Examen 1 Pregunta 5

Respuestas finalistas:

Pregunta 5:

Explica las dos clases de axiomas y de ciencias (II:3-7, y II:9). Compáralo con el concepto baconiano de formas o causas formales: (I:51,I: 66 y otros aforismos al principio de la segunda parte).

a)

Para Bacon existen dos clases de axiomas. La primer clase de axioma busca encontrar y controlar los procesos de la naturaleza, el cual llama en su conjunto: proceso latente, que estaría formado por la relación de cuerpos compuestos en la naturaleza. La parte teórica de este axioma trata de las leyes que rigen la manipulación de las cosas, es decir, de la Física. La parte aplicada se refiere a la mecánica, a la experimentación material de las cosas o la industria de las cosas. Por medio de este axioma se pretende conocer las naturalezas simples, constitutivas de los cuerpos y encontrar sus causas –la eficiente y la material- las cuales son vehículos que transmiten la forma de un cuerpo a otro.

La segunda clase de axioma corresponde a los descubrimientos sobre la materia, sobre su manipulación y su transformación, y conocer la naturaleza oculta e inmanente de las cosas, es decir la forma. Este axioma: “deduce la cosa de las formas de la naturalezas simples”. Y hacer esto a través de las causas formales, (Bacon desecha en su método la búsqueda de la causa final), por medio de la metafísica en su plano teórico y por medio de la magia en la aplicación. Por medio de este axioma Bacon quiere investigar las naturalezas concretas o combinadas en un conjunto. Aunque Bacon no da una definición exacta de forma, si abunda en su descripción y caracterización de manera exhaustiva y la coloca en dos niveles de acción: como naturaleza inmanente y como ley activa en la naturaleza. Bacon mira con más optimismo éste segundo método para obtener frutos concretos en la ciencia. Por medio de estas dos clases de axiomas Bacon quiere conocer no sólo la estructura de conformación, sino el camino infalible de la naturaleza.

b)

El primer axioma o precepto es referente a la naturaleza naturada, habla de la transformación de los cuerpos, trata del conjunto de propiedades de la forma, es descriptivo, responde a la pregunta: ¿qué es? Tales propiedades corresponden a las impresiones que tenemos de las formas, a las cualidades externas de los objetos. Para Bacon, conocer las formas, es haber comprendido la unidad de la naturaleza en medio de las materias más desemejantes lo que permite descubrir fenómenos y operaciones previamente  desconocidos, tal descubrimiento de las formas o causas formales resulta una teoría verdadera y una amplia práctica, porque para llegar a tales conocimientos es necesario subordinar lo teórico a lo práctico, pues es sólo mediante de la experimentación lograremos conocer las cualidades de la cosa (la forma verdadera) y podremos “producir y hacer nacer en un cuerpo dado alguna propiedad nueva y explicarla en términos simples y lo más claramente posible”.

El segundo axioma o precepto referente a la naturaleza naturante, depende del descubrimiento del progreso latente, se refiere al conjunto de mecanismos para llegar al producto, es explicativo, responde a la pregunta: ¿cómo es? Estás propiedades corresponden a las  cualidades internas de las cosas. Este precepto, a decir de Bacon, es de doble estirpe: considera un cuerpo como el agregado de diversas naturalezas simples y tiene por fundamento lo que en la naturaleza es constante, eterno y universal, por otro lado, depende del descubrimiento del proceso latente, procede por los cuerpos completos y no sólo se refiere a los objetos de la naturaleza sino también a “conduce a la operación de las maneras de ser y de los hechos que ordinariamente se encuentran en la naturaleza”.

De estas dos especies de preceptos se deriva, afirma Bacon, la verdadera división de la filosofía y las ciencias. Por un lado estará la metafísica que trata de “La investigación de las formas que son (en razón cuando menos y conforme a su ley) eternas inmutables”, y, por otro, la física que trata de “la investigación de la causa eficiente, de la materia, del progreso latente y de la constitución oculta (cosas todas que tienen relación con el curso ordinario y común de la naturaleza, y no con sus leyes fundamentales y eternas)”.  A estas dos ciencias teóricas se subordinan dos ciencias prácticas: a la física  corresponde la mecánica, la cuál se ocupa de observar los procesos de la naturaleza y trata de imitarla; y a la metafísica corresponde  la magia.

c)

El primer axioma considera al cuerpo como un agregado de diversas naturalezas simples. Dado que, si se conocen las naturalezas simples de un fenómeno, es posible producir la substancia buscada por las formas de sus naturalezas. Por ejemplo, si conocemos los modos de producción y las formas, las propiedades del oro (ductilidad, peso, color, fluidez, etc.), esto permitirá trabajar para reunirlas todas en cierto cuerpo  que sea transformado en oro.

