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		<title>TNH 1.4.5&amp;6</title>
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		<description>Mensajes en el hilo de discusión &quot;TNH 1.4.5&amp;6&quot; - inmaterialidad del alma. Identidad personal</description>
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				<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 18:14:09 +0000</pubDate>
				<wikidot:authorName>yuririacg</wikidot:authorName>				<wikidot:authorUserId>376579</wikidot:authorUserId>				<content:encoded>
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						 <p>Yuriria Cuervo<br /> Angeles Hidalgo</p> <p>TNH <strong>1.4.<br /> Sección V</strong><br /> De la inmaterialidad del alma</p> <p>1.Considerando que sustancia es algo que existe por sí mismo.<br /> 2.Que todo lo que se concibe claramente puede existir, y todo lo que es claramente concebido de alguna manera debe existir.<br /> 3.Y puesto que todas nuestras percepciones son diferentes entre sí y separables, pueden ser consideradas existiendo separadamente y no tener necesidad de ninguna otra cosa para existir.<br /> Entonces las apercepciones son sustancias de acuerdo a la definición .<br /> Somos capaces de llegar a una noción de sustancia, lo cual me parece una razón suficiente para abandonar del todo la disputa relativa a la materialidad e inmaterialidad del alma.</p> <p>Un argumento en contra de que el alma tenga un enlace en algún lugar del alma es el siguiente:<br /> 1. Todo lo que es extenso consiste en partes, y todo lo que tiene partes es divisible.<br /> 2. Es imposible que algo divisible pueda ser unido a un pensamiento o percepción, que es un ser totalmente inseparable e indivisible.<br /> 3. Si el pensamiento existe en todas partes, debe ser también extenso, separable y divisible como el cuerpo.<br /> 4. En 2 y 3 observamos una contradicción y un absurdo.<br /> Por lo tanto, pensamiento y extensión son pues, cualidades totalmente incompatibles, que jampas pueden unirse en un sujeto .</p> <p>Ahora lo que Hume necesita es mostrar la verdad de la siguiente máxima: Un objeto puede existir y no hallarse en ninguna parte.<br /> 1. Un objeto puede decirse que no se halla en ninguna parte cuando sus partes no se hallan situadas las unas con respecto de las otras de modo que conformen una figura o cantidad ni el todo con respecto a los otros cuerpos, de modo que responda a nuestras nociones de contigüidad o distancia.<br /> 2. Esto sucede con todas nuestras percepciones excepto los de la vista y el tacto.<br /> 3. Una reflexión moral por ejemplo no puede ser colocada a la derecha o a la izquierda de una pasión. Estos objetos se hallan lejos de exigir un lugar particular.<br /> 4. Dado que todo lo que es concebible es posible.<br /> Entonces, si estos objetos no aparecen como teniendo un lugar determinado, pueden existir de esta manera .</p> <p>Ahora que mente y cuerpo están separados, Hume afirma que:</p> <p>1. Aunque un cuerpo extenso es incapaz de unirse en un lugar con otro que existe sin lugar alguno o extensión, son ambos, sin embargo, susceptibles de muchas otras relaciones.<br /> 2. Causalidad y contigüidad en el tiempo de su aparición, entre el objeto extenso y su cualidad que existen sin lugar determinado, deben ejercer un efecto tal sobre el espíritu que cuando uno de ellos aparece dirigirá éste inmediatamente su pensamiento a la concepción del otro.<br /> 3. Para hacer la transición o el enlace más fácil y natural, intentamos concederles una nueva relación, a saber, la del enlace en un lugar para fortalecer la conexión.<br /> Por esto, el enlace que hacemos entre cuerpo y mente es artificial, y es de la misma naturaleza que el que hacemos con la conexión necesaria de la relación causa efecto. Hume afirma que es resultado de nuestro intento de conceder un lugar a lo que es totalmente incapaz de él .<br /> Hume afirma que no podemos dar un paso adelante al establecer la simplicidad e inmaterialidad del alma sin preparar el camino para un ateísmo peligroso e irreparable. Diremos que la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible.</p> <p>Agrega un argumento sobre la causa del pensamiento, que sirva para hacer un tanto irrelevante la existencia o no del alma como el lugar del pensamiento:<br /> 1. Es posible que podamos tener una experiencia análoga de las actividades del espíritu y podamos percibir una conexión de pensamiento y movimiento.<br /> 2. Cada uno puede percibir que las disposiciones de su cuerpo hacen cambiar sus pensamientos y sentimientos.<br /> 3. Comparando las ideas de pensamiento y movimiento, hallamos que son diferentes entre sí, y por experiencia que se hallan constantemente unidas.<br /> 4. Usando el mismo razonamiento de causa efecto, debemos concluir que,<br /> El movimiento es y debe ser realmente la causa del pensamiento y la percepción .</p> <p>Secc<strong>ión 6<br /> De la identidad personal</strong></p> <p>1. La idea del Yo debe tener alguna impresión clara.<br /> 2. El yo no es una impresión, sino lo que suponemos que tiene referencia a varias impresiones o ideas.<br /> 3. Si una impresión da lugar a la idea del yo, la impresión debe continuar siendo invariablemente la misma a través de todo el curso de nuestras vidas, ya que se supone que existe de esta manera.<br /> 4. No existe ninguna impresión constante e invariable.<br /> Por lo tanto, no podemos derivar la idea del Yo de una de estas impresiones, y por consiguiente, no existe tal idea .</p> <p>1. No puedo jamás sorprenderme a mí mismo en algún momento sin percepción alguna, y jamás puedo observar más que mis percepciones.<br /> 2. Los hombres no son más que un enlace o colección de diferente percepciones que se suceden las unas a las otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un flujo y movimiento perpetuo.<br /> 3. Sólo las percepciones sucesivas constituyen el espíritu y no poseemos la noción más remota del lugar donde estas escenas se representan o los materiales de las que están compuestas.</p> <p>1. A la idea distinta de un objeto que permanece invariable e ininterrumpido a través de las supuestas variaciones del tiempo le llamamos identidad.<br /> 2. Tenemos una idea distinta de varios objetos diferentes existiendo en sucesión y enlazados entre sí por una íntima relación.<br /> 3. La actividad de la imaginación por la que consideramos 4, y aquella por la que consideramos 5, es casi la misma para el sentimiento.<br /> Por lo tanto, esta semejanza es causa de la confusión y error que nos hace sustituir la noción de identidad a la de objetos relacionados.</p> <p>Hume señala que debemos tener en cuenta lo siguiente:<br /> 1. La identidad que atribuimos al espíritu humano es tan sólo ficticia y del mismo género que la que adscribimos a los cuerpos vegetales y animales.<br /> 2. Debe proceder de una actividad análoga de la imaginación dirigida a objetos análogos.<br /> 3. La identidad que atribuimos al género humano, por muy perfecta que la imaginemos, no es capaz de convertir en una las múltiples percepciones y hacerles perder sus características de distinción y diferencia que les son esenciales.</p> <p>Respecto a qué es la relación de identidad, si es algo que realmente enlaza nuestras percepciones, o es algo que solamente asocia sus ideas en la imaginación, Hume dice:<br /> 1. El entendimiento jamás aprecia una conexión real entre objetos.<br /> 2. La identidad no es nada que realmente pertenezca a las percepciones diferentes y las una entre sí, sino meramente una cualidad que les atribuimos a causa de la unión de sus ideas en la imaginación cuando reflexionamos sobre ellas.<br /> 3. Las únicas cualidades que pueden dar a las ideas una unión en la imaginación son las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad. Éstas son los principios unificadores del mundo ideal.<br /> 4. De alguna de estas relaciones depende la identidad.<br /> Por lo tanto, nuestra noción de identidad personal procede del progreso suave y no interrumpido del pensamiento a lo largo de la serie de las ideas enlazadas, según los principios antes expuestos.</p> 
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