Examen 1 Pregunta 4.3

Respuestas finalistas.

Pregunta 4.3

Hacer una interpretación de la metáfora de Bacon que dice que “al intelecto no hay que pertrecharlo de plumas sino de plomo y lastre.” (Aforismos 104; 105; 66; II:10)

a)

En esta metáfora, Bacon se refiere a que hay que proveer de instrumentos adecuados a la mente. Dotarla de un verdadero método, de reglas que sirvan para descubrir las leyes de la naturaleza. En vez de permitirle que la mente vuele desbordada y sin guía, creando sólo pensamientos vanos, fugaces e imaginarios que la confundan y que no generan frutos confiables para la ciencia. Bacon pretende garantizar la percepción de los sentidos y despojarlos del error, por medio de ciertas restricciones y comprobaciones para validar la experimentación. Una cita que sintetiza su concepción pragmática de la ciencia: “Pues lo que es más útil en la práctica es lo más verdadero en la ciencia” (II: IV). “Es mejor fraccionar a la naturaleza que abstraerla”.

b)

Esta metáfora que aparece en el aforismo CIV se refiere a la necesidad de sujetar al intelecto a un método estricto porque de otra forma, este se comporta de manera volátil, saltando de los hechos particulares a los axiomas más generales, y, al parecer se debe a la costumbre del uso de un método inapropiado como lo es el silogismo. En esta parte del Novum Organum, Bacon, termina la parte destructiva o refutación del viejo método, lo que quiere mostrar ahora es la esperanza de que el entendimiento puede llegar a la verdad pero sólo si se ciñe al nuevo método que está por mostrar. En el aforismo CV, procede a señalar porque la inducción por enumeración es inadecuada: sus conclusiones son precarias y expuestas al peligro de un hecho contradictorio, se basa en un número de hecho que no puede ser concluyente. La inducción útil para el descubrimiento y demostración de las ciencias y de las artes, es aquella que analiza la naturaleza tomando en cuenta los casos negativos para validar los hechos afirmativos, esta es la inducción baconiana o incompleta. Este método no se queda en cuestiones meramente especulativas, sino que se sustenta en los principios activos de las cosas, en su causa material, en los principios por los cuáles las cosas se hacen (aforismo LXVI). La finalidad de la inducción legítima y verdadera, que es la clave para la interpretación de la naturaleza, es regular y prestar auxilio al entendimiento, pues como se vuelve a mencionar, en el aforismo X de la segunda parte, si se le deja abandonado a sí mismo y su libre movimiento es inhábil para descubrir leyes generales y en esa medida para derivar nuevas experiencias de ellas, por eso es necesario brindarle un pertrecho que lo mantenga sobre el camino apropiado para llegar a la meta: el dominio de la naturaleza mediante su conocimiento.

c)

Con esta metáfora Bacon insiste en salir de la anticipación de la naturaleza, y eliminar los ídolos que sólo imponen tendencias al entendimiento. No se puede dejar que el intelecto sea llenado de facilismo y procedimientos apresurados, ya que, para el establecimiento de las leyes generales se debe usar la verdadera inducción, distinta a la empleada por Aristóteles, en donde se hace una simple enumeración de casos particulares, y se aprovecha de la mala tendencia de la mente, para generar de pocos casos particulares inmediatamente principios más abstractos de poca experiencia.

Bacon reconoce que la lógica de Aristóteles ha entretejido el saber de su tiempo en axiomas, producidos precipitadamente por pocos e insuficientes ejemplos, no roza siquiera la realidad, y solo sirven para aunar disputas estériles, y de igual forma, lógica silogística, al presuponer tales axiomas con tan escasos fundamentos es muy dañina. Ya que solo fija los errores que se derivan del conocimiento vulgar. Por ende, dicha lógica no es útil para el progreso de la ciencia. El intelecto se debe equipar de la inducción adecuada, que permita el surgimiento de una lógica que sea capaz de crear y aumentar el conocimiento.

Además, se deben establecer los preceptos para la adecuada interpretación de la naturaleza: “los que enseñan a deducir y a salir de la experiencia las leyes generales; y los que inducción a derivar de las leyes generales nuevas experiencias”. El primer principio consiste en extraer y hacer surgir los axiomas de la experiencia, ya realizado este paso se debe proceder a deducir y derivar experimentos nuevos de los axiomas. Estos dos axiomas son los que Bacon emplea en su investigación del calor.

