>Mensajes en el hilo de discusión &quot;ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH&quot; - LÓGICA 3
Alejandro Huerta Zamacona
Andrés Marquina
Fernando Luévano
César A Popoca</description>
				<copyright></copyright>
		<lastBuildDate>Sun, 17 May 2026 21:27:51 +0000</lastBuildDate>
		
					<item>
				<guid>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201564#post-647221</guid>
				<title>ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH</title>
				<link>http://juliobeltran.wikidot.com/forum/t-201564/analisis-de-la-seccion-v-y-vi-de-la-cuarta-parte-del-libro-i#post-647221</link>
				<description></description>
				<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 06:24:36 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>Alejandro Mordac</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>387599</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
					<![CDATA[
						 <p>ANÁLISIS DE LA SECCION V Y VI DE LA CUARTA PARTE DEL LIBRO I DEL TNH</p> <p>LÓGICA 3<br /> Alejandro Huerta Zamacona<br /> Andrés Marquina<br /> Fernando Luévano<br /> César A Popoca</p> <p>SECCIÓN V: SOBRE LA INMATERIALIDAD DEL ALMA</p> <p>Idea de substancia</p> <p>1.- Como toda idea se deriva de una impresión precedente, si<br /> tuviésemos una idea de substancia de nuestro espíritu deberíamos tener<br /> una impresión de ella. (THN I, IV, V, 3)</p> <p>2.- Si se admite que la definición de una substancia es algo que<br /> existe por sí mismo… esta definición concuerda con todo lo que es<br /> posible concebir y no servirá jamás para distinguir la substancia del<br /> accidente o el alma de sus percepciones. (THN I, IV, V, 4)</p> <p>Asunción: Todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo<br /> que es distinguible es separado por la imaginación. Además, todo lo<br /> que es diferente es distinguible, y todo lo que es distinguible es<br /> separable por la imaginación. (THN I, IV, V, 5)</p> <p>Conclusión: Puesto que todas nuestras percepciones son diferentes<br /> entre sí y de todo lo restante del universo, son también distintas y<br /> separables y pueden ser consideradas como existiendo separadamente y<br /> pueden existir separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa<br /> para mantener su existencia. Son, por consiguiente, substancias de la<br /> manera según la cual la antedicha definición explica una substancia.<br /> (THN I, IV, V, 5)</p> <p>Ya que no puede haber noción satisfactoria de substancia no se puede<br /> resolver la cuestión de la materialidad o inmaterialidad del alma.<br /> (THN I, IV, V, 6)</p> <p>Idea de inherencia</p> <p>1.- No tenemos una idea perfecta de nada más que de una percepción.<br /> (THN I, IV, V, 7)</p> <p>2.- Una substancia es enteramente algo diferente de una percepción.<br /> (THN I, IV, V, 7)</p> <p>C1.- Por consiguiente, no tenemos una idea de substancia. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>3.- La inherencia en algo se supone requerida para fundamentar la<br /> existencia de una percepción. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>Conclusión: No tenemos idea de inherencia. (THN I, IV, V, 7)</p> <p>Materialismo de las ideas</p> <p>1.- Todos los objetos que se hallan constantemente unidos han de ser<br /> considerados solamente por esta razón como causas y efectos. (THN I,<br /> IV, V, 35)</p> <p>2.- Como todos los objetos que no son contrarios son susceptibles de<br /> un enlace constante, y como los objetos reales no son contrarios, (THN<br /> I, IV, V, 35)</p> <p>C1.-… se sigue que podemos determinar por meras ideas que algo debe<br /> ser la causa de algo. (THN I, IV, V, 35)</p> <p>3.- Todas nuestras percepciones no son susceptibles de una unión local<br /> tanto con lo que es extenso como lo que es inextenso, y como el enlace<br /> constante de los objetos constituye la verdadera esencia de la causa y<br /> el efecto, la materia y el movimiento pueden ser considerados<br /> frecuentemente como causas del pensar en cuanto tenemos alguna noción<br /> de esta relación. (THN I, IV, V, 36)</p> <p>Conclusión: Diremos que la cuestión relativa a la sustancia del alma<br /> es absolutamente ininteligible. (THN I, IV, V, 36)</p> <p>Refutación a Spinoza.