El segundo axioma, constituye el descubrimiento del proceso latente, que no procede de las formas simples, sino del cuerpo concreto y constituye el proceso continuativo que regula la generación y la producción del fenómeno. Dichos procesos escapan al sentido en su mayor parte.

Teniendo en cuenta los dos axiomas anteriores se establece la clasificación de la ciencia: según Bacon la investigación de las formas que son eternas e inmutables  constituyen la metafísica, y la  investigación de las causas eficiente, de la materia, del progreso latente y la constitución oculta, constituirá la física.  En este orden de ideas, la metafísica responde al primer  axioma y la física abarca el segundo. Estas dos ciencias teóricas están subordinadas por dos ciencias prácticas: a la física la mecánica y la metafísica la magia.

Vemos como Bacon recurre a las causas  aristotélicas, y se plantea que conocer por las causas es conocer verdaderamente, como vimos ya en la división de las ciencias, la metafísica se encarga de la causas formales, y la física de las causas materiales y eficientes. Bacon desecha las causas finales, propone que estas solo pueden ayudar al estudio de las acciones humanas.

Para finalizar, Bacon plantea que el objetivo de la ciencia consiste en el descubrimiento de las formas de una naturaleza dada, es decir en su verdadera diferencia o naturaleza naturante: Conocer las formas de las distintas cosas o naturalezas, quiere decir penetrar en los secretos profundos de la naturaleza y darle al hombre poder sobre ella. Para comprender la forma, se requiere comprender la estructura de un fenómeno y la ley que regula su proceso (proceso latente).

d)

El primer axioma refiere a la investigación de la forma: es preciso encontrar una naturaleza convertible con la naturaleza propuesta,y que sea en sí la limitación de una naturaleza más extendida y que constituya un verdadero género. Bacon afirma que debemos encontrar la forma (ley) oculta con este proceso.

El segundo es el axioma se refiere a la investigación de la causa eficiente, del proceso latente y  de la constitución oculta, para la transformación de los cuerpos. Está dividido en dos. El primero nos enseña a considerar el cuerpo como la reunión y agregado de naturaleza simples y que es preciso conocer. El segundo depende del descubrimiento del progreso latente y no procede por las propiedades simples, sino por los cuerpos concretos como se les encuentra en la naturaleza.

A cada axioma le corresponde una ciencia teórica y práctica. Al primero la metafísica y al segundo la física.

Bacon divide a las ciencias en el plano teórico en metafísica y física, a cada una le corresponde un plano práctico, la magia y la mecánica respectivamente:

Metafísica, la cual está encargada de la investigación de las formas (leyes) eternas e inmutables. A esta ciencia está subordinada la magia.

Física, que se dedica a la investigación de la causa eficiente y de la causa material, así como del progreso latente y de la constitución oculta. Es labor de la física el estudio de la transformación de los cuerpos, la constitución oculta y el progreso latente. Todo lo anterior tiene relación con el curso ordinario y común de la naturaleza. A esta ciencia está subordinada la mecánica.

Para Bacon es preferible fraccionar la naturaleza que llegar a abstracciones infundadas y precipitadas. Lo que debe hacerse es ir a la materia, a sus estados y cambios de estado, a sus operaciones fundamentales y de esta manera llegar a conocer las leyes de operación del movimiento y cambios de estado. Llegar de la naturaleza naturada a la naturaleza naturante. A esto llama Bacon forma, que significa lo que ahora nosotros llamaríamos ley y no tiene nada que ver con el concepto aristotélico.

e)

Para Bacon, la norma y precepto para un axioma verdadero y perfecto de conocimiento de la naturaleza es el siguiente: Se debe encontrar una naturaleza que sea convertible con la naturaleza dada y que sin embargo sea limitación de una naturaleza más amplia a modo ésta de verdadero género.