Para el primer precepto Bacon se ayuda de los sentidos, la memoria y de la inteligencia o la razón. Dichos elementos le ayudan a construir sus tres tablas (ausencia, presencia, grados) sobre el calor, del resultado de sus tablas aparecen las primeras conjeturas acerca del fenómeno estudiado, el calor. Después emplea el segundo precepto, partiendo de las hipótesis obtenidas se inicia a discriminar entre todas esas conjeturas la verdadera, y para ello Bacon recurre a los hechos prerrogativos o privilegiados.

d)

Bacon realiza una crítica al injustificado salto de la inducción, que procede por simple enumeración que después de observar algunos casos similares infiere una ley general, de la cual después deduce leyes secundarias. A esta tendencia hay que ponerle “plomo y lastre”.  Este “plomo y lastre” es una metáfora para designar a las reglas para la inducción correcta que propondrá Bacon. Estas reglas permitirán al espíritu ascender en grados sucesivos, de los hechos a leyes menos elevadas, después a leyes medias, hasta por fin llegar a leyes más generales. En el aforismo 66, Bacon hace una crítica a “las plumas” del intelecto, ejemplificando esta metáfora con la metafísica de ciertas filosofías. Los preceptos para la Interpretación de la naturaleza nos proporcionan otros “plomo y lastre” ya que nos enseñan a hacer salir de la naturaleza las leyes generales y a derivar de las leyes generales nuevos experimentos.

e)

Bacon nos señala con ésta metáfora, que el entendimiento lleno de “plumas”, no conduce a la correcta interpretación de la naturaleza, como bien ya lo había demostrado el silogismo aristotélico. El intelecto lleno de plumas, es el de los dogmáticos que se contentan con las inferencias derivadas del “ingenio del intelecto” y no exploran el “ingenio de la naturaleza”.

En cambio, llenar al entendimiento humano de plomo y lastre, es obligarlo a permanecer en el suelo, en la realidad, que es en donde se llevan a cabo las cosas de la naturaleza y el único lugar en donde se puede interpretar “el ingenio de la naturaleza misma” a partir de la experiencia.

f)

Hasta el momento, menciona Bacon, lo que se ha hecho es dejar que el intelecto vuele, que vaya hasta los lugares más alejados a los que pueda llegar. Es decir, se ha permitido que se vuele desde una pequeña cantidad de casos favorables a un axioma, y que se les use como una instancia verifcadora de los axiomas más generales. En ocasiones con acomodos forzados de los axiomas en la realidad. Y eso, menciona Bacon, es lo que se ha favorecido hasta el momento. Ignora las instancias negativas en favor de un numero menor de casos positivos y fortalecen con ello la idea de que la metodología es la adecuada. Se le reviste al intelecto con plumas. Sin embargo lo adecuado no es permitir estos saltos, por el contrario, se deben construir los axiomas a partir de la observación y construir desde ahí y sin ninguna clase de salto el camino hacia los axiomas más generales. Para ello se requiere el reconocimiento de las instancias negativas con el fin de concluir sobre instancias positivas, lo cual implica una inversión de trabajo mayor que la metodología anterior. Desde este punto de vista, al permitir una metodología más restrictiva pero acertada, también se le reviste al intelecto, pero de lastre y plomo que lo ayude a evitar los saltos y vuelos propios del intelecto cuando es libre.

g)

Bacon echa mano de esta metáfora a profundizar en las diferencias existentes entre el camino seguido por sus contemporáneos para extraer principios generales y aquel que marcaría la adopción de su “nuevo método” (véase pregunta 1). De este modo, nuestro autor defiende que es necesario evitar que nuestro pensamiento salte prematuramente de la experiencia a las leyes más generales (“no hay que pertrecharlo de plumas”), sino que hay que restringirlo (“pertrecharlo de plomo y lastre”) para que, priorizando ante todo los hechos, ascienda de “leyes menos elevadas, después a las leyes medias, elevándose más y más hasta que alcance al fin las más generales de todas”.


Ir a la:

Pregunta 1
Pregunta 2
Pregunta 3
Pregunta 4.1
Pregunta 4.2
Pregunta 4.3
Pregunta 5
Pregunta 6

Utiliza esta boleta para votar por tu respuesta preferida en cada pregunta.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 2.5 License.