<br /> p1. “toda idea se deriva de una percepción precedente y que es<br /> imposible que la idea de una percepción y la de un objeto o existencia<br /> externa pueda representar algo diferente de un modo especifico”.<br /> p2. “Cualquier diferencia que podamos suponer entre ellas (impresión y<br /> objeto) nos es incomprensible y nos hallamos obligados o a concebir un<br /> objeto externo meramente como una relación sin un término relativo o<br /> hacer de él una percepción o impresión”.<br /> c1. “cualquier conclusión que hagamos, relativa al enlace o<br /> discordancia de las impresiones, no se reconocerá ciertamente<br /> aplicable a los objetos pero, por el contrario, toda conclusión de<br /> este género que realicemos con respecto de los objetos será<br /> ciertamente aplicable a las impresiones”.</p> <p>“no podemos jamás, mediante un principio, sino por una especie<br /> irregular de razonamientos de experiencia, descubrir un enlace o<br /> discordancia entre objetos que no se extiendan a las impresiones”.</p> <p>p4. “No poseemos idea alguna de una cualidad de un objeto que no<br /> concuerde o no represente una cualidad de una impresión”.<br /> p5. “No poseemos ninguna idea de substancia que no sea aplicable a la<br /> materia ni ninguna idea de una substancia distinta que no sea<br /> aplicable a toda porción distinta de materia” :. Materia es<br /> substancia.<br /> p6. “la substancia siendo el soporte o substrato de toda cosa, debe en<br /> el mismo instante hallarse modificada en formas que son contrarias e<br /> incompatibles”<br /> c2. No podemos tener una impresión de la substancia distinta de la<br /> matera; la substancia única es absurda</p> <p>SECCIÓN VI: SOBRE LA IDENTIDAD PERSONAL</p> <p>P 1. La idea del Yo debe tener alguna impresión clara. (THN I, IV, VI, 2)<br /> P2. El yo no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas. (THN I, IV, VI, 3)<br /> P3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera. (THN I, IV, VI, 3)<br /> P4. No existe ninguna impresión constante e invariable. (THN I, IV, VI, 5)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, no podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y por consiguiente, no existe tal idea . (THN I, IV, VI, 6)</p> <p>P1. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna, y jamás puedo observar más que mis percepciones. (THN I, IV, VI, 7)<br /> P2. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferente percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo. (THN I, IV, VI, 7)<br /> P3. Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o los materiales de las que están compuestas. (THN I, IV, VI, 10)</p> <p>P1. A la idea distinta de un objeto que permanece invariable e interrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo le llamamos identidad. (THN I, IV, VI, 13)<br /> P2. Tenemos una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación. (THN I, IV, VI, 13)<br /> P3. La actividad de la imaginación por la que consideramos 4, y aquella por la que consideramos 5, es casi la misma para el sentimiento. (THN I, IV, VI, 15)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, esta semejanza es causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados. (THN I, IV, VI, 15)</p> <p>P1. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales y animales. (THN I, IV, VI, 18)</p> <p>P2. Debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos. (THN I, IV, VI, 18)</p> <p>P3. La identidad que atribuimos al género humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que les son esenciales. (THN I, IV, VI, 21)</p> <p>P1. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre objetos. (THN I, IV, VI, 23)<br /> P2. La identidad no es nada que realmente pertenezca a las percepciones diferentes y las una entre sí, sino meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas. (THN I, IV, VI, 26)<br /> P3. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal. (THN I, IV, VI, 30)<br /> P4. De alguna de estas relaciones depende la identidad. (THN I, IV, VI, 36)<br /> CONCLUSIÓN: Por lo tanto, nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, según los principios antes expuestos. (THN I, IV, VI, 37)</p> 
				 	]]>
				</content:encoded>							</item>
				</channel>
</rss>