Sin embargo, cuando la regla o axioma se aplicará a la transformación de los cuerpos, este axioma es de dos tipos: El primer tipo mira el cuerpo como una compañía o conjugación de naturalezas más simples (en el caso del oro serían sus características como ser rojizo o maleable por ejemplo). Este tipo de axiomas deduce la cosa de las formas de las naturalezas simples. Esto permite conocer y superinducir dichas formas para transformarlas en la naturaleza compuesta. Así se contemplan las naturalezas simples de un cuerpo compuesto, naturalezas que son eternas y contantes. Es decir nos permite conocer la estructura de las naturalezas.

La segunda clase de axiomas se refieren a la invención del proceso latente, no procede por naturalezas simples, sino por cuerpos compuestos, tal y como se encuentran en su curso ordinario en la naturaleza. Por ejemplo el curso de una planta desde la semilla hasta su desarrollo y reproducción. Cabe señalar que para Bacon éste método resulta más fecundo que el primero, pues se acopla más a su visión pragmática de la ciencia.

A pesar de las diferencias mostradas anteriormente, cabe señalar que ambos tipos de axiomas guardan una relación muy cercana, pues no podemos conocer un proceso latente sin el conocimiento anterior de las naturalezas simples que componen dicho proceso, pues esto nos ayudará a comprender los aquellos procesos latentes que por muy grandes o muy pequeños no podemos alcanza a apreciar.

Esta íntima relación permite dilucidar tanto el esquematismo latente, como pensar el proceso latente. Solo de esta forma se conocerá la verdadera contextura de los cuerpos estudiados.
Estos dos axiomas generan una división en la filosofía y en la ciencia. Así, la investigación de las formas que son eternas e inmutables constituyen la metafísica y que la investigación del proceso latente, el esquematismo latente, las causas materiales y eficientes constituyen la física.

A cada una de estas divisiones se subordina las divisiones prácticas: a la física, la mecánica y a la metafísica la magia.

Para Bacon el concepto de Forma, no es igual concepto aristotélico de forma pues considera a ésta última concepción como una ficción de la mente humana.

En él, se puede asumir que la forma es similar al concepto de naturaleza naturante y al de ley, asumiendo entonces que la forma sería entonces aquello que es inmanente a las naturalezas y que funciona como el proceso creador.

Desde este punto de vista, estaríamos hablando de que la forma podría ser utilizada por la magia como rama aplicada de la metafísica, ya que se empeñaría en descubrir las causas formales.

f)

Bacon distingue entre dos preceptos o axiomas para la transformación de los cuerpos: (1) el primer axioma considera a los cuerpos como la reunión de diversas naturalezas simples, (2) el segundo axioma considera a los cuerpos no a partir de sus propiedades, sino en tanto cuerpos completos, tal como presentan en la naturaleza; en suma, hablamos en este segundo axioma del descubrimiento de proceso latente.

De acuerdo con Bacon, de estos dos axiomas deriva “la verdadera división de la filosofía y las ciencias”. Así pues, caracteriza nuestro autor dos tipos de ciencias: (1) por un lado la metafísica, encargada del estudio de las formas (o leyes naturales) eternas e inmutables, (2) por otro lado la física encargada del estudio de la causa eficiente, del progreso latente y de la constitución oculta; en suma de la investigación del curso ordinario y común de la naturaleza. A cada una de estas ciencias estaría subordinada una ciencia práctica: la mecánica, en el caso de la física, y la magia en el de la metafísica.

Para Bacon el fin último de la actividad científica recae en el descubrimiento de las formas y en la aplicación productiva de este género de conocimiento por medio de la magia. De este modo, “se dice, con razón, que conocer verdaderamente es conocer por la causas” (af. 2 de la segunda parte) y la causa de cualquier propiedad estaría, en última instancia, especificada por su forma (o la ley que rige su generación). Así pues, “la forma de una propiedad determinada es tal, que supuesto que esta forma existe, la propiedad dada la sigue infaliblemente […] Donde quiera la propiedad no existe, falta la forma; su ausencia es negación cierta de la propiedad, a la cual está invariable y únicamente adherida” (af. 4 de la segunda parte).


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